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Cómo reciclar corruptos

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RAFAEL DI ZEO: MENTIRAS, POLÍTICA Y AMORES PERROS
RAFAEL DI ZEO: MENTIRAS, POLÍTICA Y AMORES PERROS

RAFAEL DI ZEO

 

    Rechazados los recursos de Rafael "Rafa" Di Zeo y compañía por la Justicia, ha decidido este una vez más pasar a la clandestinidad. Y digo una vez más porque esta no es la primera vez que el “Jefe de la 12” opta por la clandestinidad, todo esto por la ingenua decisión judicial de concederle la libertad a pesar de sus conocidas evasiones a mantenerse "a derecho" que se le conocen.

    Si bien nuestro sistema político, no le reconoce inmunidad a los “jefes de las barras del fútbol”, por la demostrada impunidad con la que suelen moverse estos señores, no podemos negar que esa inmunidad existe, aún cuando son pescados en "in fraganti" delito.

    Sobran testimonios de esto e incluso los hay de aquellos que más de una vez han recibido la “orden” de dejar todo así. Esto es negado por el propio Jefe de la Policía Federal Argentina, quien al tener que despejar la sustentada sospecha de los que conocen “el palo”, murmuran que el “Rafa” tiene “protección”, esa misma que a la fecha le ha permitido estar prófugo más de una vez y hasta dar entrevistas a los medios en esa misma condición. Basta recordar una entrevista de Canal 9, para notar que no se detiene a quien no se quiere, y a esta altura lo más digno del Jefe de la Policía Federal Argentina sería presentar su retiro.

    Lo más curioso es que ninguno de los jueces (y son muchos) que han tenido un expediente con este acusado VIP se han animado a citar al Jefe de la Federal de turno para pedirle las explicaciones del caso, salvo el ex Juez Mariano Bergés, quien en su momento citó al defenestrado Rubén Santos (quien gustaba autodenominarse como "el reformador") quien fuera protegido desde el poder político por el entonces Secretario de Seguridad Interior Enrique Mathov, aduciendo una "orden secreta" que lo alejó de Buenos Aires.

    No creo necesario reiterar todo lo que se conoce ya de Di Zeo, sujero afecto a la violencia, y el dinero. Él mismo se ha descripto como un “tipo que va al frente”, esto por lo menos para las cámaras y cuando es secundado por algún o algunos de sus laderos, por eso llama la atención que un “tipo duro”, tenga temor a un ambiente donde hay más de un "cacique".

    Dejando de lado sus condiciones personales, que no distan mucho de las de otros -incluso de algunos funcionarios-, Di Zeo representa un excelente negocio para muchos. Sí, muchos han hecho fortuna con sujetos como el prófugo, desde abogados hasta funcionarios de esos que hoy dicen estar buscándolo y otros que dicen investigarlo.

    Como muchas de las investigaciones más relevantes que tuvo nuestra Justicia, las de Di Zeo siempre “guardaron” algo: los nombres, los números de sus agendas secuestradas, escuchas que no se incorporaron a las actuaciones, y demás componentes que reflejan la impunidad de aquellos que forman parte de la maquinaria de la corrupción que tantas vidas ha costado. Y no sólo en las canchas.

    Así como muchos tienen una profesión de "pantalla" o un trabajo, lo de “barra brava” es sólo la aparente actividad de sujetos que como "testaferros" incrementan las cuentas de otros.

    Di Zeo no sería nada si no fuera por esa protección y esos “contactos” que posee. En varias entrevistas al respecto, varios coincidieron en que esto no se va a terminar porque viene de hace mucho tiempo.

    No es el actual gobierno nacional el creador de esto pero sí el responsable de que continúe, incluso de valerse de las “viejas prácticas” de utilizar a estos sujetos en política. Hombres "todo terreno", siempre son bienvenidos en la política y en muchas elecciones sindicales se suele “contratar” a las fuerzas de choque entre las hinchadas. 

    Esos mismos “muchachos” luego son citados por los ambiciosos sindicalistas que quieren puestos políticos para sus actos proselitistas. Así, los favores crecen y las relaciones también.

    Este tipo de “amistades” los acercarán a miembros de diversos poderes, incluído el judicial. Y a la hora de los “problemas” los muchachos tendrán una soga.

    Por el lado policial, todo es más evidente: cualquiera que haya concurrido a una cancha de fútbol verá a los barrabravas charlando con policías, ordenando el estacionamiento en los alrededores de la cancha, cobrando y pagando. También habrá visto en las canchas cómo se vende lo necesario "para estimularse" a la vista de todos, en las tribunas, en los baños, en las esquinas de las calles linderas. De vez en cuando se detiene a algún “perejil” con algún “porro” para la famosa estadística, pero no hay registros de integrantes de los barras apresados en encuentros futbolísticos por delitos que no sean reiterativos. Incluso cuando no queda otra, el procedimiento policial curiosamente será vergonzoso o nulo.

    Por si fuera poco, tenemos el caso del allanamiento al domicilio de la calle Ramón Falcón de Di Zeo, donde se encontraron distintos elementos probatorios de diferentes delitos: dinero y documentos apócrifos, armas y drogas. Todos recordarán la insólita versión de que Di Zeo huyó descolgándose con una sábana frente a los policías que llegaron a su domicilio. Para despertar más suspicacias, el barra tenía como amante a una mujer policía de la Federal.

    Di Zeo no es ni un superhéroe ni Robin Hood, es simplemente un alfil en un complicado juego de ajedrez.

    El mismo sujeto lo reconoció en un pasaje del reportaje que le realizará la BBC, con estas palabras: “Muchas veces fui utilizado junto a otros miembros de La Doce para cuestiones políticas.”

    Un arrepentido de la barra, recordó a un medio de prensa que en una oportunidad en la que se iba a realizar una marcha por lo de la fábrica de Bruckman, un Ministro lo fue a ver a Di Zeo con 20.000 pesos para que llevara 100 personas y terminaran con la manifestación piquetera que se iba a realizar. ¿El resultado? al ser reconocidos, la marcha se disolvió a las tres cuadras y este sujeto recuerda que se ganaron 40 pesos cada uno en unos minutos. El dinero se los dio “El Rafa”.

    El por qué un Ministro le paga a un barra para pegar en lugar de que pegue la policía es muy simple: de esa manera se evitan todos los "problemas" de los derechos humanos, según confío un ex colaborador del político.

    Sin un medio de vida conocido que le permita justificar los gastos que realiza, ni los vehículos en los que suele desplazarse, Di Zeo vive como un acomodado dandy, tal vez deslumbrando a muchos de los que se compran el verso de que la plata la hizo a piñas en las canchas o alentando a Boca. 

    Muchos de los "Di Zeo" temen pisar un penal por ser lo opuesto de lo que muestran. Son lo que se conoce como “buchones” de la policía, reciben comisiones por “datos” aportados y, como históricamente se hace en el mundo, son delincuentes “controlados”, utilizados para mantener el delito dentro de los parámetros que la policía puede manejar.

    Algunos de los entrevistados que hoy tienen la tarea de buscar a Di Zeo, han reconocido en off the record haber compartido “comilonas” con este y su gente. Obviamente no son los únicos, más allá de la promesa de no revelar sus identidades ninguno se animo a reconocer que no hay interés en atraparlo, solamente aseguran que no va a pasar hasta que exista la garantía de que "su tema" se va a poder “manejar”.

    Pero en la investigación periodística hay más sorpresas, siempre se habla de la "mano de obra desocupada" para citar a efectivos que comenten secuestros o actúan para la derecha desde la clandestinidad, pero nadie menciona a los que retirados, exonerados o fugados de alguna institución se vuelcan a estos grupos, operan en marchas, coordinan el trabajo en las canchas y hasta hacen de nexos con los compañeros en actividad. Después de todo conocen el trabajo y saben con quién se puede hablar y con quién no.

    La hipocresía ya mencionada: ¿Alguien puede creer que Asuntos Internos o el Jefe de la Policía Federal ignoran esto? En ese marco, vale preguntarse qué hacen los superiores políticos de la Policía Federal y de las diferentes policías provinciales.

    Tampoco la dirigencia de la AFA está exenta de responsabilidades en las tropelías de los violentos del fútbol, apañando sus viajes, sus entradas a las canchas y su permanencia en los estadios, todo fuera de la mínima lógica coherente.

    Por si fuera poco, nadie escribe sobre esto y son muchos los periodistas que saben del tema: los que se dedican a "deportes" lo saben y los que hacen "policiales" también. Y nos quieren hacer creer después que los barrabravas tienen abultadas cuentas por dedicarse a la docencia, que cobran en euros y dólares sus charlas de “barrabrava”. 

    Dejémonos de joder con pavadas, saquémonos la careta y digamos las cosas como son. Tenemos lo que nos merecemos, por cómplices, por hipócritas o por cobardes, pero esta gente no es invisible. No son prófugos de película. 

    Son simplemente eso que no queremos decir: parásitos que ponen el cuero para otros.

 

Marcelo Ricardo Hawrylciw

 

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