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Libro revela detalles estremecedores del percance de medio millón de croatas al final de la Segunda Guerra Mundial

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El vía crucis croata
El vía crucis croata

No ha de haber peor crimen que aquel que se oculta o se niega, como si se tratara de un jalón de la historia fácil de borrar de la memoria colectiva. Pocos conocen, inclusive en Croacia, el vía crucis croata. El que debió recorrer medio millón de civiles y militares desde Zagreb para huir de la dictadura comunista del mariscal Tito, “una versión en miniatura de Stalin”, según el historiador británico Nikolai Tolstoi, y rendirse ante las tropas aliadas en el sur de Austria.

 

Sólo pretendían salvar sus vidas para emigrar hacia destinos seguros que necesitaban manos de obra, como Estados UnidosArgentina y Australia.

Promediaba mayo de 1945. Las columnas marchaban por Eslovenia rumbo a una masacre inesperada en una pequeña ciudad del sur de Austria.

El genocidio de Bleiburg, como titula su medulosa investigación Carmen Verlichak Vrljicak, periodista, licenciada en letras y miembro de la Academia Argentina de Artes y Ciencias de la Comunicación, publicada por el sello Krivodol Press. Un libro impactante de la autora de Los croatas de la Argentina y En el nombre de Tito, entre otros. Los testimonios de los sobrevivientes y de sus descendientes, así como la bibliografía, nunca justifican la impunidad. La explican, apenas.

Un silencio cómplice en la Yugoslavia de Tito, entre 1945 y 1991.

Un silencio perturbador en Croacia, donde la Justicia “no ha iniciado investigaciones, acusaciones o procedimientos judiciales contra los responsables y los delincuentes que viven en la República de Croacia”.

Ese silencio a gritos, narrado por la autora, se remonta a las peripecias judiciales que debió sortear en Londres el historiador Tolstoi, sobrino del escritor ruso León Tolstoi, por haber puesto en aprietos a Harold Macmillan, primer ministro británico entre 1957 y 1963.

En 1945, Macmillan comandaba el V Cuerpo del Ejército inglés, ante el cual se rindieron los croatas.

La matanza pasó a llamarse La tragedia de Bleiburg por el sitio en el cual comenzó, en el medio de una pradera y a la vera de un castillo, no por el tortuoso derrotero posterior. Terminada la reunión de los croatas con Macmillan, “el terror de la multitud se trocó en un pánico absoluto cuando los partisanos” de Milan Basta, comisario político del régimen de Tito, “abrieron fuego desde ambos lados del bosque”.

Muchos murieron en el acto. Los otros “fueron masacrados durante los días, las semanas y los meses que siguieron”.

Fue el punto de partida de un genocidio olvidado adrede tanto por la responsabilidad de la dictadura comunista como por la complicidad británica y, en cierto modo, el miedo croata.

Un crimen de lesa humanidad negado, condenado al olvido de no ser por la memoria de aquellos que sobrevivieron y pudieron contárselo a sus parientes y de pesquisas como la de Carmen Verlichak Vrljicak, capaz de espabilar la memoria y mirar hacia atrás sin perder de vista el presente.

 

2 comentarios Dejá tu comentario

  1. Percance: Desgracia, daño, comntratiempo imprevisto. Y si, al genocidio de judíos alemanes le llman holocausto, que es una ofrenda en sacrificio por el fuego. A los muertos por el terrorismo peronista les dicen "una macana de juventud" según Kunkel. En ese barrio, el genocidio de croatas bien puede ser un percance, y al de los armenios le podemos poner mala suerte.

  2. Claaaro, está bien. Pero hay algo que la autora del libro olvida...o por lo menos no cuenta quien hace la crónica del libro (que aun no lo he leido), tal vez no lo sepa... ¿A quienes apoyaron los croatas? A los nazis, por supuesto. Muchos de ellos se integraron a las SS o a escuadrones parapoliciales cuya intención era la de exterminar judíos. ¿No lo sabían? ¿Por qué fueron precisamente a Austria? Porque históricamente los croatas fueron tan filogermanos como los austríacos. Les cuento que cuando fue la guerra de los Balcanes entre serbios y croatas de principios de los años ´90, los serbios recibian armamento ruso, o tal vez checoslovaco. Los croatas...recibían armamento austríaco y/o alemán. Desde luego, los Cascos Azules de la ONU no podían hacer demasiado en en momento en que serbios y croatas se masacraban entre sí. Datos comprobados entre integrantes argentinos de la Fuerza de Paz que estuvo por alli en esos años, a quienes tuve que entrevistar. De nada.

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