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Cripto Country: la sorprendente estafa piramidal de una conocida familia argentina

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¿Es el próximo curro tipo Generación Zoe? De los inventores de We Are Capital…
¿Es el próximo curro tipo Generación Zoe? De los inventores de We Are Capital…

Cripto Country es un esquema Ponzi mucho más elaborado que Zoe y está diseñado para parecer un proyecto real y hacer durar el esquema piramidal de captura de inversiones, por la mayor cantidad de tiempo posible, gracias a un arsenal de campañas en las redes sociales y notas en medios pagos.

 

Los responsables son los hermanos Caroglio -originarios de Mendoza- que han creado un Ponzi basado en la venta de tierras imaginarias en ciudades inexistentes en el formato de NFT’s, aprovechándose de la ignorancia tecnológica y confianza de gente humilde, prometiéndoles grandes ganancias en un futuro cercano.

Los hermanos Caroglio y su padre Daniel Caroglio, organizados como una compañía familiar, hacen creer a la gente que son el próximo unicornio pagando artículos de prensa en publicaciones como Forbes y Yahoo, aprovechándose de la gente que no tiene conocimiento de lo que es el blockchain, las criptomonedas, el metaverso y la mar en coche.

La cara visible de este proyecto es un joven de 26 años llamado Giovanni Tomas David Caroglio, oriundo de Barrio Las Pircas, con oficinas en Puerto Madero de la CABA y también en la ciudad de Mendoza en la Av. Mariano Moreno 407, edificio que dice ser de su propiedad.

Es el mismo que pergeñó otro curro llamado We Are Capital, desnudado en exclusiva por este portal. Pero Caroglio es mucho más: es una persona que ostenta una fuerte obsesión de ser famoso, rico y exitoso a cualquier costo y sin escrúpulos. Por eso, se muestra como el cerebro de este “fraude digital”.

El resto del grupo está formado por su padre Daniel, y sus hermanos Gitan y Genaro Caroglio. Este último es abogado y se encarga de todos los asuntos legales.

El elemento más llamativo y obvio de este súbito enriquecimiento es la posesión de una veintena de vehículos de lujo —Camaro, Mustang, BMW y Mercedes, entre otros— guardados en varios garajes de Mendoza.

Por otro lado, puede verse en las redes sociales a Giovanni dándose una vida de lujo y excesos en los Emiratos Árabes Unidos, conduciendo vehículos como Lamborghini y Ferraris en la ciudad de Dubai donde dice que ha abierto una compañía en el distrito comercial de DMCC. A su vez, abrió cuentas bancarias en ese país, por lo que se percibe una presunta intención de transferir los ingresos a ese país donde se dice que las entidades bancarias reciben depósitos de efectivo y/o Criptomonedas sin demasiados requisitos.

 

Cómo funciona la estafa

Cripto Country es un esquema piramidal en donde a la gente que más invierte —inversores corporativos— le es garantizado un alto porcentaje de retorno de su inversión en un cierto periodo de tiempo, asegurado también a través de las compras de “tierras” (NFTs) en este metaverso inexistente.

Los Caroglio utilizaron hasta hoy redes sociales y videos de YouTube para solicitar más de $20 millones de dólares de miles de participantes en Argentina y otros países de LatinoAmérica para comprar, mantener y comercializar activos digitales de tierras (NFTs)

Lo que se sabe internamente es que, en lugar de invertir los fondos para generar ingreso pasivo a través de la participación y los depósitos bien administrados, los Caroglio simplemente reasignan los nuevos fondos a los “viejos” inversores de la manera del esquema Ponzi o piramidal.

Según pudo saber Tribuna de Periodistas, la “familia” transferiría a diario miles de dólares a una dirección de wallet desconocida que, a su vez, transferiría esos fondos a un “exchange” de criptomonedas en el extranjero para no dejar rastro.

En las charlas de venta, en sus propias oficinas, dicen abiertamente haber vendido varias de sus “ciudades digitales” y que cada una contiene 50.000 lotes digitales (NFTs) que, a un precio de U$S130 cada uno, suman la friolera U$S 6.500.000 por ciudad.

 

¿Como se les garantiza/promete el retorno ?

El retorno es pagado con la venta de nuevas tierras a “precio minorista” a los pequeños inversores que poco entienden de Criptomonedas y tienen “miedo a perder la oportunidad”, FOMO en ingles, y que tanto se escucha en los medios y en la calle.

La gente invierte pequeños valores con la ilusión y la promesa implícita del crecimiento en valor de estos NFT’s (tierras)

Para entender mejor: la manera teórica de hacer dinero con estos NFTs de tierras es la posibilidad de transferir -venderlas- en un mercado abierto (Exchanges) de manera privada.

Sin embargo, Cripto Country no posee un mercado ni está listado en ningún Exchange —o mercado digital— por lo que los NFTs no están ni pueden ser listados en ningún lado, por lo cual pequeños inversores quedan a la merced de la misma compañía para venderlos, lo que obviamente no ocurre.

Esta situación puede ser verificada leyendo el grupo de Telegram donde todos los días muchísima gente intenta sin suerte vender estas tierras y los administradores ignoran estas peticiones.

Las tierras que si se venden - por medio de los que llaman internamente “los asesores”- , son las de los grandes inversores (corporativos) a los que sí se les ha garantizado un retorno, y que han comprado a precio mayorista y se las revenden a los pequeños inversores a precio minorista y de ahí se saca la ganancia.También, al no haber un mercado abierto, el precio de los NFTs es manipulado a mano y a conveniencia de ellos mismos según las necesidades.

 

Lo peor no es eso, sino…

Las grandes inversiones de compañías, personalidades famosas, del ámbito financiero, inmobiliario y demás conocidos deportistas, raramente llegan a la cuenta de la empresa, sino que directamente va a los bolsillos y wallets de la familia Caroglio.

Estas inversiones a cambio de “Tierras digitales”, que se estiman en varias docenas de millones de dólares, son muchas veces pagadas con bienes —departamentos, lotes, depósitos, vehículos de alta gama, etc— que son transferidos y repartidos entre los hermanos, y también entre familiares, testaferros, novias, etc.

Por lo antedicho, esos fondos nunca llegan a ser parte del activo de la compañía y lentamente los Caroglio se van capitalizando con bienes y activos. Y devolviendo el dinero e intereses a estos grandes inversores tomándolo de los pequeños e ingenuos individuos que diariamente caen en la trampa de la promesa de un futuro mejor, ya que estas son las miles de personas que diariamente ponen sus pequeños ahorros.

Está claro que, cuando todo esto llegue a su fin, todos estos humildes trabajadores solo tendrán en mano una foto de un lote en su billetera digital.

 

Fisco, Impuestos y aportes sociales

En presentaciones de venta en sus propias oficinas, dicen tener casi 300 empleados, donde la mitad se ocupa diariamente de hacer ventas por Whatsapp al estilo telemarketing. cobrando altísimos sueldos —hay que decirlo— en dólares. Por supuesto nada de esto es reportado al fisco, ya que la mayoría de estos sueldos se hacen en “cripto wallets” evadiendo el sistema laboral, obra social y pagos de impuestos.

Los movimientos de Cripto Country podrían ser descubiertos tranquilamente con gran detalle en los registros de Binance BNB —información pública en la Blockchain— y ver cómo los Caroglio transfirieron fondos entre ellos en lugar de invertir en activos digitales como habían afirmado, pero esto jamás lo comparten internamente. También hay indicios de que inversiones de clientes se transfieren a cuentas que pertenecen y son operadas por los Caroglio fuera del país por supuesto.

Hasta ahora, este “modus operandi” fue sostenible, pero en el estado y volatilidad del mercado Cripto se empieza a ver el desmoronamiento del esquema Ponzi al no tener tanta liquidez diaria. Esto puede comprobarse en los grupos de redes sociales donde desesperados pequeños inversores tratan de vender sus tierras sin éxito y se ha sabido en los días pasados que Giovanni ha hablado con empresarios en Mendoza, tratando de conseguir liquidez a cambio de un porcentaje en la compañía.

Versiones aseguran que Giovanni habría hecho un acuerdo —no público— con la Cámara Inmobiliaria Argentina, directamente refrendado con su presidente, Alejandro Juan Bennazar, el cual incluye que los agentes inmobiliarios de todo el país reciban comisiones de Cripto Country por vender lotes virtuales y digitales a sus clientes.

En buen romance, por vender la nada misma.

 

4 comentarios Dejá tu comentario

  1. W Tiene razón este colega modificarles la salud y verán qe sirve de ejemplo para los demás estafadores y yo particularmente deseo tener de amigo un asesino y no a un estafador qe no respeta a su propia madre , gracias .

  2. Habría que dar educación sobre finanzas, la mayoría de la gente no tiene conocimientos sobre este tema. Hay que desconfiar de las Criptomonedas, es un mercado muy volátil y se presta para la estafa.- Hay que ir a lo seguro, a mayor ganancia mayor riesgo.-

  3. Estos vulgares, públicos y notorios estafadores no exisitirían si no fuera por la jactanciosa ignorancia y a la vez credulidad de tantos codiciosos... Sólo un ignorante cegado por la codicia puede tomar por verosímiles las tasas (y los "negocios") que ofrecen estos delincuentes... Sumado a esa entelequia de la virtualidad, los "criptos" y los "NFT" -sic-, ideal para captar a los snobs y tilingos que abundan y que se desviven por estar a la última moda, aunque esa moda sea puro humo basado en la nada misma... Codicia, ignorancia, soberbia, impostura, caretaje, plata en negro con la que no se sabe qué hacer... la cena está servida para la estafa

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