09/05/2012 | Actualidad

El día que Jorge Asís habló de la “reaparición” de Alfredo Yabrán

UN SUICIDIO PUESTO EN DUDA

El día que Jorge Asís habló de la “reaparición” de Alfredo Yabrán

Con algunos nombres cambiados y de manera cuidada, sobre todo para no delatar a sus fuentes, Jorge Asís relató oportunamente la reaparición en Pinamar del “empresario” Alfredo Yabrán. El dato echaría por tierra que este último se hubiera suicidado, como se aseguró el 20 de mayo de 1998.

El destacado escritor lo relató de manera minuciosa y sin aludir jamás al nombre de Yabrán, sino a través de un seudónimo. Lo hizo en su blog “Oximorón” en enero de 2008:

La historia de la aparición de Ricardo Jardán me la contó, en mi departamento de Recoleta, la señora Amanda de Ormeño (confieso que modifiqué, levemente, los dos nombres).

"Absoluta reserva”, me pidió Amanda. Caballero clásico, garanticé la discreción.

Pero si Amanda me contactó fue sólo para contar la historia. Simultáneamente para suplicar que El Narrador nunca escribiera la historia que contaba.

No entendí, entonces, para qué decidía Amanda contar la historia de Jardán. Justamente a un contador de historias. Como el Narrador. Si se trata de una historia que no debo escribir.

Cuenta Amanda que Jardán, desde la "4 por 4", le pidió, con el gesto emblemático, la complicidad del silencio. Para que nunca contara que lo había visto a Jardán, en la playa.

Que era, precisamente, lo que Amanda venía a contar.

Que Jardán vivía. Que el suicidio fue la teatralización de una mentira.

Pero Amanda decidía quitarse la historia de encima. Al contar lo que ella no debía, carezco de motivos para dejar de contar la historia.

Llega entonces el turno del Narrador. Para desprenderme de la historia que Amanda me entrega. Mientras me pide, inexplicablemente, que nunca la difunda.

Después de todo, los tres somos prisioneros de la misma historia.

Jardán, el protagonista oficialmente muerto. Amanda, quien lo descubre vivo. Y el Narrador, que cree que no traiciona. Al instalar la historia, responsablemente, adonde se debe. A disposición del lector, el unánime destinatario.

I. Amanda de Ormeño fue quien reconoció a Jardán. Se topó con aquel rostro inconfundible, inútilmente modificado, con el pelo artificialmente negro. En la playa de Pinamar. En las proximidades del CR. El balneario vacío ofrecía la imagen clausurada del invierno.

No le prometió ninguna discreción. Pero Amanda sabía que a Jardán no debía defraudarlo. Como los mayoritarios adictos a la desconfianza, Amanda nunca había creído la versión oficial del suicidio de Jardán. El patetismo dramático del tiro de escopeta. Justo Jardán, oculto de la autoridad. La autoridad que solía responderle, hasta la dependencia. Pero que ya no controlaba.

Estaba escondido, Jardán, en un campo tristemente desarticulado. Distaba de encontrarse a la altura del final que su trayectoria merecía.

Amanda no puede hablar de la aparición. Con el índice expresivamente vertical sobre su boca, Jardán se lo pidió.

Tampoco Amanda puede hablarlo, siquiera, con Walter Ormeño. El marido, que también lo reconoció a Jardán. Aunque finja el descreimiento que lo ampara.

Ocurre que Walter también está asustado. Y le prohibió, a Amanda, referirse a la aparición. Como si se hubiera puesto de acuerdo con Jardán. O como si, a la distancia, le obedeciera.

Por acumulación de temores, Walter prefiere devaluar la lucidez de Amanda. Para tratarla, en definitiva, de fabuladora. Con visiones alucinadas por el estilo. Como la de afirmar que lo había visto a Jardán, en la playa. Ocho años después de aquella dramatización institucional del suicidio.

Viven, los Ormeño, en Belgrano. En las cercanías del Hospital Militar, es la referencia.

Con dignidad, Amanda acaba de llegar a los sesenta. Como se decía antes, es una ama de casa. Bien aspectada, regularmente informada. Con el agravante de pasar algunas horas diarias frente al televisor.

Demasiado comunicativa. Alta, aún estilizada. Dotada para la simpatía natural. Con un permanente déficit afectivo en materia de interlocución.

Téngase en cuenta que Amanda es del tipo de mujer que suelen hablar del estado del tiempo con los encargados de los edificios. Que besan a los niños de otros. Y que saludan, aún, al vecindario.

Walter, en cambio, es un comerciante taciturno. Ramo textil. Algo apocado, gravemente tímido, pero cordial.

Ambos conjugan. Con serena inteligencia se soportan. Hasta puede asegurarse que los Ormeño, a esta altura del matrimonio, si apasionadamente no se quieren, se estiman. Y de memoria se entienden.

Cuando están acompañados, en las contadas reuniones sociales, Walter suele cederle a Amanda, en general, la iniciativa.

Habla entonces ella. Pero quien manda es él.

Dos hijos casados, cuatro nietos que animan la existencia pasablemente calma. Sin mayores relevancias, con una armonía gris, paulatinamente agradable.

En Pinamar, los Ormeño mantienen la casa secundaria. Es blanca y suficiente, sin ostentaciones. Cerca del Golf, indolencia que no cultivan. La casa se encuentra anticipada por un jardín sin rigor, que circunda la generosidad de un pino.

Refugio ideal para el veraneo que es, en Pinamar, cada año, más breve.

Desde que los hijos prefieren Punta del Este, los Ormeño decidieron ofrecer la casa en enero. Para alquilarla, aunque fuera, inicialmente, un ultraje. La atiende la “Inmobiliaria de David”, sobre la Bunge. Significa que mantener en condiciones, la casa de la playa, se convierte en un problema permanente. Y en una tentación saludablemente simultánea. Para las oxigenantes escapadas del invierno. Ideales para abandonar la geografía de edificios que circunda el Hospital Militar.

Cuando no se trata de los inconvenientes de la pintura, el pretexto lo brinda la instalación eléctrica. O la necesidad de prepararla, para una hipotética venta que nunca ocurre. Y que David, por ser amigo, desalienta.

II. Con Jardán se reitera el imaginario colectivo que condiciona la memoria de Graiver.

Dos titanes popularmente mitificados. Jardán y Graiver tienen la obligación de disfrutar, separadamente, condecorados por otros rostros, los placeres minuciosamente elaborados por la otredad. Vedados a los mortales ordinarios.

Ellos deben disfrutar de una fortuna colosalmente inagotable. Construida, en el caso de Graiver, merced a las finanzas, violentamente redentoras, de aquellos Montoneros. Los que, de algún modo, siempre vuelven. O construida, en caso de Jardán, merced a las ventajas de la impunidad. Deparadas por la violencia, inconmensurablemente torpe, del Estado. Vulnerabilidades que Jardán, con la celebrada astucia del fenicio, supo aprovechar. Reverencias, recogimiento y veneraciones.

Es el invierno de Pinamar, dilatadamente denso, como en Madariaga, los pobladores necesitaban creer que Jardán vivía. Que alguna vez Jardán iba a volver. Por la revancha. En cualquier momento iba a sorprender la noticia efectista de su aparición.

Ocurría que Jardán mantenía infinidad de deudas para cobrarse. Los ingratos, los que le debían favores, se multiplicaban. Turritos por doquier. A los que Jardán, arbitrariamente, hizo ricos. Y en el tango estricto de su caída se corrieron. Imperdonablemente, lo negaron.

Por lo tanto, la escenografía armada, para clavar la muerte de Jardán, representaba el transitorio final del cuento más logrado. El epílogo inexorable de la confabulación meticulosamente planificada.

La muerte emergía, para Jardán, como un pretexto utilitario. Para legitimar la cobertura del cambio de identidad.

Menos podía aceptarse aquel agravio a la inteligencia más elemental. Que Jardán se hubiera suicidado. Con aquel horrible escopetazo de referencia. Cercado por las turbulencias escandalosas de la humillación. Mientras sobrevenían, en tropel, la caravana de los enemigos. Por el botín de sus empresas impecablemente gestionadas. Recluido en la vulgaridad de aquella casa de campo rústica. Situada en las afueras del pueblo que intenta, aún, llamarse Viale. En la prosperidad de Entre Ríos. Entre una indignidad que servía de marco para una muerte sin grandeza. Impropia de un triunfador.

Por magistrales que fueran las cirugías, algunas huellas, de ningún modo, podrían ser borradas. Jamás podría disiparse el rictus de su sonrisa cordial, prescindiblemente maligna. La perspicacia subyacente en su mirada. De paisano tierno, o de sigiloso taimado. Mirada que nunca podría disolver el peso de los orígenes.

David, el de la inmobiliaria de Bunge, decía, a propósito, que nada le gustaría más que Jardán —al que llamaba El Turco—, se le apareciera.

Para David, el Turco había muerto, tan sólo, para aquellos desagradecidos que habían decidido olvidarlo. Los que lo habían soltado antes, incluso, que el Turco se muriera.

O que el Turco astuto les hiciera creer, a la totalidad de los cretinos, que había muerto. Con la ficción del ensayado escopetazo en la boca. Para emular a Ernest Hemingway. Sin haberlo, siquiera, sabido.

Desde algún lugar inconcebible, Jardán debe preparar la venganza. Para los enemigos que lo pulverizaron. Algunos veranean, incluso, en Pinamar. Y para los amigos que oportunamente se enriquecieron, sólo por ser escogidos para brindarle servicios. Pero que no vacilaron en alejarse. Durante el esplendor explicable del escándalo. Cuando, por impotencia culposa, lo entregaban. Al matadero mediático. A la ceremonia del escarnio.

Coincidían, admirablemente, en Pinamar y Madariaga, que Jardán la había hecho bien. La teatralizada simulación de la muerte, había sido ejemplar.

El muerto real, el Muletto, era, como correspondía, asombrosamente parecido. Lo suficientemente como para que varios seres intachables, los que creyeron conocerlo, aseguraran, convencidos, que se trataba de Ricardo Jardán. De ningún Muletto.

Con aquel escopetazo, de reminiscencias hemingwaianas, en la boca, El Muletto se encontraba totalmente desfigurado. Con la exigencia de la precipitada sepultura. Ataúd cerrado. Con correctamente previsibles escenografías de llantos.

En sus monólogos de la inmobiliaria, David solía manejar información inquietante. Sugería que el Turco, en la lejanía de los orígenes, aguardaba el instante propicio del regreso. Desde los alrededores de cierto pueblo costero. En algún costado, inexplotadamente paradisíaco, de Siria. Equiparable, al menos, a Pinamar. Cerca de la fascinación de Lattaquie. Alternado con un villorrio donde, por contrato, lo protegían. En las vecindades de Tartuz.

Imposible, en efecto, para David, era imaginarlo, a Jardán, lejos del mar. Sin la recreación, en otras culturas, de las fantasías transformadoras que estimulaba, para las urgencias básicas de Pinamar. Con aquellas ideas que solía imponerle al vencido alcalde Altieri. Hoteles ampulosos. Decenas de Aracapaxis. Majestuosidades del gran puerto cercano, aguas profundas como las transformaciones. Una avenida Costanera asfaltada. Con un paseo rigurosamente custodiado, que nada tuviera que envidiarle, en materia de grandeza, al de Copacabana. Imaginaba, El Turco, contaba David, focos multicolores, Macetones con flores cada treinta metros, baldozones de color lila, pacífica alegría y atractiva seguridad.

III. Entonces Jardán reapareció un miércoles de junio.

Para vigorizarse, como antes, Jardán decidía caminar por la playa. Enfundado en una campera de cuero negra, una bufanda gris. La cara al viento. Cierta sensación de libertad, garantizada por los custodios que no hablaban español.

Las caminatas anónimas por la playa representaron, paradójicamente, para Jardán, el inicio de la declinación. Para ser exactos, la caída comenzó durante un verano, siempre en Pinamar. Del 95, a lo sumo del 96. Cuando le arrancaron la primer imagen. La fotografía letal. Mientras caminaba con su mujer histórica. Como si Jardán fuera lo que siempre había querido. Uno más, simplemente inadvertido entre la multitud. Pobre, Jardán se deslizaba en el equívoco de suponerse un turista normal. Que podía ufanarse, incluso, de la inútil libertad de los insignificantes.

Sin embargo una vecina, que mantenía una casita presentable, tuvo la misma idea. La trivial ocurrencia de caminar, aquel miércoles de junio, por la playa desierta. Sin custodios innecesarios. Sólo con su marido.

Jardán los conocía de vista a los Ormeño. De veranos anteriores.

El frío debía imponer su hegemónica presencia. Para desalentar, al menos, a los caminantes. Si no fuera por el viento, podía decirse que la mañana era bella. De Irreprochable trasparencia.

A la altura del desarticulado balneario CR, fue que Amanda Ormeño lo vio. Lo cruzó de frente. Jardán caminaba en sentido contrario, en dirección a La Frontera. Se quedó petrificada.

Jardán venía acompañado. En el medio. Entre dos personas robustas y morenas, que le hablaban en una lengua indescifrable.

No podía asegurar que fueran amigos. Ni que fueran, tampoco, del lugar. El aspecto denunciaba la condición de forasteros. Para Amanda, los acompañantes eran guardaespaldas.

“Jardán”, dijo Amanda, perpleja, en un susurro perceptible. Pero ya no podía continuar con la caminata.

Walter mantuvo la mirada perdida en el horizonte. Como si estuviera distraído. Prefería desconocer la significación de aquella presencia.

Para Amanda, su esposo también lo había reconocido a Jardán. Pero Walter nunca quiere, Asís, razonablemente, meterse en problemas. Les rehuye.

Walter decidió, después, creer que no le constaba que el caminante de la playa fuera Jardán. Como la conocía de memoria, fue que le prohibió a Amanda, en adelante, hablar del tema. Es decir, de contar que creyó ver, en la playa, arrebatado entre el frío y el viento, a Jardán.

Se lo dijo Walter, con la firmeza de una orden. Mientras concluían, en la casa, el almuerzo rápido. Porque no tenía la menor intención de atender las fantasías de su esposa.

Prefería encarar la relajada aventura de la siesta.

Más tarde, mientras Walter dormía, para distraerse, Amanda lavó hasta los platos y cubiertos que no fueron utilizados desde el último verano. Repasó, infinitamente, la mesada.

Se sentó después, Asís, a leer. Para colmo, la revista “Noticias”. Frente al ventanal, desde donde podía advertir los movimientos de la calle de arena.

De pronto, Amanda percibió que se acercaba uno de esos vehículos utilitarios. De los que suelen andar entre los médanos. Los llamados “4 por 4”. Era negro, de cristales opacados.

Se inquietó aún más porque el vehículo se detuvo. Justamente, en la puerta de su casa. Amanda contempló que se bajaba, Asís, con lentitud, una ventanilla, la trasera. Y Jardán, indudablemente, la miraba. Con la intensidad que le producía el incierto terror. Sin embargo aparecía, ahora, aquel rictus que pasaba por sonrisa. Un mero estiramiento de labios. Pero como si le reclamara, a la buena vecina, algo semejante a la piedad. O sólo le demandaba un poco de comprensión. Mientras le hacía el expresivo gesto del silencio. Con la imagen popularizada en los hospitales. El dedo índice, vertical sobre la boca, y un leve soplido. Intrascendente y tácito. De inmediato, volvió a levantarse el cristal opaco de la ventanilla. Y la "4 por 4" se puso en marcha.

Agitada, Amanda amagó con despertar a su marido, para decírselo. Pero decidió, convenientemente, no decirle más nada. Temía que, por fantasiosa, la internaran. Decidió convivir, en adelante, con el secreto. Aunque mantuviera, íntimamente, el raciocinio bajo sospecha. El silencio, aparte, se imponía. Se lo había pedido un vecino. Afectuoso y temible, Ricardo Jardán. En una tarde fría de miércoles, del más desolado junio.

 

Redacción de Tribuna de Periodistas

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Comentarios: RSS de este artículo

VIKINGER
09 de Mayo de 2012

ENTONCES EL LUPO TAMBIÉN ESTARÁ POR REAPARECER DESPUÉS DEL 2015 ???

BÁH !!! DE SER ASÍ TAN SÓLO SERÍA UN FRAUDE MÁS, TOTAL AQUÍ NUNCA PASA NADA Y YA NADIE SE HORRORRIZA

MARO
09 de Mayo de 2012

Lanata hace mucho tirmpo cuando tenía la revista 23, publicó la foto que le envió una señora de vacaciones por Cuba. AHí se veía a un hombre caminando por la playa IDENTICO a Yabran, el mismo cuerpo y la cicatriz en su vientre. Fué varios años después de su muerte, muy buena la foto si la consiguen.

Claudia
09 de Mayo de 2012

Lo único que nos falta, que tam,bién aparezca ahora NÉSTOR que nadie vió muertito.
Un tipo que permaneció siempre en las sombras, se va a matar????????
El rey de escapismo se va a matar??????

Chicho
09 de Mayo de 2012

ASIS ES UN BUEN CUENTISTA, EN ESTE CASO PARECE QUE RELATA ALGO REAL Y NO IMAGINARIO, ES OBVIO QUE PERSONAJES COMO YABRÁN, GRAIVER NO SE MATAN , NO SE SUICIDADAN, VAYA A SABER QUIENES OCUPARON SU LUGAR EN EL AVIÓN DE GRAIVER Y EL BAÑO DE YABRÁN.

Guillerdi
09 de Mayo de 2012

Y no vaya a ser que alguien cuente la historia de un Kestor Nishter que aparece manejando un Audi en Comodavia Rivodoro.

Rodolfo
09 de Mayo de 2012

EL HOMBRE MAS BUSCADO Y POLEMICO DE LA ARGENTINA DEL MOMENTO, SE "SUICIDA" EN ENTRE RIOS, LO "ENCUENTRAN" UN MEDIODIA CON LA CARA DESTROZADA, IRRECONOCIBLE. CONCURRE LA POLICIA Y LA JUSTICIA. A LAS 8 DE LA MAÑANA SIGUENTE, SIN MAS, ES INHUMADO EN PILAR, BUENOS AIRES, SIN ADN, OBVIO. DEMASIADOS PUNTOS NEGROS COMO PARA CREER LA VERSION OFICIAL.

LAURA
09 de Mayo de 2012

JARDAN, FESTOR Y BRAVIER........

Cantor
09 de Mayo de 2012

Y si querían encontrarlo, lo hubieran encontrado entre la multitud de invitados a la fiesta de cumpleaños de su mujer, realizada fastuosamente en el Hotel Alvear, donde varios artistas famosos deleitaron a los presentes con sus canciones. Se ve que a la viuda le quedaban ganas para festejar.

Jaimito
09 de Mayo de 2012

AL TUERTO LO MURIERON EN SERIO.

Ironics
09 de Mayo de 2012

El hombre cuando vio el quilombo que se armo por la muerte de Cabezas, habra pensado:
"para vivir asi, es mejor vivir muerto"

Ironics
09 de Mayo de 2012

A la descripcion que hace Rodolfo en su post, le agrego, porque me llamo la atencion en su momento, que el Juez de Dolores que llevaba la causa, se nego a viajar a Entre Rios, y encomendo la diligencia de reconocimiento del cadaver a una jueza del lugar, todo muy llamativo !!

gloria
09 de Mayo de 2012

...Es el único relato que me hacer pensar que pueda estar vivo, con respecto al kk-delincuente-muerto, habría que aclarar muchos puntos aún ...¿No?

dossierpinamar
09 de Mayo de 2012

Ya me lo veo tomando un martini con el intendente Altieri en algun lugar del mundo

RAF
09 de Mayo de 2012

NO OLVIDEMOS QUE LA PRUEBA BIOQUIMICA DEL ADN LA HIZO EL DR . R. CORACH , SOBRINO DEL ENTONCES MINISTRO CARLOS CORACH.
¿¿ ES QUE NO HABIA OTRO PARA CERTIFICAR ?

sara
09 de Mayo de 2012

En este país de gente maga y números mágicos la historia de Yabrán y su no-muerte es lo mas parecido a la verdad. Como dijo la reina "la creatividad no se condena", tal cual, somos de lo mas creativos, no hay quien nos gane en contar ficciones para la gilada.

Fox
09 de Mayo de 2012

Este Pais da para todo, estamos mal y vamos peor

SuperRaton
09 de Mayo de 2012

MARO: Esta foto????

http://www.lanacion.com.ar/1443287-la-foto-que-le-costo-la-vida-a-cabezas

CRISTINA
09 de Mayo de 2012

JAJAJAJA... Maravilloso relato de Asís.
Es como el dicho que dice "LOS MUERTOS QUE VOIS MATÁIS, GOZAN DE BUENA SALUD", pero en este caso, estos señores,se autoexiliaron, no precisamente en manos de la Señora Muerte, si no, en algún lugar del mundo, para disfrutar de sus cuantiosas fortunas. Tampoco me creo lo de la muerte de Kirchner. O está vivo,o su muerte, en el caso de que sea cierto, fue de otra manera.
Hay una sola manera de que estos casos no levanten cola y es la morbosa y desagradable tarea de la vista del cuerpo, por lo menos en el caso de Kirchner, ya que si la muerte es como ellos dicen, no hubiera habido ningún inconveniente en velarlo a cajón abierto.
Este país es un relato de ficción, por no decir de terror.

Nieve
09 de Mayo de 2012

¿Tres días antes,el ciruja de bariloche,de sobrenombre yabran,no desaparecio?

destanov
09 de Mayo de 2012

investiguen a los medicos forenses que intervinieron en la muerte de yabran, no tenian nada y de golpe tienen clinicas privadas y muy buen pasar.

Alicia
09 de Mayo de 2012

Es real que no se suicidó. No sé quien será el que murió, Porqué se suicidaría, si el no era culpable de la muerte de Cabezas?. A Cabezas lo mataron porque lo confundieron con el periodista Michis, que estaba investigando el narcotráfico en la costa. Además toda la investigación fue confusa y arbitraria, con el fin de desviar todo y evitar que fueran a la cárcel los verdaderos culpables. Caso parecido al asesinato de la periodista Verónica Guerín, que ivestigaba el narcotráfico en Irlanda. Quién puede creer que alguien mande a asesinar por unas lindas fotos ? O que un personaje como Yabrán se suicide?

MARO
09 de Mayo de 2012

SUPERRATON: la foto salió en la revista veintitres cuando todavia la dirigía Lanata, él la pone en primera página y contaba que la había mandado una señora que había estado de vacaciones en Cuba, fué como 6 u 8 años después de muerto Yabran, yo tenía esa revista pero lamentablemente la perdí, saludos.

MARO
09 de Mayo de 2012

Aqui les mando un link de una nota de tribuna con las fotos de la revista:www.periodicotribuna.com.ar/8033-yabran-esta-vivo-todos-los-indic

LA KUKY
09 de Mayo de 2012

EL DÍA QUE MATARON A CABEZAS YABRÁN CON TODA SU COMITIVA ESTABAN EN EL ÚLTIMO PISO DE SU HOTEL ARAPAXIS CON LA PROHIBICION A TODOS SUS EMPLEADOS Y STAFF DE SUBIR AÚN AL PISO ANTERIOR,CUANDO DIJERON QUE EL NO ESTBA EN PINAMAR EL DÍA DEL ASESINATO,LO QUE MÁS ME PREOCUPA DE LA HISTORIA ES EL ASESINATO DEL MULETO QUE AL DÍA DE HOY ESTÁ IMPUNE,YO PERSONALMENTE SIEMPRE SUPE QUE ESTE "SUJETO " ESTABA VIVO...

EL BAGUAL
10 de Mayo de 2012

Si llegara a comprobarse que Yabrán y/o Néstor siguen con vida y luego no pasa nada, significaría que el pueblo argentino, como cuerpo social, ha enloquecido irreversiblemente. No estoy exagerando.
Inclusive si sólo fuera cierto en el caso de Kirchner, tal eventualidad equivale a la pérdida de toda esperanza de normalidad y paz para nuestro país.
Se habría impuesto la irracionalidad sin retorno, la verdadera "república perdida".
La mayoría de los argentinos ve todo esto con claridad, pero sólo unos pocos admitimos la extrema gravedad que implica tener algo como los K en la casa de gobierno. El resto de los conciudadanos, sin distinción de partidos, prefiere mirar para otro lado como mecanismo de defensa (negación) contra una realidad muy cruda que vive el país. De alguna manera todos minimizamos en determinado momento el espectáculo dantesco que sucede frente a nuestros ojos. Todo lo que no debería ocurrir, ocurre. Las leyes y la Constitución no existen en la casa rosada, por lo tanto tampoco fuera de ella. Todo luce al revés, como en el espejo. Un país virtual. O un país "bizarro", como el mundo paralelo de las viejas historietas de Superman de los años 60, donde los "buenos" o los normales de este mundo real tenían su sosías monstruoso y antisocial ese otro mundo (que además era cúbico) , y las calles y edificios estaban ruinosos, sucios y vandalizados, como hoy ya se está viendo a nuestro alrededor, en las plazas, espacios públicos, trenes, subtes, postes y todo lo que ofrezca un lugarcito para romper o pintar. Hasta la gente común considera normal transgredir o infringir ordenanzas fáciles de obedecer, como arrojar papeles y botellas donde caigan, pasar semáforos en rojo, cruzar las calles en cualquier lugar menos la esquina o hacerlo cuando es el turno de los automóviles (haga el experimento observando durante 5 minutos a los peatones en una esquina con semáforo).
Tal vez Néstor haya muerto. Quiero pensar que es así. Aunque en verdad Cristina se las arregla muy bien sola para seguir haciendo pelota todo lo que encuentra a su paso.

José Petrosino
10 de Mayo de 2012

Cómo no va a estar muerto Kirchner ¡es ridículo!.
Estamos entrando en el pelotudismo total. ¿Para qué carajo haría semejante estropicio?, que lo más posible se descubriría de todas maneras. Únicamente que se hubiera vuelto totalmente loco, podría haber hecho una cosa así.
Les digo a algunos foristas que tengan en cuenta la frase del psicólogo-social Eric Fromm: "lo más difícil para el hombre es distinguir de lo posible, lo probable".
Es "posible" que Kirchner esté vivo, pero es de una improbabilidad absoluta.
El caso Yabrán, PARA MI ES LO MISMO: está más muerto que Matusalem. Ahora bien, éste por lo menos podría tener un motivo para simular su muerte: escapar a la acusación por la muerte de Cabezas.
Pero por las circunstancias que rodearon su muerte, su personalidad y lo que ocurrió después, para mi, DESCARTAN ABSOLUTAMENTE QUA HAYA SIMULADO SU SUICIDIO.
El art. de Asis es lamentable. Yabrán podría haber sido un "traficante de drogas y mafioso"(para mi no), pero era un hombre serio. Este Asis es un chanta total, un sirvengüenza, aunque sea un buen e ingenioso escritor.
El caso Graiver si es para sospechar que fabricara su muerte y esté vivo en algún lugar, ya que el avión privado que lo habría transportado de USA a México cayó en la selva mexicana y sus supuestos e irreconosibles "restos" sólo fueron "reconocidos" por su viuda. En esa época no se hacían ADNs.
Aunque también podría haber sido un accidente. Habría que ver que hicieron los familiares de el o los pilotos que también murieron con él.

El Tobiano
10 de Mayo de 2012

Para El Bagual: Yo creo que NK sí está muerto (aunque me gustaría conocer en qué misteriosas circunstancias fue), pero en el caso de Yabrán la simple lógica me dice que éste no murió.
Al margen de eso, el análisis que hacés de nuestra sociedad me parece sencillamente excelente. Realmente si uno por un instante se detiene a mirar a su alrededor a la gente (incluso a nuestros compañeros, amigos y familiares), la calle, los medios, los gobernantes, periodistas, políticos, etc, parecemos una sociedad de desquiciados...
Tenemos muchísimas virtudes que la gente de otros lugares no tienen, pero ese gran defecto de la "demencia" no sé por qué lo tenemos.
A veces da la sensación de que en vez de disminuir, aumenta cada año un poco más. Espero que lo podamos revertir, podríamos ser un país casi perfecto...

Negro
10 de Mayo de 2012

ME PARECE QUE ERA LARROQUE, NO VIALE (el lugar donde se "inmoló")

EN CUALQUIER MOMENTO LO VEMOS AL "TUERTON" MANEJANDO UN CAMIÓN DE YPF.

Facu (el mismo de siempre)
10 de Mayo de 2012

Les menciono otros muertos que seguro aparecen en cualquier momento:

-Mauricio Macri
-Edualdo Dujalde
-Sanz
-Cobos
-Y bueno los inoperantes intendentes del conurbano... que me extenderia si menciono uno por uno...

JUANRAMONANDINO
10 de Mayo de 2012

Unos de los foristas dice que se investigue a los forenses. les doy un dato..UNO DE LOS FORENSES QUE PRACTICÓ LA AUTOPSIA FUE " UN PRIMO MEDICO FORENSE DE CORACH"

José Petrosino
10 de Mayo de 2012

A Yabrán los yankis y sus testaferros criollos le dejaron 3 alternativas: 1. escaparse(la deseada por estos y el zobeca Duhalde, que le hizo avisar una semana ante que lo iba a detener; 2. dejarse detener y sufrir las humillaciones que sufrió el Negro Ríos; y 3. suicidarse. Eligió la más lógica para su temperamento, de hombre que jugaba fuerte y sabe cuando le toca perder. Yo hubiera hecho lo mismo en su lugar.

roqueperes
10 de Mayo de 2012

busquenfotos de yabran en la fiesta de casamiento de mercedes colella

Enrique Piragini
10 de Mayo de 2012

Silogismo para pensar y entretenerse:
Si el dinero era de Yabrán, el muerto fue otro.
Si el dinero era de Otro, el muerto fue Yabrán.
Pero como decían las viejas sabias "Ver pàra creer", dudo de la muerte de Graiver, Yabrán y el Nefástor NK

Jose
10 de Mayo de 2012

VIENDO A CRISTOBAL LOPEZ, RUDY ULLOA IGOR, "ERNESTOR", MIDLIND, ESKENAZI, GROBOCOPATEL, ETC... NO ME CABE OTRA QUE DECIR:

VOLVE, YABRÁN, ERAS UN POROTO... TE PERDONAMOS...

Noemi
11 de Mayo de 2012

vedere per credere.

Juan Ramon Muzcal
16 de Julio de 2012

Como se incrementó la presencia de idiotas útiles

 

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