12 / 12 / 2012
Actualidad

Quién es Marcelo Abasto, la historia del “fantasma" del triple crimen

FUE DETENIDO AYER EN BRASIL POR INTERPOL

Quién es Marcelo Abasto, la historia del “fantasma

Hace unos años llegó desde su San Juan natal este jugador de rugby. Le costó, pero dejó a su madre y hermanos. Vivía en una pensión, donde todos los días debía pagar, porque si no se quedaba afuera.

Al poco tiempo conoció a Jorge Adrian Cabrera, con quien decidieron abrir la droguería, Multifarma, en la calle Camarones. Por allí pasaron muchos “socios” y “amigos”. Uno de ellos fue Rodolfo Pérez (ex Delta Farma y Sidus) y su siempre servidor Carlitos (a) “Pastilla”.

De a poco, su situación económica fue mejorando paulatinamente y descubrió un excelente negocio: entregaba una droga usada para el cáncer (doxetacel) a un médico en Paso de los Libres, quien la introducía en Brasil.

Asimismo, y con buenos contactos, les conseguía medicamentos que no se comercializaban en el país a los pacientes que lo necesitaban. Este procedimiento se realizaba mediante un simple trámite ante la ANMAT. Si la droga no se conseguía, se autoriza a comprarla en el exterior. La institución permitía el ingreso, y mientras que Abasto hacía el tramite, normalmente, le agregaba uno o dos ceros. Por eso sus frecuentes viajes relámpagos a varios países de Sudamérica.

Abasto tenía un buen padrino, Juan Cabañas, quien lo financiaba, y llevara lo que llevara, le compraba todo.

Sin embargo, con el tiempo sonó una alarma: el INAME lo tenía en la mira. Allanaron el domicilio de Camarones, pero, ¡sorpresa! no encontraron nada. El estaba en un bar, su socio “Pastilla” atendía a los visitantes y Rodolfo Pérez daba vueltas en su Peugeot 206 para avisarle cuando se retiraban todos. El lugar había sido limpiado, alguien les avisó.

Inmediatamente tuvo que dar explicaciones al Padrino Juan Cabañas, quien estaba bastante ofuscado y no quería problemas. Convocaron a una reunión y, como buen mafioso, les comunicó a los invitados al conclave que eso lo debían arreglar, por lo que cada uno tuvo que poner la parte que les correspondía de acuerdo a la magnitud del negocio para pagar los honorarios de abogados y eventuales “arreglos” y seguir operando con absoluta libertad.

En esa operatoria, nunca el ANMAT o INAME entraban en este tipo de tratativas; al contrario, Carlos Chiale, director de esa Administración, se ponía furioso, ya que todo lo hecho por su equipo siempre quedaba en la nada.

En el negocio, Abasto siempre conocía a alguien nuevo, así llego a sentarse con Lucas Conte de Idea Farmacéutica; Sebastián Forza de Seacamp S.A y Nuevos Canales S.A.; Walter Maffini e Ibar Esteban Pérez Corradi, con quienes además de medicamentos tenían “emprendimientos financieros”; Pablo Mancusso de Dronor; Martin De Marco, de Bisol S.A.; Martin López Magallanes, de Unifarma S.A y, por supuesto, con el eterno vendedor de autos, Martin Shultz, de Lonco Hue S.A.

Exultante, ya no vivía en la pensión, tenía un semi piso en Bulnes y Santa Fe, y vivía en un country. Llegó hasta comprar un auto PT Cruiser que no sabia manejar y hasta logró diversificar sus negocios comprando un campo en el cual tenía un feed lot.

En pleno sueño del pibe, se casó con su novia oriunda de Brasil. Es por ello que tal vez eligió aquel destino para pasar estos dos últimos años, creyendo que se seguiría burlando de Interpol o seguramente porque sus socios le garantizaban un buen pasar.

Sebastián Forza era uno de los que más le temía, por el tenor de sus amenazas. Según declaraciones de Solange Bellone, su viuda, en el juicio oral por el Triple Crimen de General Rodríguez.

Cuando llegue a la Argentina, luego de que ayer martes Interpol lo detuviera en Florianópolis, deberá dar más de una explicación. Por ello, desde ayer y por estas horas se están dando intensos llamados y encuentros entre los miembros de la cofradía, por no llamarlos mafiosos.

 

Gabriel Brito

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