12/10/2017 | Politica


El agujero negro del dinero de la política

URGE QUE HAYA MÁS TRANSPARENCIA

El agujero negro del dinero de la política

Antes del balotaje presidencial de 2015, informalmente, los referentes de las respectivas campañas estimaban que en total el esfuerzo proselitista terminaría costando alrededor de 1.000 millones de pesos, si bien cada agrupación podía declarar legalmente, como máximo, un total de 260 millones.

Los candidatos juran formalmente recibir y gastar una cantidad de dinero destinada a su campaña electoral. Pero, como la ley actual permite hacer aportes en efectivo, es extremadamente fácil entregar dinero sin dejar rastros. No podemos saber si el dinero que aporta un empresario podría estar dirigido a comprar favores políticos. Tampoco si el origen de los fondos proviene de negocios legales o de actividades ilícitas. El uso de efectivo crea un enorme agujero negro que esconde información valiosa para los votantes y la Justicia, que sólo puede actuar sobre los montos insignificantes que se declaran. Las sanciones son muy poco efectivas porque llegan tarde –cuando la elección ya pasó- y porque no caen sobre los candidatos sino sobre los prestanombres en los que se escudan.

Nadie obliga a los políticos y empresarios a mantenerse en las sombras, pero el festival permisivo de dinero en efectivo, combinado con la prohibición de aportes de empresas, crea el peor de los mundos posibles: anónimos aportan sin ningún control. Políticos y empresarios subestiman el riesgo que corren con este régimen de financiamiento de la política. Creen que el agujero negro, al permitirles esconder su identidad, los protege: nadie sabe el tamaño del agujero y no hay ningún control sobre él.

Sin embargo, el daño puede ser enorme para la dirigencia política y empresaria e irreparable para la credibilidad de las instituciones democráticas: opacidad y ausencia de control precedieron a los escándalos de lava jato y Odebrecht en Brasil y Perú. El anonimato aumenta el riesgo; crea una falsa protección, peligrosa para la democracia. Cuando explota, los cubre a todos y es un caldo de cultivo para el crecimiento de sectores extremistas y antipolíticos.

Para sacar de las sombras al financiamiento de la política, CIPPEC propone poner topes al uso de dinero en efectivo; permitir el aporte de empresas; y bancarizar los aportes para conocer el origen, de modo que el ciudadano cuente con toda la información relevante para ejercer su derecho al voto. Frente a irregularidades, los candidatos deben ser responsables y el régimen de sanciones lo suficientemente costoso como para disuadirlos de comportamientos reñidos con las reglas.

Por otra parte, prohibir la publicidad de actos de gobierno durante el período de campaña y regular sus usos también equilibrará la competencia entre oficialismo y oposición. Finalmente, de nada sirven estos avances si no hay control del financiamiento en las provincias: la coordinación entre niveles de gobierno es imprescindible para conseguir un régimen de financiamiento efectivo

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G_
12 de Octubre de 2017

Desde los 90 se ha hablado mucho de la reforma del estado, de los sistemas de presupuesto y el soporte informático. Nada de eso funcionó realmente, la guita del Banco Mundial se la patinaron los amigos del Turco en temas tributarios y también en Acción Social, que como muestra dejó millonarios al otrora inquilino Capitanich y su socio Kiciloff. De los sistemas de presupuesto ni noticias. Sin embargo todos los peronchos hablan y hablan de "la gestión". Pero el control de gestión nunca existió. Si hibo un control era el de la recaudación de lo robado pero sistemas de control para asegurar que no se roben los dineros públicos ni noticias. Todavía la respuesta es confiar en la justicia supongo, la misma que dio en su momento el Bambino Veyra.
Las cosas no han cambiado mucho. El estilo de administración sigue siendo la delegación de territorio y el delegado hace lo que se le canta. Por eso en niveles técnicos de municipios como CABA, la corrupción no disminuyó sino que se instaló con mayor comodidad e impunidad pero ahora aparentemente más privada que verticalista.
En cuanto a los gastos de campaña, nadie parece notar que los gastos asignados como parte de los ingresos de de concejales y todo tipo de legisladores se siguen dedicando al mal llamado clientelismo, y a mantener punteros y militontos de toda clase, esto además de los negocios que sólo un concejal puede tener porque a cualquier plebeyo nunca se lo habilitarían, como saladitas, puticlubes, y otras yerbas y polvos.



goyolin
13 de Octubre de 2017

Sin control sin transparencia, sin Justicia, estamos como en la época de los indios.

Enrique kohnen
13 de Octubre de 2017

La Droga deja buenos dividendos y da para pagar candidatos en listas sábanas después viene el vuelto.
Lo más que ha aportado para la política es el Juego
Por ejemplo las máquinas electrónicas que NO son juegos de azar si no una estafa o TIMO a la sociedad y con efectos más dañinose que las Drogas
Recaudan miles y miles de millones de pesos anuales y no tiene ningún tipo de control efectivo y real.

 

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