13/05/2017 | Cartelera


"El valor estratégico del cine no lo entienden los políticos"

ENTREVISTA AL GRAN ACTOR RUBÉN STELLA

Su última obra representada: Tenemos Visitas, de Alicia Muñoz. Teatro Carlos Carella, Bartolomé Mitre 970 -CABA. Viernes: 20 hs. / Sábados: 21 hs.

Un frondoso curriculum vitae lo distingue a su paso. Actor y director de teatro argentino que participó alrededor de cuarenta obras y ciclos de televisión. Recordado por el personaje que lo llevo a la popularidad en el unitario televisivo “Hombres de Ley” (Canal 7 / 1987, Premio Martín Fierro, Mejor actor de reparto). Pasó por la función pública como Secretario de Cultura de la Nación, en la administración de Eduardo Duhalde. Hizo una versión de “El Conventillo de la Paloma” (1998) -de Alberto Vacarezza-que vale la pena rescatar por el sorprendente elenco: Diana Maggi, Rafael “Pato” Carret, Elena Lucena, Beatriz Bonet, María Rosa Fugazot, Onofre Lovero, María Leal, Mario Alarcón, Pachi Armas, Néstor Ducó, Aldo Bigatti, Mario Labardén. Se define políticamente: “Soy Peronista. No menemista ni kirchnerista. Duhalde es el tipo que para mí mejor representa al peronismo”. En una confitería del microcentro porteño dialogó con Tribuna de Periodistas:

-En la obra de teatro “Tenemos Visitas”, su personaje “Damián”, compone a un padre paternalista que realiza un montaje sui géneris para reunir a la familia. ¿Cómo ve esos dispositivos del lenguaje? ¿Había otras opciones? ¿Hay alguna crítica a la familia monoparental?

-En realidad crítica ninguna. Es una observación aguda de la dramaturga Alicia Muñoz. Usa un lenguaje adecuado vinculado al trato cotidiano; es un padre “maternal” que ha cumplido dos roles. No tenía puta idea como se criaba a un hijo, y lo único que no pudo hacer es darle la teta. Cumplía todos los roles. Es una obra que tiene sus años (2009). Es una observación sobre la idea que la construcción familiar hay que recuperarla a como dé lugar. A volver al esfuerzo de convivir, de comprenderse. Lo que rescata Alicia, es el desbande familiar. El rol de Damián, tiene frases extraordinarias. Mirá, es tan poco lo que nos queda a los argentinos ya; nuestra patria desgraciadamente, es un fleco a esta altura, está devastada desde lo político, lo ético, hasta humano. La única manera de parapetarse, es desde la base.

-El hecho que la pieza no está dividida en actos tradicionales; hay un sólo “acto-secuencia” - jamás corta la dinámica del trabajo actoral (sin montajes alternos) ¿dificulta la labor en el espacio escénico?

-Es una obra que transcurre en un acto y tiempo real. No hay elipsis. Sólo tomamos mate en escena (risas). Cuando hice “Discepolín”, tenía mucho más desgaste físico. Era también más flaco, y había adelgazado 8 kg. Ahí perdía mucho líquido. Acá hay desgaste a nivel emocional. El personaje está todo el tiempo en crisis. Como dijo don Pedro López Lagar: “me pongo la gorra y salgo”, sin petulancia. Lo estudié desde el comportamiento, desde los vínculos. Los hijos ven un fragmento de la realidad que los afectan. El personaje de “Martín” (Federico Marrale), es el único que ha tenido relación con su madre. Por eso cuestiona al padre.

-Hay un mediador nutritivo que concentra la atención: la ronda de mate con facturas (Superador a la raviolada dominguera) ¿tiene función especial el “atrezzo” como disparador narrativo?

-Es una gran excusa social para poder estar juntos. Casi se ha dado, los únicos que tomamos mate es el hijo más chico “Fulvio” (Ignacio Toselli) y yo. Los otros no están en la ronda. El mate es el medio, para charlar lo importante que hay que contar. El teatro también tiene azar. En el teatro cuando se presenta una obra, estás develando un misterio. Y en este caso había dos temas importantes: la panadera y la madre. Todo el tiempo se regula la tensión, de esos ingresos posibles. El teatro es un juego: que necesita de un actor que juegue, y el público que asista y comparta el juego, que también juegue su rol. El espectador es el director. En este juego el espectador nutre lo que pasa en el escenario. La semana pasada, cuando terminó la obra, en medio de los aplausos se oye decir a una persona del público: “le voy a pedir a mis hijos que vengan a vivir conmigo” (¡se emociona al contarlo!). Esa persona está jugando conmigo. Esto tiene un valor trascendente para el actor, al menos para mí. Ese es el rol que tiene que cumplir el teatro, la TV., y el cine; el mostrarnos, el ayudarnos a reflexionar. Nos hemos olvidados de las relaciones parentales. Y vos (se refiere al periodista) que sos cinéfilo, fíjate: que el cine norteamericano de consumo interno que nos llega, está siempre vinculado a la reconstrucción de la familia. Es la base de lo social. Y eso está roto acá.

-Antes había una división tensa y dialéctica entre el actor de formación dramática y el de comedia / cómico /actor circense. Hoy todo se ha integrado. ¿En este tópico ha cerrado “La Grieta”?

-No lo hubo nunca. La hubo en todo caso entre los profesionales y los independientes ideologizados, puede ser. El actor argentino tiene formación circense. Venimos de trapecistas y malabaristas y gente del circo. Los hermanos Podestá, del “Circo Criollo” venimos nosotros. Lo extraordinario es que empieza a aparecer la cosa intelectual del “Método Stanislavski” etc., para denostar a los actores argentinos -y esa fisura-en el devenir de la formación de los actores. Esa gente no tuvo la grandeza de ver que, cuando apareció un discípulo de Stanislavski, que empezó a cuestionar esa metodología y dijo que los actores tenían que hacer trapecio y esgrima para su formación. De ahí venimos. “Pepe” Arias, Adolfo Stray, Don Pelele y (Alfredo) Barbieri, ya hacían stand up (comedia de pie). Sentarte delante un micrófono y contar historias graciosas. Que no te gusten es otra cosa. Ahí tenés, hoy hay algunos plumíferos que sostienen que el cine no tiene que ser subsidiado por el Estado. No quieren que haya cine argentino. Quieren cine de las grandes empresas.

-Se habla del boom del teatro. Según una encuesta realizada por el Sistema de Información Cultural de la Argentina, 2015, hay 288 salas en total (comercial, privado, público y alternativo). Sólo el teatro “under”, posee unas 180 salas en el circuito alternativo. ¿El teatro y la cultura como refugios ante las crisis sociales?

-Es un tema que habría que investigar desde otros ángulos, me da la impresión. Todo lo que tenga que ver con la creación es bienvenido. Durante el menemismo, durante la gestión del Secretario de Cultura Mario “Pacho” O’Donnell, se hizo la Ley de Fomento Cinematográfica. Sí se creó el Instituto Nacional de Teatro. Durante su paso o ahí no más, se permitió que (Domingo) Cavallo con la “Ley de Emergencia,” vaciara el INCAA. También debo decir que, el que le devolvió la autarquía al cine, e hizo posible que ellos se administren fue el Dr. Eduardo Duhalde, a instancia de su Secretario de Cultura, que fui yo. Hay que ser justo con las cosas. El que tuvo la grandeza de poder ver la capacidad estratégica que tiene el cine en la sociedad fue Duhalde.

-Ud. fue Secretario General de la “Asociación Argentina de Actores”. El productor teatral Carlos Rottemberg, insiste: “La ley del Actor no le sirve a nadie” ¿Y la SAGAI (Sociedad Argentina de Gestión de Actores e Intérpretes) con sus problemas de recaudación? Shakespeare dijo en Hamlet «algo huele a podrido en el estado de Dinamarca» ¿Su opinión?

-Yo estoy de acuerdo con eso de Rottemberg. Se llama reciprocidad el tema de recaudación. Sobre ese tema de plata no discuto, sobre recaudación. Yo discuto ideas. Ese es el fundamento de SAGAI. Si vos tenés acuerdos internacionales o no cumplís, lo único que ganás es descrédito internacional. Actores tiene una representatividad relativa. Es raro lo que pasa ahora. Habida cuenta, que en la conducción que estuve yo, con más o menos nombre, éramos actores de larga data. Con mayor o menor cartel. Todos éramos actores. Cuando Pepe Novoa era Presidente, yo era Secretario. Nadie podía dudar.

-La clase política argentina desconoce a la cultura y la Industria del Entertainment, en la generación de riqueza e identidad como en los países desarrollados. ¿Maneja hipótesis de cambio de este paradigma?

-No me gusta el término clase política, prefiero el de emergente de nuestra sociedad, y hacernos responsables a quien ungimos para conducir. Ellos tienen como única preocupación subsanar los problemas económicos sin contemplar el deterioro cultural de nuestro país, hablo de los valores. Que se reconstruyen a partir de lo cultural. No lo valoran. Es una poderosa herramienta la industria cultural, no sólo da riquezas, sino el teatro, el cine, la música, como un modo de reconstruirnos. Ej.: Getúlio Vargas, en Brasil, se da cuenta de la realidad de la división cultural del país; y ve un instrumento fundamental: “La Radio”. Esto nos identifica, esto es el norte y esto es el sur. Como modo de unificar el concepto el país. Nadie pondera a la televisión como construcción de valores. Fíjate, ahora la TV. Pública compra un proyecto español (que es muy bueno), para hablar de nosotros, estamos jodidos. ¡Qué país quieren construir! La Televisión Pública es inmirable.

-¿Cómo ve la gestión cultural en Argentina? ¿Hay políticas de Estado a largo plazo?

-No hay políticas de Estado. Si la hay es fatal. No conozco. Yo estuve poco tiempo en la función pública, hubo proyectos comunes en el Mercosur Cultural. Hubo proyectos comunes en la zona. Estuve poco tiempo (un año y medio). El Mercosur, a poco de subir el presidente Kirchner, lo neutralizó, puso al el especialista en hacer desaparecer cosas -Carlos Álvarez -el famoso vice presidente renunciante.

-En una entrevista dijo: “Mi mayor logro como Secretario de Cultura fue la autarquía del INCAA” ¿Cómo se logra desde la administración, separar lo ideológico de lo eficaz en la acción? ¿Qué le dejó su paso por la función pública (2002 /2003)?

-En principio nadie me dijo lo que tenía que hacer. Te quiero decir que tuve conducción. Que orienta el camino. Todo lo que tenía que ver con esa orientación, hacia allá vamos era bienvenido o no. Nosotros acercamos un proyecto (a “Chiche” Duhalde) y lo llevamos adelante. Fuimos con ese proyecto. Cuando hablé con el Presidente con respecto al cine, para darle la autarquía, para que él viera la capacidad productiva que tiene el cine, y el trabajo que hay a partir de ahí, lo que se mueve industrialmente. Los servicios se multiplican y lo movilizan. Hay industrias subsidiarias. El cine tiene una capacidad de penetración cultural enorme. Si lo sabrán los Estados Unidos. EJ: el jeans, que usaba James Dean y Marlon Brando. Las heladeras y las cocinas, de “General Electric”, porque las tenía Doris Day. Gustavo querido (se refiere al periodista), ellos te venden heladeras, no sólo cultura. ¿Qué es lo que tenemos que vender los argentinos? ¡El paisaje! El cine en Estados Unidos, lo diseña el Departamento de Estado, y no Hollywood. Entonces tiene un valor estratégico que no estamos entendiendo. Este fenómeno de valor estratégico que tiene el cine, el teatro, la música, etc., no lo entienden ni el ministro de Cultura, ni el Presidente, ni este ni otros, ni el secretario y el ministro de Comunicaciones que maneja Canal 7. Cuando nosotros con Norberto Díaz, fundamos “Hombres de Ley”, llevamos ese proyecto para venderlo a distintos productores, nos decían: ¡eso no le interesa a nadie!. Y respondíamos: ¡Vos no viste a “Perry Mason”, eso transcurría en New y York! Estuvimos 3 años con el proyecto bajo el brazo. Luego hicimos varias temporadas en Canal 7. Que luego por cuestiones personales no siguió. Hubo varias propuestas incluso en canales privados.

-¿Hay que trabajar de actor cuando se está en el poder político “para preservar la salud”? (Risas)

-Yo fui criticado porque hacía teatro, mientras era funcionario. Les contestaba así: ¿vos sabés cuántos son los funcionarios que juegan al golf? -No. ¿Y si supieras cuántos funcionarios los criticarías? - No. ¿Y los que hacen psicoanálisis los criticarías? - No. ¿Y porque me criticás a mí que hago mi terapia en el escenario? Yo me divierto siendo actor. Yo no le cobro al Estado. Lo hago en forma independiente y privada. No me contrató el (Teatro) Cervantes ni Canal 7. Dejé la gestión en mayo de 2003. Nadie me puede señalar por nada especulativamente, que hice esto. Toda la gente que se fue conmigo de la gestión está indemne.

-Para concluir, la nota de color /la humorada: ¿Ud. es hincha del Club Vélez Sarsfield. ¿Cómo ve la política y el fútbol? ¡Encima es de Vélez un equipo no popular y chico! (Es la mirada de un simpatizante de Boca, la “Mitad más uno del Mundo”. (Risas)

-Porque le ganamos varios campeonatos y ustedes ganaron campeonatos con gente nuestra, por eso no nos quieren. Y es lógico que los de Boca no nos quieran porque lo hicimos grande con Bianchi. Y ganaron campeonatos con la gente nuestra. Y además con el Pepe Basualdo, se lo regalamos. Ustedes son unos “farabutes”. Mirá, me saco los lentes por si me querés pegar... (Risas) [...

Rubén Stella. «Un Hombre de Ley» del arte escénico: “El teatro es un juego: que necesita de un actor que juegue, y el público que asista y comparta el juego.”

 Texto /Fotos: Gustavo Contarelli Especial para Tribuna de Periodistas

Agradecimientos:

Bar: Confitería Saint Moritz. Esmeralda 802 esq. Paraguay, Retiro, CABA. Tel. 4311- 7311 (“Cafés Notables de Buenos Aires” - Patrimonio e Instituto Histórico de la Ciudad de Bs. As.).

Prensa y RR.PP. : Alfredo Monserrat / www.alfredomonserrat.com.ar

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cacho
13 de Mayo de 2017

Mientras nos dejen facturar sillas de mimbre para la escena de la cocina por $15.000 la unidad, los políticos serán considerados buenos

KURT VON SORENGA
14 de Mayo de 2017

LA PLATA DEL ESTADO GASTADA EN EL CINE ES PLATA MAL GASTADA CUANDO HAY GENTE QUE TIENE HAMBRE EN ARGENTINA.
EN LA ARGENTINA TIENE QUE HABER HAMBRE 0 ANTES DE GASTAR GUITA DEL ESTADO EN UNA PELICULA
ESTO DEBERIA SER UNA OBVIEDAD PERO NO LO ES PARA UNOS TARADOS

Juan Carlos Pigna
14 de Mayo de 2017

Excelente nota. El cine forma parte de la cultura y del proyecto que tienen los Estados modernos de intercambio económico para posicionarse estratégicamente. Los países desarrollados tienen cine de exportación no es coincidencia. Las artes como batalla cultural en la hegemonía económica debe ser política de Estado.

Pablo
14 de Mayo de 2017

Muy buena la entrevista.

El cine es estratégico cuando se enfoca en el país, en cultura de verdad, en fomentar la familia, la educación, el superarse , el nivelar para arriba, cuando se enfoca en promocionar los bellos paisajes del país y de las buenas costumbres de los argentinos, que todavía queda. El cine NO sirve cuando se usa políticamente por el populista de turno, no sirve cuando se usa para vender relato de la supuesta historia de desaparecidos y el relato reescrito de la historia de los 60 y 70s, no sirve cuando se usa intencionalmente para promocionar droga, exaltar los "beneficios" de ser ignorante, pobre y corrrupto, como hicieron durante los últimos 25 años.




Roberto Sevente
14 de Mayo de 2017

Más que los políticos, son los ciudadanos de a pie quienes deberían conocer mejor el valor estratégico que tiene el cine...de como es utilizado para manipular a los individuos.

 

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