Quien hubiera pensado que un DNU presidencial, iba a salvar las papas del fuego al sistema de educación público provincial y a los Intendentes, una vez más el manoseado esquema se convertía en coto de caza de un puñado de adoradores de Freire y su Pedagogía del Oprimido, que secuestraron para sí; las voluntades de millares de estudiantes y padres.
Escudados en una incierta pandemia, los sindicatos como SUTEBA (netamente comunista), con un Roberto Baradel convertido en funcionario de Kiccillof, se quedaban sin la posibilidad de discutir una paritaria justa que se mantenga por delante de la inflación.
Después de todo un año dentro de sus casas, militaban la pobreza de sus alumnos, con la casi inexistente virtualidad con hogares precarios con de más de dos hijos, de los más de 170 asentamientos de Moreno, que el peronismo insiste en llamar barrios.
En primera instancia, surgía desde el Ministerio que conduce la desconocida Agustina Ávila a través de la perversa mente de Adriana Puiggros (exiliada en México durante la dictadura), una serie de cuadernillos que llegaron a los distritos; tarde y de gusto nomas. Los mismos arribaron a través de la logística que aportaba ATE, que nada tiene que hacer dentro de los Consejos Escolares.
La disparatada intención de repartirlos casa por casa a través de los docentes, a esta altura resulta hilarante. Quedaron arrumbados en los depósitos del Consejo producto de la negativa del mismo SUTEBA de evitar tocar el papel; por aquel entonces (mediados de 2020) altamente contagiante.
Así transcurría el primer año de crisis generalizada, de un país que extendía la cuarentena hasta límites inimaginables; destrozando la economía y alejando a los chicos de la escuela durante todo el ciclo lectivo. En el medio el desbarajuste producido con los concursos para cubrir cargos, se continuaba con la maquinaria de ingreso
a la nómina del estado provincial, pagando sueldos de pobreza a cientos de miles de DOCENTES, que aun en cuarentena y lejos de las aulas se terminaban contagiando de la misma forma.
En Moreno la situación se reproducía a la par del todo el cono urbano, inmerso en una fuerte burocracia sindical de SUTEBA, con dirigentes de clase acomodada que disfruta de casas propias en las mejores zonas de la ciudad, vehículos nuevos, vacaciones muy bien pagas, viajes al exterior y privilegios de la más variada gama: desde la toma de créditos de la misma mutual al acaparamiento de multiplicidad de cargos con incompatibilidad horaria. Por el otro lado millares de nuevos maestros se agolpan en los llamados a concursos, que pasan años hasta lograr uno o terminan comprando el puntaje necesario para obtenerlo.
Si bien la estructura gremial en la localidad es de relativa importancia (la plana docente es de 16.000 agentes) solo cuatro mil son los afiliados; estos ocupan unos mil cargos directivos en los 190 servicios educativos existentes. Los mismos que reciben la asistencia de la Secretaria de Asuntos Docentes SAD a la hora de la competencia por un cargo directivo y el apoyo incondicional de las inspecciones distritales; también fervientes adherentes a la causa militante que convertidos en nuevos ricos disfrutan de los placeres del capitalismo mundano.
Pese a las restricciones las escuelas de Moreno amanecieron abiertas de par en par el primer día, ya no para llevar adelante la presencialidad tan necesaria para el segmento etario más golpeado por la pobreza (más del 50% en menores de 17 años). Pero si para entregar las cajas de alimentos a las familias, que se acumulan en las veredas de los colegios, formando largas filas en compañía de sus hijos; verdadero símbolo del sojuzgamiento de la dignidad humana en pleno siglo 21.
Claramente la distorsión entre lo especulado y la cruda realidad es absoluta. Cuando la Intendenta Mariel Fernández traspasaba el Servicio Alimentario Escolar SAE, a la órbita municipal, lo hacía consciente de apoderarse de una base de datos de WhatsApps de miles de padres, ahora rehenes del aviso pertinente para retirar la caja de comestibles. Apoyada en este trabajo fino, por los militantes Sutebistas, varios de ellos protagonistas de la lista interna del actual Diputado Nacional y Secretario General del Sindicato de la curtiembre, Walter Correa, principal aliado junto a Máximo Kirchner de la mandataria Fernández para las próximas elecciones.
Ya nada será lo mismo, ni siquiera llegan a Moreno la cantidad de cajas necesarias para cubrir una cápita aproximada a los ciento veinte mil chicos, los más necesitados toman posición a tempranas horas de la madrugada; la mayoría de ellos permanecen con la cabeza gacha con la mirada perdida en la vergüenza de haber extraviado la dignidad en las garras de la maquinaria clientelista del kirchnerismo.
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