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“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo” (como en 2001, lo más cantado por los millennials)

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 "Un gobierno ultraliberal es lo que le faltaba a la patria de Perón y el Che. Al fin y al cabo, estos bandazos de federales a unitarios, nacionalistas a liberales, derecha o izquierda, ocurrieron cada vez que en estas pampas se vaciaron los bolsillos y entramos en caída libre".
“Un gobierno ultraliberal es lo que le faltaba a la patria de Perón y el Che. Al fin y al cabo, estos bandazos de federales a unitarios, nacionalistas a liberales, derecha o izquierda, ocurrieron cada vez que en estas pampas se vaciaron los bolsillos y entramos en caída libre”.

Ya está, Vox populi, Vox dei. Transcurridos los primeros estupores y sorpresas de los grandes aparatos y en plena algarabía de los que apostaron al león liberador. Esto es un shock por donde se lo mire, tanto que cayeron los mercados tras el triunfo más promercado posible.  Y tal como viene la cosa seguramente no será el último. Javier Milei y sus votantes han hecho morder el polvo a los grandes aparatos.

 

En la política argentina, benefactora de los pobres, el movimiento La Libertad Avanza ha seducido a millones con dar vuelta el soquete o tirarlo a la basura. Pero el manual ultraliberal que recitó impecable el melenudo tras su triunfo en las primarias, no sería el fin del populismo, como titulaban hoy algunos medios. Más bien se parece, si finalmente logra arribar, al albor de otro populismo, al estilo de los de Trump, Berlusconi, Bolsonaro y otros ultramontanos, que fueron aplaudidos masivamente hasta que les dejó de ir bien.

Por afuera de los modos furibundos del ganador, se abren interrogantes imposibles de evacuar, aquí y ahora, ¿Sostendrá el electorado la ilusión liberadora del oprobio estatal cuando lleguen las urnas presidenciales y parlamentarias? ¿O la marea, una vez aflorada y envalentonada, seguirá avanzando y reventando las urnas? ¿Podrá el establishment político y económico rodear y pactar con esta fuerza invasora?

Mientras, se vivía un after day con castigo en bonos, una dispar suerte en acciones y la devaluación drástica del pisoteado peso. Todo castiga al fin y al cabo, valga la figura peronista, a los que menos tienen, Argentina es portada de los diarios del mundo y un mar de dudas tras el fracaso de los pronósticos más audaces. Hace pocos días, Milei y su equipo presentaban sus 34 puntos de gobierno y los medios, en medio de sus horrorosas crónicas policiales, cuasi ignoraron la platafora liberal. Los defaults provinciales de sus aliados lo habían convertido en un yogur caducado. Pero desde hoy la primera tarea es bucear en sus promesas drásticas. 

Un gobierno ultraliberal es lo que le faltaba a la patria de Perón y el Che. Al fin y al cabo, estos bandazos de federales a unitarios, nacionalistas a liberales, derecha o izquierda, ocurrieron cada vez que en estas pampas se vaciaron los bolsillos y entramos en caída libre.

El populista liberal Javier Milei, un mix de Thatcher, Trump y Bolsonaro pero de modos maradonianos, promete que esta será la última crisis, que destruirá el sistema de corrupción enquistado para el cual trabajamos todos sabiéndolo o no. Eso es lo que le ha comprado su electorado hastiado y empobrecido, desde Jujuy a Tierra del Fuego.

La pregunta, suponiendo que sobreviva a los tiburones del bipartidismo, es acerca de la gran cirugía. Cómo hará el rockstar para extirpar todo lo que propone sin que el paciente pierda el habla, la locomoción y el control de esfínteres, sin que se le muera en el quirófano. Eso es lo que salieron a advertirle sus derrotados tras felicitarlo, en forzados discursos de impostada satisfacción o en la perorata universitaria nac&pop leída de Axel Kicillof, el que mejor se salvó del naufragio, pero hasta ahí nomás. En breve el peronismo político y sindical le recordará a a Milei los límites de la realidad, de otras maneras menos amables mientras hay indicios de pactos subterráneos para ayudarlo en sus acefalías distritales.

Pero el gran perdedor no es UxP, que puede pagarle sus bonus a Sergio Massa y al telonero Juan Grabois que evitó fugas por izquierda. Sino JxC que se venía pegando sucesivos tiros en los pies tras la orfandad en que lo dejó la abdicación electoral de Mauricio Macri. Fueron demasiados papelones, tal vez creyendo que hagas lo que hagas y digas lo que digas, la gente te seguirá por ser claramente rubio y supuestamente honesto.

Javier Milei, y sus “mileinnials”, han dejado sentado su descreimiento de las mieles del Estado del Bienestar, en este instante de la historia. Su rechazo al sistema recaudador y crecientemente depredador que en estos 40 años democráticos que tanto se invocan, por no ir más atrás, viró hacia un sistema burocrático y autoritario. Poblado de aristócratas y parásitos del poder que disfrutan y gastan a lo pavote, mientras la gran masa social se va empobreciendo.

¿Llegará Milei? ¿Podrá traer paz y felicidad o nos enloquecerá a todos? Es difícil arreglar el entuerto argentino y a priori no parecería viable y sin dolor la quimioterapia de la dolarización, la eliminación del Banco Central, el deficit cero, el fin de los subsidios, la quita de impuestos y la jibarización del Estado. Esto último, centrifugar al elefante, es algo que prometieron todos los liberales lights con distintas camisetas (Adelina, Albamonte, María Julia travestidos al peronismo menemista; Macri y su PRO, entre otros), los chanchullos de las grandes corporaciones sindicales, empresariales y sociales, es la dieta criolla que no falta en la mesa familiar. 

¿Podría Milei, con un arco territorial tan complejo y adverso? En el gran mapa bife de costilla de la Nación que luce violeta, no hay gobiernos liberales. Si el 10 de diciembre debutara tal vez debería pactar convivencias. Los famosos primeros 100 días prometen ser terribles.

Además de las cuitas domésticas, la administración mileinista debería barajar y dar de nuevo en ciertos encuadramientos internacionales. ¿Qué haría un gobierno liberal con respecto al alineamiento regional, entre vecinos de izquierdas? ¿Y con el BRICS, cuya cita próxima parece clave, y con China que ya controla resortes de la economía y las finanzas argentinas? ¿Y con la estrategia de la pesada deuda externa e interna?  Como advirtió Massa, comienza otro partido.

Pero ese porvenir nos pilla lejos. Aquí y ahora, la apología de la iniciativa privada ha sido depositaria de la bronca de millones. Según sondeos, en 9 de cada 10 electores hay desconocimiento de las medidas temerarias triunfantes. Muchos de sus sufragantes votaron a los Kirchner y a su sistema asistencial y hoy decepcionados quieren probar con estas pócimas de cambio copernicano.

Hasta aquí llegamos, a los pies de un nuevo altar. Sin el temor a las mazmorras de una dictadura militar y con la zozobra que el Mundial apenas nos sacó por un rato. Jaime Durán Barba describía brillante en Perfil que al elector de hoy “no le importa cómo está el país sino como estoy yo”. Llegó el ventarrón de la derecha. Un nuevo universo, con muchos agujeros negros y lejos de la ética y estética de dirigentes que hoy dan nombres a grandes y pequeñas obras públicas. Y que nos dejaron sin cumplir su promesa de que “con la democracia se cura, se come y se educa”. 

 
 

12 comentarios Dejá tu comentario

  1. Si un joven de 16 a 17 años ya puede salir a votar, bien puede salir a ser encarcelado y enjuiciado si mata, roba o vandaliza y viola a mujeres o a otros chicos.Desde el momento que hay 1 ley que les permite salir a votar, debe de haber otra ley que los encierre si saben salir a matar, delinquir o ser droga-adictos que necesitan ayuda urgente. Que debería ser de asistencia obligatoria., y ser luego enuiciados por sus crimenes, y actos fuera de la ley. Bonafini y Zaffaroni fueron los padrinos repulsivos de toda esta anormalidad. Aún queda por enfocar al impúdico juez Zafarroña.

  2. !Qué se vayan todos a la mierda¡ ¡Sí¡ Rémplazemoslos por ex terroristas, alcahuetes del FMI o asexuados y esquizofrénicos como Milei. Reemplazemoslos por WASPS, qué así somos todos los porteños. Mejor por Mileis, qué se alaban qué no se bañan nunca, que aman más a sus perros qué a los argentinos, qué regalarán el Banco de la Nación Argentina a los Netanyahus, qué admiran a Menem el Anormal y a Cavallo el felatista y qué saben ladrar y rebuznar mejor qué cualquier perro o burro del mundo. Sólo así pasaremos del Cuarto al Primer Mundo.

  3. Sindico: No se preocupe que por suerte está la "reserva moral y etica" de La Campora y la JP, que tal como lo viene haciendo desde tiempos de la "juventud maravillosa" y ahora con la "generación diezmada" y de la mano de la LIDER Cristina y todo el Peronismo sacarán al pais adelante. Eso si, no conviene despotricar en contra de Menem, porque este tambien fue PERONISTA e incluida la "LIDER" y el "NUMEN ESPIRITUAL, NESTOR", no solo compartieron boleta electoral una vez, sino..¡DOS VECES! https://www.youtube.com/watch?v=A8ge9L1BGi8 ¡Sorry! Pero Carlos Menem, es de los "suyos" mal que le pese.

  4. Milei, es una mezcla. Trump+ Bolsonaro+Maradona= Javier Milei. Veremos de acá a octubre si se aclaran un poco los chicos pixel, porque primero hay que pensar que se vá a construir sobre lo quecse ha de derribar, cambiar. A ver si les pasa como a los de la Casta, que de meter tanto pariente y amigazo en los puestos importantes, que se quedan sin hacer lo que prometieron porque todos esos "acomodados", "ñoquis"- no saben hacer nada de nada, salvo cobrar un sueldo, viaticos, vacaciones pagadas y la mar en coche!!!!

  5. Ni Trump ni Bolsonaro son populistas y no les empezó a ir mal, les robaron las elecciones y los criminalizaron a ellos y a sus votantes. Y los que lo hicieron fueron los mismos corruptos y mafiosos que nos quieen meter en una guerra mundial o apropiarse de Brasil. Milei es todo lo contrario del populismo, porque el populismo nos dice que el gobierno en control del estado nos va a dar y nos va a cambiar y nos va a transformar, y el populismo nos pasa los costos pero nunca se hace cargo de su fracaso. Lo que dice Milei es que ni el gobierno ni el estado pueden solucionar nada más que sus propias cuentas y que por eso hay que empezar por bajar los costos del gobierno y bajar los impuestos. Cada uno que tome nota de cuál es el nivel moral e intelectual del autor de la nota.

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