04 / 09 / 2010
Pseudociencias

La filosofía, el supuesto saber sin supuestos

(EN BUENA PARTE TAN SÓLO UNA PSEUDOCIENCIA)

La filosofía, el supuesto saber sin supuestos

     La filosofía antigua se constituye y desarrolla en relación con la religión. (Véase: Ángel González Álvarez: Manual de historia de la filosofía, Madrid, Gredos, 1964, págs. 11 y 13). Luego, si para nosotros los escépticos, religión y mito son una misma cosa, podemos presumir que en el umbral de la filosofía griega se encuentra el mito. (Véase de Johannes Hirschberger: Historia de la filosofía, Barcelona, Herder, 1968, tomo 1, pág. 43).

     La ciencia del ser ha partido siempre de peticiones de principio. Su mismo objeto de estudio: “el ser” frente a la posibilidad del “no ser”, es ya una petición de principio, porque primero habría que demostrar que el ser puede no existir.

     En realidad, todo parte de una idea infantil, y para razonar al modo filosófico es necesario poseer mentalidad de niño. Más si no se la posee, al menos es necesario retrotraerse a la niñez. Ya lo dijo Manuel García Morente en sus Lecciones preliminares de la filosofía (Buenos Aires, Ed. Losada, 1972, pág. 17): Es absolutamente indispensable que el aspirante a filósofo se haga bien cargo de llevar a su estado (de ánimo) una disposición infantil. El que quiere ser filósofo necesitará puerilizarse, infantilizarse, hacerse como un niño pequeño.

     En efecto, ¿quién les dijo a los filósofos que puede “no haber nada” en lugar de un universo?

     Únicamente la naturaleza humana sumida en el mundo humano pudo haber “insuflado” la idea del “no ser”.

     Quizás alguien podría acotar que fue el mito el inductor de tal idea. (¿El que habla de una “creación de la nada”? ¡Quizás!

     No obstante, si así fuera, ¿quién, en última instancia, inventa los mitos? Indudablemente lo hace la naturaleza humana.

     En cuanto a la ontología, ese estudio del “ser en cuanto ser”, analizada hondamente, resulta una posición si no ridícula frente a la realidad, al menos perogrullesca, ya que hay que buscar al ser real en la esencia universal; todo lo demás son procesos, fenómenos, y no seres, y la esencia “es de suyo”, no cabe en un estudio del “porqué es”, porque es la existencia misma.

     Luego, el interrogante: “¿por qué hay ente y no más bien nada?” presupone la posibilidad del no ser. ¿Es éste, entonces y en resumidas cuentas, un saber sin supuestos? (¿Según así se lo denomina?).

     ¡Claro! Para el filósofo, o hay ser o no hay nada. ¿De dónde nace esta idea? De las vivencias.

     Desde la infancia el individuo se acostumbra a “ver algo” o a “no ver nada”. Sobre la mesa hay algo o no hay nada. Cuando un ser está vivo hay ser, cuando muere deja de existir, no hay más ser vivo. Esto se graba. Luego, cuando se filosofa, puede llegarse a dudar de la perpetuidad del ser, y resulta fácil asirse a algún tipo de creacionismo, a la idea de la aparición del ser de la nada y… por ello es que la teología y la filosofía van casi siempre de la mano, cual buenos camaradas.

     Los filósofos, suelen denominar seres a las formas. (La materia es una forma de la energía y esta es una forma de la materia, se dice, pero ambas son, según mi hipótesis, formas de manifestarse la esencia oculta). (Véase al respecto mi obra: La esencia del universo, Editorial Reflexión, Buenos Aires, 1991). En esta obra citada también expreso que la nada no existe y que jamás existió, como tampoco los seres, sino que hay procesos.

     Los astros, las galaxias, la Tierra, el mar, los continentes, las plantas, los animales, el hombre, las ideas, las figuras geométricas, un ángel, la raíz cuadrada de l2; y absurdos como “un triángulo ovalado” o “un metal de madera”, todos éstos “entes” no existen, sino los procesos que los “dibujan”, ya sea lo exterior a nuestra mente o lo que ésta imagina.

     ¿Qué son los procesos? Constituye el devenir de la esencia del universo, una y mil veces y una vez más mi mimada “esencia o sustancia universal” citada en mis libros; relativa, indefinida, inidentificable, cambiante, casi mágica… “creadora” tanto de caos, desorden en general, como de pequeños focos de orden perecedero, instantáneos, frente a los evos anticósmicos.

     En cuanto al “ser” de esa “mi sustancia universal” que menciono en mis libros, constituye el ser por excelencia, el ser auténtico, pero nunca concreto (y en esto difiero de la ontología tradicional), ni materia ni energía, ¡ni espíritu, ni partícula ni onda! Esto último es devenir y no ser. Es el ente que no puede no ser jamás, que siempre fue desde la eternidad y siempre será en la eternidad futura, o más bien desligándonos de lo temporal que constituye un engaño mental bien humano –puesto que el tiempo no existe, sino el cambio de la esencia universal en su accionar- nos queda algo universal enlazado a un eterno presente sin pasado ni futuro. Luego la esencia del universo jamás deja de ser, no puede no ser porque es la existencia misma como lo único, sin contrapartida, como lo que es por sí mismo, que es lo que es, que nunca puede dejar de ser.

     Por ello, la vieja pregunta filosófica de siempre formulada por Leibniz de este modo: “¿Por qué existe algo más bien que nada? pues la nada es más simple y fácil que algo”. (Principios de la naturaleza y de la gracia), y reiterada luego por Heidegger cuando expresa: “¿Por qué hay ente y no más bien nada?” (¿Qué es la metafísica?) ¡Es insustancial!

     Aunque considero a buena parte  de la filosofía como una pseudociencia, aquí hago también metafísica; ¿también ontología? ¿Quién no la hace? Aquí ato cabos y saco conclusiones fundándome en la Ciencia Empírica, en sus ramas básicas (física, química, bioquímica, biología, astronomía, antropología y psicología), que creo envuelven todo lo demás, como por ejemplo la microfísica, la astrofísica, la química de las estrellas y del espacio, la geología, la zoología, botánica, paleontología, anatomía, fisiología, genética y otras disciplinas. Esto en el terreno físico podríamos decir, para ponernos a tono con los conceptos actuales; y en el mundo de la psicología se encierran los mitos, las religiones y otras creencias, la teología, la sociología y la política, el arte y todas las manifestaciones humanas, y entre ellas ¡buena parte de la filosofía!

     Luego, si aquí me encuentro haciendo filosofía, acepto de buen grado que estoy también suponiendo algo, ya que la filosofía es un supuesto saber sin supuestos, desde cuando presupone muchas cosas para sus especulaciones, como por ejemplo la existencia de lo espiritual, el monismo o el dualismo del ser universal, la existencia de algún ente divino, la infalibilidad de la razón, la capacidad humana para entenderlo todo al margen de la experiencia científica, el creacionismo, lo absoluto, la nada, etc.

     Finalmente, la filosofía encierra una posición supersticiosa frente a la realidad del mundo que no entiende, que no puede entender apriorísticamente, que nunca entenderá si no se amalgama con la Ciencia Experimental, pues se trata de un mundo o universo detectable que en su conjunto es una epifanía del ser, esto es de la escondida esencia-que existe y se manifiesta polifacéticamente.

 

Los alcances de la filosofía

 

     Estoy de acuerdo, entonces, con la filosofía cuando su tarea es coordinar o unificar los resultados de la Ciencia Experimental, cuyas ramas los filósofos denominan así a la ligera: “ciencias particulares”, y en cuanto crítica o valoración del saber y sus posibilidades y límites en su aplicación al hombre. Pero nunca la aceptaré como el único saber posible con el que deban coincidir las otras ciencias, que es lo mismo que anteponer un dogma a la Ciencia en lugar de teorizar después de los descubrimientos y experimentos científicos.

     En otras palabras, niego todo valor metafísico puro que se anteponga a la Ciencia Experimental. Valoro, por otra parte, la concepción positivista de la filosofía, la que se nutre de las ciencias particulares como base para sus especulaciones, y acepto su faz crítica como juicio acerca del saber.

     En efecto, la creencia de que la filosofía es el único saber posible está negada por lo antedicho acerca de la creencia en la capacidad mental sola para entenderlo todo al margen de la experiencia.

     Es aquella, la del saber único, una concepción que ha dominado en la   oscura antigüedad remota, y en la Edad Media, y que aún hoy perdura en algunas escuelas o tendencias filosóficas.

     Según esta creencia, un conocimiento no es tal si no es filosófico. Fuera de la filosofía el saber no es perfecto, tan sólo provisional, se piensa.

     Fichte, quien definió a la filosofía como “ciencia de la ciencia en general” no da lugar a que las ciencias particulares posean autonomía. Para Bergson, la intuición es la “visión directa del espíritu por parte del espíritu” y es la herramienta de la filosofía para conocer la realidad absoluta.

     Según el mismo Bergson, las cosas, la materia, no poseen realidad como tales porque son sólo conciencia y tan sólo la conciencia puede conocer la conciencia.

     En resumen, según mi posición frente a la filosofía, lo rescatable son los sistemas empíricos en forma parcial y los positivistas.

     Con lo que concuerdo, es con esa filosofía que se nutre de las ciencias particulares para recoger los resultados y obtener con ello una visión del mundo lo más acertada posible. Lo demás, a mi criterio, ¡es pura pseudociencia!

 

Ladislao Vadas

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Comentarios: RSS de este artículo

Filósofo
04 de Septiembre de 2010

calvo alejandro
04 de Septiembre de 2010

La filosofía es cosa tal
con la cual o sin la cual
las cosas quedan tal cual*
* De un profesor de filosofía...

Filósofo
04 de Septiembre de 2010

Ladislao:

¿Cuando va usted a dejar de halagarme con su atención?

Sea feliz. Coma perdiz. Que encuentre usted su camino hacia la paz que tanto lo evade.

Atentamente,

"Filósofo"

Brindis con cianuro
04 de Septiembre de 2010

Jajaja Ladislao piñon fijo
Contra la Religión
Contra la Psicología
Contra la Filosofía
Falta mucho para que descubra que su Diosa ciencia positivista es también una construcción mental humana antropocentrica y que guarda la misma calidad de relación con la "realidad" que las "pseudociencias" que Ud defenestra?
Que va a hacer ese día? Pegarse un tiro?
Vaya adelantando capítulos porque esa será su conclusión

Pichon de Medico
04 de Septiembre de 2010

jjajaja muy narcisita de tu parte filosofo...

Filosofo
04 de Septiembre de 2010

Pichon de Medico:

Ojala sea solo narcisismo de mi parte.

Aurelio
04 de Septiembre de 2010

Gracias a Dios que le dio a la humanidad un hombre tan sabio como Ladislao. ¿Ladislao porqué te preocupa tanto Dios si total no existe?

osvaldo
05 de Septiembre de 2010

Reitero: Solo podrán leer estos artículos si antes perciben que el tipo que los escribe es un demente.
No razona, las neuronas les vinieron falladas.Leé cualquier artícuo de divulgación y lo postea como nota. Solo con darse cuenta que él mismo se cotradice, es fácil descubrir que los patitos no solamente se le desaliñaron, sino que desaparecieron.
Si defiende la ciencia experimental, que nos explique qué experimento hizo para determinar que no existe un creador del universo. El que trajo al loco, que se lo lleve.

Aurelio
05 de Septiembre de 2010

Perdón Osvaldo pero no es así. Ladis no está loco. Solamente padece la obsesión de que Dios no existe y como no lo puede probar, eso lo pone muy mal.

laradiopasillo
05 de Septiembre de 2010

Es fácil:
Observe a un norteamericano promedio:
Lleno de consumismo y objetos estúpidos e inútiles
Si horizonte de vida ni expectativa mas allá de ganar x dolares mas por año, que no sea "tributable"
Mirando 12 a 18 hs de TV por dia
Consumiendo (al pedo) energía y contaminando el mundo con su grasienta y pedorra mirada de las cosas
HAY ESTA EL MUNDO EXPERIMANTAL, DE LA TECNOLÓGÍA Y LA MARAVILLOSA CIENCIA

AHÍ ESTAN LOS ESCEPTICOS DEL SIGLO XX (el siglo de la muerte, la guerra, el neo-colonialismo, la bomba atómica "supercientífica" y la violencia extrema)

Como diría shopenhauer: "evolucionan" las ciencias, los ferrocarriles, el HOMBRE sigue siendo SIEMPRE el mismo"

El "Positivismo" del siglo XIX fue el presagio de la mayor parte de las desgracias del siglo XX, antecesor de todas las peores ideas discriminatorias (antes, quizá existieron peores, pero no eran "científicas")
La maldad, sostenida por la "ciencia" es triplemente mala...

No, si por algo Nietszche maldecia a estos positivistas ateos... (que genio, realmente)

Pichon de Medico
05 de Septiembre de 2010

Me agrada mas ladislao cuando putea a dios o a las religiones jajjaja

Maximiliano
05 de Septiembre de 2010

ME QUEDO UNA VEZ MÁS CON LEONARDO CASTELLANI.

coltrane.
06 de Septiembre de 2010

Los tres ermitaños
[Cuento. Texto completo]
León Tolstoi

Cuando oren no usen vanas repeticiones, como los paganos, porque éstos creen que serán atendidos hablando mucho. No los imiten, porque antes de que ustedes lo pidan ya el Padre de ustedes conoce sus necesidades.

San Mateo, Cap. VI, Ver. 7 y 8.


El arzobispo de Arkangelsk navegaba hacia el monasterio de Solovki. En el mismo buque iban varios peregrinos al mismo punto para adorar las santas reliquias que allí se custodian. El viento era favorable, el tiempo magnífico y el barco se deslizaba sin la menor oscilación.

Algunos peregrinos estaban recostados, otros comían; otros, sentados, formando pequeños grupos, conversaban. El arzobispo también subió sobre el puente a pasearse de un extremo a otro. Al acercarse a la proa vio un pequeño grupo de viajeros, y en el centro a un mujik1 que hablaba señalando un punto del horizonte. Los otros lo escuchaban con atención.

Se detuvo el prelado y miró en la dirección que el mujik señalaba y sólo vio el mar, cuya tersa superficie brillaba a los rayos del sol. Se acercó el arzobispo al grupo y aplicó el oído. Al verlo, el mujik se quitó el gorro y enmudeció. Los demás, a su ejemplo, se descubrieron respetuosamente ante el prelado.

-No se violenten, hermanos míos -dijo este último-. He venido para oír también lo que contaba el mujik.

-Pues bien: éste nos contaba la historia de los tres ermitaños -dijo un comerciante menos intimidado que los otros del grupo.

-¡Ah!... ¿Qué es lo que cuenta? -preguntó el arzobispo.

Al decir esto se acercó a la borda y se sentó sobre una caja.

-Habla -añadió dirigiéndose al mujik-, también quiero escucharte... ¿Qué señalabas, hijo mío?

-El islote de allá abajo -repuso el mujik, señalando a su derecha un punto en el horizonte-. Precisamente sobre ese islote es donde los ermitaños trabajan por la salvación de sus almas.

-¿Pero dónde está ese islote? -preguntó el arzobispo.

-Dígnese mirar en la dirección de mi mano... ¿Ve usted aquella nubecilla? Pues bien, un poco más abajo, a la izquierda..., esa especie de faja gris.

El arzobispo miraba atentamente y, como el sol hacía brillar el agua, no veía nada por la falta de costumbre.

-No distingo nada -dijo-. Pero ¿quiénes son esos ermitaños y cómo viven?

-Son hombres de Dios -respondió el campesino-. Hace mucho tiempo que oí hablar de ellos, pero nunca tuve ocasión de verlos hasta el verano último.

El pescador volvió a comenzar su relato. Un día que iba de pesca fue arrastrado por el temporal hacia aquel islote desconocido. Por la mañana caminaba cuando distinguió una pequeñísima cabaña y cerca de ella un ermitaño, al que siguieron a poco otros dos. Al ver al mujik le dieron de comer, pusieron sus ropas a secar y lo ayudaron a reparar su barca.

-¿Y cómo son? -preguntó el arzobispo.

-Uno de ellos es pequeño, encorvado y viejísimo. Viste una sotana raída y parece tener más de cien años. Los blancos pelos de su barba empiezan a hacerse verdosos. Es sonriente y sereno como un ángel del cielo. El segundo, un poco más alto, lleva un capote desgarrado, y su larga barba gris tiene reflejos amarillos. Es un hombre tan vigoroso, que volvió mi barca boca abajo como si fuera una cáscara de nuez, sin darme tiempo ni a que lo ayudase. También está siempre contento. El tercero es muy alto: su barba, de la blancura del cisne, le llega hasta las rodillas; es hombre melancólico, tiene las cejas erizadas y sólo lleva para cubrir su desnudez un pedazo de tela hecho de corteza trenzada y sujeto a la cintura.

-¿Y qué te dijeron? -interrogó el prelado.

-¡Oh! Hablaban muy poco, aun entre ellos. Con una sola mirada se entendían inmediatamente. Yo pregunté al más alto si vivían allí desde hace mucho tiempo y él frunció las cejas y murmuró no sé qué en tono de enfado; pero el pequeño le cogió la mano sonriendo y el alto enmudeció. El viejecito dijo solamente:

"-Haznos el favor...

"Y sonrió."

Mientras el pescador hablaba, el buque se había aproximado a un grupo de islas.

-Ahora se ve perfectamente el islote -dijo el comerciante-. Dígnese mirar Vuestra Grandeza -añadió extendiendo la mano.

El arzobispo miró una faja gris: era el islote. Quedó fijo durante largo tiempo, y luego, pasando de proa a popa, dijo al piloto:

-¿Qué islote es ese que se ve allá abajo?

-No tiene nombre, hay muchos como ese por aquí.

-¿Es cierto que en él, según se dice, están los ermitaños dedicados a trabajar por su salvación eterna?

-Así se dice, pero ignoro si es verdad. Los pescadores aseguran haberlos visto, pero también ocurre que se habla sin saber lo que se dice.

-Yo querría desembarcar en ese islote para ver a los ermitaños -dijo el prelado-. ¿Puede hacerse?

-No podemos acercarnos con el buque -repuso el piloto-. Hace falta para eso la canoa, y sólo el capitán puede autorizar que la botemos al agua.

Se avisó al capitán.

-Desearía ver a los ermitaños -le dijo el arzobispo-. ¿Podría llevarme allá?

El capitán trató de disuadirlo de su propósito.

-Es muy fácil -dijo- pero vamos a perder mucho tiempo. Casi me atrevería a decir a Vuestra Grandeza que no valen la pena de ser vistos. He oído decir que esos viejos son unos estúpidos, no comprenden lo que se les dice y en punto a hablar saben menos que los peces.

-Pues a pesar de todo deseo verlos; pagaré lo que sea, pero disponga que me lleven a donde se encuentran.

Ya no había nada que decir. Se hicieron los preparativos necesarios, se cambiaron las velas, el piloto viró de bordo y se singló hacia la isla. Se colocó a proa una silla para el arzobispo que, sentado en ella, miraba el horizonte, y todos los pasajeros se reunieron a proa para ver también el islote de los ermitaños. Los que tenían buena vista distinguían ya las piedras de la isla y mostraban a los demás la pequeña cabaña. Bien pronto uno de ellos vio a los tres ermitaños.

El capitán trajo el anteojo y miró, entregándoselo en seguida al arzobispo.

-Es verdad -dijo-, a la derecha, junto a una gran piedra, se ven tres hombres.

A su vez el arzobispo enfocó el anteojo en la dirección indicada y vio, en efecto, a tres hombres, uno muy alto, otro más bajo y el último pequeñito. De pie, junto a la orilla, estaban cogidos de la mano.

El capitán dijo al prelado:

-Aquí tiene que detenerse el buque. Ahora, si quiere Vuestra Grandeza, debe bajar a la canoa y anclaremos para esperarlo.

Se echó el ancla, se cargaron las velas y el buque comenzó a oscilar. Fue botada al agua la canoa, saltaron a ella los remeros, y el arzobispo bajó por la escala.

Una vez abajo, se sentó sobre un banco a popa, y los marineros, a golpes de remo, se dirigieron al islote. Pronto llegaron a tiro de piedra. Se veía perfectamente a los tres ermitaños: una muy alto, casi desnudo, salvo un pedazo de tela atado a la cintura y formado de cortezas entretejidas; otro más bajo, con su caftán desgarrado, y luego el más viejo, encorvado y vestido con sotana. Los tres estaban cogidos de la mano.

Llegó la canoa a la ribera, saltó a tierra el arzobispo, bendijo a los ermitaños, que se deshacían en saludos, y les habló de este modo:

-He sabido que aquí trabajan por la eterna salvación, ermitaños de Dios, que ruegan a Cristo por el prójimo; y como, por la gracia del Altísimo, yo, su servidor indigno, he sido llamado a apacentar sus ovejas, he querido visitarlos, puesto que al Señor sirven, para traerles la palabra divina.

Los ermitaños permanecieron silenciosos, se miraron y sonrieron.

-Díganme cómo sirven a Dios -continuó el arzobispo.

El ermitaño que estaba en medio suspiró y lanzó una mirada al viejecito.

El gran ermitaño hizo un gesto de desagrado y también miró al viejecillo.

Éste sonrió y dijo:

-Servidor de Dios, nosotros no podemos servir a nadie sino a nosotros mismos, ganando nuestro sustento.

-Entonces ¿cómo rezan? -preguntó el prelado.

-He aquí nuestra plegaria: "Tú eres tres, nosotros somos tres..., concédenos tu gracia".

En cuanto el viejecito hubo pronunciado estas palabras, los tres ermitaños elevaron su mirada al cielo y repitieron:

-Tú eres tres, nosotros somos tres..., concédenos tu gracia.

Sonrió el arzobispo y dijo:

-Sin duda han oído hablar de la Santísima Trinidad, pero no es así como hay que rezar. Les he tomado afecto, venerables ermitaños, porque veo que quieren ser gratos a Dios, pero ignoran cómo se le debe servir. No es así como se debe rezar: escúchenme, porque voy a enseñarles. Lo que van a oír está en la Sagrada Escritura de Dios, donde el Señor ha indicado a todos cómo hay que dirigirse a Él.

Y el arzobispo les explicó cómo Cristo se reveló a hombres, y les explicó el Dios Padre, el Dios Hijo y el Dios Espíritu Santo. Luego añadió:

-El Hijo de Dios bajó a la tierra para salvar al género humano, y he aquí cómo nos enseñó a todos a rezar: escuchen y repitan conmigo.

Y el arzobispo comenzó:

-Padre Nuestro...

Y uno de los ermitaños repitió:

-Padre Nuestro...

Y el segundo ermitaño repitió también:

-Padre Nuestro...

Y el tercer ermitaño dijo asimismo:

-Padre Nuestro...

-Que estás en los Cielos...

Y los ermitaños repitieron:

-Que estás en los Cielos...

Pero el ermitaño que se hallaba entre sus hermanos se equivocaba y decía una palabra por otra; el gran ermitaño no pudo continuar porque los bigotes le tapaban la boca, y el viejecito, como no tenía dientes, pronunciaba muy mal.

Volvió a empezar el arzobispo la plegaria y los ermitaños a repetirla. Se sentó el prelado sobre una piedra y los ermitaños formaron círculo a su alrededor, mirándolo a la boca y repitiendo todo cuanto decía.

Durante todo el día, hasta la noche, el prelado batalló con ellos diez, veinte, cien veces, repitiendo la misma palabra y con él los ermitaños. Se embrollaban, él los corregía y volvían a empezar.

El arzobispo no dejó a los ermitaños hasta que les hubo enseñado la plegaria divina. La repitieron con él, y luego solos. Como el ermitaño de en medio la aprendiera antes que los otros, la dijo él solo. Entonces el arzobispo se la hizo repetir varias veces y los otros dos lo imitaron.

Ya comenzaba a oscurecer y la luna surgía del mar cuando el arzobispo se levantó para volverse al buque. Se despidió de los ermitaños, que lo saludaron hasta el suelo, los hizo incorporarse, los besó a los tres, les recomendó que rogasen como les había dicho, se sentó sobre el banco de la canoa y se dirigió hacia el barco.

Mientras bogaban, seguía oyendo a los ermitaños que recitaban en voz alta la plegaria de Dios.

Pronto llegó el esquife junto al buque; ya no se oía la voz de los ermitaños, pero aún se les veía a los tres, a la luz de la luna, en la orilla, el viejecito en medio, el más alto a su derecha y el otro a su izquierda.

El arzobispo llegó al barco y subió al puente. Levaron anclas, largaron las velas, que el viento hinchó, y el buque se puso en movimiento, continuando el interrumpido viaje.

Se instaló a popa el prelado y allí se sentó, siempre con la vista fija en el islote. Aún se veía a los tres ermitaños. Luego desaparecieron y no se vio más que la isla. Pronto esta misma se perdió en lontananza y sólo se veía el mar brillando a la luz de la luna.

Se acostaron los peregrinos y todo enmudeció en el puente; pero el arzobispo no quiso dormir aún. Solo en la popa, miraba al mar en la dirección del islote y pensaba en los buenos ermitaños. Recordaba la alegría que experimentaron al aprender la oración y daba gracias a Dios por haberlo llamado en ayuda de aquellos hombres venerables, para enseñarles la palabra divina.

Así pensaba el arzobispo, con los ojos fijos en el mar, cuando de pronto vio blanquear algo y lucir en la estela luminosa de la luna. ¿Sería una gaviota o una vela blanca? Mira más atentamente y se dice: de fijo es una barca con una vela, que nos sigue. ¡Pero qué rápidamente marcha! Hace un instante estaba lejos, muy lejos, y hela aquí ya muy cerca. Además, es una barca como no se ve ninguna y una vela que no parece tal...

Sin embargo, aquello los persigue y el arzobispo no puede distinguir qué cosa es. ¿Será un barco, un pájaro, un pez? También parece un hombre, pero es más grande que un hombre, y además, un ser humano no podría andar sobre el agua.

Se levantó el arzobispo, fue a donde estaba el piloto y le dijo:

-¡Mira! ¿Qué es eso?

Pero en aquel momento ve que son los ermitaños que corren sobre el mar y se acercan al buque. Sus blancas barbas despiden brillante fulgor.

Al volverse el piloto deja la barra espantado y grita:

-¡Señor!, los ermitaños nos persiguen sobre el mar y corren sobre las olas como sobre el suelo.

Al oír estos gritos se levantaron los pasajeros y se precipitaron hacia la borda, viendo todos correr a los ermitaños, teniéndose unos a otros de la mano, y a los de los extremos hacer señas de que se detuviera el barco.

Aún no se había tenido tiempo de parar cuando alcanzaron el buque, llegaron junto a él y levantando los ojos dijeron:

-Servidor de Dios, ya no sabemos lo que nos has hecho aprender. Mientras lo hemos repetido nos acordábamos, pero una hora después de haber cesado de repetirlo se nos ha olvidado y ya no podemos decir la oración. Enséñanos de nuevo.

El arzobispo hizo la señal de la cruz, se inclinó hacia los ermitaños y dijo:

-¡La plegaria de ustedes llegará de todos modos hasta el Señor, santos ermitaños! No soy yo quien debe enseñarles. ¡Rueguen por nosotros, pobres pecadores!

Y el arzobispo los saludó con veneración. Los ermitaños permanecieron un momento inmóviles, luego se volvieron y se alejaron rápidamente sobre el mar.

Y hasta el alba se vio una gran luz del lado por donde habían desaparecido.



Juan Tucson
06 de Septiembre de 2010

Ladislao:
HOY NI SIQUIERA LEI NI UN SOLO PARRAFO DE LO QUE ESCRIBISTE.
YA NI CURIOSIDAD ME DA.
PERO LEÍ TODOS LOS COMENTARIOS (menos el cuento que es muy largo).
INSISTO: Te agradezco estas notas NO POR LO QUE INTENTAS ARGUMENTAR (muuy aburrido y poco serio) SINO POR LA OPORTUNIDAD DE LEER LOS COMENTARIOS.
Saludos, Juan.

Ladislao Vadas
06 de Septiembre de 2010

Sr de los esrmitaños, no estoy para cuentitos para niños, he ab revado lo suficiente en las Ciencias Naturales y he escrito 22 libros científico filosóficos donde no aparece dios alguno en parrte alguna de mis razonamientos.
Le aconsejo leer ciencias naturales donde se trata de se piojos, chinches, vinchucas, garrapatas, mosquitos y otras "delicias" de la "creación por parte de un dios ¿perfecto? más bien de existir un verdadero hambón, indolente, maligno que no hace más que maltratar a sus pobres criaturas crean o no en él añadiendo a lo ya señalado en biología, los terremotos, maremotos, tsunamis, tornados, sequías, inundaciones-... rayos mortales antes de ser inventado el pararayos, guerras interminables por religiones, permisión de inventos de otros credos como el budismo, brahmanismo, shintoísmo, islamismo y... el cristianismo ¡ohhh. el dañino cristianismo! en cuyo nombre sufrieron y murieron innumerables criaturas de todas las edades, incluso bebés que no sabían lo es pecar, en guerras sin fin ante la mirada "complaciente" de la non sancta trinidad judeocristiana.
Otro detalle que tira por la borda al cristianismo de toda especie, es que no se trata de una religión universal. No lo fue ni en el pasado remoto de Pitecántropo, ni del actual Cromañón, y lo estúpido es cuando se lo pretende elevar al pedestal de una Religión Universal. Más los otros credos no le van en saga, todos se olvidan de chinches, garrapatas, tenias intestinales, sarcomas, miomas, melanomas, y otras cositas inventadas por un maldito hacedor (si existiera al menos para pulverizarlo con un artefacto nuclear para que deje en paz a la especie humana, y destine de una vez por todas (en el terreno de la ficción, porsupuesto, en paz a todas las criaturas que nacen inocentes siendo bebés, en lugar de exponerlos a estúpidas tentaciones hacia el mal, a sabiendas este maldito" hacedor" acerca de quién se va a salvar y quién a condenar, en virtud de su CIENCIA DE VISIÓN DEL FUTURO (atributo otorgado por los "sabios" teólogos que, del universo no sabían ni un átomo y menos de otros soles, planetas, galaxias, metagalaxias, cuásares, radiofuentes y otras delicias del "cosmos" sinónimo de cósmos que yo más bien denomino anticosmos (antiorden).
Todo esto y mucho, muchísimo más que no pienso escribir por falta de tiempo, se halla en mis libros como el titulado (recientemente reeditado) "Razonamientos ateos" donde explico con creces las razones de mi ateísmo, compartido por cada vez más número de personas. (Hace poco hubo un Congreso de ateos en la ciudad de Mar del Plata). Señal que progresamos para de una vez por todas evitar estúpidas matanzas entre religiosos de distintos credos o desviaciones de un mismo credo también con derramamientos de sangre.
A la espera de haber contribuido con un granito de arena a la causa de la RAZÓN Y LA CIENCIA, se despide este detractor de una nada en la que lamentablemente creen muchos fanáticos que nos dejan vivir en paz.
Atentamente: Ladislao (ateo manso y racionalista)

Aldo y el preguntón
06 de Septiembre de 2010

Estás nervioshoooo, está nerviosooooo. (N. K. dixit)

Preguntón. Viste amigo, Ladislao se sacó con Tostoi, porque él “Vadas dixit” ¡no está para cuentos de niños!
A. Realmente apabulla su enjundia y como se ufana de sus 22 libros y atento que ninguno habla de Dios, si de chinches, garrapatas, tumores, quarz, física cuántica, terremotos, masacres y demás.....
P. me hizo acordar el viejo y sabio refrán (no es para niños sino me reta) que reza “dime de lo que alardeas y te diré lo que te falta”, y como él alardea de sus 22 libros (a propósito en la quiniela ¿el 22 no es EL LOCO”?) - recién ahora me avivo, mañana le juego a la cabeza y a los premios – me parece que algunos jugadores o libros le faltan.
A. no seas irrespetuoso, el cree en lo que dice y encima lo defiende con tantos libros.
P. Tienes razón, es un erudito y ahora me entero que además de filosofo, metafísico, periodista, escritor, etólogo, pseudo científico o mejor dicho científico, teólogo, positivista, moralista, apologista del ateismo, maniqueo, epistemólogo, antropólogo, experto en religiones comparadas y ocultismo y quien sabe más que ciencias cultiva.
A. Es cierto ahora ¿ Pero qué cree?, ni él lo sabe, pero en fin como dicen los chicos “es lo que hay”.
P. Entonces con tanto méritos y ciencias ¿porque le llevan la contra los lectores?.
A. yo te explico pero no lo divulgues, ¡no están a su altura intelectual ni por lejos!, son dogmáticos, algunos católicos y crédulos, en fin son nescientes científicos y no lo entienden, pobre Ladislao, son gente más “básica” como dicen ahora, que creen en el amor, en otra vida, en la caridad, en un Dios bondadoso y además castigador por su justicia retributiva, en fin gente de alma pura o al menos humilde.
P. Ahora entendí, eso del congreso de ateos en Mar del Plata, ¡te lo imaginas ahí con sus 22 libros (¿será coincidencia o determinismo la relación con el significado del número en la quiniela?) dictando cátedra de las múltiples ciencias que domina!
A. Cada vez mas lo comparo con Voltaire (éste escribió más de 50 libros), también tenía infancia con educación religiosa y también era anti Cristiano o mejor dicho Cristofóbico por excelencia. Burlón del Cielo y de Dios y obviamente adorador de la Razón. El problema lo tuvo cuando murió y como.
P. ¿Qué, murió gloriosamente, porque era admirado por millones de personas y alabado por las cortes de Europa, aparte de ser millonario?
A. al contrario, falleció peor que un perro, al extremo de beberse sus heces y sus excrementos en la desesperación y la rabia fruto de su enfermedad y de su odio al más allá al que entró renegando y maldiciendo al Cielo. Por eso al ateo le es fácil denostar al Cielo y a Dios, incluso burlarse, pero le sugeriría a Ladislao que busque la profecía de Lactancio que habla del fin de los enemigos de Dios. Está en el Libro Negro de Papini (está en Google) y le puede servir. No se la transcribo a ver si me reta por ser creencia de niños o de viejas. Pero le conviene leerla.
P. O sea eres pesimista hacia donde conduce tanto nihilismo en Vadas.
A. Ya no es un problema entre los que contestamos estas notas, es entre Dios y él, más con eso no se juega, y si uno decide jugar a atenerse a las consecuencias en el más acá y en el más allá, pues si algo usa y abusa Ladislao es del libre albedrío para decir cualquier cosa sin respeto ni medida.
P. Chau, ¿y ahora que hago con los 200 libros sobre el Ateísmo que le compré para regalarle a la peonada?
A. Se me ocurren algunas ideas pero no quiero ser ordinario.
P. nooooo, son demasiados..........

Aldo y el preguntón (Escrito para los demás lectores no para Ladislao (de ahora en adelante apodado “el 22”, -por los libros claro-) que no entiende nada.........

osvaldo
06 de Septiembre de 2010

Yo no estaba equivocado.Era un loco nomás!!!!!!!!!
22 libros escribió y él mismo compró todas las ediciones. Es grave porque el hombre padece un locura producto de su adicción alcohólica. Es conocida como "delirium tremens" y por eso ve alimañas de toda índole y no se puede librar de ellas y maldice una y un millón de veces como lo hizo Voltaire.
Escribe tantos dislates que afirma que después de haber "abrevado" (no explica cómo) en Ciencias Naturales, escribió libros "científicos filosóficos". Desde cuando la filosofía es una ciencia natural???. Por favor Vadas no delire que para eso están los K!!!!! Aqué Comité Científico pertenece??? Cuántas medallas luce?????
Large el Billiken y el Anteojito y trate de buscar material para sus notas en alguna literatura seria.
Me pregunto : Siendo Dios un ser tan inteligente cómo creo este imbécil engendro satánico??????

Pichon de Medico
07 de Septiembre de 2010

Jajajaja no les hagas caso Vadas... si fuese por ellos te mandarian a la Inquisicion...

Elector del 50
08 de Septiembre de 2010

Vadas: Independientemente de que seas o no creyente, lo que sí sos, sin dudas, es un IRRESPETUOSO de las creencias religiosas de los demás. Tu INTOLERANCIA es patética. Y demuestra tu falta de respeto.
Ah, yo no te mandaría a la Inquisición (con la que no estoy de acuerdo) TE MANDARIA AL PSIQUIATRA.
Elector del 50

EL PREGUNTÓN
09 de Septiembre de 2010

ESTA EN SU SITIO.
Hola soy el preguntón y aquí va algo para Vadas, especialmente a él que odia a Dios .
tiene mas de 100 años y creo resume, el problema que tiene.
Que lo disfruten los católicos, Ladislao seguro ni lo leerá

A PROPÓSITO DE LAS PENAS ETERNAS
"¿De dónde procede ese espíritu que no dejaba en reposo a Tiberio ni en la soledad, ni en medio de los desórdenes, ni entre las matanzas más horribles, y que le hizo escribir al Senado la carta memorable, cuyo contenido era el siguiente:
«¿Qué os escribiré, Padres Conscriptos, o cómo os escribiré, o acerca de qué no debo escribiros en este momento! Si lo sé, que los dioses y las diosas me hagan perecer más miserablemente aún de lo que me siento perecer cada día». (1) ¿De dónde proceden estas palabras del parricida Orestes: «Hay algo que me expulsa; no puedo permanecer más largo tiempo?» (2)

Todo esto es fácil de explicar. Arrojado más allá de las fronteras de la humanidad por el deseo salvaje de cometer crímenes; separado de Dios por la arrogancia y el odio contra él, no le queda al pecador más que su propio corazón.
Pero ¡qué corazón! Un corazón destrozado, endurecido, un espíritu oscuro, en una palabra, una naturaleza devastada. He ahí cuál será en lo sucesivo su única morada; ESTÁ EN SU SITIO.
Ahora el pecado se ha desvanecido, sus encantos están marchitos; hasta es imposible seguir entregándose a él. Sólo se presenta a la vista del pecador su fealdad sin velos; vuelve aquél los ojos con desagrado, y lo encuentra en sí mismo. Ve con espanto al monstruo extender los brazos para ahogarle. Le aprieta horrorizado contra su corazón; no puede ni quiere hacer otra cosa. Está solo con el pecado y el pecado está solo con él; está solo con su persona; no está ya en sí, y, sin embargo, es incapaz de salir de esa situación. ESTÁ EN SU SITIO.
Así es que maldice y no sabe lo que ha de maldecir. Blasfema de Dios, maldice a sus padres, a los hijos de sus hijos, a la especie humana, el tiempo, el lugar en que nació. (3) Maldice el sol, cuyo brillo aborrece porque le recuerda la luz que abandonó. (4) Maldice el amor de Dios, porque para él — situación verdaderamente horrible — son iguales el amor y el odio.  Sin embargo, la rabia es inútil. Siempre recae en él, porque no le queda ya más que él mismo. ESTÁ EN SU SITIO.
Llama una nueva muerte, para librarse de lo que le es más intolerable, de sí mismo, y la muerte huye de él. Queda solo con él solo.ESTÁ EN SU SITIO.
Se maldice por haber escogido él solo, libremente, contra la voluntad de Dios, contra su propia naturaleza, (2) el estar en su sitio propio. Lleva en sí el infierno, porque ESTÁ EN SU SITIO.
Desesperado, quiere huir; pero a todas partes donde huye va consigo mismo. (3) QUEDA EN SU SITIO.
Es para sí su propio infierno, porque ES EL MISMO SU PROPIO SITIO.(4)
«Lo que hice, hecho está. Llevo en mí un tormento que no puede ser mayor. El espíritu, que es inmortal, se recompensa a sí mismo sus buenos o sus malos pensamientos; es a la vez el principio y el fin del mal; es para sí mismo su tiempo y su lugar». 
Así no acabará nunca el tormento del réprobo. Su orgullo durará eternamente y no tendrá poder más que para hacer todo mejoramiento imposible. Su odio, que no podrá jamás aplacarse, le atormentará por toda la eternidad. Flameará eternamente su cólera, y quedará, sin embargo, por siempre impotente. Su rabia se revelará en eternos espumarajos, pero no encontrará en qué ensañarse, sino en sí mismo. Por eso no morirán jamás ni su gusano ni su fuego, porque él, su propio gusano, su propio fuego, no podrá jamás morir Las penas del infierno son, pues, necesariamente eternas.
autor Padre J . M Weiss conf 9 tema 2 años 1905.

EL PREGUNTÓN

Juan Tucson
10 de Septiembre de 2010

.....gracias, Preguntón!!!!!!!.
Saludos, Juan

Rodrigo
30 de Septiembre de 2010

No puede sostenerse esto, y al mismo tiempo hablar de una de las problemáticas más importantes de la Flisofía, como la materia/espíritu. Es contradictorio y lamentable. Cada uno pone su nivel conforme a su conocimiento. Saludos

Gustavo
07 de Octubre de 2010

¿Se dieron cuenta, tanto Ladislao como los foristas? LA FILOSOFIA EXISTE, mal que les pese a ciertos intelectuales y estudiosos de otras disciplinas. Ladislao y foristas.: TODO ESO QUE ESCRIBIERON Y OPINARON, TODO ABSOLUTAMENTE TODO ES FILOSOFIA. La capacidad de filosofar que demostraron es altamente asombrosa ( gran virtud).. Filosofia no es saber que existieron Platon y Aristóteles y que la existencia de Sócrates jamás fue probada (a pesar de las barbarirades de ese señor riojano que aspira a postularse para el 2011).. Filosofía es la discusión sobre la naturaleza de las cosas.. sobre la "quididad".. Cuando un biólogo estudia los ciclos vitales, la evolución de cierta especie, está haciendo biología.. pero cuando estudia sobre qué es la vida, ESTA HACIENDO FILOSOFIA.. Cuando un astrónomo estudia las constelaciones o existencia de otros planetas. está haciendo astronomía, pero cuando quiere saber qué es el universo ESTA HACIENDO FILOSOFIA..

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Gentileza Tribuna de Periodistas