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Una vergüenza para la Argentina

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Carta abierta a Fernanda Vallejos
Carta abierta a Fernanda Vallejos

La diputada Fernanda Vallejos, luego de que Sergio Massa y Cristina Fernández de Kirchner dispusieran un aumento del 40% de los sueldos de los legisladores, aparentemente no conforme con este nuevo asalto a los bolsillos de los contribuyentes, salió a quejarse en una publicación de Twitter diciendo “que un CEO de cualquier empresa que no tiene más responsabilidad que satisfacer que el afán de lucro de un privado, aun a costas (sic) del pueblo, gane más que un representante de la voluntad popular, como país, da vergüenza”.

Son tantas las consideraciones que surgen de estos escasos tres renglones que uno no sale de su asombro, si es que queda espacio para el asombro aun en la Argentina. Vayamos por el mismo orden que le dio tuit esta impresentable.

En primer lugar, Vallejos apela cizañeramente a una comparación entre lo público y lo privado como si en algún lugar de su pequeño ser creyera que puede salir ganando de tal enfrentamiento. En efecto, en un retorcimiento inentendible para sustentar su supuesto punto, apela lo que gana el “CEO” de una empresa. Aquí ya existe la intención de enviar un mensaje subliminal de chauvinismo barato a la sociedad apelando a una expresión inglesa -Chief Executive Officer- para describir lo que en la Argentina puede corresponder, por ejemplo, al dueño de un taller familiar que su abuelo abrió hace 60 años y que tiene hoy 15 empleados. Porque en los términos de la legislación comercial argentina esa persona es un “CEO”, en la alambicada y venenosa comparación que expone Vallejos.

En segundo lugar, Vallejos debería entender que, como buen parásito que es (porque no produce un solo gramo de riqueza nacional, al contrario, toda su existencia es un lastre para la nación), ella puede darse el lujo de tener el ingreso asegurado que muchos “CEOs” no tienen, porque aún hay en la Argentina gente que se levanta cada mañana para agregar valor productivo a la riqueza nacional pese a que cada vez más sanguijuelas como ella les chupan la sangre.

Vallejos pertenece a una raza que impide el trabajo en la Argentina; que lo torna cada vez menos competitivo, más caro y cada vez más sujeto a más impuestos confiscatorios que se legislan para mantener a la casta a la que pertenece la diputada.

Si esa gente no existiera, si empacara sus petates y se largara de la Argentina, Vallejos y toda la caterva de malandras como ella deberían salir a trabajar, algo que nunca hicieron.

Si Vallejos tuviera que ganarse la vida lidiando con el cúmulo de complicaciones que el conjunto de inservibles al que ella pertenece inventa todos los días, se moriría de hambre porque es, literalmente, una inútil.

La actividad creativa de un CEO es lo que les da de comer a Vallejos y a los de su raza. Lejos de ser el “afán de lucro privado” su única preocupación, sus desvelos corren por el lado de pagar las quincenas, pagar los impuestos, lidiar con la inflación que generan las disposiciones que los “Vallejos” de este mundo decretan, superar las inseguridades de vivir en la Argentina, tanto físicas como jurídicas.

Aun así, pese a todo, sigue habiendo personas que -se crea o no- pretenden trabajar en el país. Y frente a eso los argentinos de bien deben escuchar a esta impresentable caradura quejarse de que un “representante de la voluntad popular” gana menos que ellos. ¿Pero de dónde salió este esperpento? ¿Quién se cree que es? ¿Cuándo el sector público generó un peso de riqueza?

La “voluntad popular” no es un salvoconducto para chuparle la sangre a la gente que trabaja. Representar al pueblo debería empezar por la modestia que se supone debe tener todo servidor público, que debería agradecer los privilegios que la sociedad les paga.

La “voluntad popular” es un engaño. Es más, diría que la voluntad popular entendida ésta como aquello por lo que la quieren hacer pasar (la expresión real de todo el pueblo) es un artificio delincuencial para amparar a garrapatas como Vallejos que han encontrado un perro trabajador del cual vivir, sin hacer una mierda. O peor aún: poniéndole trabas al pobre perro que debe deslomarse para mantenerlos.

La que da verdaderamente vergüenza aquí es esta innombrable que se declara disconforme con lo que gana y que reclama más. ¿Sabe qué, Vallejos? Usted no sirve para nada. O en realidad sí: sirve para hundir a la Argentina. El país podría vivir sin los “Vallejos de la vida” (es más, claramente viviría enormemente mejor de lo que vive) pero no podría vivir sin los miles de CEOs que todas las mañanas se levantan con la idea de fabricar un mejor producto o brindar un mejor servicio.

La verdad es que dan ganas de que toda esa gente se levante un día y deje de trabajar. Vamos a ver de qué se pinta el culo usted, Vallejos, cuando toda la base productiva real del país -que es el sector privado (el único que le agrega riqueza nueva al mundo)- le dé la espalda y la deje sola, a ver de qué es capaz.

Seguramente usted y todos los de su raza se hundirían en la miseria. Jamás han tenido una idea productiva, jamás una ocurrencia por la cual el mundo fuera mejor después de ponerla en práctica. Cada cosa que usa, desde su ropa interior hasta el teléfono con el que tuitea; desde las redes sociales por las que divulga su veneno hasta la comida con la que se alimenta; desde el automóvil en el que se desplaza hasta la música con la que se distrae, es posible gracias a los CEOs que las producen y que, de paso, que también le pagan su sueldo.

Usted no tiene vergüenza, Vallejos. Usted es una ofensa para la Argentina. Que haya “voluntades populares” que la hayan puesto dónde está en parte explican por qué el país ha caído en un desfiladero de decadencia al que lo condenaron las ideas que usted representa.

 

 
 

11 comentarios Dejá tu comentario

  1. ¿Lacras inservibles como Vallejos que viven gracias a menos de los 40% que pagamos impuestos son los que determinan el futuro de este país potencialmente rico? Entre las lacras miserables, en las que incluyo al actual presidente y su vicepresidente como así también al ignorante del hijo de la vice presidente, Sergio Massa, el gran oportunista, Horacio Rodríguez Larreta y todos sus lacayos serviles entre muchos otros, que han vivido toda su vida de la teta del estado y/o de la corrupción , nos encontramos con la mayoría de los "políticos" que hoy están dirigiendo el futuro de este país de una forma inviable. Sólo acorde a sus propios intereses políticos y económicos, es decir ¿de dónde pueden robarnos más?... Hoy en día y desde hace ya más de 17 años (incluyo al gobierno del inservible de M. Macri), los ciudadanos argentinos están siendo SOMETIDOS gobiernos incapaces de llevar adelante políticas de estado coherentes y fructíferas.

  2. La casta política cada vez es más impresentable, más bruta, más vulgar, más burda, más corrupta, más desconectada de la realidad. Es tiempo de comenzar a exigir que se acaben los parásitos que viven durante décadas del Estado, yendo de un cargo a otro, ocupando despachos como secretarios, directores, asesores o lo que sea. Como ocurre en países modernos como Suecia o Dinamarca: llegado el cambio de gobierno y de funcionarios, vuelven a sus casas y consiguen trabajo en la actividad privada. Basta de ver las mismas caripelas de impresentables y de inútiles que ayer estuvieron con un gobierno, y hoy -con tal de seguir agarrados de la teta del Estado- están con otro de signo diametralmente opuesto.

  3. La diputada dice ser una representante de la “voluntad popular” (y así debe ser si vivimos en democracia), y precisamente por eso es que no deben aumentarse el sueldo, porque es lo que la voluntad popular quiere. Hablando de representar, si esta señora dice usted Don Carlos: “es una vergüenza para la Argentina”, entonces en realidad la vergüenza lo son sus representados, al menos aquellos que con su voto le dieron la banca en el congreso. Ojalá este personaje fuese una excepción, pero lamentablemente es uno más, otro inútil parásito social como lo es (y fue siempre) toda la clase política argentina. En mi opinión, lo dicho por Vallejos en Twitter es poco relevante comparado con las barbaridades que se cocinan en el congreso, a lo que esta diputada está dispuesta a dar su aprobación, en nombre de los que mal representa. Lo que a Usted Don Carlos le ha causado tanta indignación, lo ha llevado al punto tal de cometer el error de perder los estribos, y lamento decirle que en esta nota no estuvo a la altura del buen periodista que siempre demostró ser, elocuente y recatado.

  4. Se puede iniciar una consulta popular para sancionar una ley que equipare el sueldo de diputados y senadores a lo de los maestros? Y q ningun político pueda tener más de 2 asesores y que sus dietas solo cubran viajes, alimento y estadía? O alguna ley que termine con el robo de estos sinverguenzas...

  5. La Sra diputada - debería encontarse otro trabajo -si no le agrada la remuneración del actual - Ahora la gran pregunta sería ¿ de que podría trabajar ? -

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