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La casa de Bernarda Alba: radiografía del medio pelo español

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Un clásico de Federico García Lorca, según pasan los años
Un clásico de Federico García Lorca, según pasan los años

Ficha Técnica / Artística

 

Título: La casa de Bernarda Alba (Versión 2019).

Dramaturgia: Federico García Lorca.

Adaptación y Dirección: Tomás N. BlattGénero: Drama.

Reparto: Eve Laiz, María Fernanda Cabrera, Virginia Saturno, Ana Borrelli, Vanesa Pallotti, Ayelén Peres Eisemberg, Marcela Pérez, Sharon Zelaya y Camila Torres  Producción: Perspectiva Producciones.

Iluminación: Gonzalo Calcagno Teatro: El Piccolino. Fitz Roy 2056, CABA.Funciones: jueves 21 hs. Localidades: $ 350.Duración: 80 min.

La casa de Bernarda Alba”, un clásico de la literatura de García Lorca, con la adaptación libre y dirección de Tomás Blatt (1), es la oferta de la noble dramaturgia de autor que propone el teatro El Piccolino, en el coqueto barrio de Palermo. Originalmente, la obra se representó en tres actos; en esta la versión 2019, el avezado espectador viajará al mundo de la convención teatral en un solo /extenso /entretenido y vibrante envío. Asistirá a una tragicomedia con notas de sainete español. El ayer  y el hoy, tal la fusión del tiempo que nos propone un drama atemporal, donde el poder y la lucha por la sobrevivencia se entrecruzan en el mismo espacio escénico.

Argumento. El autor escribió la obra en 1936, donde describe a la España profunda y doliente de principios del siglo XX. A las  tradiciones ortodoxas y el inmovilismo social de la mujer, se asocia la ética de las apariencias por la del ser. No es un tratado axiológico, pero destella moralidad a través del costumbrismo citadino. En una atmósfera del  matriarcado duro, donde una mater familia asume el poder de las decisiones de sus hijas. Bernarda Alba, madre de 5 hijas, expresa una educación rígida en preceptos morales y educativos. Al enviudar por segunda vez, lleva su duelo hasta lo irracional o metafísico.

El juego de tensiones y conflictos lo dispara el pretendiente de su hija mayor, Angustias, del primer matrimonio de Bernarda. La obra nos lleva a pensar sobre las conductas dogmáticas signadas por el status social y las apariencias y no en términos de leales deseos de progreso social y felicidad humana. Una historia escrita allá lejos en el tiempo, pero siempre presente. Como lo señala la literatura clásica de manual, el hombre es siempre el mismo, y los conflictos por lo visto, también.

Análisis del montaje. Un reparto extenso (9 actrices en escena) y una trama coral que se interpela a sí misma. El personaje de Poncia, como contrapunto de todo el elenco, es itinerante y provoca la explosión de los diálogos de confronto. La actriz que asume dicha máscara, María Fernanda Cabrera, con autoridad y oficio, asume el rol del actor por el poder de repentización y la creación del protagónico. El tándem de la prosa opresión-liberación, es la contradicción que cruza la narración lorquiana. En resumen, una radiografía del medio pelo español. Los que aparentan ser lo que no son. Así, es la  función del lenguaje, los símbolos y una época que se desea representar.

La historia es un cuento moral según pasan los años: hoy, las hijas de Bernarda, se expresan con celulares y redes sociales. Bernarda es la mater  familias que opera sobre sus hijas con decisiones salomónicas. Es la moral de las formas por sobre la realidad social de una época.La liturgia de la simulación contrasta los sentimientos y el pensamiento en libertad. Lo que se juega es la gran farsa del ser. El respeto materno y las tradiciones familiares, asume la autocomplacencia en lugar de la virtud. Es la estética de un teatro de familia muy peculiar o disfuncional, cuasi surrealista.

Una observación más que un juicio de valor: el glosar un autor clásico (atemporal), implica recrearlo y potenciarlo. Pienso en una voz over  / voz off para conceptualizar y dar punch al relato sobre tablas. Si hablamos de esa “presencia” de la “ausencia” que está siempre en la escenoplástica: Pepe Romano. Dicho personaje es el novio, el tenorio de una y de todas. El dolor de cabeza de Bernarda, es parte de la chispa del conflicto. Su voz grabada sumaría a la pieza como recurso narrativo. Sabido que el teatro es condensación, no dispersión como el cine. En la representación, el aquí y ahora, es campo mimético (imita lo real) no diegético (ficticio, subjetivo), como en el séptimo arte. Con todo, adhiero al postulado del poeta francés: “la crítica es fácil, y el arte difícil” (Nicolás Boielau).

La historia coral concluye. La casa de doña Bernarda deja sus puertas cerradas: una puesta vintage, lo sagrado y lo profano como ideas fuerzas de una épica que vuelve. Son vidas que se cruzan y prodigan. La comunicación intrafamiliar y el amor como motor de la trama. Todavía retumban las frases que cristalizan los parlamentos de las hijas, que no son comprendidas por su madre. Como lo sostuvo el genial Bardo de Avon: “Prudente padre es el que conoce a su hijo” (William Shakespeare /1564 -1616).

Facebook de la obra 

                                                                                                  Gustavo Contarelli

Puntaje de la obra de teatro: 4 Tribunas

Puntaje actor protagónico: María Fernanda Cabrera5 Tribunas

Calificación: Mala (1 TdP) Regular (2 TdP)Buena (3 TdP)

Muy Buena (4 TdP)Excelente (5 TdP)

 

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