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¿Siglo XX Cambalache? Denle tiempo al XXI

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Dejamos detrás el siglo XX, llegamos al siglo XXI, pero fieles a la descripción del tango, los vaivenes, desigualdades y locuras continuaron
Dejamos detrás el siglo XX, llegamos al siglo XXI, pero fieles a la descripción del tango, los vaivenes, desigualdades y locuras continuaron

El famoso tango de Discépolo que marcó a muchos cantando unas cuantas “verdades” argentinas reza en uno de sus versos “Siglo veinte cambalache, problemático y febril” y vaya que lo fue para nuestro país.

 

Un siglo marcado por vaivenes económicos, institucionales, con terrorismo de Estado, con una vuelta a la democracia aclamada por todos, con momentos en los que en un mismo día los productos modificaban cinco veces su precio y otros con proyectos de “vuelos a la estratósfera”, de “deme dos” y un peso = un dólar.

Dejamos detrás el siglo XX, llegamos al siglo XXI, pero fieles a la descripción del tango, los vaivenes, desigualdades y locuras continuaron.

Tuvimos una etapa de “letargo” donde el país se iba deteriorando a pasos agigantados y la pasividad del entonces gobierno de turno nos fue hundiendo más y más hasta llegar a la recordada “Banelco” entre otras barbaridades.

Pasamos por un “que se vayan todos” con una imagen del Obelisco que daba vueltas al mundo con autos, sí autos quemados a su alrededor, con un Presidente yéndose en helicóptero y luego de eso un derrotero de “presidentes” que se peleaban por salir corriendo y esquivar la responsabilidad de intentar ordenar el país.

Se aplaudió un default, sí, lo aplaudieron, casi lo ovacionaron diría yo y tocamos fondo. El dinero de los laburantes no volvió a sus manos, se licuó entre devaluación, juicios al Estado e inflación.

“El que puso dólares recibirá dólares” rezaba por ahí un político que llegó a la presidencia por la ventana, claro que no fue así, no había con que responder a los depósitos.

Y apareció nuevamente el “caudillo salvador”, esta vez desde el sur del país, enarbolando la bandera del federalismo, el trabajo, la producción nacional, etcétera, etcétera, etcétera.

Poco a poco se fue instalando una especie manto sobre los ciudadanos, un manto sostenido por un relato fuerte, vivo, fundamentalista, que fue sostenido con una serie de medidas clientelistas y demagógicas que fueron nuevamente deteriorando las instituciones que habíamos logrado recuperar.

El primer paso fue el método de distracción, de alienación de la realidad, el “fútbol para todos”, “automovilismo para todos”, con la premisa de siempre claro está “GRATIS”, seguro, con los impuestos que pagamos todos, perdonen mi ignorancia no, pero no me suena a gratis eso.

Y como decía fue el primer paso, el siguiente fue comenzar a manipular los datos estadísticos, esconder la información sensible para que cualquier ciudadano pudiera realmente discernir y optar. Se manipularon fórmulas, se escondieron índices bajo la alfombra, se falseó información a los acreedores. Se generó un juego de mentira e inestabilidad jurídica que forjó un escenario no apto para inversiones locales y mucho menos extranjeras.

A tal punto, que por un lado negaban la inflación y por el otro empezaron a circular camiones con “carne para todos” “pescado para todos” “pan para todos”, culparon al campo y cerraron las exportaciones, claro que el resultado era obvio, se triplicó el precio de la carne y se perdieron mercados internacionales. No sin dejar de lado un dato muy colorido, tuvimos hasta 3 tipos o más de valores de cambio de dólar.

La frutilla del postre fue intentar normalizar a la vista de la sociedad algo que este tango que da título a este artículo, dice sin pelos en la lengua, que grita y llama a la reflexión, porque claramente no es como debiera ser, “… es lo mismo el que labura, noche y día como un buey, que el que vive de las minas, que el que mata, que el que cura, o está fuera de la ley”.

Intentar y diría yo, casi internalizar en una parte de la población, esta idea de que el trabajo no dignifica, que el Estado es el que debe proveer y que tienen derecho de exigir sin entregar ninguna contraprestación a cambio, esta idea de que el que trabaja, el que estudia es un gil.

Y se siguió con esa postura, con ese populismo que aplaudía abogados exitosos que jamás pudieron justificar sus patrimonios, que nivelaron para abajo intentando adoctrinar a fuerza de persecuciones, escraches y más a todo aquel que pensara diferente y osara enfrentarlos o denunciarlos, utilizando esta dicotomía “amigo/enemigo” que tantos resultados les dio.

Pero como todo relato, en algún momento, cuando la historia ya es difícil de mantener, tiene un impasse, porque el oyente ya no cree, empieza de a poco a abrir los ojos y ver la realidad.

Y llegamos así a otro gobierno de coalición, que venía a cambiar las cosas, con promesas de campaña que ilusionaron a muchos y mantuvieron escépticos a otros, pero que lograron llevarlos al poder.

Pero se cayó nuevamente en lo mismo, promesas de campaña incumplidas, no se controló la inflación, se retomó la persecución del otro, se trabajó para fortalecer la “grieta”, también a ellos les servía esa división.

En un intento por diferenciarse y mostrar otra política económica liberó la compra del dólar, se abrieron importaciones, terminó con la demagogia del fútbol para todos etcéteras. Claro que, no generó políticas públicas que generaran empleo legítimo, mantuvo la misma o mayor cantidad de planes asistenciales, en lugar de generar un cambio positivo para esa parte de la población, continuó con esas diferencias.

El resultado fue fuga de dólares al exterior, inflación del 50%, desempleo, hartazgo en la población otra vez, esa idea de otra vez lo mismo que se hizo escuchar en las últimas elecciones y que llevo a propios y ajenos a optar por una “nueva propuesta”, un gobierno que se ofertaba como moderado, dispuesto al diálogo, que prometía el “asado” y la “distribución de la riqueza”.

Y llegamos a esta parte del siglo XXI, esta que estamos transitando ahora, donde este gobierno que mostraba una cara de cordero para acceder al poder en poco tiempo se sacó la careta y mostró el lobo que siempre fue.

Ya lo sé, algunos me van a decir que soy injusto, que asumieron con una pandemia que hizo desastres a nivel mundial, que todos los países del mundo tuvieron en 2020 un deterioro en su economía sin contar claro está las muertes de sus ciudadanos a manos del COvid-19.

Que recibieron un país endeudado, con una pobreza del 40%. Y sí, es verdad, recibieron un país en esas condiciones, sí tuvieron y tienen que enfrentar una pandemia, pero la realidad también está en que para la pandemia tuvieron el “diario del lunes” y no actuaron en consecuencia.

Primero se ninguneó a la enfermedad diciendo “están en China, acá no va a llegar”, luego se optó por no realizar testeos masivos lo cual hace que uno no sepa donde realmente está parado para enfrentar el problema. Se utilizó como medida “paliativa” la cuarentena, una cuarentena que duró más de ocho meses, en los cuales se perdieron empleos, se cerraron fábricas, se cerraron comercios de todos los rubros que se les ocurran, se cerró la posibilidad de los niños de que concurran a las escuelas lo que generó no solo trastornos y deterioro en su educación, sino trastornos psicológicos, sobre todo en los más pequeños.

Todo esto con la excusa de preparar el sistema de salud para poder afrontar la pandemia, ocho meses de restricciones, que generaron que la gente que podía mirara Ezeiza como una opción válida luego de ver su fuente de ingreso mermada o incluso extinta.

Llegaron las tan ansiadas vacunas, no voy a entrar en la chicana fácil de las dosis prometidas que no llegaron, llegaron las vacunas… y nuevamente primó la corrupción, el amiguismo, y tuvimos el primer escándalo fuerte del gobierno con los vacunatorios VIP, se sumó a eso la persecución a la justicia, esta obsesión de reformar el poder judicial totalmente a destiempo y en total discordancia con las prioridades que hoy tiene nuestro país.

Y continuó la inflación, se devaluó aún más el peso, de nuevo varios tipos de cambio para operar con el dólar, nuevamente el cierre de exportaciones al campo.

Pidieron un “aporte extraordinario” a los que más tienen con el denominado “impuesto a la riqueza”, pero se acaban de subir los sueldos en un 40% en el Congreso, sí, por encima de la inflación presupuestada y de las paritarias que alcanzaron los gremios de otras actividades para su rama.

Hoy tenemos en la provincia de Buenos Aires un 72% de pobreza, sobre todo en niños, estamos en los puestos más altos en cantidad de muertos por millón de habitantes, y la respuesta del gobierno parece ser repetir la fórmula del encierro y echar la culpa al otro.

Este es un año electoral donde se pone en juego no solo unas bancas Congreso sino las bases para construir algo nuevo o perpetuar la desidia, el cinismo, el populismo en su mayor expresión.

Estamos a tiempo de mejorar las cosas, tenemos la oportunidad de dar un giro del timón y volver a ponernos de pie, depende de nosotros, de vos, de mí, de todos.

Hagamos escuchar nuestra vos, es ahora.

 

Pablo Bresciani
brescianip@hotmail.com

 

3 comentarios Dejá tu comentario

  1. Suena repetitivo, y lo es. Desde que era chico Isabel dejó al país en crisis, y el PRN vino a salvarnos. La gente, entusiasmada, los aplaudió. Pasó el tiempo y de algunas pocas cosas nos "salvaron", pero en muchas otras no. Pero vino Alfonsín a salvarnos. Pasó el tiempo y, si bien aguantó estoico los embates contra la democracia (chapeau ahí, la verdad es que la democracia no estaba muy fuerte que digamos), derrapó feo en otros aspectos (energía, inflación, etc). Pero vino Menem a salvarnos. Por fin terminamos con la inflación que nos carcomía... pero pasó el tiempo y se demostró que taaaan bueno tampoco era. Pero por fin vino De La Rúa, que no era un payaso, sino un tipo serio. "Dicen que soy abuyido". Bueno: Su vice huyó antes del año (sacudiendo un poco el piso), y él tampoco aguantó mucho más. Pero seguimos hacia acá y hasta los mas jóvenes se deben acordar. Cada uno que viene deja una imagen tan lamentable que el siguiente tiene que venir a "salvarnos"

  2. MMMM siempre la misma historia, pero creo que los que no funcionamos somos nosotros. No sólo no somos buenos ciudadanos, sino que pretendemos que los salvadores hagan todo aquello que no estamos dispuestos a hacer nosotros. Y después los hacemos hilachas. Del árbol caído todos hacen leña..........

  3. Acabas de pintar el cuadro perfecto de la destrucción de lo que fue Argentina. Plan que se viene ejecutando sin prisa pero sin pausa. Estamos en los escalones finales antes de caer al abismo, vacuna y virus mediante.

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