10/08/2017 | Investigacion


La trama detrás de la concesión del Centro de Exposiciones

FREIRE, IRSA Y LA HISTORIA DEL CANON DEL MEDIO MILENIO

La trama detrás de la concesión del Centro de Exposiciones

El Centro de Exposiciones y Convenciones de Buenos Aires se planificó con la intención de convertirlo en el lugar emblemático para encuentros en Latinoamérica. Si bien el proyecto original hablaba de una explotación a cargo del Ejecutivo, mediante una oportuna designación del ministro de Modernización, Innovación y Tecnología, Andrés Freire, como Presidente del Ente de Turismo y una licitación para la empresa que éste dirigía cambió todo. Hoy, el titán de concreto aguarda, silencioso, escondido, mientras que la UTE que quedó con la concesión se tomará más de medio milenio para amortizar los gastos de construcción.

El CEC, como se lo conoce, emplazado sobre la Avenida Figueroa Alcorta, entre Parque Thays y la Facultad de Derecho, es un espacio de 28 mil m2, con capacidad para 5.300 personas, que tuvo un costo de más de 1200 millones de pesos. Se trata de una estructura construida en triple altura, interconectada por escaleras mecánicas y ascensores que permanece “semienterrada”, debajo de un parque de flora nativa.

Cuando se abrió el proceso licitatorio, cinco empresas solicitaron información, pero sólo una ofertó: la UTE, integrada por OFC SRL, La Rural S.A., Ogden Argentina –quien tiene más del 50 por ciento del paquete accionario- y Entretenimientos Universal Argentina S.A., con un convenio con Messe Frankfurt. IRSA Propiedades Comerciales S.A., firma de la cual Andy Freire fue Director Titular hasta diciembre de 2015, participa por medio de Ogden y de La Rural S.A., en cuyo caso también es accionista.

OFC S.R.L., por otro lado, pertenece a los titulares de Congress Rental. Irsa tiene el control del predio de La Rural, por lo que el mercado, en la ciudad está casi monopolizado, a excepción de Costa Salguero, cuyo sitio desde el episodio de Time Warp trabaja con bajo nivel de ocupación y, al estar ubicado en la costanera tiene problemas de accesibilidad.

Sin embargo, lo que más preocupa dentro del ámbito legislativo y privado no sólo apunta a los resultados finales, sino al camino.

¡OH, divina designación!

Andrés Freire, llega al gobierno de la Ciudad de Buenos Aires como Ministro de Modernización, Innovación y Tecnología junto con Horacio Rodríguez Larreta, el 10 de diciembre de 2015. El 31 de marzo de 2016, mediante un cable de la agencia TELAM se dice que además es nombrado Presidente del Ente de Turismo de CABA y se advierte que está habilitado para cumplir ambas funciones.

Según la Ley 471/00, en su Artículo 12, señala: “El desempeño de un cargo en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires es incompatible con el ejercicio de cualquier otro remunerado en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, así como en el orden nacional, provincial o municipal, salvo en los casos en que el Poder Ejecutivo autorice la acumulación por razones fundadas”, por lo que Freire podría ocupar ambos puestos con una salvedad expresada firmemente en el decreto de designación.

Sin embargo, al consultar el mismo, sólo se habla de que desempeñará tareas desde el 1 de abril de ese año por decreto N°235/2016, pero no de una posible habilitación para ejercer ambos cargos, o de que esta fuera una intervención Ad Honorem, ni de la intervención de algún organismo jurídico.

La Ley 2627, que regula al Ente de Turismo, en su Artículo 10, dice que la designación del presidente depende del Jefe de Gobierno, es decir, de Rodríguez Larreta. Por lo que, aunque éste dependa del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología, el ministro no es el presidente.

 

¿Licitación a medida?

Ahora bien, ¿Con Freire ya nombrado, qué pasa con el CEC? Veamos. El 19 de mayo de 2016 la Legislatura porteña sanciona la Ley 5540, que autoriza al Poder Ejecutivo a concesionar el uso y explotación por un plazo de 15 años, aunque el Ejecutivo pretendía hacerlo por 30. Además, se permite el llamado a Licitación Pública Nacional e Internacional y se establece que la autoridad de aplicación de la ley creada para tal fin será nada más y nada menos que el Ente de Turismo de la CABA.

Acá viene el segundo punto interesante. El 27 de octubre de 2016 se crea el Decreto 548/16, por el cual el Jefe de Gobierno aprueba los Pliegos de la Concesión, con un canon base de 1.275.000 pesos por mes, según la valuación del Banco Ciudad y delega en Freire como Presidente del Ente de Turismo la facultad de “realizar el llamado a Licitación, establecer fecha y hora de visitas al inmueble, establecer fecha, hora y lugar de presentación de ofertas, establecer fecha y hora y lugar de la apertura de los sobre 1 y 2, emitir circulares aclaratorias con y sin consulta, designar a la Comisión Evaluadora de Ofertas, establecer prórrogas, dictar los actos administrativos necesarios para materializar la Licitación, suscribir el contrato, la facultad de dictar todos los actos administrativos necesarios para la ejecución de los contratos hasta su finalización y de rescindir”.

Es decir, el control total y absoluto del procedimiento de contratación, quedó en manos de Freire. Casualmente, ese decreto es aprobado por Freire. Cabe destacar, en este punto, que el control del proceso pudo haber estado a cargo de Rodríguez Larreta.

Más tarde, el 11 de abril de 2017, por Decreto 127/17 se sustituyó el Artículo 15 del Pliego original, marcando así una reducción del canon a la mitad, fundamentando que la nueva traza de a Vía Rápida Illia afectaría las condiciones originales. Dato curioso: la nueva Traza se sancionó el 7 de diciembre, pero esta disposición sale recién 4 meses después, cuando la UTE ya había mostrado interés en el CEC.

A dos meses de la modificación del canon, Freire se excusa para intervenir en la contratación de la concesión, ya que hasta poco antes había estado involucrado con IRSA, firma que, como ya habíamos detallado tiene más del 50 por ciento del paquete accionario de la UTE. En ese momento, delega las facultades en el Subsecretario de Desarrollo Económico, dependiente del Ministerio de Modernización, Innovación y Tecnología –de Freire-.

A su vez, deja a cargo del Director Ejecutivo del Ente de Turismo la administración y control del CEC y la ejecución del contrato de concesión. Vale mencionar que una de las tareas de ese funcionario es asistir al presidente del área, en este caso, a Freire.

Pasando en limpio, se excusó, pero para tomar las decisiones que involucraban a la empresa de la que provenía y a su área, nombró a sus subordinados. Hubo formas de evitarlo, de hecho, el Ejecutivo pudo llevar el proceso licitatorio y de concesión. No lo hizo.

 

El canon del medio milenio

La obra costó más de 1200 millones de pesos. El pliego final indica que el primer año se pagará el 25 por ciento del total. El segundo, el 35; el 55 en el tercero; el 80 el cuarto mientras que el quinto año se empezaría a abonar la totalidad.

De este modo, el primer año UTE abonaría 175 mil pesos por mes, lo que sería un total de 2.100.000 al año. La devolución a la Ciudad llevaría, al ritmo establecido, medio milenio, cuando si usamos como ejemplo a los centros de similares características –La Rural y Costa Salguero- el valor del canon se factura en pocas horas; en dos días y medio podrían recuperar el valor del canon de todo un año.

Freire, ya tiene antecedentes de beneficiar a empresas con las que había estado relacionado. A principios de 2017 se supo que su participación fue clave para que Staples, actual dueño de su ex firma Officenet, ganara licitaciones porteñas por artículos de librería durante dos años. La Unión Argentina de Proveedores del Estado denunció la licitación de 2017 por considerar que los requisitos de los pliegos eran sumamente arbitrarios, de modo que ninguna Pyme pudiera participar. La cifra recaudada en base a los trabajos estatales realizados por el grupo Staples se estima en 118 millones de pesos.

Marco Peña, oportunamente, había anunciado que los ministros nacionales que ocuparan un lugar en las listas renunciarían el día del inicio de la campaña para no convertirse en testimoniales. Sin embargo, Andy Freire, quien encabeza la lista a Legisladores de la Ciudad de Buenos Aires, no declinó como ministro, sólo se pidió licencia.

El gigante de hormigón está ahí, aunque no se ve del todo. Quiere pasar desapercibido. Permanecer bajo tierra, pero es evidente. Basta con observar detenidamente para descubrirlo en detalle. Camuflado entre espacios verdes, no deja de ser lo que es, algo ajeno al terreno que ocupa, donde lo invade todo y de todo se apodera. Exactamente igual a Freire. 

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