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La maldita realidad contra el gobierno de consultores

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Nunca se debe interrumpir al adversario cuando la pifia.
Nunca se debe interrumpir al adversario cuando la pifia.

El sinceramiento

 

Se registra, de pronto, el sinceramiento inesperado en la altura relativa del poder real. El consultor Santiago Caputo, El Jaimito Blindado, uno de los vértices del triángulo «de hierro», expulsa del paraíso a Mario Russo, y recibe en el infierno a Mario Lugones para ministro de Salud.

Área que don Mario conduce, desde hace meses, acaso años, en vinculación adorablemente espiritual con el indemne radical Enrique Nosiglia, El Coti, y el extraño peronista Luisito Barrionuevo, El Bandeja. Dos profesionales. Reconocidos cómplices de las más audaces travesuras historiográficas de los últimos 40 años.

Don Mario Lugones es cardiólogo. En especial es padre del consultor Rodrigo Lugones, El Jaimito Superior. Rodrigo fue jefe de Santiago. Pero hoy, desde Madrid, es el socio inapelable en el gobierno de consultores de Los Milei.

Una gestión fuertemente consagrada por la virulencia oral y moral contra la casta (que excluye milagrosamente a la dupla Coti/ Bandeja).

 

Declinación prematura

Javier Milei, El Panelista de Intratables, suele acomodarse habitualmente en la placidez del error continuo. Justamente cuando la sociedad le pasa la factura de la indiferencia.

En principio por la pedantería mediática de imponer el show efectista del presupuesto, durante el prime-time del aburrimiento televisivo del domingo.

El escamoteo del encendido es la peor desventura para Milei, producto surgido desde la televisión.

Consta que El Panelista se cargó al peronismo y al radicalismo juntos a partir de las emisiones ofensivas de entretenimiento.

Para generarse después la declinación paulatinamente prematura de su prestigio. “Cuando el enemigo se equivoca hay que dejarlo tranquilo”. Lo confirman los sabios.

La política nunca es enema de sanación. Menos cuando la megalomanía estimula la continuidad cultural de las pifias. La parábola espectacular de Milei fue aceptablemente sublime.

Para ser ejemplarmente estudiada en las próximas tesis doctorales de los buscapinas de las ciencias políticas que trafican en el universo dinámico de la comunicación (que mecánicamente se transforma).

 

El tercio providencial del gas pimienta

El asado del tercio -financiado supuestamente a la romana- emerge como el otro error encadenado.

La celebración del tercio providencial del gas pimienta facilitó el veto categórico al aumento miserable para los jubilados reprimidos que provocaron la puntualmente inducida reacción lapidaria del argentino éticamente universal.

Jorge Bergoglio, Papa de profesión, les clavó con firme perversidad la daga indeleble de las palabras más hirientes. Los libertarios prefieren “invertir en el gas pimienta, que es caro”. De ningún modo en el disipado chusmerío de la «justicia social».

Entonces Francisco se puso la máscara del estancamiento de la Coalición Cívica para dilapidar la honorabilidad del gobierno de consultores con la alusión a la coima directa, confiada por el empresario misterioso, aunque identificable. Un héroe que asume el riesgo rescatable de ponerla.

 

Papelón de Nueva York

El encadenamiento en la artesanía del pifie fue transitoriamente coronado por el propio presidente con el papelón de Nueva York.

Un acto ridículo que induce a la Argentina a aposentarse en la reposera del aislamiento.

La filípica autorreferencial que el señor presidente utilizó para comunicar a los seleccionados representantes del universo que se encontraban dirigidos por giles elementales que históricamente la pifian.

Les cuesta aún a los diplomáticos percatarse que el patrón hegemónico de la verdad es Milei, el antihéroe providencial elegido por las fuerzas del cielo para acabar con el analfabetismo populista del mundo. Con un arma sagrada: el proyecto movilizador de la libertad.

Acaso lo más grave de la solemne pifiada filípica consistió en deslizarse solo a través de la pendiente del error.

Por la estoica chiquilinada de tomar en serio el proyecto transversal del sistema de las Naciones Unidas que apenas sirve, en efecto, para emitir el mensaje del consenso que nadie, en el fondo, registra. Porque no interesa.

 

Maldita realidad en el Parque Sábato

Al cierre del despacho, en el Parque Lezama, escenario de la novela perenne de Ernesto Sábato, se produce el lanzamiento nacional del partido La Libertad Avanza.

Como dato pintoresco para la posteridad debe anotarse que la señora Karina Milei, La Pastelera del Tarot, artífice de la flamante organización, y también patrona de un vértice del triángulo, se atrevió a emitir su primer discurso.

El mensaje de Karina, una buena mujer, es bastante primario, casi precario, a lo sumo genera atisbos de entusiasmo. Pero convoca estéticamente a la piedad.

El acto del Parque Sábato es presencia hegemónica en la portada de los medios que Milei detesta. A los que destrata con un fervor programado. Explicable, apenas, por la eficiencia breve que promueven los consultores.

Presentado por Karina como “el mejor presidente de la historia”, El Panelista de Intratables se excede en los desmesurados elogios hacia sí mismo y a sus principales ministros, los responsables de la obra monumental.

Desfila la señora Patricia, La Montonera del Bien, o El Toto, «colosal» Virgencita, y destila miel, incluso, hasta para Luis Petri, Carucha.

Pero El Panelista continúa en la interminable campaña electoral para vituperar a los periodistas de “micrófonos ensobrados”.

Ahora despotrica también contra los encuestadores que acentúan la declinación despaciosa de su influencia. Contra quien Milei lucha denodadamente es con la maldita realidad. Aunque la maldita realidad sea -en efecto- invencible.

Carece de sentido entonces procurarse un poco de crédito confiable entre el fondo de olla de las barbaridades del kirchnerismo.

O por las legendarias estrategias equivocadas de la dirigencia que la pifia desde hace décadas.

Con la maldita realidad nadie debe pelearse. Tampoco, siquiera, amigarse. Corresponde transformarla. Tarea para estadistas patriotas e inteligentes. Casi para titanes. Pero infortunadamente El Panelista todavía no aparenta dar la talla.

 
 

10 comentarios Dejá tu comentario

  1. los liberales y el kirchnerismo se unieron para frenar un proyecto que iba contra la mafia sindical que era para restringir la cuota solidaria y limitar la reeleccion de los gordos sindicalistas millonarios , era para reformar la ley de asociaciones sindicales pero el kirchnerismo y los liberales se unieron y lo mandaron a dormir dijeron no era el momento ,yo no soy fanatico estas cosas me molestan mucho tanto hablan los liberales de libertad y cuando se trata estas cosas que darian mas libertad y democracia se negaron con el kirchnerismo

  2. yo no soy fanatico de nadie porque yo no conozco a ningun politico,no los conozco , los politicos son lobos vestidos de corderos todos yo no meto las manos en el fuego por ningun político si estamos mal e spor culpa de los politicos sea del partido que sea es por culpa de ellos que estamos como el orto ,esos que ganan millones de pesos por mes ,los politicos son todos tramposos mentirosos capaces de cualquier cosa con tal de tener poder y plata ,yo solo creo en dios no en los hombres

  3. Este trastornado no está capacitado para gobernar, salió de un panel de América TV, se puso a jugar con ser candidato, obtuvo lo que no esperaba y lo alentaron para que siga. Ahora está en un puesto donde debe primar la cordura, pero el tipo es un delirante místico con complejos de gordura y vejez, una impotencia sexual agravada y una hermana que le hace los favores como una esposa. ¡Pobre Argentina, de sacarse de encima a una banda de chorros a ponerse de frente a un cotolengo completo! MILEI NO ES LIBERAL

  4. Me pregunto si el feroz ataque que Milei está desplegando contra el periodismo no es, en gran medida, culpa de buena parte del mismo, que, en su afán de conseguir un punto más de rating, le dio cámara y micrófono para que mintiera sin límites. Solo los periodistas que hoy le rinden pleitesías, como en su momento hizo 678 con el kirchnerismo, se salvan de los insultos de Milei. Y dudo que lo hagan gratis. Hoy, el periodismo se convierte en la nueva casta enemiga, como lo fue para Cristina en su momento. Los populismos siempre necesitan inventar un enemigo para atraer a las masas.

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