Era previsible que en el Chile post terremoto y post rescate de los mineros se instalara el debate por la reelección de Sebastián Piñera, como acaba de ocurrir.
La popularidad de Piñera creció con su gran exposición ante esos hechos desgraciados —el segundo con final feliz— que sacudieron el inicio de su gobierno y llevó a integrantes de la coalición gobernante a pensar en la reelección en 2013.
Pero como Chile es uno de los pocos de la región que no permite dos mandatos presidenciales consecutivos, esos sectores cercanos al jefe de Estado comenzaron a instalar el debate para reformar la Constitución.
El primero en hablar del tema fue el ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, y pocos días después el diputado del oficialista partido Renovación Nacional Gaspar Rivas presentó un proyecto de reforma constitucional en la Cámara baja trasandina.
Con tres años de gobierno por delante, la primera reacción pública de Piñera fue de rechazo. "Definitivamente, no soy partidario de hacer ningún cambio que me afecte a mí personalmente. Ésa es una buena regla de legislar: pensando en los demás y no en uno mismo", dijo abriendo la posibilidad de que el cambio comience a funcionar después de su gobierno.
Sin embargo, hasta el propio hermano del presidente sospecha de sus reales intenciones. "Lucharé contra esta postura antidemocrática y bananera del Gobierno. Es muy grave, pues el número 2 político no mueve una hoja sin permiso del Número 1", escribió José Piñera en Twitter luego del pronunciamiento de Hinzpeter en una entrevista con el Diario La Tercera.
José Piñera comparó la postura expresada por el actual ministro del Interior con el caso de Vladimiro Montesinos, quien fuera en su momento el segundo hombre fuerte de Perú y asesor del ex Presidente de ese país Alberto Fujimori.
Montesinos fue recientemente condenado por fraude electoral para facilitar la reelección de Fujimori en 2000.
El mismo debate
Si bien en el proyecto del diputado del RN chileno se pone como ejemplo a seguir lo que ocurre en Estados Unidos donde un presidente puede ser reelecto una vez, en verdad la discusión rápidamente se centró en lo que ocurre en Sudamérica.
El Diario El Mercurio, histórico sostén intelectual de la derecha chilena, se pronunció en contra de la reelección y puso como ejemplos negativos las experiencias de la Argentina, Venezuela, Ecuador y Bolivia.
"En Latinoamérica, la reelección presidencial ha sido sin duda un nefasto virus introducido por regímenes democráticos correctos en su generación, pero que una vez en el ejercicio del poder han cedido a la tentación de perpetuarse, capitalizando circunstancias extraordinarias y popularidades coyunturales. Con distintas modalidades —incluso la del matrimonio—, este fenómeno ha sido explícito en Venezuela y también en Argentina, Ecuador y Bolivia", sostuvo El Mercurio en una editorial.
En verdad, desde 1993, la mayoría de los países latinoamericanos comenzó a reincorporar la reelección consecutiva. El Pacto de Olivos, hoy nuevamente en el centro del debate argentino por otros motivos, propició la reelección inmediata de Carlos Menem en 2005.
Pero en esa línea actuaron sucesivamente Perú (lo revirtió en 2000 tras el caso Fujimori), Brasil, Venezuela, Colombia, República Dominicana, Costa Rica, Ecuador y Bolivia. En Honduras, el entonces presidente Manuel Zelaya terminó el 28 de junio de 2009 depuesto al impulsar un referendo para su reelección.
Algunos datos para precisar el enfoque: Paraguay es el único país de la región en el que se prohíbe cualquier tipo de reelección, mientras que Chile, Perú y Uruguay impiden la sucesión de mandatos por parte de un mismo gobernante. En el otro extremo, Venezuela ahora permite la reelección indefinida.
Lo que ocurre ahora en Chile tras las dos desgracias de 2010 es lo que pasó en otros países: el fuerte sistema presidencialista también comenzó a decantar en personalismo.
La Argentina
En la Argentina Cristina Kirchner está en condiciones de buscar su segundo mandato, que en los hechos sería el tercero.
Lo cierto es que también por una desgracia, como la muerte de su esposo, la jefa de Estado mejoró su popularidad y hoy las encuestas le dan amplias posibilidades de ganar en 2011.
Pero la pregunta que comenzó a resonar con fuerza en todo el ámbito político es si la mandataria quiere postularse para otro período de gobierno, luego de haber sobrevellado desgastantes cuatro años de máxima exposición pública.
"Es un cuadro político, no se va a bajar", confían quienes alientan el tercer capítulo kirchnerista. Otros son más cautos.
Invocan presuntas palabras de Néstor Kirchner a sus interlocutores antes de su muerte, quien habría dicho que el candidato era él porque ella no quería seguir.
Esa decisión encierra el pedido de Carlos Reutemann de "desensillar hasta que aclare". El ex gobernador santafesino se asombró con las planillas que le acercó la consultora Management & Fit sobre los números de la presidenta y les deslizó a algunos de sus colaboradores que si ella quiere, no habrá posibilidades de que encuentre escollos.
Gabriel Profiti
NA