18/07/2015 | Cultura


Julio Lagos: Un comunicador entre las cuerdas

“MI APORTE A LOS MEDIOS ES MI PROPIO DESEMPEÑO”

Julio Lagos: Un comunicador entre las cuerdas

Julio Lagos, dueño de un carisma particular, transitó por todos los formatos y horarios de radio. Con un raid por varias emisoras, dejó su impronta indeleble: <un gestor de los cambios en la comunicación> Impulsó la lectura de los diarios en la mesa de trabajo; trasladó el uso de Internet a la broadcasting, y la historia continúa.

De prosa y sintaxis acompasada, se baja del bronce donde la historia de la radiofonía lo colocó: “Hay dos o tres cosas que me salieron en el trabajo en radio, y me coloca en una discutible posición de pionero. Yo no creo en eso. Hoy lo que me entusiasma es algo que vamos a hacer el día de mañana en radio. Ponés en tu teléfono celular una aplicación, y en un minuto colocás tu celular al lado de la radio, y se transforma en una foto. Abre un campo infinito. EJ: puede ser una forma distinta de vender publicidad, para jugar con los oyentes, o informativa

En continua producción de géneros, el escritor Lagos, sorprende con una obra literaria de raigambre deportiva: El misterio del Estadio Ebro (Ediciones Corregidor). Es la crónica de un hecho real, de sucesos y personajes de la década del ´50. Un escenario deportivo que llegó a competir con el mismísimo Luna Park. En su barrio de Martínez, eligió un coqueto bar tradicional para recibir a Tribuna de Periodistas.

-¿Por qué eligió el tema del Estadio Ebro, como objeto de estudio de su nuevo libro?

-Probablemente haya sido una casualidad, y un punto de partida para empezar a contar una serie de cosas que, si bien están relacionadas con el estadio Ebro, adquieren una dimensión universal. Siendo que todas las historias pequeñas de los barrios son similares. El lugar donde estamos ahora haciendo esta conversación, ¡se reunían muchos de los que iban al Ebro! El Ebro estaba acá a media cuadra (señala con la mano). Donde ahora hay un bazar chino.

-¿En qué calle Julio?

- La calle Hipólito Yrigoyen (en Martínez). Nosotros estamos en la esquina de Santa Fe e Yrigoyen. Pero de este lado de la avenida se llama Alvear –para el lado de la estación- para el lado de la panamericana se llama Yrigoyen. En aquella época se llamaba América. Y ahí en el Estadio Ebro, estaban los campeones del boxeo de la época, porque el estadio era una “especie de dependencia” – de plan B – del Luna Park de Buenos Aires. Y en este lugar donde estamos nosotros en esta esquina: la confitería “Cosdel”, era “La Primera”. Acá tomaba café Gatica (José María “El Mono”). Pero también los jockeys. Porque el hipódromo cercano influía también en la comunidad. Lo mismo que el cine: aquí te encontrabas con Leguizamo (Irineo), con Gatica y con Sandrini (Luis).

-¿Es un viaje a la nostalgia, que propone?

- No con esa intención…del recuerdo melancólico, sino, en todo caso de la crónica. Es superadora de ese freno emocional que provoca la nostalgia. Lejos de sacar ventaja del pasado con respecto del presente. Es una crónica. Me interesó a partir de la curiosidad imaginar qué había antes. En el juego de la imaginación: ¿cómo se vestía la gente? -¿cómo hablaba? Es un punto de partida para conocernos hoy. En ese juego periodístico, literario, vecinal, apareció la posibilidad de escribir sobre el Ebro.

-¿Hay una anécdota singular que puso en su libro del “Catch femenino”?

- Un episodio muy controvertido. La primera versión me la dio una vecina en la calle. El azar quiso que a través de un remisero, y después ratificada por un testigo presencial: Mario Marzán. Pero al correr del relato se incorporan otros datos EJ: la relación de Argentina con Japón, en torno de la pelea de “Pascualito” Pérez, con Yoshio Shirai, porque Pascualito entrenaba en el Ebro.

-¿Qué hipótesis maneja sobre el cierre definitivo del mítico estadio?

- Bueno, según los testimonios, nos pusimos a buscar en la oscuridad con una linternita, en principio la reconstrucción de la historia determina que: pesaba sobre el Luna Park una amenaza de demolición, como consecuencia del vencimiento de su canon, su alquiler. En ese momento, se sospecha que Pace (Ismael, uno de los dueños del Luna, el otro era “Pepe” Lectoure, el tío de “Tito” Lectoure) –que se encargaba de los negocios – tomó contacto con dos muchachos (de origen italiano), no se sabe bien como - Herodoto decía, “el pasado siempre se encuentra en el futuro” – y Pace construyó este estadio de dimensiones desproporcionadas para la época. En los ´50, ¡un estadio para 4 mil personas! El Ebro - no obstante el Luna Park-, había crecido, tenía relieve propio. Canal 7 transmitía las peleas desde el Ebro, fue definitivo. Ernestina, la viuda de Pace, vio que la TV. se iba a convertir en el verdugo del Luna Park. Al tiempo que comenzaba su carrera Accavallo (Horacio). Ernestina decide que los boxeadores tenían que optar: ¿peleaban en el Ebro o en el Luna Park? Los que decidieron fueron los managers. Ya no venían: Lausse (Eduardo), Oscar Pita, ni Cirilo Gil. Se cerró como estadio, se demolió la tribuna, y se puso un mercado. Después fue Casa Tía, y hoy es un bazar chino.

-¿Cómo se asocia Ud. al boxeo? Sus experiencias.

- Yo he sido fanático de Eduardo Lausse. Es una cuestión generacional. Fue gran ídolo del boxeo. Por la épica de su campaña inconclusa, en procura del título mundial. Se le cerraron los caminos para llegar a ser campeón del mundo. Personaje muy querible. En 3 / 4 oportunidades, presenté los Premios Olimpia, y mi gran emoción personal - no profesional - no era proclamar el Olimpia de Oro, sino ver a Eduardo Lausse. Para mí veo una foto maravillosa: estoy al lado de Amadeo Carrizo, Juan Manuel Fangio y Eduardo Lausse. Otro referente fue Cirilo Gil. Tuve la suerte de hablar por mi libro y lo saludé. Vive en Salta.

-¿Aportes de su libro a la historiografía del boxeo?

- No tengo esa pretensión. Yo solo hice una crónica, en ánimo de entretener. Me gusta contar historias.

- Como bien señaló Bill Kovach: “el periodismo el la primera versión de la historia” -¿Hizo una crónica para abrir el juego?

- De ninguna manera, no tengo un propósito ulterior…editorial…No me tomo en serio.

-¿Pero el tema se empieza a hablar a partir de su libro, lo instala?

- Bueno…bueno…me interesa que la gente del barrio y la sensación que me transmiten, que se han emocionado, entretenido, y recordado. En definitiva es un relato, una crónica, con un cierto sabor novelesco. Se suceden los hechos. Hay interrogantes menores que quedan. En la Municipalidad (San Isidro), no pudimos encontrar el expediente (del Ebro). Tenemos sólo una referencia que en 1950, ya estaba funcionando.

-¿En qué tema está trabajando ahora?

- Crotoxina. La gran polémica en 1986 (durante el alfonsinismo), con Storani (Conrado) de ministro, la prohibió. Después con Raúl Matera y luego Llota, cuando estaba en la Secretaria de Ciencia y Tecnología, hubo un impulso pero no prospero. Estoy buscando testimonios.

-¿A priori, tiene una idea tomada de la crotoxina?

- Hay una tendencia a suponer que todo tiene que tener el respaldo de una tendencia o un enfoque. A mí, me interesa contar la historia a partir de un hecho. No me interesa revisar lo que pasó, porque pasó. Me anima hacer este trabajo porque la Crotoxina existe hoy: ¡julio del 2015 en Argentina, se usa, y cura gente!

-¿Pero se usa como “medicina alternativa” en todo caso, no desde el ámbito oficial?

- Por eso yo dije lo que dije, no sé cual es el régimen legal, que rodea o deja de rodear a la crotoxina. Yo he entrevistado a personas, que en la actualidad, cansadas (de tiempo), han curado cáncer con crotoxina. Tengo una gran cantidad de testimonios que participaron en aquel momento.

-¿Por eso, va a ser más que nada testimonial?...si omite la parte científica, son versiones de “supuestas” curaciones. En esta no lo acompaño Julio, mi postura es científica.

- Eh…yo no los veo supuestamente sanos, los veo sanos. Y los tipos se sienten sanos. A mi, no me gusta discutir, y mucho menos tener razón, yo cuento las cosas, después cada uno verá si ve alguien…

-¿Por qué cree entonces que hay dos posiciones, mientras el Estado sostuvo que no cura a través de los ensayos clínicos?

- Tampoco queda claro la posición del Estado. La historia ha demostrado que las decisiones estatales a veces están alejadas de lo ético y lo decente. Puede haber motivos para que haya momentáneamente una legislación, y después se cambia por otra diametral. Pero no es mí intención recuperar una polémica.

- Lo rescato del tema, hablemos sobre los medios: ¿Cómo ve la sobredosis de infoentretenimientos? (Ej. Noticieros conducidos por humoristas más que periodistas y los géneros no están bien definidos). ¿Dónde está la información? Hay 4 / 5 noticias envueltas en la vorágine de la manipulación.

- Unas de las primeras lecciones que tuve, cuando empecé a trabajar hace 54 años, es no hacer periodismo de periodistas. No, una crónica hablando de los colegas. No comento lo que pasa con los medios. Mi aporte es mi propio desempeño. Hablando de boxeo, el “Nene” Bonardo decía: “en mi dilatada carrera pugilística trabajé de muchas cosa”. En realidad hacía noticieros de televisión. El mundo de la comunicación, tiene una característica, es la autorreferencia. Hablar sobre ello, sería sumarme al mundo de la autorreferencia. Hay un libro de mi autoría (un libro técnico), donde hablo sobre ese tema: “Corazón de Radio” (Ed. Corregidor).

- Su posición ante la problemática de las licencias de locutor. El nuevo sindicato LOCUTAR VS. el SAL, y la distribución discrecional de los carnets profesionales de locutores, por parte del gobierno nacional.

- La primera ley es mi conciencia profesional. No hay ninguna ley que me pueda obligar a traicionar mi vocación y mi sentido de la ética profesional. Hago lo que siento que tengo hacer y no hago lo que no quiero hacer. Siempre ha habido una acechanza con respecto a la profesión de locutor. Como dijo Arturo Jauretche (a quien conocí), en una carrera cuadrera de campo, cuando se le cruzó un hombre vestido de gaucho que lo desafíaba: “Primero emparejá, y después largamos”. Tengo la suerte infinita, que, 54 años después de haber comenzado a trabajar, podemos estar ahora vos y yo hablando de estas cosas.

 

“La concepción fundamental, es el respeto por el oyente”. Julio Lagos, un trabajador de la radio que se reinventa a sí mismo.

 

 Texto /Fotos: Gustavo Contarelli
 Especial para Tribuna de Periodistas 

Agradecimiento: Confitería Cosdel (Av. Santa Fe 2000 / Martínez – Bs.As.)

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Carlos Iriarte
19 de Julio de 2015

Sorprendente la cantidad de temas que abarca la
entrevista.Usualmente, vemos cuestionarios
unidireccionales. Felicitaciones a Tribuna por la calidad
de periodistas profesionales. Un lujo.

Ismael Tucci
25 de Julio de 2015

No tenía información sobre el Estadio Ebro. Y eso
que vivo en zona norte. Muy interesante la nota.

 

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