03/05/2011 | Cultura

Ernesto Sábato, el intelectual del oscurantismo

LA HISTORIA QUE MUCHOS PREFIEREN CALLAR

Ernesto Sábato, el intelectual del oscurantismo

Promover el oscurantismo es una elección personal que es antagónica al progresismo. El oscurantismo desprecia la ciencia, la justicia social, el librepensamiento, la distribución equitativa de la riqueza, la capacidad del individuo para tomar decisiones de modo independiente y, entre otros posicionamientos, apoya los movimientos políticos y sociales autoritarios.

La iglesia católica es el referente común del oscurantismo debido a que su influencia fue extremadamente preponderante en la Edad Media (la época “oscura”). Actualmente hay otras versiones de la ideología oscurantista, además de la iglesia.

En Argentina algunas de esas expresiones se manifiestan abiertamente en las organizaciones pro paramilitares que niegan el genocidio de la década de 1970 y que consideran que es injusto el juzgamiento de militares que asesinaron y torturaron en masa. Curiosamente son los mismos que piden la pena de muerte para el “pibe chorro”, para ellos cuanto más grave es el delito menor debe ser la pena. Otros, como Abel Posse, el fugaz ministro de Educación de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires designado por Maurizio Macri en 2009, también militan contra la sociedad desde la política y la función pública.

Estos personajes son un fiel reflejo del oscurantismo porque pretenden lo retardatario, anhelan "volver atrás" con las conquistas sociales o con los logros del conocimiento. En síntesis, quienes difunden el oscurantismo se oponen a todo lo que ilumina nuestra vida.

Raramente el oscurantismo es abordado abiertamente por intelectuales. Éste fue el caso de Ernesto Sábato, quién representó una retorcida manera de oponerse al bien común, inclusive respecto de los temas más sensibles de la sociedad.

Aunque a partir de la década de 1980 Sábato fue entronizado como un líder de los derechos humanos, por su protagonismo en la CONADEP y es considerado un referente de la cultura, la realidad es que se trataba de un lobo con piel de oveja. Como expresó Domingo Arcomano, Sábato logró que los argentinos aplicáramos como autómatas la memoria selectiva. Pocas veces en la historia podemos encontrar que un personaje siniestro sea considerado un ejemplo para la sociedad y que su figura sea valorada en función de valores antagónicos de los que siempre pregonó y practicó.

Ernesto Sábato apoyó las dictaduras militares de Argentina. En 1955 fue funcionario de la dictadura que se apoderó del poder asesinando opositores, la “Revolución Libertadora” del general Aramburu. Cuando fue derrocado el presidente Illia por el general Onganía, Sábato aplaudió diciendo:

“Debemos tener el coraje para comprender que han acabado, que habían acabado instituciones en las que nadie creía seriamente. ¿Vos crees en la Cámara de Diputados?” (Revista Gente 28-7-66).

Esta declaración no fue poca cosa viniendo de un intelectual reconocido, ya que la dictadura de Onganía fue particularmente feroz contra los escritores y científicos, dejando para la memoria de los argentinos la "noche de los bastones largos", un ataque a la Universidad de Buenos Aires. Nada dijo Sábato de esto, a pesar que tenía libre acceso a los diarios y micrófonos.

Más recientemente Sábato apoyó activamente la dictadura del general Jorge Videla. El acto que fue más público se trató de un almuerzo ocurrido el 19 de mayo de 1976 en la casa de gobierno tomada por asalto por Videla. Ese acontecimiento tuvo una cobertura mediática muy amplia y la intención que se supiera internacionalmente el apoyo de algunos intelectuales argentinos a una dictadura sangrienta. A la salida de ese acto político-mediático expresó:

“El general Videla me dio una excelente impresión. Se trata de un hombre culto, modesto e inteligente. Me impresionó la amplitud de criterio y la modestia del presidente.” (La Voluntad. Tomo 3. Caparrós y Anguita) (Oportunismos y Responsabilidades. En: Rebeldía y Esperanza. O. Bayer) (La Nación, La Prensa y Clarín del día 20 de Mayo de 1976).

En algo tenía razón: Videla era de criterio amplio ya que secuestraba por igual a docentes, periodistas, sindicalistas, judíos, adolescentes, ancianos...

Como bien lo relata Osvaldo Bayer, más tarde el lobo se volvió a poner la piel de oveja e intentó justificar esa visita de apoyo al asesino serial como un reclamo de los colegas desaparecidos. Los otros comensales desmintieron esa versión de Sábato y, de hecho, relataron que el escritor propuso una comisión de censura para la televisión.

Sábato tenía acceso a publicar en los diarios de la dictadura, los mismos en que se informaba de “subversivos muertos en enfrentamientos” que todos sabíamos que se trataba de ejecuciones. En ésas páginas se refería al dictador como el “presidente”. Más tarde se defendería diciendo que Videla representaba el ala moderada de la dictadura, ¡moderada! ¿qué entendía Sábato por moderado?: desaparecer, asesinar, planificar un genocidio, torturar, robar viviendas y empresas, robar bebeés y mantenerlos con identidades falsas, hacer quebrar económicamente al país.

Si Sábato realmente hubiera sido un crítico de la dictadura habría aprovechado su acceso irrestricto a diarios y revistas. Sin embargo luego de su almuerzo con el dictador Videla dijo pocas palabras a la prensa y expresó que debería ser el mismo gobierno quién, a través de su Secretaría de Información Pública, informe sobre lo acontecido. Es decir, que Videla, Massera y Agosti den su versión de los hechos y Sábato las apoyaba como ciertas aún antes de ser publicadas. Esa versión fue publicada principalmente a través de los medios cómplices de la dictadura: Clarín, La Nación y La Prensa, los cuales diariamente daban noticias de muertes en enfrentamientos armados cuando en realidad se trataba de asesinatos de personas secuestradas. Estos medios eran socios de la dictadura y fueron beneficiados con el monopolio del papel de diario.

Uno de los textos memorables de Sábato en la época de la dictadura lo muestra desnudo en su ideología:

“La continuidad de Martínez de Hoz nadie cuestiona, pero a quien tampoco nadie respalda con mayor religiosidad que el Teniente General Videla. Exactamente eso: con un verdadero acto de fe hacia la gestión del ministro, lo que expresa, más que un acto político un apoyo virtualmente religioso.” E. Sábato en La Nación.

Sábato también podía salir y entrar del país con la libertad que muchos no teníamos. En la época de plomo visitó varios países de Europa en los cuales ocultó el genocidio y jamás denunció las desapariciones, ni siquiera la de sus colegas escritores o periodistas. Por el contrario, aprovechó para hacer propaganda al régimen dictatorial.

Osvaldo Bayer, en el exilio, relató cómo Sábato apoyó a la dictadura promocionando el mundial de fútbol de 1978 en varios medios, entre ellos se destaca una nota en la revista alemana Geo-Magazin, en la que describía a los argentinos como “del color de piel de los europeos” que “come como los italianos y viste como un inglés”. El intelectual argentino blanqueó los horrores de la dictadura al mismo tiempo que dejaba mal parados a los refugiados argentinos en Europa. Sábato era eficiente al momento de maquillar el genocidio: mató dos pájaros de un tiro.

Ya en democracia Sábato volvió a ocultar su verdadera personalidad, la que desplegó con impunidad en la dictadura. Fue convocado por el presidente Alfonsín para presidir la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP). La conclusiones de la comisión quedaron recogidas en el llamado Informe Sábato o el “Nunca Mas. informe de la Comisión Nacional sobre la desaparición de personas”.

El prólogo del informe lo firmó el propio Sábato, entre otras cosas dice:

"... sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el período que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacernos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana. Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MAS en nuestra patria se repetirán los hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado..."

Es curioso cómo en un tiempo breve Sábato pasó de elogiar y apoyar a la dictadura a definirla como “el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación”. Es cierto y él fue un representante cultural de ese terrible drama. En la misma introducción aprovechó para incorporar la denominada "teoría de los dos demonios", que se puede sintetizar como la explicación intelectual del dicho popular “algo habrán hecho” donde se justifica el sistema de terror acusando a las víctimas que ya no se pueden defender.

También en democracia Sábato no dejó de apoyar a quienes acompañaron a lo peor de la dictadura militar, como cuando realizó una defensa pública del accionar del obispo Pío Laghi. Este obispo fue uno de los principales personajes que apoyaron la dictadura genocida en la línea del obispo Plaza y del cura von Wernich (hoy preso por delitos de lesa humanidad) y le brindaron "ayuda espiritual" a decir de Bayer: "en los momentos más crueles y cobardes de la represión" "bendiciendo las columnas del torturador general Bussi en Tucumán".

Pero Ernesto Sábato no fue un ser despreciable sólo por su apoyo a las dictaduras que le ofrecían almorzar con asesinos mientras desaparecían sus colegas y vecinos. Su producción intelectual en el campo del ensayo lo muestran como un líder del oscurantismo, y del cual se desprende su odio hacia la sociedad y el bien común.

Sábato es el neo-ludita argentino o el Schopenhauer criollo, tiene una larga militancia contra la ciencia y la razón, a pesar de su doctorado en física. Su pensamiento romántico lo expone en el ensayo La Resistencia, que supuestamente se configura como una defensa del ser humano y de la vida. Sin embargo se trata de un alegato contra la ciencia, la técnica, la razón y la solidaridad, y se encamina a favor del oscurantismo y del individualismo. Una de las grandes preocupaciones que plantea en este libro son los medios de comunicación y particularmente la televisión a la que el autor le otorga la causa de todos los problemas y que designa como “...el opio de los pueblos”:

“En todos los cafés hay, o un televisor o una radio a todo volumen. Si todos nos quejáramos como yo las cosas comenzarían a cambiar.” (pp. 15). Ni los desamparados, ni los sin techo, los hambrientos, pobres o explotados, el problema para Sábato era la TV.

No deja de cuestionar a la medicina “occidental” tildando de mito a la separación entre alma y cuerpo para tratar las enfermedades, a las cuales considera una moda que cambia según las ganas de los médicos, los cuales usarían la tecnología como un ritual:

“La medicina es una de las áreas donde puede verse una contraola que golpea esta trágica creencia en la abstracción.” ”Pero durante mucho tiempo subsistió en ellos (los médicos) el fetichismo por las máquinas, la razón y la materia, y se enorgullecían de los grandes triunfos de su ciencia, por el solo hecho de haber reemplazado el auge de la viruela por el del cáncer.” (pp. 24).

“Al fin de cuentas es más probable que una diarrea sea producida por el pavor de un conflicto personal que por no sé qué microbio de esos que están en boga.” (La Robotización del Hombre y Otras Páginas, 1981, pp. 16)

Con curiosas coincidencias con el anarcoprivitivismo Sábato pretende rescatar la sabiduría antigua, contraponiendo los valores pasados a los actuales:

“La vida de los hombres se centraba en valores espirituales hoy casi en desuso como la dignidad, el desinterés, el estoicismo del ser humano frente a la adversidad.” (La Resistencia, pp. 47).

A pesar de esta exaltación de lo antiguo se contradice cuando afirma que “La historia es el más grande conjunto de aberraciones, guerras, persecuciones, torturas e injusticias...” (pp. 129).

Al mismo tiempo argumenta contra la solidaridad y sostiene que la lucha por resolver los problemas no deben surgir de las acciones del Hombre sino de Dios o de fuerzas esotéricas:

“Otra frase de entonces, en la que nunca reparé como en este tiempo, era aquella de “Dios proveerá”.” “Tanto para la fortuna como para la desgracia, lo importante no provenía de ellos. También los valores surgían de textos sagrados, eran mandatos divinos.” “Cuántas veces les he aconsejado a quienes acuden a mí, en su angustia y su desaliento, que se inclinen al arte y se dejen tomar por las fuerzas invisibles que operan en nosotros.” (pp. 113).

Pero, su mayor esfuerzo lo hace al copiar a Nietzsche y a Schopenhauer para plantear como un valor negativo a los ideales del progreso (ciencia, razón, secularización) aunque proponiendo contraposiciones falsas: la ciencia vs. la vida, el arte y el mito. Sin embargo oculta que el arte o el mito no son disciplinas para adquirir conocimiento. Todo esto para denunciar que en nuestra sociedad la razón, la ciencia y la técnica están sobre valoradas, lo cual sería un condicionante del supuesto detrimento de lo subjetivo, los sentimientos, los afectos y las pasiones.

En un reportaje televisivo Sábato afirmó que:

“La inteligencia no sirve para nada. Sirve para demostrar teoremas, para fabricar un telescopio, para hacer cosas, incluso cosas así muy gigantescas como esos aparatos que usan los americanos ahora que mandaron un cohete a no sé donde para no sé qué.” “La ciencia y la técnica han servido para arruinar el planeta. Si este país, y en general nuestra civilización, se van a salvar, no va a ser por la ciencia, que lo único que ha hecho hasta ahora es destruir el planeta”. (Aldao. El Ojo Ecéptico 9/10)

Mientras que retoma esta idea en La Resistencia:

“Aquella ciencia que iba a dar solución a todos los problemas físicos y metafísicos del Hombre contribuyó a facilitar la concentración de los Estados gigantescos, a multiplicar la destrucción y la muerte con sus hongos atómicos y sus nubes apocalípticas.” (pp. 98). “Esta crisis no es la crisis del sistema capitalista, como muchos imaginan: es la crisis de toda una concepción del mundo y de la vida basada en la idolatría de la técnica y de la explotación del Hombre.” (pp. 99).

Con este discurso, netamente romántico, Sábato insiste en proponer causas falsas del origen de grandes problemas contemporáneos haciendo una exaltación de la ignorancia (“... a no sé donde para no sé qué.”) al mismo tiempo que distorsiona el concepto de ciencia, que es limitado y provisorio por definición, y a sus objetos de estudio que jamás incluyeron a la metafísica.

Reproduciendo las ideas de Heidegger, Sábato afirma que:

“La revalorización del mito, la vindicación de las cultura llamadas primitivas, el reconocimiento de los elementos a-lógicos son todos indicios de la forma en que se ha de superar esta crisis, la más grande, profunda y peligrosa que jamás haya enfrentado la raza humana.” (se refiere a la ciencia y a la técnica) (La Robotización del Hombre y Otras Páginas).

En un esfuerzo ingenuo Sábato asocia a lo que llama “civilización occidental” con guerras, dictaduras, enajenación del hombre, neurosis colectiva e histeria generalizada. En esto coincide con I. Berlin, y también con O. Spengler cuando usa el término “abstracción” como sinónimo de ciencia y cuando afirma que “Asistimos a una quiebra total de la cultura occidental. El mundo cruje y amenaza con derrumbarse.” (La Resistencia pp. 97).

Esta hostilidad de Sábato por la sociedad en la que vivía lo llevó a criticar con fundamentos falsos las características resaltantes de nuestra cultura. Las oposiciones falaces de su propuesta son: lo abstracto (ciencia) contra lo concreto (arte), la ciencia contra la religión y el mito, la razón contra la intuición, lo global contra lo local, el presente contra el pasado. En estas contraposiciones desprecia la diversidad del ser humano, y desconoce componentes naturales como la razón, la lógica o la capacidad de abstracción como propias de la cultura humana. En realidad todas estas propiedades de las personas coexisten sin conflicto con el arte, las sensaciones o el afecto porque no son opuestos sino parte de nuestra condición de ser humano. De hecho encubre que su longevidad es consecuencia de los avances tecnológicos y científicos del Siglo 20 (el ensayo “La Resistencia” lo escribió con más de 80 años).

Lamento no tener más ganas ni espacio para referirme a su obra literaria de ficción pero eso, estimado lector, seguramente lo encontrará en las demás necrológicas que exaltarán a Sábato.

 

Carlos Quintana
El Marplatense Escéptico

 

ALDAO C. 1994. Sábato y la imagen pública de la ciencia. El Ojo Ecéptico 9/10.

ARCOMANO D. 2008. Antes de que muera: Ernesto Sábato.

BAYER O. 1985. Pequeño recordatorio para un país sin memoria. Conferencia en la Universidad de Maryland. Rebeldía y Esperanza. Documentos Página 12 (2009).

BAYER O. 2009. Polémica Bayer-Sábato. Entredichos. Documentos Página 12.

CAPARRÓS M. , E. ANGUITA. 2007. La Voluntad. Ed. Planeta.

MONTERO H. Sábato, el escritor y sus demonios. Sudestada Nº 27 .

QUINTANA C., 201o. Señor Pata de Cabra. Crítica a la Sinrazón Pura. Libros del Espinillo.

Wikipedia: Sábato.

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Comentarios: RSS de este artículo

Alberto
03 de Mayo de 2011

si asi fue, entonces ¡que viva Sabato!

Las cosas como son
03 de Mayo de 2011

Así que Sábato fue despreciable? Que yo sepa la mayoría de los Argentinos apoyaron en su momento la dictadura, así que deduzco que para el autor la mayoría de los Argentinos son despreciables.

Ahora digo yo, que hacían el Néstor y la Cristina durante la dictadura?

luis
03 de Mayo de 2011

En algo tenía razón: Videla era de criterio amplio ya que secuestraba por igual a docentes, periodistas, sindicalistas, judíos, adolescentes, ancianos
DISCULPE CARLOS QUINTANA: TENGO UNA DUDA, DE TODOS ESTOS SECUESTROS
¿NO SECUESTRARON NINGUN TERRORISTA?,LE AGREGO ALGO, YA QUE NOMBRO JUDIOS, ¿CATOLICOS, EVANGELICOS, MORMOMENES MUSULMANES TAMPOCO? POR LO VISTO EL CRITERIO NO SERIA TAN AMPLIO.-
Caparrós - Anguita O. Bayer, ME SUENAN ESTOS APELLIDOS,PERO NO PRECISAMENTE COMO ESCRITORES.-
BUENO, AL MARGEN DE ESTAS DUDAS COINCIDO CON LA NOTA SOBRE SABATO, AGRGANDOLE QUE LA MAYORIA DE POLITICOS, ABOGADOS ,PERIODISTAS Y EL PUEBLO EN GENERAL OPINABA COMO SABATO Y LUEGO AL MISMO ESTILO DE SABATO CAMBIO

Las cosas como son
03 de Mayo de 2011

Resulta que para el autor de esta nota fue infinitamente peor que Sábato se reuniera con videla a que bettini matara cobardemente por la espalda al capitán Bigliardi un día feriado en que paseaba con su hijo pequeño, o que kunkel, verbitsky, taiana y bonasso asesinaran a mansalva a bombazo limpio.

Que fenómeno, marplatense escéptico! Que código de valores sublimes el que te anima!

Sos un reduccionista esquemático y previsible, Quintana. Otro ladrillo en la pared que repite como loro el evangelio progre.

Un salame, bah!

Julio Josè
03 de Mayo de 2011

Termino de leer su nota y me asalta una pregunta: en la década del 70, los terroristas que existían en esa época, que hacían con la sociedad toda? O Ud. se olvida de los innumerables atentados cometidos por ellos contra la sociedad toda ? ya sean civiles, militares, integrantes de las fuerzas de seguridad, etc. Me parece que para Ud-, en la guerra que se libró en la Rep. Argentina solamente existió un solo bando, el de los malos (llámense militares) mientras que el otro bando era el de los buenos (los terroristas)

juan carlos jerez
03 de Mayo de 2011

Carlos Quintana : Un marplatense Escéptico o un Atómico Pelotudo como todos aquellos jóvenes idealistas que se garcaron para combatir y no tuvieron escrúpulo para entregar a sus camaradas, y hoy, cuando el enemigo está viejo y vencido, pretenden jugarla de héroes con una lapicera. Señor Quintana sí usted no tuvo HUEVOS para combatir en
los setentas, NO SEA MARICON y llámese a SILENCIO.

jdiogenes
03 de Mayo de 2011

El colmo de los ¿escritores? progresistas es denostar a Sábato y ensalzar al ladrón más grande que tuvo la Argentina: NESTOR CARLOS KIRCHNER.

Dark Avenger
03 de Mayo de 2011

Primero no está comprobado que el señor Quintana haya sido subversivo o haya apoyado recientemente a los Kirchner. Luego no creo que el mirar la acción del proceso sea negar a su vez el tremendo horror en que cayó la guerrilla izquierdista en este país. Lamentable que quienes deben como lectores debatir con argumentos denosten de tal manera a quien escribe, precisamente, con argumentos y exhibe pruebas que pueden ser fácilmente corroborables. No creo que Sabato haya sido un ejemplo de decencia y honestidad intelectual. Ya hace unos años unos profesores de sociología de la UBA se encargaron de desmitificar mediante una investigación plasmada en un libro la figura de Sabato cuando precisamente un grupo de jovenzuelos ignorantes de su pasado le otorgó el titulo honorario de "Maestro de la juvnetud". Personalmente creo, modestamente, que en vista de los sucesos históricos de los últimos años con la caída de muros, sistemas, pseudo conductas éticas y mitos, que la humanidad actual y los que aun somos jovenes podemos encausar la historia sin necesidad de contar con "maestros", "gurúes" o como quierea llamarseles. Sólo hace falta hacer una lectura desapasionada de la realidad y del pasado para consensuar que tipo de humanidad queremos tener para nuestro futuro y el de nuestros sucesores.

Hèctor Moret
03 de Mayo de 2011

Quièn resiste un archivo?,ni siquiera usted ,el aspecto màs desagradable pero humano ,es que a travès de una vida uno comete errores,y puede cambiar de parecer,puede pedir perdon o simplemente en los años finales de su vida producir hechos reparatorios,con respecto a su pasado,Sàbato fuè simplemente un hombre ,recuerdelo para usted cuando le llegue el momento.

NORBERTO
03 de Mayo de 2011

Este marplatense más que Escéptico es Ojético. Se me
hace que Sábato era "Pata e bolsa" en la casa de este
gil. Fijémonos en la literatura que consume : Caparrós,
Anguita, Bayer; le faltan Walsh, Scalabrini y el forro
Jauretche para completar el equipo de olímpicos
fracasados. Qué carajo tendrá que ver el oscurantismo
con cuatro pobres milicos al que un presidente cons
titucional llamó para decirles "el trapo rojo nos está
infestando; llegan armas del malcogido Castro y ya
tomaron un pueblo en Tucumán, hay que limpiar y
nadie mejor que ustedes que estudiaron para eso".
Punto. A partir de ahí, el culerío. Y el sucio zurdaje
cantando con Julio Sosa "Ya no habemo ma` guapo
Leopordo. . .!". Fue una guerra, salamín; eran ellos
o nosotros. Tras su epopeya en Tucumán, a Bussi
lo eligió gobernador el pueblo en las urnas.
Quintana (y no te hago el chiste con la rima) cuando
vos puedas pergeñar algo como "El informe sobre
ciegos", es probable que hasta tu jermu te aplauda.

papalaolla
04 de Mayo de 2011

La guerra del terror la comenzaron los pocos miles de soberbios que se autoproclamaron como reivindicadores. Ignoraron el dicho que dice que no empieces lo que no sepas como terminar.
Sabato fue solo un hombre, con lo que todo eso implica y su obra literaria puede discutirse, es custion de gustos. A mi El Quijote siempre me parecio un plomazo, igual que Rayuela, que me gustaria saber quien la pudo pasar de la pagina 25. Lo mismo me sucedio con Ulises de Joyce....Es cuestion de gustos.

Joaquin Castañeda
04 de Mayo de 2011

Una persona puede cambiar de opinón muchas veces; el pensamiento no es constante en la vida, incluso hay un dicho que dice cambiar de parecer es de hombres sabios...En el 76 Sábato tenía una opinión y después cambió, que hay de malo en eso ?...El autor de la nota no dice que esa misma opinión era la de la mayoría de los argentinos en esos años... Lo que está muy mal es tergiversar los hechos, pretender hacer pasar una mentira como verdad, mentir por omisión contando la mitad de la historia, como hace el autor de esta nota, fiel discípulo del oscurantismo disfrazado de progresismo encarnado en "el modelo " que lamentablemente impera hoy por hoy, y que está llevando a la ruina a nuestra patria.

Jorge A. Rodriguez
04 de Mayo de 2011

Estimad@s foristas:
El espectacular debut del señor Carlos Quintana está opacado por una grave escora hacia la izquierda. Su artículo no es objetivo, ni puede serlo ya que intenta desacreditar la figura del Dr. Ernesto Sábato desde una óptica ideológica. Gravísimo error, ya que Ernesto Sábato trasciende los ideologismos.
Por tomar solo una de las acusaciones del Sr. Quintana, me voy a referir al almuerzo del 19 de mayo de 1976. No habían pasado 2 meses del golpe, en el que brillaron por su ausencia los justicialistas, que ni asomaron la nariz a la calle el día del golpe, ni en días posteriores. El que calla otorga. Nadie salió a defender el gobierno de María Estela Martínez de Perón. Por la vía del silencio, el gobierno militar había obtenido la legitimidad que le da el pueblo al no hacer oposición alguna, ese pueblo harto de sangre y que no sospechaba que iba a correr mucha sangre mas.
Por contraste, ya caído el gobierno militar, Ernesto Sábato acepta integrar la CONADEP, un acto de valor personal rayano en el suicidio, puesto que el poder operativo y los mandos militares eran exactamente los mismos que cuando estaba en el poder. Hacía falta mucho coraje para hacerse cargo de algo de semejante magnitud. Eso solo borra todos los almuerzos y frases que pudiera haber dicho cosa que no me consta. Uno tiene derecho de equivocarse. Suponiendo que lo que relata Quintana sea cierto.
En la Argentina, y en el mundo, hay solo tres escritores que pueden competir por sus aportes a la literatura contemporánea. Borges, Cortázar y Sábato. En mi juventud los leí a los tres. El preciosismo y la erudición de Borges empezaron fascinándome, y terminaron por cansarme. La fantasía de Cortázar me atrajo al principio, y me aburrió al poco tiempo. Sábato produjo un efecto profundo e imborrable en mi temprana juventud.
Habiendo leido primero "Uno y el universo", luego "Hombres y Engranajes" y posteriormente "El Tunel" quedé con hambre de las ideas que despertaba en mí su lectura. A los 15 leí "Sobre Héroes y Tumbas" y eso me cambió la vida.
Ernesto Sábato fue un escritor admirable, un intelectual comprometido con su tiempo y su circunstancia, y un ejemplo de vida.
Querido Ernesto, ojalá te llegue mi homenaje, en el corazón de tus lectores, a tu literatura imperecedera.
Un abrazo, saludos a los señores periodistas y a mis amig@s foristas.
Jorge A. Rodriguez

Omar
04 de Mayo de 2011

Sábato fue un personaje acomodaticio, sin ética. Dictador en dictaduras y demócrata en democracia.
Apoyó las dictaduras de Aramburu, Onganía y la de Videla.
Esta última dictadura lo tuvo como su intelectual propagandista. Luego, cuando el régimen cayó, Sábato regresó a su rol demócrata.

http://www.diarioregistrado.com/index.php?secc=nota&nid=48928&pagina=7

http://www.elmercuriodigital.net/2011/05/sabato-o-el-reacomodamiento.html

hugo
05 de Mayo de 2011

Lo manifestado en el artículo periodístico sobre las actitudes de público apoyo a los integrantes de la Junta en los inicios del Proceso Militar por parte de Sábato es real y se corresponde con la verdad histórica. No solo está en la memoria de los que vivimos aquellos años, sino que está profusamente documentado. Basta solo con concurrir a la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y consultar los periódicos de la época (algunos citados por el autor), para encontrarse con las crónicas y fotografías que lo certifican. No fue el único. Quizás más de un político, empresario, dignatario de la Iglesia o sindicalista, anime el deseo de prender fuego a esas colecciones. Si no lo han hecho es porque no se animaron y, en definitiva, son muy pocos los que concurren a ellas para informarse. En el caso de Sábato, el poder mostrarlo junto a ellos y el que realizara declaraciones muy elogiosas hacia sus personas, constituía un bien muy valorado para la Junta Militar, en especial su cabeza visible, Videla, dado que les servía para contrarrestar las denuncias sobre persecuciones y violaciones a los derechos humanos, que otros artistas comenzaban a efectuar en Europa. Por tanto cabe plantearse si Sábato era realmente ignorante de estas atrocidades. Al tiempo que Sábato era invitado a la Casa Rosada, otro, al que luego se presentaría como el Gran Demócrata y Adalid de los Derechos Humanos, realizaba sus propios almuerzos, aunque esta vez con el Ministro de Interior del Proceso (el ministro político, ¡nada menos!). No podía faltar, claro, el PC con su “dictablanda” y abierto apoyo a esa Junta. Todo duró mientras estuvieron al mando la dupla Videla-Viola, para cuando al cambiar la mano al asumir Galtieri, cesara y pasaran del entusiasta aplauso a “recordar” que se trataba de una feroz dictadura e interesarse por los “derechos humanos”. Volvieron a encontrarse cuando Alfonsín, ya Presidente, casualmente (¿casualmente?) convocó a Sábato para desempeñarse al frente de una Comisión Nacional de Desaparición de Personas (CONADEP) para investigar sobre las violaciones de los derechos humanos –acotado solo a los integrantes de las Juntas-. Cabe señalar que en esos momentos la población y los organismos afines lo que reclamaban era una investigación Parlamentaria por una Comisión Bicameral del Congreso de la Nación, posición más acertada y de un auténtico espíritu republicano del que carecía una comisión de “Notables” (esto independiente de la honestidad que sus miembros pudieran tener). Luego vinieron las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, y ya estamos en una historia más conocida hasta culminar con el doble discurso y la explotación como medio de propaganda que, contra todo sentido de la moral y la ética, realizara el kirchnerismo con el tema de los derechos humanos. En síntesis, sería muy conveniente que la población se plantee la Dictadura Militar como un hecho a analizar objetivamente, lejos de todo sectarismo y apasionamiento, determinando sus causas, fuerzas que jugaron en ellas, comportamiento de las clases dirigentes y de los diversos sectores de la población ante ella, como forma, no de condenar a nadie en particular, sino de conocer y analizar lo que nos acaeció como Nación. Para ello será preciso contar con información cierta, real de los sucesos, no con cuentitos de hadas. Pero deberemos hacerlo, debemos ser capaces de elaborar esa dura y triste experiencia para poder superarlo. Si no lo hacemos continuaremos atados a un permanente pasado y encaminados a la disolución como Nación.

hugo
05 de Mayo de 2011

Lo manifestado en el artículo periodístico sobre las actitudes de público apoyo a los integrantes de la Junta en los inicios del Proceso Militar por parte de Sábato es real y se corresponde con la verdad histórica. No solo está en la memoria de los que vivimos aquellos años, sino que está profusamente documentado. Basta solo con concurrir a la hemeroteca de la Biblioteca Nacional y consultar los periódicos de la época (algunos citados por el autor), para encontrarse con las crónicas y fotografías que lo certifican. No fue el único. Quizás más de un político, empresario, dignatario de la Iglesia o sindicalista, anime el deseo de prender fuego a esas colecciones. Si no lo han hecho es porque no se animaron y, en definitiva, son muy pocos los que concurren a ellas para informarse. En el caso de Sábato, el poder mostrarlo junto a ellos y el que realizara declaraciones muy elogiosas hacia sus personas, constituía un bien muy valorado para la Junta Militar, en especial su cabeza visible, Videla, dado que les servía para contrarrestar las denuncias sobre persecuciones y violaciones a los derechos humanos, que otros artistas comenzaban a efectuar en Europa. Por tanto cabe plantearse si Sábato era realmente ignorante de estas atrocidades. Al tiempo que Sábato era invitado a la Casa Rosada, otro, al que luego se presentaría como el Gran Demócrata y Adalid de los Derechos Humanos, realizaba sus propios almuerzos, aunque esta vez con el Ministro de Interior del Proceso (el ministro político, ¡nada menos!). No podía faltar, claro, el PC con su “dictablanda” y abierto apoyo a esa Junta. Todo duró mientras estuvieron al mando la dupla Videla-Viola, para cuando al cambiar la mano al asumir Galtieri, cesara y pasaran del entusiasta aplauso a “recordar” que se trataba de una feroz dictadura e interesarse por los “derechos humanos”. Volvieron a encontrarse cuando Alfonsín, ya Presidente, casualmente (¿casualmente?) convocó a Sábato para desempeñarse al frente de una Comisión Nacional de Desaparición de Personas (CONADEP) para investigar sobre las violaciones de los derechos humanos –acotado solo a los integrantes de las Juntas-. Cabe señalar que en esos momentos la población y los organismos afines lo que reclamaban era una investigación Parlamentaria por una Comisión Bicameral del Congreso de la Nación, posición más acertada y de un auténtico espíritu republicano del que carecía una comisión de “Notables” (esto independiente de la honestidad que sus miembros pudieran tener). Luego vinieron las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida, y ya estamos en una historia más conocida hasta culminar con el doble discurso y la explotación como medio de propaganda que, contra todo sentido de la moral y la ética, realizara el kirchnerismo con el tema de los derechos humanos. En síntesis, sería muy conveniente que la población se plantee la Dictadura Militar como un hecho a analizar objetivamente, lejos de todo sectarismo y apasionamiento, determinando sus causas, fuerzas que jugaron en ellas, comportamiento de las clases dirigentes y de los diversos sectores de la población ante ella, como forma, no de condenar a nadie en particular, sino de conocer y analizar lo que nos acaeció como Nación. Para ello será preciso contar con información cierta, real, de los sucesos, no con cuentitos de hadas. Pero deberemos hacerlo, debemos ser capaces de elaborar esa dura y triste experiencia para poder superarlo. Si no lo hacemos continuaremos atados a un permanente pasado y encaminados a la disolución como Nación.


07 de Mayo de 2011

http://www.buenamemoria.8m.com/Intelectuales3.htm
Pregúntense también que hicieron ustedes en época de la dictadura, como defendieron los derechos humanos?

AlbertoB.
12 de Mayo de 2011

Lei toda la saga sobre Sabato. Lo que presenta Quintana es impecable, y nadie pudo refutarlo. Presentó datos concretos y se nota que leyo todo lo dee ste autor. Los que discrepan evidentemente no pueden argumentar en contra y solo se dedicaron a insultarlo, quedaron calentitos y berrean como bebes. Felcito a Tribuna por publicar este articulo.

María Rita Figueira
12 de Mayo de 2011

Sr Quintana, quién dirá algo de usted cuando muera? Nadie! Apenas se conoce, mientras la obra de Ernesto Sábato lo vuelve inmortal al "cuestionado" intelectual. Qué triste y chiquito lo suyo!

Rosario
12 de Mayo de 2011

Muy educativo el articulo, estuve rastreando la información y es toda cierts (hubo un par que no encontré pero era la menos importante). Lo que dicen arribae s cierto, sólamente critican al autor, no lo que dice el autor. Cuando se acaban los argumentos empiezan los insultos.

Juan Pablo
28 de Mayo de 2011

Señor quintana. Primero expreso que es muy importante su nota y valoro que en un momento sensible como lo es la muerte de un ser apreciado tenga el valor de escribir algo opuesto a lo que escribe la mayoría. Sólo me queda la amargura de que haya esperado este momento para hacerlo y no haya debatido con él en vida (‘acusando a las víctimas que ya no se pueden defender’, palabras suyas en este artículo) y la duda de si no lo hace porque sabe que en un fondo blanco se ve mejor lo negro. De todos modos lo felicito por hablar con documentación que respalda los hechos que expone, lo que evidencia que es un trabajo periodístico y no un delirio de suposiciones y deducciones. Lamentablemente no mantiene esta cordura en todo el artículo: dice que Sábato apoya la dictadura en los ’70 y luego la denuncia en democracia, acusándolo de ‘acomodarse’. Acepto las dos posturas que le adjudica, no así el fin que lo mueve a cambiar de opinión, lo que sí pertenece al orbe de las suposiciones. TODOS cometemos errores, sólo la mitad los reconoce, y de esta mitad sólo un pequeño porcentaje hace algo para enmendar su error. ¿No cabe la posibilidad que Sábato haya aceptado la dirección de la CONADEP al haberse dado cuenta de su error y como una forma de enmendarlo? Mi tesis es tan válida como la suya, nada de periodismo, sólo conjeturas. Por otro lado ‘Ni los desamparados, ni los sin techo, los hambrientos, pobres o explotados, el problema para Sábato era la TV’, suena bastante K ese Sábato. Las ganas y el tiempo que invierte el Estado en su guerra contra las corporaciones mediáticas, y el dinero ($11.520.000 anuales en ‘6,7,8’ según las estimaciones de Jorge Lanata y $140.000.000 anuales en ‘Fútbol para todos’-con el verdadero fin de publicidad oficial- según nota de esta página. No tenés casa ni trabajo, pero tenés TV y fútbol ´gratis’!!!) no distan mucho del Sábato que usted describe. Por último, es verdad que este gobierno tuvo un brazo más firme para enjuiciar a los genocidas del ’76 después de décadas de impunidad, y se llenan la boca nombrándose defensores de los Derechos Humanos, y mientras Julio López, en democracia, con un aparato militar desmantelado, con la supuesta garantía de protección que otorga el Estado al testigo (más en este caso que el Estado conocía más que nadie lo siniestro de los enjuiciados- o al menos eso transmiten- y el peligro al que se exponía López), sigue esperando justicia. Quieren tapar sus culpas de omisión con una búsqueda un mes antes del aniversario del golpe, a sabiendas de cualquier despierto que no se hallaría ni el cadáver de un perro en Parque Pereyra. Espero que obtenga justicia en un plazo menor que los otros 30.000 desaparecidos y que el Estado expíe sus culpas como lo hizo Sábato con el NUNCA MÁS. En defensa de Sábato, de Quintana y de todos cabría recordar la frase del Triunfo Romano ‘Respice post te, hominem te esse memento’. Gracias por la libertad de expresarnos, por ahora.

Tomàs
12 de Mayo de 2013

Señor quintana, su nota no tiene "goyete". Aprenda a leer los casos, y no haga una lectura errata.

juan giles
18 de Marzo de 2014

desde los primeros renglones se nota que no entiende nada y tiene una gran capacidad para escribir boludeces.

 

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