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Verdades, mentiras y misterios en torno del ataque al Nord Stream

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Nada más que la verdad.
Nada más que la verdad.

La falta de transparencia y respuestas claras, las mentiras y la falta de investigaciones sobre el atentado contra el gasoducto Nord Stream por parte de la Administración de Joe Biden, ha creado un peligroso clima de incertidumbre en Europa, especialmente en Alemania por ser el motor económico de la Unión Europea. Se debe aclarar lo más pronto posible quienes son los responsables de este hecho criminal y llevar a juicio a los que lo planearon y los que lo ejecutaron. También se debe aclarar el rol de los grandes medios mediáticos, que no han cumplido con su función principal, o sea la de informar imparcialmente, la de investigar. Actualmente presenciamos un silencio sepulcral, un apagón mediático como pocas veces hemos visto.

 

Una valiente excepción ha sido la del galardonado periodista norteamericano Seymour Hersh, premio Pulitzer, que en septiembre del año pasado publicó un serio y detallado informe en el que afirma que fue el presidente Joe Biden el que habría ordenado la destrucción de los oleoductos Nordstream 1 y 2. En su análisis no dejó de acusar a los grandes medios de comunicación norteamericanos por envolverse en un silencio absoluto, cómplice, hasta hoy en día. Seymour Hersch es uno de los periodistas de investigación mas importantes del mundo.

Con sus 84 años es parte de la vieja y extinta generación de periodistas independientes, que logró desenmascarar la masacre de Maydan en la guerra de Vietnam; también contribuyó a desempolvar el escándalo del Watergate y los abusos en la prisión de Abu Ghraib, y nunca sometió sus investigaciones al filtro del FBI o de la CIA, como muchos periodistas contemporáneos. Las minuciosas investigaciones de Hersh cuentan que el atentado fue planeado a partir de diciembre del 2021, meses antes de la invasión rusa a Ucrania. En junio del 2022, empleando la tapadera de un ejercicio de entrenamiento militar, la marina estadounidense colocó potentes explosivos en los gasoductos Nord Stream 1 y 2, que transportaban gas natural de Rusia a Alemania y que fueron detonados a distancia el 26 de septiembre. La operación había sido indiscretamente anunciada por el propio presidente Biden y por Victoria Nuland, Subsecretaria de Estado para Asuntos Políticos, durante una conferencia en Washington D.C.

Es la misma alta funcionaria que demostró su desprecio por Europa en ocasiones anteriores, llegando a decir “Fuck Europe”, y que en enero pasado frente al senado norteamericano declaraba: “Creo que como toda la Administración me agrada mucho saber que el Nordstream se haya convertido en un montón de chatarra en el fondo del mar”. El montón de chatarra a la que se refiere la subsecretaria del gobierno de Biden produjo una catástrofe ecológica, liberando una nube tóxica equivalente a 14, 6 millones de toneladas de óxido carbónico, que impactó enormemente el clima en Europa. Esto, además del gran impacto negativo que ha tenido para las economías europeas, principalmente de Alemania, que es considerada un socio estratégico de los EE.UU. A través del destruido gasoducto Nordstream , en funcionamiento desde 2011, llegaba a Europa un 40% del gas que se consumía en la Unión Europea, más de 500.000 metros cúbicos al año. Alemania, la más afectada, tendrá que lidiar durante años para recuperar su dañada economía, que había sido el motor de la Unión europea. El atentado terrorista destruyó infraestructuras civiles valoradas en más de 20.000 millones de dólares.

El sistemático encubrimiento y silencio sepulcral por parte del gobierno y de la gran prensa norteamericana , es el mismo que está sucediendo ahora en Alemania y que nos lleva a la pregunta crucial: “A quién favorece realmente este criminal atentado contra un emprendimiento comercial civil?”. Seguramente no a Alemania, que es actualmente la que carga con los más grandes perjuicios económicos y geopolíticos. Estamos asistiendo a un apagón total de noticias acerca de este sabotaje, crucial para el futuro de Alemania y Europa.

Mientras tanto la imagen del tándem Biden-Scholz en sus respectivos países continúa en un dramático declive. Sólo el 28% de los norteamericanos desearía que su actual presidente se presente a una reelección, y el 66% no está de acuerdo con su política actual. Por su parte al canciller Olaf Scholz, que llegara al poder en diciembre del 2021 cuenta actualmente con el apoyo de tan solo una cuarta parte de los ciudadanos y enfrenta una grave crisis política. Muchos alemanes consideran su política frente a los EE.UU. como bochornosa, sumisa, vacilante y que no defiende los reales intereses de su país en estos momentos críticos. El Canciller Scholz del partido socialista SPD, desde el inicio de su mandato fue caracterizado por gran parte de la población y la prensa como un pitufo, Schlumpf en alemán, aquella caricatura cómica creada por el dibujante franco-belga Peyo allá por los años 50. Su gobierno de coalición, “Die Ampel”, El Semáforo por los colores de los partidos participantes, no representa los verdaderos intereses de sus ciudadanos y ha traicionado su mandato y se está rompiendo en pedazos.

El partido del Canciller Scholz, la SPD lleva adelante una política vacilante, mientras que el partido libertario, FDP, ya no representa los intereses de la clase media y empresarial y el partido ambientalista de izquierda, Die Grünen, los Verdes , ha olvidado sus tradiciones pacifistas y se ha vuelto guerrerista al extremo en cuanto a la situación en Ucrania. Mientras tanto la golpeada población, en su mayoría, tiene dificultades de pagar las altas facturas de la calefacción, y el descontento con el gobierno de coalición es enorme.

El lamentable tandem Biden-Scholz tuvo una misteriosa y en gran parte secreta entrevista el pasado 3 de marzo en la Casa Blanca para tratar entre otros importantes temas el llegar a un consenso en cómo actuar en común frente al escándalo del explosivo y documentado informe del periodista investigativo Hersh acerca del criminal sabotaje a los gasoductos Nordstrom. La reunión que duró unos 80 minutos no contó con la presencia de la prensa alemana, ni hubo una cena informal.

Los dos líderes mundiales tampoco dieron una conferencia de prensa. Toda la corta visita envuelta en un secretismo absoluto. La duda que surgen de este encuentro es si realmente Scholz estaba informado o no del ataque norteamericano al gasoducto esencial para la economía alemana y europea. Si lo estuviera, de ser así, Scholz no duraría mucho tiempo en el gobierno y sería sometido a un funesto impeachment, de graves consecuencias políticas internacionales. Independientemente de si el Canciller Scholz estaba al tanto o no del ataque, él ha sido cómplice en el encubrimiento de la criminal operación.

Los historiadores que se propongan en un futuro próximo escribir, analizar y aclarar los hechos de este sabotaje, tendrán que enfrentarse a la difícil tarea de seleccionar la veracidad de tanta información engañosa, mentirosa, manipulada de tantos gobiernos y grandes medios de comunicación. Una tarea titánica, que nos ocupa justamente ahora.

Desde el año 2011 el gasoducto proveía a Europa con el 40% del gas que consumía, o sea unos 500.000 metros cúbicos al año. Alrededor de la mitad del gas era consumido por la industria alemana, contribuyendo fundamentalmente a su buena marcha. Además el 51% de la compañía que administraba el Nordstream 2 era de propiedad rusa, pero el 49% era repartido entre 4 sociedades europeas, una francesa, una holandesa y dos alemanas que tenían el derecho de vender el gas ruso. Así visto, los Estados Unidos han bombardeado y atacado a empresas europeas también. Una actitud bizarra, para llamarla de alguna forma para con sus socios, sus aliados. Y el impacto económico para Europa, principalmente para Alemania es y será devastador.

En medio de esta crisis generalizada se añora en Europa a los grandes estadistas de la post guerra , como Charles De Gaulle, Konrad Adenauer, Alcide de Gasperi, figuras que seguramente habrían aportado su sabiduría política a que Europa estuviera en una situación bien diferente . El presidente francés Emmanuel Macron, debilitado hoy en día políticamente tanto en su país, como en el marco internacional, es quizás el más europeísta de los líderes actuales, siguiendo los pasos de De Gaulle. En entrevistas con el medio de prensa francés Les Echos declaró abiertamente que Europa ahora debe tomarse el tiempo para construir su posición como tercer polo mundial entre China y los EE.UU. “Europa debe construir una autonomía estratégica, porque de lo contrario arriesga salir de la historia contemporánea.” A destacar de su reciente y exitoso viaje a China es el hecho de que fue acompañado por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, quien en las últimas semanas dio un brusco golpe de timón al cambiar su punto de vista en cuanto al futuro estratégico a seguir por la UE.

 

5 comentarios Dejá tu comentario

  1. Acá no se dice nada pero todo el mundo sabe que Biden lo mandó a bombardear. El mismo Biden lo dijo.

  2. Y los cabeza de tacho van a salir a hablar de "los yanquis". Los yanquis lo votaron a Kennedy, lo votaron a Reagan, y lo votaron a Trump. Cuando estaba JFK, USA no tenía deuda. En 2001 la deuda era de 5 billones y estable. Desde el 2001 el crecimiento fue exponencial y ahora supera los 31 billones o trillones según dicen ellos. Eso demuestra un cambio de rumbo en las políticas de gobierno real, más allá de quien esté en la presidencia. Ese es el EU que roba elecciones, abre las fronteras, niega el tráfico de personas, censura y mete presos a opositores pero no a los verdaderos terroristas, inventa guerras y demuele países como hicieron los Bush en Afganistán y Obama Hillary en Libia. Ese es el EU que maneja la NATO y también a la UE, y se propuso armar una guerra con Rusia para disimular su total incompetencia detrás del gasto militar.

  3. Friedl, lindo artículo, es bueno ver qué en Tribuna hay buenos periodistas, qué no se parecen en nada a ese Mira. Bueno, con respecto a la voladura del Nord Stream, hay qué ir un poco más allá, a leer los trabajos de los Drs. Hudson y Robert Craig, ambos profesores de Harvard, quiénes advirtieron qué la guerra en Ucrania no es entre Rusia y Ucrania, sino en realidad una guerra entre USA contra la UE. Más específicamente entre USA ( o sea, entre la Reserva Federal de USA, el verdadero gobierno yanqui) contra Alemania. De lo qué se trata es de impedir una alianza economico- industrial- cientifico- tecnologica entre Rusia y Alemania, seguida de la entrada de Rusia a la UE, lo cual acabaría definitivamente con el dominio yanqui sobre Europa. Hay qué recordar qué dos gobiernos de Rusia solicitaron entrar a la UE, pero, bastó un telefonazo de Washington para que la UE bloqueara su entrada, un suicidio económico. Si a esto hubiera seguido una alianza con China, se acabaría el dominio mundial de USA. Por otra parte, Biden sólo obedece las ordenes, vestidas de " asesorias" o " consejos", de Henry Kissinger y su empresa privada de consultoría: la Rand Corporation. Es el mismo Kissinger qué ordenó la guerra de Viet Nam, el Golpe de Estado contra Allende, la guerra contra Irak y otros atentados. Por tanto, la voladura del Nord Stream fue planeada ni bien empezó su construcción, antes del " gobierno" de Biden.

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