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La soledad de los adictos a las drogas

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"La vida gracias a la química"
“La vida gracias a la química”

“Así rezaban las Pancartas en la Universidad de Berkeley (California) luego de la revolución química a partir de los 80 y como reacción al Paris del 68”.

 

Juan es traído en sus 18 años hace un año luego de un viaje al interior en donde tiene una severa intoxicación. Sus padres, cada uno con su pareja, decide darle dinero y que haga su vida. La droga es un refugio para su soledad. Lo escucho cerrado al mundo, no cree en nadie. Es un abandonado. La Justicia debe hacerse cargo.

Oscar, mientras tanto, es reclutado por un terapeuta lleno de afecto y empatía en una de las tantas esquinas de la ciudad también abandonado por sus familiares. Esas esquinas son verdaderos “campos de concentración urbanos” que son desmentidos diariamente por la visión de todos nosotros como ciudadanos. Los propios consumidores le dicen al terapeuta que es conveniente que se trate o vuelva al tratamiento que había dejado. La soledad de los consumidores es total.

Lisandro de 19 años es encontrado hace unos meses por sus padres en un hospital luego de una intoxicación .A los 12 años empieza a consumir marihuana y a los 14 ácido lisérgico. Se escapa del hospital y es traído en una verdadera carrera hacia su destrucción. La soledad también es total.

Estas tres historias nos enseñan que la vida “gracias a la química” resulta ser la falencia de una sociedad por la caída de la Palabra como transmisora de notas de vida. La química reemplaza a la palabra. El vacío a la voluntad de sentido. La vida familiar dejó de ser un continente normativo y la calle muestra las caras de los “nuevos campos de concentración modernos” en donde la persona parece ser solo una mercancía.

La “vida gracias a la química” decía la pancarta anunciando una nueva época en donde la química iba a ser fundamental. Épocas en donde una de las tantas “llamadas liberaciones” pasaría por desafiar las puertas de la percepción y superar todas las barreras anímicas. Esta magia a través de las sustancias no era nueva. En ese aspecto la cocaína como euforizante inmediato ocupa el podio de la vida química de hoy. En tiempos de “No future” y en donde la noción de porvenir parece incierta la sustancia muestra al “ahora, ya” como disvalor central.

 

Alguna breve historia del problema

En su momento Freud (1884-uno de sus primeros trabajos sobre la coca) llegó a imaginar al consumo de cocaína como un consumo euforizante sin consecuencias. Los estudios de Albrecht Erlenmeyer (1849 -1926 Viena), uno de los más grandes psiquiatras europeos lo llevan a cambiar de ideas ya que experimentalmente demostró la psicosis que se inducia y los cuadros de abstinencia y deterioro. Ya denunciaba a fines del siglo XIX que se desencadenaba un azote sobre la humanidad, el tercero luego del alcohol y el opio.

De la misma manera el farmacólogo Ludwig Lewin de la Universidad de Berlín destruyó todos los argumentos del joven médico vienes Freud mostrando que era un “veneno” y que “un desafortunado hombre que ha inhalado 3 grs. de cocaína se arma contra enemigos imaginarios”, nos decía por la invasión de los delirios. Lewin escuchaba a los pacientes y le sorprendía el grado de delirio que tenían y menciona que uno de ellos decía “Dios es una sustancia”. Comprar felicidad momentánea al precio de obsequiar su cuerpo y su alma… nos decía.

Al mismo tiempo la indicación de cocaína hecha por Freud para su amigo el fisiólogo Von Fleischl que era adicto a opiáceos lo llevó a éste una “pasión gemela” por ambas sustancias (opiáceos y cocaína) y a un estado de degradación total. Ahí llegó a decir Freud lo siguiente de  su amigo: ”Von Fleishl se adaptó a la nueva droga con la desesperación a la de un hombre que se ahoga”. Nunca más hablo Freud de la cocaína.

Esta pasión por la magia de las drogas no viendo las consecuencias sigue en nuestros días. A principios del siglo XX el vino Mariani hecho con hojas de coca tenia gran aceptación y su enólogo Ángelo Mariani fue premiado en varios sitios respetables así como la primer formula de la Coca Cola tenia hojas de coca, nuez de cola , cafeína y otras sustancias .Luego todo esto fue abandonado.

 

Tiempos del “todo ya”

Hoy la cocaína “droga estrella” junto al Paco y al éxtasis buscan el “todo ya” que parece ser la marca del “vacío” de miles. Las personas de menores recursos consumen cocaína fumable y las de mayores posibilidades por inspiración .Pero el “todo ya” ansia hoy la cocaína inyectable con un tiempo de 5 minutos de efecto, contra los 10 por fumarla o 15 por aspirarla. Y además el poli-consumo le sigue a todo esto con altas dosis de alcohol y otras drogas como lo mostró lamentablemente el suceso ocurrido con Natacha Jaitt en donde se presume que se consumía todo tipo de sustancias.

No se puede entender lo que nos sucede si no es clave cultural. El agente químico opera sobre un contexto (familiar y cultural) y sobre una persona vulnerable y también en edades vulnerables. El alcohol en nuestros jóvenes ya está naturalizado así como la marihuana. Se ignora el efecto psicotrópico de estas sustancias y máxime en edades de inmadurez del sistema nervioso.

La marihuana tiene como promedio en nuestro país como edad de inicio a los 15 años y casi el 20 % de los jóvenes consumidores tiene signos de adicción con alteraciones psiquiátricas, caída del desempeño escolar o directamente abandono del mismo, trastornos de conducta , fugas del hogar ,etc. Además en muchos es solo una vía de entrada a otros consumos .Hoy el paciente juvenil es poli-toxicómano. Ahí la soledad se da la mano con los mandatos biológicos de un sistema cerebral alterado en donde se va generando una “ceguera frontal” suspendiéndose los pensamientos y cayendo la persona en respuestas inmediatas e impulsivas quedando a merced de un deseo ferviente de consumo porque los sistemas de placer quedaron hipotecados.

De los que comenzaron en la adolescencia el 30% presenta consumo abusivo y más del 46% consumen estupefacientes habitualmente.

Desde los 80 aparece ampliamente la aceptación social a las drogas seguido todo esto por un marco cultural en donde decaen todos los límites entre las generaciones y se hunde la vida familiar como transmisora de valores. La sociedad se hace “liquida” en términos de Baumann y los transmisores son los medios electrónicos dentro de un marco de relativismo moral y fundamentalmente el niño se va quedando solo. La epidemia de parejas rotas en muchos casos deja a niños y jóvenes en un estado de desamparo.

Ardua tarea nos espera en el campo preventivo y en las redes de asistencia ya que la adicción cuando se instala es una enfermedad crónica, progresiva y terminal. Es quizás la epidemia de estos tiempos que el gran Octavio Paz denominó “tiempos nublados”.

Tiempos “nublados” que muestran lo que el joven terapeuta observo cuando rescato a un paciente de un centro de consumo y que el maestro Guillermo Maci (maestro de psicoanálisis) mencionaba como los “nuevos campos de concentración” de las urbes modernas.

Quizás valga recordar al escritor Gunter Anders (1902-1992 Viena) que al visitar un campo de concentración en Auschwitz dirá: "Si se me pregunta en qué día me avergoncé absolutamente, responderé: en esta tarde de verano cuando en Auschwitz estuve ante los montones de anteojos, de zapatos, de dentaduras postizas, de manojos de cabellos humanos, de maletas sin dueño. Porque allí tendrían que haber estado también mis anteojos, mis dientes, mis zapatos, mi maleta. Y me sentí -ya que no había sido un preso en Auschwitz porque me había salvado por casualidad- sí, me sentí un desertor".

Él se salvó de suerte de ir a ese campo. Sentí algo parecido cuando visite varias villas de emergencia en el lugar donde están los consumidores.

 

1 comentario Dejá tu comentario

  1. De todo lo dicho, es cierto. Pero igual algo me dice que lo de la anastscha Jaitt no cierra del todo. Ella consumia, lo que habia y lo que podia, pero intentaba frenarse, sin embargo aunque se ndice que esa noche fatidica consumio, aun no se explica el porque se la encontro con polvo de cocaina en las fosas nasales, cuando lo que se supone hacen, es inhalar. No meterse la cara encima de la cocaina . Por eso aqui la incognita--- COMO SABER SI ALGUIEN NO LA EMPUJO CON FUERZA Y ODIOSIDAD HACIA LA MERKA, AHI YACENTE COMO PARA QUE SE INUNDE DE COCAINA, QUEDANDOLE LA MISMA PEGADA EN LAS FOSAS NASALES.? Alguna mano amiga que le jugo sucio, intentando rematarla. Eso nunca se sabra. Porque uno a veces se las busca, eso de las compañias del dime con quien ands y lo que sigue. Lo raro de todo es que nadie de ese sitio a quedado preso ni por joda por mucho tiempo. Aqui no ha pasado nada. Mas nada. Y Natacha callo. Callo ya para siempre.

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