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Bartolomé Mitre, el padre del relato histórico argentino

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Haciendo historia
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El 19 de enero de 1906, 114 años atrás, a los 84 años de edad, falleció en la hoy Ciudad Autónoma de Buenos Aires el ex presidente y padre del relato histórico nacional Bartolomé Mitre, un descendiente de una familia griega cuyo apellido original era Mitrópoulos que llegara a la actual Argentina en el Siglo XVII cuando se radicase aquí un navegante veneciano de origen helénico.

 

Dejados atrás los grandes próceres independentistas como José Francisco de San Martín y Manuel José Joaquín del Sagrado Corazón de Jesús Belgrano, sobre cuyas biografías historió, Mitre fue el político y escritor con mayor peso para el futuro de los argentinos como que, en los hechos ya que terminó con el sistema federal de gobierno al hacer del mismo una mera ficción y dio piedra libre a un sistema económico de carácter oligárquico mediante la eliminación por decreto del anexo económico de la Constitución Nacional elaborado por Mariano Antonio Fragueiro.

También fue decisivo para la conformación final de los estados suramericanos cuando facilitara la victoria de Chile sobre Bolivia y Perú en la Guerra del Pacífico entre esos países que permitió al primero de los mismos apoderarse de franjas costeras de sus derrotados condenando a Bolivia a la mediterraneidad. Algo para lo cual frenó en el Senado de la Nación el acuerdo que había firmado su sucesor, Domingo Faustino Valentín Sarmiento, mediante el cual se daban garantías a los luego derrotados en el caso de una agresión chilena.

Y claro está. Su herencia fue determinante en el plano histórico ya que durante décadas estuvo vigente su tramado que se fue enseñando en las escuelas y hasta en las universidades mediante el cual se estableció una leyenda de buenos y malos. Una historia ficcionada como lo demostró su carta a Vicente Fidel López en la que se regodea de cómo, entre ambos, uruguayizaron a José Gervasio de Artigas cuyas ideas resultaban peligrosas para la oligarquía rioplatense, minimizando al máximo su rol en la lucha rioplatense contra los colonialistas ibéricos. Artigas, quién falleciera en el Paraguay, ya que rechazaba la independencia de la República Oriental del Uruguay, se autodefinía como argentino-oriental.

A lo largo de su carrera política, además de la Argentina, donde comenzara como opositor a Juan Manuel de Rosas, participó en las cuestiones internas del Uruguay, Bolivia, Perú y Chile, vinculado siempre con los sectores de lo que hoy se denominan derechas, y terminando siempre expulsado al ser derrotados los mismos.

Tuvo una intensa actividad periodística a lo largo de su actuación política en esos países, sobre todo en Chile, pero su punto culminante fue la creación en la Argentina del matutino “La Nación”, históricamente uno de los más importantes, y actualmente el segundo en tiraje luego de “Clarín”. Pocos días atrás se cumplieron 150 años del lanzamiento de “La Nación”, órgano que sigue en manos de sus herederos y que a lo largo de ese siglo y medio ha mantenido una política coherente alineada con los sectores que históricamente estuvieron vinculados con el propio Bartolomé Mitre.

Responsable de la caída del gobierno constitucional de Justo José de Urquiza y sus sucesores Alejandro Vicente López y Planes y Juan Esteban Pedernera fue, sin embargo, asociado de hecho al primero de ellos durante la llamada “Guerra de la Triple Alianza”, en realidad de la “Triple Infamia”, contra el Paraguay. Mitre era por entonces el presidente argentino mientras Urquiza, aún gobernador entrerriano, fue el gran proveedor de la caballería utilizada por el ejército brasilero. Si bien la Argentina, el Uruguay y el Brasil fueron los ganadores formales, el gran beneficiado por ese conflicto fue el entonces Imperio brasilero que terminó apropiándose de una gran cantidad de territorio. No fue casual el reconocimiento que Mitre recibiese del gobierno imperial.

Ya concluida su etapa presidencial en la Argentina siguió siendo un hombre clave en la política nacional durante los gobiernos que lo sucedieron como en el ya citado caso de su oposición a su sucesor prohijado Sarmiento cuando éste quiso impedir que Bolivia fuese condenada a la mediterraneidad. En 1890 fue uno de los líderes de la Revolución del Parque encabezada, entre otros, por Leandro Nicéforo Alem y él la cual, aunque derrotada, provocara la renuncia del presidente Miguel Ángel Juárez Celman y su reemplazo por el vicepresidente Carlos Enrique José Pellegrini.

En una posterior etapa de su vida, entre el 24 de agosto de 1893 y el 24 de agosto de 1894 fue el vigésimo “Gran Maestre de la Gran Logia de Libres y Aceptados Masones” en la Argentina, en tanto que entre 1898 y 1902 fue presidente provisional del Senado Nacional siendo presidente Julio Argentino Roca con lo que puso fin de su carrera con cargos públicos cuya primera etapa como gobernante se había iniciado en 1860 en la Provincia de Buenos Aires y entre 1862 y 1868 como máxima autoridad nacional.

Nacido el 26 de junio de 1821 en la actual Ciudad Autónoma de Buenos Aires, hasta su fallecimiento en 1906 presidió la Unión Cívica Nacional creada en 1891 como resultado de la Unión Cívica conformada en 1890. De esa división también surgió la Unión Cívica Radical liderada por Leandro Alem. En 1874 Mitre había encabezado el Partido Nacionalista y entre 1862 y 1874 el Partido Liberal, luego de haber sido miembro del Partido Unitario desde 1851 a 1862 y, previamente, del Partido Colorado durante su exilio en el Uruguay.

Claramente enfrentado con los caudillos federales a los que derrotó sus relaciones internacionales privilegiaron a los países europeos. Incluso ante la muerte del embajador argentino en los Estados Unidos de América tardó varios meses en designar a Sarmiento para el cargo. Así fue como se desentendió de la ocupación francesa de México y de la española a Santo Domingo por lo que la Argentina no participó del Congreso Panamericano reunido en Lima en 1862 para tratar esas graves cuestiones.

La posición de Mitre al respecto fue expresada por el canciller Rufino Jacinto de Elizalde quién señalara: “La América independiente es una entidad política que no existe ni es posible constituir por combinaciones diplomáticas. La América, conteniendo naciones independientes, con necesidades y medio de gobiernos propios, no puede nunca formar una sola entidad política””. Y agregó: “Por lo que hace a la República Argentina, jamás ha temido por ninguna amenaza de la Europa en conjunto, ni de ninguna de las naciones que la forman” por lo que concluyó que “Puede decirse que la República está identificada con la Europa hasta lo más que es posible”. Toda una explicación de lo sucedido en el país a lo largo de la mayor parte del más de un siglo y medio transcurrido desde entonces.

 

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