07/09/2017 | Actualidad


Tolerancia, ¿pecado o virtud?

LA INTOLERANCIA DE LA INTOLERANCIA

Tolerancia, ¿pecado o virtud?

¿Es posible que la tolerancia pueda ser algo malo? La primera respuesta que se nos viene a la cabeza es que esa idea es absurda.  Veamos si es tan así.

¿Alguna vez se les pasó por la cabeza, el pensar que la intolerancia existe desde antes que la tolerancia?  ¿Qué la intolerancia está más cerca de la animalidad y la tolerancia de la racionalidad?  Las relaciones entre las personas y entre los pueblos durante la edad antigua y la edad media eran signadas por la intransigencia; se imponían las ideas y las creencias por la fuerza y quien no estaba de acuerdo era sometido y castigado, incluso llegando a pagar sus diferencias con la propia vida.

Entonces, esta inversión en el orden de aparición cronológica, nos lleva a tener que definir la tolerancia a partir de la intolerancia, primero lo negativo.  Exactamente lo contrario de lo que hacemos con la mayoría de las definiciones, en las que primero definimos el concepto en positivo y luego en negativo (posible, imposible; capaz, incapaz).

Siguiendo este lineamiento, Karl Popper definió a la tolerancia como la “intolerancia de la intolerancia”.  Parece un trabalenguas innecesario, pero no es así.

La tolerancia aparece en la historia de la humanidad alrededor del siglo XVI, con el surgimiento del iluminismo en lo filosófico y de la república en lo político.  Las monarquías absolutistas, basadas en el poder divino, dejaron su lugar a la libertad individual y a la igualdad ante la ley de todos los ciudadanos, sin importar su posición social, credo o ideología.

Este fue un proceso turbulento, que necesitó para su consolidación, del respeto al otro, del respeto a las ideas diferentes, del respeto a la diversidad.  Ese respeto; en lo social, cultural y político, se llama tolerancia.

La tolerancia es una forma de ser indulgentes con nosotros mismos.  Si reconocemos que podemos equivocarnos y que nos gustaría que toleraran nuestro error; debemos por necesidad, tolerar el error del otro.  En una relación de hombres libres e iguales, que acuerdan voluntariamente sus actos, las relaciones son simétricas si ambas partes: respetan las reglas (la ley), respetan la verdad y la realidad (la honestidad intelectual) y respetan las diferencias (la tolerancia).

Ahora bien, ¿hasta dónde hay que tolerar?  ¿Cuándo la tolerancia deja de ser una virtud para transformarse en un pecado?

Ya nos advertía Edmund Burke cuando aseveraba que “Hay un límite en que la tolerancia deja de ser virtud” y el propio Karl Popper definía esa demarcación “La tolerancia ilimitada debe conducir a la desaparición de la tolerancia. Si extendemos la tolerancia ilimitada aún a aquellos que son intolerantes; si no nos hallamos preparados para defender una sociedad tolerante contra las tropelías de los intolerantes, el resultado será la destrucción de los tolerantes y, junto como ellos, de la tolerancia…Deberemos reclamar entonces, en nombre de la tolerancia, el derecho a no tolerar a los intolerantes”.  Esto lo resumió brillantemente Thomas Mann cuando sentenció “La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”.

En nuestro país hemos traspasado esa barrera.  Nuestra tolerancia nos ha vuelto esclavos de los intolerantes, de los violentos, de los irrespetuosos, de los ladrones, los asesinos y los corruptos.

Decía Ayn Rand “piedad al culpable es traición al inocente”.  Cuando se tiran bombas molotov a la gendarmería se traiciona a las instituciones; cuando se pintan las paredes del cabildo se traicionan nuestros símbolos; cuando se arruina una iglesia se traiciona la libertad de culto; cuando un ladrón o asesino no va preso se traicionan las leyes y a los hombres de bien; cuando se trata con desprecio los símbolos patrios (jugar con el bastón presidencial o quemar una bandera) se traiciona a nuestros próceres; cuando un político corrupto no es encarcelado se traiciona la Argentina; cuando se aprueban los alumnos sin que sepan o no se los sanciona cuando es debido se traiciona nuestro futuro.

No podemos seguir tolerando la intolerancia, estamos padeciendo el Imperio de la Decadencia Argentina y esta decadencia llegará a su fin, sólo cuando los argentinos de a pie nos pongamos los pantalones largos y llevemos adelante la Rebelión de los Mansos.

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Comentarios: RSS de este artículo

Piratón
07 de Septiembre de 2017

“La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad”.Este debería ser el punto de partida para decir BASTA, pero no el basta de la violencia revulsiva sino el basta CIVILIZADO, el apoyado en VIRTUDES. Eas virtudes que llevaron a que el hombre transcurriera el tiempo saliendo de los CAOS sucesivos, sin renunciar NUNCA a su naturaleza eidetica. Hoy vemos como se reproduce la alegoría de la caverna de Platón.Muchos pibes nacidos de los 90 en adelante están formateados con una realidad distorsionada de lo que fueron los 70. Por otra parte estan los que habiendo sido parte de esa época insisten mezquina y miserablemente en seguir transmitiendo los vicios que han llevado a nuestro país a vivir como "el día de la marmota" (pelicula), una y otra vez con los mismos y perimidos argumentos con el agravamente de que IMPORTAMOS males externos en nombre de un falsa "revolucion Latinoamericanista" que responde a otro contexto mundial de otros tiempos. Los fuimos coetaneos de esos tiempos tenemos la OBLIGACION de exponer nuestra disidencia respecto a ese fracaso social para que no vuelva a repetirse ya sea del lado de los "revolucionarios" como de la barbarie de la dictadura. Desde el punto de vista HUMANISTA, estamos INVOLUCIONANDO. el ser humano es mucho mas que un SUJETO ECONOMICO, es por sobre todo PERSONA y es a esa "PERSONA" la que estamos peridendo de vista concientiendo el MAL.

Gabriel
07 de Septiembre de 2017

Brillante nota, nunca me lo había planteado así. Nunca me había planteado que la tolerancia es una suerte de perdón suicida.

Cristian Javier
08 de Septiembre de 2017

Excelente nota.

Maralerod
08 de Septiembre de 2017

Brillante.

ZetaWest
08 de Septiembre de 2017

Estimadas/os:
"La tolerancia es un crimen cuando lo que se tolera es la maldad"
Entonces los Argentinos somos unos suicidas...Vale tolerar la corrupcion del proceso, del menemato, del kirchnerismo, y ahora del Macrismo ???
Lo que tendriamos que haber hecho, en el 2001, es efectivamente, haber mandado a todos los dirigentes (politicos, milicos, empresarios, sindicalistas, etc.) A la mierda; pero no lo hicimos, y seguimos "tolerando" a todos.

Ahora, si queremos decir basta a la tolerancia, deberiamos, votar todos en forma nula (no en blanco), para empezar a rajarlos a los corruptos de ahora y de antes.

CFK y MM (junto a todos los secuaces de ambos bandos) deben ser guillotinados publicamente en Plaza de Mayo !!!. Porque seguirlos tolerando ???

Saludos cordiales.

HECTOR LOMAS
09 de Septiembre de 2017

CASO MALDONADO;;FOTO CONSECUENCIA,de un pais que no supo transformarse en una REPUBLICA, con dirigentes ambiciosos e ignorantes para el bien común,ineptos para ver el futuro,SALVO EXCEPCIONES, que abortaron los interesados en volver a lo mismo.,que impusieron con su relato y las armas,para encaramarse en la punta de la pirámide, SI NO REACCIONAS ARGENTINO,PREPÁRATE A VIVIR SIEMPRE EN LO MISMO,TODO OBSCURO. PARA VOS Y LUMINOSO PARA LOS QUE TE ENVUELVEN LA VÍBOR

DanielX
11 de Septiembre de 2017

DEMOCRACIA DIRECTA YA
Los politicos , jueces y demas elementos so todos narKos. No hay por que tolerar SU constitucion.

 

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