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Papeleras: sigue la desinformación

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NO A LOS PAPELONES, SI A LA VIDA
NO A LOS PAPELONES, SI A LA VIDA

"Milonga para que el tiempo
vaya borrando frontera
por algo tiene los mismos
colores las dos banderas"
J. L. Borges, Milonga para los orientales

 

    Hace poco fui a la ciudad Gualeguaychú y uno de mis principales interrogantes fue saber cuánto de verdad y cuánto de mentira había en las enigmáticas papeleras "de la muerte". Con lo primero que me encontré al entrar a ese hermoso pago fue la gran exposición de carteles populares, ya conocidos por todos los argentinos: “No a la papeleras, si a la vida”. Este cartel sensacionalista lo vi escrito de distintas maneras y con distintas letras, con distintas medidas y en distintos lugares. 
    Desde ese momento, después de haber consumido tanto “no a la papeleras”, llegué a la conclusión de que no es ni más ni menos que simple propaganda. Entiéndase por propaganda todo aquel mensaje público de índole político (o religioso). 
   Además de los corsos, lo que atrae mayormente a esta hermosa ciudad son sus balnearios. El más popular de todos, Ñandubaysal, tiene su costa rozando el Río Uruguay. El resto de los balnearios rozan el mismísimo Río Gualeguychu. Y desde algunos de ellos puede verse a lo lejos la tan temida Botnia.
    Empecé a interrogar distintos vecinos del lugar y, además de prestarme su amable atención, escuché varios datos que ningún diario se atrevió a contar.                                                                                         
   “Argentina es uno de los poco países que permite que extranjeros compren tierras”
, fue uno de los comentarios que recibí. Es verdad, desde hace bastante tiempo hay muchas empresas extranjeras que vienen invirtiendo plata en nuestras tierras. No sólo en Gualeguaychu, sino también en todo el territorio argentino.
 
“La gente viene y compra muchas tierras, es el caso de una empresa constructora que vino y compró el balneario XXX” Afirmó un lugareño. “El verano pasado los jefes se llevaron como 75 mil por cabeza. Yo cobro $6 la hora, imagínate”. Dato revelador.


La Guerra propagandística

    Al fin llegue a entender que esta ciudad s
ólo es una victima de un “guerra propagandística” en donde, por un lado, se sostiene la hipótesis de que Botnia, junto con su olor a coliflor o brócoli hervido, se encarga de contaminar todas la tierras argentinas y, por el otro, los carteles sensacionalistas que manifiestan el perfil de la tan tensa relación que existe actualmente con nuestros hermanos uruguayos. “Dicen que cuando empiece a funcionar bien, la papelera va a contaminar un perímetro de 50 Km a la redonda. No sólo nosotros vamos a sufrir, sino también todas la ciudades vecinas”.
    La primera nota "desenmascaradora" de la empresa Botnia fue realizada por dos de los diarios más importantes del país: La Nación y Clarín. Para resumir sus líneas editoriales, podemos poner el foco en sus reveladores títulos: allí se sostiene la teoría de la "lluvia ácida", que de las dos papeleras una es la más grande del mundo, la idea de que peligrará la vida de la gente de Gualeguaychú, el miedo implantado sobre la contaminación del agua  y la prohibición de su ingesta. Incluso, se llegó a afirmar que las papeleras afectarían directamente el mayor motor económico  de la ciudad: el turismo.
    Aún así, con todas estas afirmaciones, muchos lugareños decidieron quedarse en sus tierras. Si bien  hubo un importante "déficit de empresa" desde que se empezó a sostener que la muerte estaba cerca, prácticamente todos se quedaron; mientras unos pocos decidieron irse. “Una de las primeras empresas que se fue es la que hace los jugos Baggio. Había mucha gente trabajando en esta fábrica y ahora están desocupados” asegura un lugareño.
    Seguí interrogando gente, todos sostenían la misma idea falaz. Nadie, de los tantos vecinos consultado se atrevió a cuestionar la idea de que Botnia  no contaminaría.
    Asimismo, consulté si en la provincia de Entre Ríos existía alguna pastera. Nadie supo contestarme. Luego me atreví a preguntar sobre el Asambleísta Héctor Rubio. Este singular personaje fue el fundador de la Asamblea de Gualeguaychú, quien luego de visitar Botnia debió admitir que no contamina. La entrevista fue publicada por diario Perfil el día 19 de noviembre de 2006 y allí Rubio reconoció públicamente que abandonó "la cruzada contra las papeleras de Uruguay después de aceptar una invitación de Botnia para conocer su pastera en Finlandia".


Cortinas de humo, con olor a coliflor

    Como si esto fuera poco, hay muchas mas pruebas ya  presentadas por Tribuna de periodistas (1) en las que se sostiene con fundamento que las papeleras no contaminan.
      Primero hay que destacar que el agua con cloro arrojada por Botnia es de consumo humano, así lo afirma Perfil el 21 de Mayo del 2006. Otra de las cuestiones a aclarar es el ofrecimiento desinteresado de un informe de contaminación de la Academia Nacional de Ingeniería al mismísimo Néstor Kirchner, en donde se afirma que las papeleras no contaminan. “Los parámetros ambientales que resultarán de la operación de las plantas de pulpa están dentro de los límites terminantes de los estándares internacionales aplicables. Por lo tanto, no son esperables efectos nocivos en salud o biodiversidad, y ninguna contaminación afectará las costas o el territorio de Argentina" explica el informe.
    Por otro lado hay que desmentir las afirmaciones que sostenían que Gualeguaychú se iba a quedar sin turismo, sin agricultura y sin ganadería. Botnia proviene de Finlandia en donde hay 46 plantas de papel, 19 plantas de celulosa, 70 aserraderos y 22 plantas de tableros; allí el turismo ha crecido considerablemente con los años, así lo afirma un enviado especial de La Nación el 20 de mayo de 2006. Por otro lado, la agricultura no será afectada en lo más mínimo. Esto no ha sucedido en la periferia de ninguna de las pasteras ubicadas en Finlandia. Por caso, en Lappi, a 15 Km. de la planta de Botnia en Rauma, existe un apicultor que exporta a más de 10 países de la Unión Europea.


Concluyendo


    Todas estas cuestiones se desacreditan por s
í solas si empezamos a trabajar en los senderos más mediáticos que ya se han recorrido. La principal muestra de que las papeleras no contaminan es la simple y pura lógica.
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¿Por qué Botnia contaminaría y no contaminan la empresa que rodean toda la zona de Dock Sud?
·  
¿Es casualidad que la opinión pública haga hincapié en esta precisa papelera y no en otra?
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¿Es casualidad que los medios entrerrianos no acepten publicidad de la empresa Botnia. Rozando el punto de la censura?
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¿Es casualidad que en Entre Ríos nunca se instalara una papelera?
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¿Es casualidad que Jorge Busti, gobernador de Entre Ríos haya apoyado económicamente a los asambleístas y luego les haya soltado la mano?
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¿Es casualidad que en Pueblo Belgrano, los precios de los inmuebles hallan decrecido drásticamente?

    Lo que saben de política
, dicen que las casualidades no existen. Lo que sí existe en este tema es un conjunto de "causalidades"
  
Antes de terminar el presente, es dable mencionar que otra de las tantas ideas que deambula por la "ciudad de los corsos" es la del "exterminio". Varios lugareños entre ellos, un remisero indignado afirman que no sólo Gualeguaychú sufriría el resultado de la contaminación de Botnia,va a destruir todo lo que este en un radio de 50/70 Km. Todo lo que es Colón y Concepción”. Si esto fuera cierto, al igual que la idea de que el olor a Brócoli hervido hace arder la garganta de los niños que paradójicamente salen frente a las cámaras de televisión con los guardapolvos de la escuela, si también fuera cierto de que la emanación de olores forma parte de la contaminación del suelo argentino ¿Porque entonces Uruguay decidió instalar las papeleras? ¿Ellos no sienten los mismos síntomas de contaminación que sienten los argentinos?
   La respuesta es sencilla: nuevamente, la dominación de la opinión publica. La guerra propagandística. Para los medios argentinos las papeleras contaminan; para los medios uruguayos las papeleras son inofensivas. Mientras tanto, cuando todos los medios se encargan de señalar el problema de las papeleras, hay millones de
empresas que siguen contaminando el suelo argentino. Y no precisamente con el permiso de La Haya.

Alan Videla

(1) Ver https://periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=3322

 

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