02/06/2014 | Pseudociencias


El hombre, como el seudoproducto conocido más improbable del accionar de la esencia del universo, pero posible después de todo

El hombre, como el seudoproducto conocido más improbable del accionar de la esencia del universo, pero posible después de todo

     Ahora, después de mucho cavilar, ha llegado el momento de no hacer tan sólo hincapié en las incalculables partículas en  plena acción que dibujan nuestros tejidos, nuestros órganos (corazón, pulmones, vasos sanguíneos, estómago, intestinos, hígado, páncreas, riñones, músculos piel, etc.) que compartimos con otros animales, sino que también debemos centrar la atención en nuestro intrincado órgano cerebral que supera con creces en capacidad al del resto de la fauna.

     Somos no sólo improbables, sino ¡casi imposibles! pero existimos, lo atestiguamos entre todos y por ende fuimos posibles a pesar del grado de complejidad y de que nuestras manifestaciones psicogeneradoras rayen en lo inconcebible.

     Por ello, para Descartes, el hombre no era sólo un autómata. Tenía que haber algo más en él aparte del cuerpo que marcha por vías mecánicas. También estaba el alma. Pero esto lo creía por una sola y única causa: su ignorancia acerca del mecanismo mental que produce todas las manifestaciones que conocemos y que nos asombran.

     Poco a poco iremos comprendiendo que aún en el aspecto psicogenerador, el hombre es un auténtico autómata comparable a una supercomputadora del futuro.

     Cuando observamos la tierra que pisamos, que vemos arada para la siembra, esa capa húmica mezcla de silicatos, múltiples minerales arrancados de las rocas por la erosión y restos orgánicos de los otrora cuerpos vivientes, nos asombramos al pensar que, de pronto el conjunto de bioelementos allí contenido se organiza, adquiere inteligencia, piensa, ama, crea, inventa tecnología, explora el espacio exterior y transforma la faz del planeta. También esos bioelementos que contiene la tierra, el suelo que pisamos desaprensivamente, en otras circunstancias  pueden ser nuestra madre, nuestros hijos…, todo ser querido, y cada ser un mundo con sus pensamientos, creencias sentimientos, anhelos, sueños, proyectos. ¡Claro! ¿Cómo no nos va a asombrar que  un montón de tierra y agua, logren agruparse “mágicamente’’ a lo largo de un tiempo biológicos, para captar energía solar y a través de varias metamorfosis –pasando por ser vegetal, animal vegetariano primero y carnívoro después- transformarse luego en un Aristóteles, un Copérnico, un Darwin, un Einstein… o venerablemente en nuestra madre, y en nuestro padre?

     La lentitud de todo el proceso de transformación, paso a paso, nos hace aceptar todo esto como natural. Si lo viéramos todo acelerado como en una película pasada rápidamente, entonces sin duda lo compararíamos todo con la magia. Pero no,  todo es natural; la magia no existe, es un engaño utilizado por los pseudocientíficos para obtener dinero y nada más.

 

Ladislao Vadas

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Comentarios: RSS de este artículo

aldo g. giuliani
31 de Mayo de 2014

Solo dos observaciones:
Una computadora y el cerebro no son totalmente comparables. Por ejemplo, una computadora no tiene creatividad, no tiene capacidad de invención, etc. Solo ejecuta las actividades para las que fue programada, y. por cierto, con mucha mayor eficacia y velocidad que lo que puede hacer un cerebro. El cerebro es el asiento de funciones suprafísicas que ningún computador puede imitar.
Segundo, la magia no solo es un engaño, sino que los procesos mágicos fueron y son invocados por científicos en sus reflexiones, en general de modo camuflado. Piénsese en las meditaciones metafísicas de Descartes, en los "mundos" de Popper, etc.
En lo demás, estamos de acuerdo.

otro mas
02 de Junio de 2014

Qué pérdida de tiempo leer este artículo. Mucho chamuyo para nada.
Tribuna, a ver si dejamos de vender este tipo de verdura...

fran
03 de Junio de 2014

la lentitud es relativa
vivimos dentro de una mente que necesita su tiempo para explicarlo todo

la magia es como una ciencia de modificar y engañar a nuestro interior para cambiar nuestra visión de la realidad y así mejorarlas, pero es peligrosa

hay que deshacerse del tiempo, de la mente etiquetadora, sentir cada sentimiento vivido en cada instante y así empezar a comprender la verdad, la verdad está en el presente y se necesita no saber nada para entenderlo

Ironics
08 de Junio de 2014

Me gustaria agregar al razonamiento de Aldo, que la computadora trabaja en forma lineal, el cerebro puede asociar ideas y sacar otras conclusiones que a la maquina le es imposible (por ahora). Solo la maquina podra superarlo en velocidad y en capacidad de almacenamiento, la creatividad por el momento (muchas veces resultado de la asociacion de ideas) es del cerebro. Tambien seria bueno agregar que la creatividad, aunque menos compleja, tambien es propiedad de los animales, aun de los menos desarrollados.

jrb
16 de Septiembre de 2014

Teniendo en cuenta que este tema ya se perfilo desde hace muchísimos años en una obsesiva guerra de ideas no conducentes, sigamos perdiendo un poquito de tiempo mas.No importa si pasa un minuto o cincuenta millones de años. La teoría de la evolución es una creencia y no una ciencia. No hay forma de probar ni la va haber con ese encorsetamiento mental, que de una partícula de carbono se genere espontáneamente toda la vida existente en la Tierra y menos aun, abarcar con la postura evolucionista, las inimaginables posibilidades de existencia de entidades inteligentes basadas en unidades extrabiologicas o multidimensionales.

 

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