¡Recién Publicado!
cerrar [X]

La columna de Estilo y Ortografía de TDP: Apuntes sobre los eufemismos

3
Una introspección sobre los criterios y objetivos del medio o del redactor
Una introspección sobre los criterios y objetivos del medio o del redactor

El uso de eufemismos es documentado desde la Antigua Grecia. En cada época y contexto, su manejo respondió a sensibilidades de índole religiosas o políticas. Actualmente son elementos naturalizados en el discurso periodístico. ¿Qué es un eufemismo? En términos simples es una palabra, expresión o perífrasis que reemplaza otras consideradas de mal gusto u ofensivas. Las hay de todo tipo, algunas nacieron como exclamaciones que reemplazaban o matizaban nombres con carga religiosa, como por ejemplo ¡diantre! (por diablo). Otras ocuparon su lugar en el texto académico, como hablar de “países en vías de desarrollo” (por países pobres). En cuestiones de política, podemos encontrar artículos que critican y analizan eufemismos en discursos presidenciales y retórica política en general de las últimas dos gestiones (a gusto de cada lector). Desde Página 12 y El País hasta La Nación y Clarín. Por lo general los eufemismos son aplicados al devenir económico (el uso de las palabras “solidaridad”, “ajuste”, “reactivación”, etc.) y a camuflar o disimular ciertas realidades sociales. Es decir, su presencia en el discurso político tiene un fin eminentemente utilitarista y retórico.

 

En los últimos años, la percepción de muchas palabras antes usadas de forma indiscriminada ha sufrido transformaciones. “(…) se debe evitar el uso de eufemismos a través de términos como “personas con necesidades especiales” o “personas con capacidades diferentes”, que velan la discapacidad otorgándole una valoración negativa y vergonzante”, indica el INADI en el preámbulo de un breve manual de estilo descargable sobre eufemismos evitables en el tratamiento de la discapacidad. Esto nos devuelve a que la connotación o carga particular de las palabras es, ante todo, un producto histórico. ASDRA insiste, por ejemplo, en repudiar el uso de mogólico como insulto. En particular debido a que en 2012 comenzó a circular la versión de que el INADI había declarado que su uso ya no era ofensivo, afirmación que ASDRA sigue refutando en la actualidad. Términos como mogólico u oligofrénico todavía sobreviven en las denominaciones de instituciones (como la APRIM, Asociacion Pro Readaptacion Integral Del Mogólico) o en títulos docentes habilitantes (como el de “maestro en educación diferenciada para oligofrénicos y mogólicos”, ID 1677), por lo general con orígenes en las décadas del 70/80.

La propuesta desde la corrección profesional de textos al uso de eufemismos implica realizar una introspección sobre los criterios y objetivos del medio o del redactor. Es decir, ¿el uso del término o expresión persigue una redacción “políticamente correcta”, el tratamiento honesto de un tema sensible, un carácter más bien estilístico o algo más? ¿Cuál es el objetivo final en su uso? ¿Predisponer al lector, prever una crítica negativa, persuadir de forma más sutil? El uso constante de eufemismos en un medio, sobre todo cuando son sugeridos por el editor, plantea precisamente la necesidad de una normalización en su tratamiento. Poder establecer criterios homogéneos y de consulta rápida, por ejemplo al dedicarles un apartado en el manual de estilo del medio. Esto ayudará también a discernir sobre ciertos parámetros cuándo es necesario comunicar las cosas, en beneficio del lector, sin ningún tipo de rodeo.

 

3 comentarios Dejá tu comentario

  1. Los tiempos cambian. ¡¡¡¡Descubrí la pólvora!!!! Hace ya muchos años se criticaba el lenguaje anglosajón por su sobreabundancia de eufemismos. Hoy en día la ideología de género en particular, pero no la única, nos quiere forzar a utilizar eufemismos que terminan siendo impostaciones todavía más ofensivas o dolorosas, en especial respecto de las discapacidades. Algunas son adoptadas de puro rebuscados y expresan lo opuesto de lo que pretenden convenir. Por ej. el eufemismo NO vidente, que resalta la IMPOSIBILIDAD/INCAPACIDAD de ver, cuando en realidad la palabra médica, y correcta es ciego. El uso del eufemismo en muchos casos (a mi entender) esconde la incapacidad de respetar al otro a pesar de las diferencias. La persona puede ser sorda, o ciega, o renga, ajá, bueno, igualmente se la puede respetar en los hechos preguntándole en situaciones concretas de qué manera se la puede ayudar (y si desea que la ayuden). Lo mismo siento con la palabra negro o negra. Yo las llamo de 'negra' a dos personas muy queridas de mi familia, y ambas son de tez oscura, pero ambas saben que no hay INTENCIÓN de ofender. Como suelen decir: lo que cuenta es la intención. En mi humilde opinión, en muchos casos los eufemismos son formas de hipocresía. Últimamente presenté un trabajo a una empresa privada que cuenta con una 'correctora de género' y me lo rechazaron por no utilizar lenguaje 'inclusivo'. Aún cuando utilizaba lenguaje aprobado por la RAE........... bueno, puedo pasar mi vida sin dolor ni angustia por ese rechazo, pero no puedo dejar de pensar que es una sublime gansada despreciar posibles contribuciones por una cuestión de forma COMPULSIVA Y CONTRARIA A LA GRAMÁTICA DE LA LENGUA ESPAÑOLA. El uso del eufemismo en el discurso político es como bien dice el autor diferente. Hace muchos años conocí un llamado 'diccionario' redactado por un periodista apodado Landrú, que hizo un listado muy gracioso, similar al que el autor de la nota usa: solidaridad, ajuste, reactivación, reperfilamiento, y otros. Son estrategias para enmascarar o esconder acciones vergonzantes o marketineras. Pero dudo mucho que las usen "en beneficio del lector". Y creo que ese es el punto respecto del discurso político. Me parece que en demasiadas oportunidades bordean la mentira.

  2. Me asombra ver en medios y publicidades que usan A DÓNDE separado cuando eso se usaba antiguamente. La escritura correcta es una sola palabra ADÓNDE O ADONDE. ¿A qué se debe ese nuevo error?

  3. Juancito, Pedrito, hacé algo por favor. Mirá esta nota: https://periodicotribuna.com.ar/33204-juez-destrozo-a-cristina-es-dificil-que-le-abran-la-caja-fuerte-a-tu-hija-y-encuentren-5-palos-y-medio-verdes.html . . . No es Montefiore, son todos. Vamos al asunto directamente. Quiero creer que hacer un descargo es un eufemismo proveniente del ámbito judicial. Un tipo es acusado de algo, y se le levantan cargos. Luego el tipo se presenta en sede judicial y desmiente esos cargos, o sea que hace un descargo. Ya ni sorprende porque la equivocación ya lleva décadas, que los nuevos genios del periodismo crean que hacer un descargo es descargarse. Seguramente pensarán que la expresión viene por el lado de la psicología. Esto demuestra además la pobre noción que tienen de la psicología, dado que para esta gente hacer un descargo es exactamente lo mismo que vaciar el tracto intestinal.

Dejá tu comentario

El comentario no se pudo enviar:
Haga click aquí para intentar nuevamente
El comentario se ha enviado con éxito
Tu Comentario
(*) Nombre:

Seguinos también en

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
LinkedIn
Pinterest
Whatsapp
Telegram
Tik-Tok
Cómo funciona el servicio de RSS en Tribuna

Recibí diariamente un resumen de noticias en tu email. Lo más destacado de TDP, aquello que tenés que saber sí o sí

Suscribirme Desuscribirme

Notas Relacionadas

La columna de Estilo y Ortografía de TDP: Kyiv, la capital impronunciable

A principios del 2013 daba inicio en Ucrania la que luego sería conocida como la Revolución de la Dignidad o Euromaidán (por haber tenido como principal escenario la plaza —Майдан o “maidán”— del centro de la capital). Estas protestas...