¿Enfermedad celíaca? Solo un mito, nada científico

10
5098
10 ARGUMENTOS PARA DESMONTAR LA ABSURDA MODA "SIN GLUTEN"
10 ARGUMENTOS PARA DESMONTAR LA ABSURDA MODA “SIN GLUTEN”

¿Padecés enfermedad celíaca? ¿Fuiste diagnosticado con intolerancia al gluten? En ese caso, eliminar esta proteína de tu dieta no es una opción. Se calcula que el 1% de la población está en este grupo, aunque la cifra posiblemente sea mayor dado que existe un gran número de casos sin detectar.

 

¿Pero qué ocurre con las personas que no sufren esta intolerancia y están convencidas de que eliminar el gluten de su alimentación es una buena idea? Pues que son víctimas de una absurda moda promovida por charlatanes, vendehúmos, famosos desinformados e iluminados intentando hacer negocio con la salud.

Así de claro y duro se muestra Alan Levinovitz, autor del libro La mentira del gluten, que desmonta los mitos que han convertido a esta proteína en el nuevo enemigo número uno de la alimentación para muchas personas.

“Prescindir del gluten no es divertido. No es el nuevo modo de perder peso. No es lo que la evolución nos dice. No existe ninguna prueba concluyente de que prevenga el cáncer, el Alzheimer o el autismo. Puede conducir a desórdenes alimentarios y puede ocasionar que empieces a manifestar síntomas que antes no existían”, alerta el autor. Y deslegitima, además, la verdadera enfermedad celiaca que muchos pacientes sufren.

Y para desmontar esta nueva moda -muchas veces alimentada por los propios medios de comunicación- nada mejor que repasar los argumentos que Levinovitz expone en esta recomendable obra. A modo de aperitivo, aquí van algunas pistas que merece la pena tener a mano para cuando toque salir en defensa del gluten.

1. A mí me funciona. Mantra omnipresente de dietas y medicinas alternativas, La mentira del gluten deja las cosas claras con un principio básico que habría que tener siempre presente: “Los testimonios personales por si mismos no establecen la eficacia de un medicamento o una dieta”.

2. El guión de siempre. Ahora es el gluten, ayer la grasa y antes fue el glutamato monosódico. Culpar a un producto de los males alimenticios del mundo, señalarlo como responsable de numerosas enfermedades, desatar la histeria y comenzar a ver etiquetas que presumen de no contener ese nuevo diablo es parte del guión habitual de estas historias. Tampoco pueden faltar insinuaciones sobre la vinculación y los oscuros intereses de la industria, claro.

3. El mito. La alimentación siempre ha tenido una relación muy próxima a los mitos y la religión. De hecho, la mala fama de los cereales se remonta a un cuento sobre ciertos monjes taoístas que rechazaban su consumo y vivían centenares de años, recuerda el autor de libro. Detrás de esta idea no hay nada nuevo, el viejo cuento de la vuelta al paraíso pasado frente a los riesgos de los alimentos nuevos.

4. Las cifras. Centrándose en el caso de Estados Unidos, 1 de cada 100 personas padece enfermedad celiaca. A esta cifra habría que sumar los casos no diagnosticados y la intolerancia al gluten, pero con todo sorprende comprobar que, en recientes encuestas, 1 de cada 3 personas estaría dispuesta a eliminar el gluten de su dieta. Está claro que la maquinaria de comunicación de los apóstoles del anti-gluten y sus negocios funciona mejor que la ciencia a la hora de tumbar mitos.

5. El miedo. Todo villano tiene que dar miedo. Y el gluten, según muchos autores, es un gran malvado. William Davis y David Perlmutter son dos de los principales impulsores e ideólogos del antigluten, relacionando el consumo de cereales con todo tipo de enfermedades: déficit de atención, cáncer de mama, esquizofrenia, o pechos en los hombres. “Cada vez que comes pan te estás envenenando con una toxina más peligrosa y adictiva que la cocaína”, llegaron a escribir.

6. Respuestas fáciles a problemas complejos. Es una de las mejores armas de la llamada mala ciencia, de las dietas y de la medicina alternativa: dar una respuesta muy simple a un problema complejo. “Las curas milagrosas no existen y las respuestas no son fáciles”, recuerdan en este libro. ¿Pero quién puede resistirse a escuchar y creer un “deja el gluten” como solución a todo tipo de problemas y síntomas para los que no hay una respuesta concreta? De hecho -recuerdan en La mentira del gluten– algunos autores y defensores de esta dieta pasaron por malas experiencias a causa de celiaquías no diagnosticadas. En su caso dejar el gluten fue la solución y les salvó la vida, pero de ahí a aplicar ese tratamiento para todo hay una gran diferencia.

7. Los síntomas. El libro recuerda un fenómeno tan sorprendente como real: las personas expuestas a mucha información y alertas sobre el potencial peligro de algo pueden llegar a presentar síntomas de una enfermedad aunque no la padezcan o hayan sido expuestas a la causa. Cuando ocurre de forma generaliza ante, por ejemplo, una crisis alimentaria o una intoxicación, se conoce como enfermedad psicogénica masiva. Y si somos capaces de mostrar esta especie de falsos síntomas, por supuesto adoptar la que creemos la solución acabará con ellos. Dicho de otro modo, si estamos convencidos de que el gluten nos está haciendo mal, dejar el gluten nos “curará”.

8. Que la hacen los famosos. No hay dieta que se precie ni moda alimentaria que no cuente con unos cuantos famosos ejerciendo de apóstoles. La popularidad de los alimentos sin gluten se dispara en 2010 cuando se apuntan Oprah, Victoria Beckham o Gwyneth Paltrow, entre muchos otros. Miley Cyrus llegó a tuitear: “Todos deberíamos evitar el gluten durante una semana. El cambio en tu piel y en tu salud física y mental es asombroso”.

9. Una dieta peligrosa. Mención aparte merecen los que defienden que prescindir del gluten es una buena idea para adelgazar. Igual que cualquier otra dieta de eliminación es peligrosa, alerta el autor. “La ansiedad por lo que se come puede producir los mismos síntomas que se le atribuyen a la sensibilidad al gluten. Satanizar la comida puede contribuir al desarrollo de desordenes alimentarios”.

10. Un buen diagnóstico. Ponerse en manos de los médicos y rehuir de los alergólogos no tradicionales de diagnóstico fácil y rápido es el único camino seguro. “No más gluten, no más lácteos… Cuando te dices esas cosas a ti mismo es una profecía que se autocumple”, explica Levinovitz.

 
 

10 comentarios Dejá tu comentario

  1. Es interesante el contrapunto. En mi pequeña familia dos de los integrantes fueron diagnosticados con enfermedad celíaca. Pero muy de grandes: uno ya anciano y otro adulto. Quien suscribe en su momento hizo una dieta por un largo tiempo libre de glúten. Los indicadores a mí me dieron negativos (Ergo: no soy celíaco), pero "aparentemente" tengo una cierta intolerancia al glúten. Ojo: la celiaquía en Argentina se ha convertido en un culto, donde los creyentes te afirman que si usás con un cuchillo que cortó productos con TACC, y luego lo usás en los "sin TACC", enfermás a un eventual celíaco. Como si nuestros intestinos y estómago tuviesen la inteligencia de detectar la molécula o átomo de la "contaminación cruzada". La celiaquía en Argentina se ha convertido en un negocio millonario para pocos, y si querés tener un restorán "apto celíacos", deberás tener un "cocinero sin TACC", para evitar la farsa de la contaminación cruzada. Yo pienso que la celiaquía es como el colesterol y como casos leves de diabetes: haciendo una dieta por un tiempo podés mejorar los indicadores, y volver a una alimentación tradicional. Pero bueno, como señala Lebinovitz, es mejor venderla como algo irreversible.

  2. Una amiga cuando come cualquier cosa que tenga harina se descompone de una manera espantosa. La enfermedad no es un mito. Lo que si es un mito es que vendan el tema del gluten como una manera de bajar de peso al eliminarlo de la dieta, eso es una fantochada. Lo que no puede ignorarse es la calidad del gluten que estamos consumiendo hoy dia, producido en su mayoría con harinas de semillas transgénicas. Pero eso es otro cantar.

  3. El comer en la calle, apurado, con estress, con el tiempo contado de que hay que regresar al trabajo, eso solamente produce gases, a mas de la comida rapida o la llamada chatarra. Un pancho en la calle, que es un precio mas al alcance de uno, un cafe con leche...solo la leche produce un mar de gases, el pan blanco, lo mismo. Y no necesariamente se sufra de alguna enfermedad. Uno es lo que come. Y nosotros no podemos vivir sin comer carne, por eso a veces es la carne la que provoca los trastornos y el trayecto intestinal guarda putrefaccion si no se desocupa el vientre todos los dias. Hay comidas muy eficaces para quienes son constipados, a mas de leerse todos los diarios en el baño a ver si la cosa afloja. Se puede probar con tomarse por las mañanas un buen tazon de avena, sea solo o con leche, hervido con un poco de azucar y canela, la avena ayuda a ir de cuerpo en forma suave y normal. La canela ayuda a regular el azucar en sangre de forma natural. Lo mismo ayuda la harina de linaza, sea molida o en semillas que se dejan remojar la noche anterior. CONTIENE MUSILAGENOS , ALGO NATURAL QUE NUTRE LOS INTESTINOS POR DENTRO, QUITANDOLES LA IRRITACION CRONICA. Que a veces sufren los intestinos por falta de agua. Tanto las irritaciones intestinales como la digestion provienen de la falta de agua y de alimentos con mas fibra. Es decir, consumir mas verduras y frutas y ayudarse con la dieta mediterranea, copiarse de como comen los griegos. Se dice que es la dieta mas sana. Si existen las diarreas, posible que sea por consumir lechugas mal lavadas, observen en las hendiduras de las hojas de la lechuga, la cantidad de pequeños germenes adosados en ellas. Por eso, es necesario lavar las ensaladas crudas muy pero muy bien. El carbon medicinal o vegetal acaba con las tediosas diarreas. Y deja sin laburo a muchos medicos, que lo unico que hacen es darle mas sufrimiento al que las sufre. Muchas tisanas y hierbas medicinales hacen un mejor trabajo en la digestion que algunos costosos medicamentos que solo tapan los problemas pero no los curan. Tenemos una enorme cantidad de arboles medicinales a lo ancho y largo del pais, que los ignoramos. Tenemos el arbol del lapacho, cuya madera medicinalcombate bacterias y levanta las defensas. Un te de lapacho, ayuda, una dieta sin tanta carne, ayuda, una buena consulta a un medico entendido en nutricion, claro que ayuda. A veces lo que hace falta es mas reposo, menos estress y mas disfrute de la vida. Si puede y le da la gana, salga un rato a la calle, y empiece por abrazar a un arbol. Investigue la cantidd de plantas que curan y ayudan

  4. El tema del gluten es otra moda como los alimentos light, el colesterol y otro tipo de historias que van surgiendo para ofrecer nuevos productos al mercado. Está claro que una dieta sin gluten no produce mayores beneficios a una persona que no es intolerante al mismo, y no produce mejores resultados a la hora de perder peso.

  5. la nota parece de un nene enojado que quiere comer pan... dale una miga a un celíaco y se le revienta la panza eso está comprobado, además, todos somos algo celíaco

Dejá tu comentario

El comentario no se pudo enviar:
Haga click aquí para intentar nuevamente
El comentario se ha enviado con éxito
En unos minutos lo verá publicado en este artículo
Haga click aquí para enviar otro comentario
Tu Comentario
(*) Nombre:
Escriba el texto de la imagen

Seguinos también en

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
Google Plus