Macri, un tipo con mucha suerte

8
2059
BROTES VERDES Y LUCHA CONTRA LA CORRUPCION
BROTES VERDES Y LUCHA CONTRA LA CORRUPCION

La economía comenzó a aportar buenos indicadores. Los tribunales encontraron el acelerador y apuraron causas vinculadas a la corrupción kirchnerista y sindical. Y Cristina Fernández volvió a hablar. Un escenario ideal para la estrategia electoral del oficialismo nacional.

 

Una oposición que no encuentra un eje que cale en la sociedad y una benevolencia por parte del "círculo rojo" hacia la Casa Rosada son los responsables del resto.

En ese contexto, Macri volvió a ponerse al frente de la campaña electoral de Cambiemos y protagonizó una maratón de actividades proselitistas entre el lunes y el viernes, mezcladas con apariciones en medios internacionales.

En el interín, en la Casa Rosada disfrutaron con la foto del diputado y ex ministro kirchnerista Julio De Vido en los tribunales por el juicio de la tragedia de Once, con la imagen del avión de José López ploteado con la leyenda "aeronave recuperada de la corrupción", que pasó a integrar la flota de la Policía Federal, y con las postales del titular de la UOCRA de La Plata Juan Pablo "Pata" Medina, detenido.

También agradecieron a Cristina algunas de sus frases mediáticas. "El Estado no tuvo la culpa. El maquinista no accionó el freno", dijo sobre la tragedia de Once. "Es innegable que hubo hechos de corrupción" en su gobierno, descerrajó. "No pueden decirnos dónde está Maldonado, pero han descubierto quién mató a Nisman", afirmó sobre la Gendarmería Nacional. "Esta gente quiere disciplinar a empresarios, a sindicalistas, a jueces", sostuvo sin sonrojarse sobre el macrismo.

La mejor carta que tiene el macrismo es Cristina, con sus actuaciones que trasuntan la debilidad que padece. Son poco creíbles sus actitudes y declaraciones de hoy.

"Basta de mafias, basta de drogas, basta de corrupción", exclama el Presidente.

Ubicar a Cristina, al peronismo, a la corrupción y al pasado como rivales comenzó a dar frutos para el Gobierno. A eso se sumaron en las últimas semanas los datos económicos.

Desde ese ángulo, Macri recibió estos días una catarata de indicadores económicos favorables.

El número de trabajadores registrados subió en julio pasado un 1,8 por ciento lo que implica 209.500 nuevos empleos, los salarios superaron a la inflación por cuatro puntos porcentuales entre enero y julio pasado y la economía creció 4,9 por ciento en julio, acumulando un 2,1 por ciento en siete meses.

El INDEC arrojó más datos positivos: La industria creció 5,1 por ciento en agosto y sumó cuatro meses seguidos de expansión y la construcción aumentó 13 por ciento en agosto respecto al mismo mes de 2016 y sumó su sexto mes consecutivo.

Pero el dato más festejado por el propio Macri fue el de la pobreza. Según el INDEC, en el primer semestre de 2017 disminuyó un 1,7 por ciento entre el segundo semestre de 2016 (30,3 por ciento) y el primero de 2017 (28,6).

"Hemos logrado rescatar de la pobreza a más de 600.000 argentinos", exclamó Macri desde San Luis. "Empieza a moverse el empleo, baja la inflación, crece la inversión y se reduce la pobreza, que es mi principal compromiso con ustedes", se ilusionó el jefe del Estado en el mismo acto de campaña.

Los números muestran, cuando menos, que la economía comenzó a moverse.

El problema es que la comparación fue con el punto más bajo que se registró en 2016 como consecuencia, en parte, de la herencia recibida y, en parte, de las políticas aplicadas por el propio macrismo.

Según algunos expertos, recién ahora se alcanzó el nivel de 2015. Según otros, la Argentina está recuperando el nivel de 2013 o incluso de 2011. En cualquier caso, la curva recién se niveló con el pasado. Siempre es mejor eso que seguir cayendo.

Otros datos dados a conocer por el INDEC producen inquietud y deberían ser motivos de preocupación para el Gobierno.

La balanza comercial registró un déficit de 1.083 millones de dólares en agosto, con una suba del 24,9 por ciento de las importaciones y una caída del 9,2 de las exportaciones, y se conoció que siete de cada diez asalariados no llega al ingreso estipulado por las estadísticas para no ser pobre: el 70 por ciento de los empleados gana hasta 14.724 pesos en el segundo trimestre, mientras que la cifra para no ser pobre es de 14.811 pesos.

Si bien la pobreza bajó, la indigencia subió del 6,1 al 6,2 por ciento en el primer semestre del 2016.

Para el Gobierno, 11.359.427 argentinos son pobres y de ellos 2.539.919 son indigentes.

Números más que preocupantes. La merma de "600.000" pobres, como dijo Macri, es importante no por el número en sí, sino porque marcan un freno a la tendencia al alza.

En sí misma, la caída es casi simbólica. ¿Cuántos argentinos quedarían bajo la línea de pobreza si el límite monetario subiera mil o dos mil pesos? Lo preocupante, además, es la definición que realizó la directora de la Encuesta Permanente de Hogares del INDEC, Cynthia Pok. Dijo que la indigencia es "un núcleo duro, irreductible". O sea, "que no se puede reducir". El ministro de Economía bonaerense Hernán Lacunza, al defender el reclamo de su provincia en materia de fondos coparticipables, afirmó que "ninguna provincia es viable con un conurbano que tiene casi cinco millones de pobres". Con esa misma lógica cabe preguntarse: ¿es viable un país con más de once millones de pobres? Otros números preocupantes son los vinculados a la deuda pública.

El ministerio de Finanzas reveló que en el primer trimestre del año la deuda aumentó 9.435 millones de dólares y asciende a un total de 284.881 millones, lo que representa un 51,2 por ciento del PBI.

Los buenos datos económicos deben contrapesarse con el aumento de la deuda, de las importaciones y con la persistencia de la pobreza estructural. La pregunta es cuánto resistirá un modelo basado en endeudamiento, importaciones, fortísima presión impositiva, trabajo informal y pobreza sin que se realicen las reformas de fondo que permitan a las inversiones llegar al país y sin que el Estado, en sus vertientes Nación, Provincias y Ciudades, realice un control de lo que gasta a costa de los impuestos de los argentinos.

Para Macri, "la economía ya arrancó". Para Luis Caputo, "estamos en el mejor momento económico de nuestro mandato" y "la deuda es manejable". Para Marcos Peña, "no se viene un ajuste en la Argentina".

Un optimismo que se entiende por los tiempos electorales, pero que deberá ser acompañado por políticas claras después del 22 de octubre.

 
 

8 comentarios Dejá tu comentario

  1. Es interesante ver el despertar de la conciencia ciudadana al desarrollo. Asi como el despertar de la Justicia. Ojalá nos dure para siempre. Basta de populismos.

  2. Vamos por el camino correcto. Solo un ignorante puede pretender arreglar 25 años de populismo peronista en un mandato. Las soluciones mágicas, que los argentinos amamos, solo son pan para hoy y mucha más hambre para mañana. Hay que laburar duro, estudiar y esforzarse. No hay otro camino, lo demás son bananas para monitos.

  3. Los intereses del país no pasan por la mayor o menor suerte de Macri, que es bastante flojo y sigue pecando de gradualudo cuando no de falto de diagnóstico y contenido. El problema es que con Macri este país parece haber tenido más suerte de la que merece; y esas situaciones en general no duran mucho.

  4. ¿Goyolin, adónde ves vos ese despertar? Yo no lo encuentro por ningún lado y mucho menos en los medios.

  5. Pablo, yo creo que salimos del camino incorrecto, pero una enorme parte de la gente con influencia todavía está dando vueltas en una rotonda. Es muy simple, cada vez que publican una foto de un chico sucio y abandonado hay que preguntarse cuántos "ven" procreación irresponsable y cuántos no la ven y le reclaman soluciones mágicas al Estado.

Dejá tu comentario

El comentario no se pudo enviar:
Haga click aquí para intentar nuevamente
El comentario se ha enviado con éxito
En unos minutos lo verá publicado en este artículo
Haga click aquí para enviar otro comentario
Tu Comentario
(*) Nombre:
Escriba el texto de la imagen

Seguinos también en

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
Google Plus

Notas Relacionadas

Macri va por todo

Cada tanto, hay quienes suelen recordar aquella frase del kirchnerismo, el célebre “vamos por todo”. Eran días en los que parecía que Néstor y Cristina se quedarían por medio siglo en el poder. Ello hoy parece lejano y anacrónico. Una suerte...