16/10/2016 | Cartelera


Vacas sagradas

DE AVIVADAS “ARGENTO”, EL MEDIO PELO Y SOCIEDAD

Vacas sagradas

Ficha Técnica / Artística

Título original: Vacas Sagradas.

Dramaturgia: Daniel Dalmaroni Dirección: Hugo Urquijo

Asistente: Bárbara Caggiano y Tony Chávez – Género: Comedia.

Reparto: Irene Almus (Susana), Alfredo Castellani (Alberto), Fausto Labraña (Funcionario), Thomas Valentín Lepera (Mariano), Nehuen Zapata (Kabir)

Diseño de Imagen: Karina Hernández Fotografía: Álvaro Antonio Delgado.

Escenografía y Vestuario: Sebastián Sabas.

Iluminación: Hugo Urquijo y Horacio Novelle.

Prensa y RR.PP: Alfredo Monserrat – Comunicación Visual: Claudio Medin.

Sala: Solidaridad, Centro Cultural de la Cooperación, Av. Corrientes 1543, CABA. Tel.: 5077-8000/77 / Boletería: int. 8313.

Día y horario: viernes y sábados 22:30 hs. / Costo localidades: $ 200.-

País: Argentina – Año: 2016 Duración: 60 min. Hasta: el 26 /11/2016. Esta obra cuenta con el apoyo de Proteatro, el INT, y el Fondo Nacional de las Artes.

Daniel Dalmaroni, escritor y dramaturgo platense (New York, 2013), experimenta con su obra Vacas Sagradas (2014), el lenguaje de sainete criollo explosivo y convocante. Una historia breve y efectista, pese a las fisuras del guión. En un oscuro espejo de la idiosincrasia de los argentinos, hace reír a carcajadas y deja un trago amargo a través de su antropología porteña.

Argumento: una comedia que exhibe las miserias de una familia clase media argentina, donde la intolerancia y la discriminación al diferente, es servida con humor inteligente, sarcástico y grotesco. La trama minimalista, de estética costumbrista, donde los protagonistas Irene Almus (Susana), Alfredo Castellani (Alberto) —tándem empático, bien aceitado— se complementan con precisión de joyería suiza. Almus, una interesante comediante del medio, aunque sobreactúa un poco, y cae en afectación. Castellani es más natural, no necesita gritar o realizar con frenesí ademanes. Se pone al hombro Vacas Sagradas, todo gira en torno a su rol de actor generoso.

El ex director de la “Revista Oral de Teatro de Buenos Aires” (2003/05), utiliza como excusa narrativa un viaje de intercambio cultural. El hijo Thomas Valentín Lepera (Mariano), recibo al estudiante indio Nehuen Zapata (Kabir). El título del envío Vacas Sagradas, como metáfora de ese país exótico, que profesan costumbres distantes a la nuestra. Ora su dieta vegetariana por considerar sagrados al rumiante vacuno, ora no tienen ningún reparo en usar su cuero para zapatos, valijas, guantes y otras vestimentas. En síntesis, son las contradicciones indias que llegan a Buenos Aires, se instalan en la casa de Susana y Alberto —dos ejemplares del porteño avivado, que quieren de todo sacar ventajas— que colisiona con las contradicciones propias del “argento” medio pelo, que todo pasa por el tamiz ideológico populista.

Alberto es el encargado de proferir parlamentos unidireccionales que contextualiza a su paso: el diferente es el “zurdo” / “comunista”; los "negros"; “deben ser trotskistas”; “soy de la Matanza, y antiperonista”, y una larga lista de ese cuño, secundado por su esposa eficiente y hogareña que asiente y remata la construcción de gags bien resueltos. La pareja peca de ingenua dentro de su pensamiento obsoleto. Hacen suyo el pensamiento de Albert Einstein: En medio de la dificultad, yace la oportunidad”. Y ese es su plan de acción. La dificultad es un disparador, una oportunidad de negocio en ciernes.

Hay sendos guiños de autor a clásicos del cine nacional: Esperando la Carroza (Alejandro Doria, 1985). Nada mejor que una película de culto del grotesco criollo para legitimar el compromiso con el espectador. Al tiempo que la música hindú suena como separadores o telón de cada acto. La escenografía de Sebastián Sabas, con seis montajes /escenarios dibujados sobre las tablas, bien de “Teatro Off” (pequeños formatos que vinculan la obra al espectador), es una imagen cristalizada el teatro y su dinámica. Las butacas de la sala están sobre nivel del escenario como gradas / tribunas. Una idea singular e inteligente, que otorga profundidad conceptual de campo.

En cuanto al guión, hay asimetría en los textos de los protagónicos y resto del elenco. No explora los otros roles. Los gags no soporta el punch de una comedia avasallante, intensa y de corta duración: 60 minutos; caen en clisés inevitables. Concluye en previsible, y cuento naif. Con todo, una obra digna de ver y disfrutar en familia.

Moraleja: carente de rendezvous —así llaman los dramaturgos franceses a esos encuentro “en el espacio” o en “la gloria” entre el autor-actor y espectador— el final se inscribe en solitario y baja la tensión. Una historia breve, que expresa su mensaje para hacer mutis por el foro.

 

 

Daniel Dalmaroni y su prosa argento–medio pelo. La viveza criolla es un motor superador —por su efecto antisocial que segrega resentimiento— en la inagotable comedia de la vida.

 Gustavo Contarelli

 
Puntaje de la obra de teatro: 3 Tribunas

Puntaje actor protagónico: Alfredo Castellani 5 Tribunas

Referencias:

5 Tribunas: excelente /imperdible

4 Tribunas: muy buena

3 Tribunas: correcta / buena

2 Tribunas: regular

1 Tribunas: mala /pésima

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Carlos Fuentes
11 de Noviembre de 2016

Muy interesante la Obra. La ví, es una foto de lo que somos los argentinos cuando tenemos la oportunidad de sacar ventaje. Con mucho humor. Vale.

 

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