EL PLAN OFICIAL: IMPUNIDAD POR APORTES DE CAMPAÑA 2011
Desde el preciso momento que cayó preso, Juan José Zanola comenzó un incesante “goteo” de certeras amenazas contra funcionarios del kirchnerismo a efectos de aliviar su situación procesal. En un principio, tiró puntuales frases que intentaron llegar al corazón del oficialismo para que este corriera en su auxilio y lo sacara de prisión.
Luego, entendió que lo más importante no era estar recluido —lo cual podría ser un escollo temporal, pero salvable—, sino perder los negocios que venía manejando en torno a medicamentos adulterados, prestaciones de salud nunca otorgadas y afiliados “fantasma”.
La presión fue tal que el bancario logró, no solo que le permitieran manejar sus negocios desde prisión, sino que le garantizaran seguridad oficial. En tal sentido, Zanola recibió oportunos “mensajes de apoyo” del hoy fallecido Néstor Kirchner, de acuerdo a lo publicado por revista Noticias en mayo de 2010.
Tan elocuentes afirmaciones jamás fueron desmentidas por ningún funcionario del gobierno, lo cual plantea dos grandes interrogantes: ¿Por qué el kirchnerismo apoyaría a un hombre procesado por uno de los peores delitos por el cual se puede purgar pena en prisión? ¿Qué tipo de apoyo se le dio a Zanola?
Por lo pronto, se sabe que en los días en los que estuvo detenido en la cárcel de Devoto, el sindicalista permaneció en un pabellón VIP, donde gozaba de derecho de visitas en distintos horarios, se comunicaba por celular y hasta tenía su propia televisión.
Luego fue trasladado a Ezeiza y, aunque su suerte decayó, nunca dejó de controlar los negocios de la Bancaria. A pesar de ello, nunca dejó de enviar mensajes al corazón del poder, sin prisa, pero sin pausa.
Tal vez por ello es que, finalmente, el oficialismo decidió dar fin “de golpe y porrazo” a la intervención de la Obra Social Bancaria que venía desarrollando Pedro Ferrara desde el 14 de septiembre de 2009. Lo hizo esta misma mañana, a través del decreto 2070/10.
Ya el pasado 29 de noviembre, Aníbal Fernández había pedido por escrito a Norberto Oyarbide que devuelva a los gremialistas el control de la obra social, pero no tuvo respuesta favorable por parte del magistrado.
Probablemente, ese haya sido el motivo por el cual el Gobierno decidió decretar el fin de la medida judicial, solo para devolver el control a los mismos que ocasionaron los desaguisados que llevaron a la referida intervención legal. Un verdadero despropósito.
La ex ministra de Salud, Graciela Ocaña, fue la primera en alertar al respecto: "Zanola vuelve a tomar una caja que estaba intervenida. El sindicato vuelve a manejar millones de pesos de aportes. Algunos gremios no quieren terminar con estos manejos: toman las obras sociales como propias, como hace Hugo Moyano".
No es menor el señalamiento de la ex funcionaria: si se tiene en cuenta que en su momento Cristina Kirchner volvió a incorporar a la Superintendencia de Servicios de Salud a los mismos funcionarios que aparecían denunciados en la trama del expediente de la denominada “mafia de los medicamentos”, queda demostrado que la matriz de corrupción vuelve a su estado original.
“Lo que negoció Zanola con el gobierno es que le permitirán volver a hacer negocios a cambio de silencio pero también de aportes a la campaña de 2011, no hay que olvidar que fue él quien manejó con Lorenzo (Néstor, titular de droguería San Javier y hoy preso) los aportes de 2003, 2005 y 2007”, aseguró a este periódico un ex funcionario de la Superintendencia de Salud, mano derecha de Héctor Capaccioli y hoy salpicado por el expediente de los medicamentos “truchos”.
¿Será así? ¿Zanola seguirá teniendo poder a pesar de los delitos cometidos? ¿Será Hugo Moyano el próximo caído en desgracia?
Por ahora, son solo conjeturas. Pero la realidad siempre supera las especulaciones más increíbles.
Christian Sanz
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