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Una pregunta impertinente

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¿FESTEJAN TODOS LOS CRISTIANOS LA NAVIDAD?
¿FESTEJAN TODOS LOS CRISTIANOS LA NAVIDAD?

El cristiano argentino medio, parafraseando al escritor Juan José Hernández Arregui: medio cristiano y medio argentino, puede pensar que todos sus coetáneos festejan la Navidad de la misma manera.

 

Los más leídos sabrán que esta fiesta no es practicada por sus hermanos abrahámicos: judíos y musulmanes.

Lo que tal vez no sepan, es que en otros círculos cristianos no se la conmemora, sino que incluso se la combate y desalienta. Otras iglesias toman una posición intermedia: la mayoría de los protestantes celebran la Navidad el 25 de diciembre; las Iglesias Ortodoxas orientales la celebran el 6 de enero, y las armenias el 19 de enero.

En primer lugar, se dará una breve exposición de lo que significan algunos términos y se verá que el tema se complica a raíz de los cambios semánticos que tuvieron las mismas palabras en el devenir del tiempo y según qué institución o entidad las “utilice”.

 Luego, se esbozarán algunas controversias existentes entre la Iglesia de Roma y la Iglesia de Dios Universal.

 Siguiendo la clasificación de Francisco García Bazán, en este trabajo no se incluyen las costumbres de los movimientos sectarios:

a. orientales (Fe Bahai, Ahmadiyya, Asociación Internacional para la Conciencia de Krishna, Misión de la Luz Divina, Shri Mahriji, Satya Sai Baba, Soka Gakkai, Nichiren Shoshu, Sekai Kynsei Kyo);

b. del Occidente Extremo (Niños de Dios, Dianética o Cienciología, Era de Acuario o New Age). Tampoco,

c. sociedades secretas (Masonería), ni

d. movimientos pseudoespirituales (Espiritismo, Sociedad Teosófica), ni

e. sincretismos religiosos (Umbanda).


Cuestiones Semánticas

 

En el Nuevo Testamento jamás aparece la palabra “católico”. En los primeros tiempos del cristianismo, Ignacio -obispo de Antioquia- manda varios mensajes a las iglesias por cuyo territorio pasa. En una de esas cartas, dirigida a la Iglesia de Esmirna, dice: “Allí donde comparece el obispo, allí esté la comunidad, como allí donde está Cristo está la Iglesia católica”. En la Iglesia de la Edad Media se dice que la fe de Cristo es “católica”, universal. Con el tiempo, el sustantivo “catolicismo” pasó a ser propiedad de la Iglesia de Roma.

Francisco García Bazán en “ASPECTOS INUSUALES DE LO SAGRADO” dice que: “Secta, un vocablo que proviene del verbo latino sequor (seguir, optar) igual que su correspondiente griego haíresis de hairéo\ hairéomai, encierra el significado de ‘opción’, ‘elección’, ‘modo de vida’, ‘corriente’ o ‘escuela filosófica’ (...). De este modo, en los Hechos de los Apóstoles hay referencia a la secta, grupo o facción, de los saduceos y a la de los fariseos y a Pablo de Tarso se lo caracteriza como ‘el jefe principal de la secta de los nazarenos’. Josefo se expresa con el mismo término a los esenios”.

García Bazán indica que “una actitud de condena y exclusión que se va generando dentro de la corriente cristiana que con el correr del tiempo llegará a ser el grupo eclesiástico mayoritario contra otros grupos”. Este mismo autor se referirá específicamente al sector protestante al decir que “la primera etapa de la proliferación de las sectas, un fenómeno que se caracteriza por sus graduales ramificaciones y su posterior rápida multiplicación, comienza en Europa dentro del área cristiana protestante a partir del siglo XVI”.

Así, menciona dentro de las sectas cristianas a: Anabaptismo, Bautistas (incluye a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días o Mormones y a la Iglesia Católico Apostólica), Cuáqueros, Adventistas (incluye a la Iglesia Adventista del Séptimo Día, a losTestigos de Jehová y a la Iglesia de Dios Universal), Pentecostalistas (incluye a las Asambleas de Dios), Ciencia Cristiana, Iglesia de la Unificación, y Vida Universal.

Luis A. Vittor en “EL ISLAM SHIITA: ¿ORTODOXIA O HETERODOXIA? expone: “Elección, opción, inclinación, preferencia son (...) algunos de los significados con que el pensamiento griego antiguo había procurado abrirse el camino comprensivo que introduce en la definición de la palabra háiresis, y los transmitidos al pensamiento latino unidos, con sus necesarios acomodamientos etimológicos, a la palabra haeresis que aparece ligada a diversos significados que remiten a las ideas de opinión, dogma, partido, secta. El significado de secta que dan los diccionarios bajo la definición de ‘conjunto de fanáticos que siguen una parcialidad religiosa o ideológica’ no es apropiada a su uso más aquilatado que originalmente sirvió para designar a una ‘doctrina particular de algún maestro que la halló y la explicó, aceptada y defendida por un conjunto de secuaces o seguidores’ (...). Y aunque la palabra ‘herejía’ y el término ‘secta’ se ha usado antiguamente para designar en el campo filosófico, las opciones o tendencias de las diversas escuelas y métodos, prosperó hasta imponerse en nuestros días, por encima de cualquier otra definición, como denominación común para todas las agrupaciones religiosas desprendidas de un culto o doctrina original, por lo general, en disidencia con los dogmas o con las prácticas rituales consideradas ortodoxas. Para la Iglesia, stricto sensu, eran técnicamente ‘heréticas’ o ‘heterodoxas’ todas las sectas o iglesias protestantes derivadas de la reforma, desde el momento en que se consideraban apóstatas o tránsfugas de Roma”.

Dice el presbítero Osvaldo D. Santagada, en “CARACTERIZACIÓN Y SITUACIÓN DE LAS SECTAS EN AMERICA LATINA”, del libro “LAS SECTAS EN AMERICA LATINA” que “el sentido in malam partem de la palabra secta es anterior al cristianismo. Proviene del judaísmo rabínico que llamó genéricamente ‘sectas’ a las corrientes y facciones que se alejaban de las tradiciones rabínicas (...). Por comodidad, se denominó secta a todo movimiento desgajado del cristianismo, con características especiales y comunes”. En ese libro se mencionan como sectas cristianas a: Mormones, Bautistas, Adventistas del Séptimo Día, Testigos de Jehová, y Pentecostales.

Contrario sensu, para algunos sectores del protestantismo la secta habría que buscarla en el seno de la Iglesia de Pedro.

Escribe Ramón Vallés Casamayor en “EL CÁNCER DEL AÑO 2000. LAS SECTAS” que “la Iglesia Católico Romana es, además de la Iglesia Apóstata, la secta mayor del mundo que, equivocadamente, amalgama la verdad de la Biblia con la mentira y el error que emanan de las costumbres y de las tradiciones inventadas e impuestas por los hombres”. Este autor no escatima a la hora de las acusaciones. Indica que “la Biblia, hablando del Anticristo, en el libro Apocalipsis, en su capítulo 13 y en su versículo 18, dice: ‘Aquí hay sabiduría. El que tiene entendimiento, cuente el número de la bestia, pues es número de hombre. Y su número es seiscientos sesenta y seis’. Pues bien, resulta que la tiara papal lleva dos inscripciones en latín que dicen:

LATINVS REX SACERDOS y VICARIVS FILII DEI. Y que estas frases latinas, si se suman las letras según la numeración romana representan números, se obtiene en ambos casos, el fatídico 666, el número de la bestia (...). Existe una clara relación entre el número satánico 666 de la bestia y la cúpula de mando de la secta religiosa católico-romana”.

Ralph Woodrow en “BABILONIA, MISTERIO RELIGIOSO. ANTIGUO Y MODERNO” sostiene que la Iglesia Católico Apostólica Romana es la continuadora de la religión de Babilonia, cuna de falsas religiones. En su trabajo arremete contra el culto a María; los santos; los templos; el símbolo de la cruz; las reliquias del romanismo; los papas; el celibato; la Inquisición; la misa y las festividades.

Herbert W. Armstrong, fundador de la Iglesia de Dios Universal, publicó un folleto gratuito titulado “¿QUÉ O QUIÉN ES LA BESTIA PROFÉTICA?. A lo largo de sus 48 páginas, identifica a la “bestia” con el Imperio Romano. Y por extensión, a la Iglesia Romana, que no es la “Iglesia verdadera”. Señala que la “marca de la bestia” está en la Iglesia que observe el domingo, la Navidad, el Año Nuevo y el Domingo de Resurrección. Y advierte: “Hoy, todas las naciones están engañadas por este paganismo disfrazado de ‘cristianismo’. Todas han seguido el camino de ‘Babilonia’”.

El sol espiritual está tan nublado que los propios guías confunden a sus fieles. Como bien expresan los Evangelios, los ciegos guían a los ciegos. De lo contrario, no se puede explicar la actuación de la Iglesia de la Argentina durante la dictadura, el silencio cómplice para curas violadores de menores y que el arzobispo de La Plata, monseñor Antonio Plaza, haya entregado en 1984 en la Universidad Católica de la Plata, un doctorado “Honoris Causa” al reverendo Moon, de la Iglesia de Unificación, considerada por el Parlamento Europeo como secta destructiva.


Celebrar o no celebrar ... ésa es la cuestión

 

Se presentan los puntos de vista de dos estudiosos ante algunas cuestiones interesantes sobre la Navidad.

Uno es Paulo Santomauro (“NAVIDAD: TIEMPO DE CONFUSIÓN PARA MUCHOS CRISTIANOS”, artículo publicado en “APOLOGÍA CRISTIANA”, Vol. 3, Núm. 4, Centro de Investigaciones Religiosas, P.O. Box 846, Montebello, CA 90640 EE. UU.)

El otro, Herbert W. Armstrong (“LA PURA VERDAD ACERCA DE LA NAVIDAD”, folleto publicado por la Iglesia de Dios universal, EUA).


Fecha de nacimiento de Jesús y festividad

 

(ver nota ampliatoria en este mismo medio: “¿NACIÓ JESÚS UN 25 DE DICIEMBRE?”)

Posturas

 H. W. Armstrong:

 “¡Jesucristo ni siquiera nació en la época del año que ahora se observa la navidad! Cuando El nació ‘había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño’ (Lucas 2:8). Ésto jamás pudo haber acontecido en Judea en diciembre (...) el invierno era época de lluvias, lo cual hacía imposible que los pastores permanecieran de noche en el campo con sus rebaños (..). Según el relato bíblico, los pastores todavía no habían recogido sus rebaños, lo que hace suponer que octubre no había comenzado aún (...) nuestro Señor no nació un 25 de diciembre, cuando no había rebaños en los campos. No pudo haber nacido después de septiembre, ya que los rebaños aún estaban en el campo de noche. Con esto, debemos descartar la natividad en diciembre. El pastoreo nocturno de los rebaños en los campos es un hecho cronológico (...). La fecha del nacimiento de Jesucristo es totalmente desconocida”.

”¿Cómo pudo esta fiesta pagana introducirse en el mundo cristiano occidental?(...). Recuérdese que el mundo romano había sido pagano. (...) Con el advenimiento del emperador Constantino, quien en el siglo cuarto se declaró cristiano y elevó al cristianismo a un nivel de igualdad con el paganismo, el mundo romano comenzó a aceptar este cristianismo popularizado y los nuevos adeptos sumaron centenares de millares. Tengamos en cuenta que esta gente había sido educada en las costumbres paganas, siendo la principal aquella fiesta idólatra del 25 de diciembre –Armstrong se refiera a Brumalia-. Era una fiesta de alegría y gozaba de un espíritu especial (...). El reconocimiento del domingo por parte de Constantino, día que antes los paganos adoraban al Sol, y cómo la influencia del maniqueísmo pagano, que identificaba al Hijo de Dios con el Sol, dieron motivo a estos paganos del siglo IV, ahora convertidos en masa al cristianismo, para acomodarle a su fiesta pagana del 25 de diciembre (día del nacimiento del Sol) el título de día del nacimiento del hijo de Dios (...). La navidad es una de las principales tradiciones del sistema corrupto llamado Babilonia (...). Tiene sus raíces en la antigua Babilonia de Nimrod (...) nieto de Cam, hijo de Noé (...). El verdadero origen de la navidad está en la antigua Babilonia”.

P. Santomuaro:

“Ante estas afirmaciones corresponde que analicemos con claridad lo que se nos dice. El cristiano debe de “examinarlo todo y retener lo bueno” (1 Tes. 5:21). Además, las leyes de la lógica1 nos deben indicar dónde hay errores de razonamiento. Examinemos los argumentos para ver si son válidos.

Es cierto que el 25 de diciembre los romanos rendían culto a falsos dioses. Es cierto también que la Iglesia estableció el 25 de diciembre para celebrar el nacimiento de Jesús. La estrategia detrás de la elección de esta fecha no fue el combinar lo pagano con lo cristiano, sino enfatizar la victoria que el nacimiento del Señor significó sobre las tradiciones paganas. La Iglesia, al contrario de lo que muchos enseñan, no estaba promoviendo un festival pagano, sino que en un esfuerzo evangélico sin precedentes, estableció y afirmó una celebración rival con el paganismo. Podemos decir que lo hizo con éxito, ya que hoy, 1500 años más tarde, nadie recuerda a los dioses romanos (con excepción de aquellos que se oponen a celebrar la Navidad). El 25 de diciembre está sólidamente identificado en todo el mundo con el nacimiento de Jesús. En realidad, el calendario romano estaba plagado de celebraciones paganas; cualquier otra fecha que la Iglesia hubiera escogido, probablemente hubiera coincidido con algún festival pagano. El apologista G. H. Montgomery comenta lo siguiente sobre el tema: ‘Los líderes de la Iglesia veían en el nacimiento de Cristo el triunfo de la luz sobre las tinieblas, de la primavera sobre el invierno y de la vida sobre la muerte. ¡Qué mejor fecha pudo haber sido seleccionada para conmemorar el nacimiento del Hombre cuya vida, enseñanzas, y muerte vicaria, cambiaron el rumbo de la historia, además de causar que la luz resurja de las tinieblas para ofrecer luz a aquellos que viven en el valle de la muerte! Sería bueno conservar estas cosas en mente cuando observemos la Navidad’.

Como vemos, el intento de manchar la Navidad con matices paganos carece de base sólida y buen razonamiento”.


Fiesta comercial y de abusos

 

Posturas

H. W. Armstrong

“La Navidad se ha convertido en una fiesta comercial, sostenida en parte por las compañías y campañas publicitarias más grandes. (...) Los anuncios publicitarios nos mantienen engañados sobre el ‘espíritu navideño’ (...). El ‘espíritu de Navidad’ es revivido cada año, no para honrar a Cristo ¡sino para vender mercaderías!”.

P. Santomuaro:

”La inmoralidad y el exceso: ¿anulan la validez de la Navidad?

Los que se oponen a que los cristianos celebremos la Navidad hacen mucho hincapié en que la fecha se ha comercializado, en la hipocresía de la gente durante la época, en los regalos, en fin, en la frivolidad de la gente. También se menciona el consumo de licor, los bailes, y la inmoralidad aparejada con esas cosas. Al expresarse de esta manera, insinúan dos cosas: 1) que el cristiano que festeja tal fecha se hace partícipe de dicho exceso e inmoralidad; 2) La conducta inapropiada de la celebración anula la validez de la Navidad.

Tres cosas podemos decir sobre esta clase de razonamiento. Primero, se está cometiendo la falacia de composición; ésta consiste en “suponer que lo que es verdad acerca de un miembro o ciertos miembros de un grupo, debe ser verdad acerca de todo el grupo”.

En otras palabras, suponen que porque hay personas que celebran la Navidad como cualquier otra festividad secular en donde prevalecen los bailes y el consumo de licor, todos los demás la celebran de la misma manera. De hecho, existen millones de cristianos que celebran la Navidad reverentemente y deploran el abuso y la comercialización de la fecha. Segundo, concluir que la conducta inapropiada de algunos durante la celebración anula la validez de la Navidad es cometer la falacia conocida como culpabilidad por asociación. Simplemente, porque malas cosas ocurren en un día en particular, no significa que el día en sí sea malo. La Navidad no tiene connotaciones pecaminosas, es la gente la que se conduce pecaminosamente. Sin embargo, esto no invalida la legitimidad de la celebración. Tercero, este tipo de razonamiento erróneo nos llevaría al absurdo de no festejar nuestros cumpleaños porque algunos se emborrachan en esas fiestas, ni tampoco usaríamos la Biblia, debido a que las sectas la usan inapropiadamente para sus propios fines”.


Razones para no celebrar y para celebrar

 

Posturas

H. W. Armstrong

“No caigas en la trampa detrás de ellos (los pueblos paganos) (...). Nos hemos denominado naciones cristianas, pero sin saberlo estamos realmente en Babilonia, tal como lo predijo la Biblia. Apocalipsis 18:4 nos advierte: ‘Salid de ella, pueblo mío, para que no seáis partícipes de sus pecados, ni recibáis parte de sus plagas”.

Para el fundador de la Iglesia de Dios Universal, “las tradicionales costumbres navideñas” son “vestigios de épocas pre-cristianas” y por ende, paganas. A saber: la corona verde o guirnalda, Papá Noel o Santa Claus, el intercambio de regalos, el árbol de Navidad.

Asegura Armstrong que “la costumbre de celebrar la navidad no es costumbre cristiana, sino pagana. ¡Ello constituye uno de los caminos de Babilonia en que el mundo ha caído!”.

P. Santomuaro: “En realidad, las razones para celebrar la Navidad abundan. Curiosamente, los que escriben en contra de celebrar la Navidad siempre omiten pasajes como Lucas 2:8-14, donde un ángel del Señor se presenta frente a los pastores y les anuncia que trae nuevas de gran gozo para todo el pueblo. Estas nuevas eran que había nacido en la ciudad de David, un Salvador, que era Cristo el Señor. El mismo pasaje describe una multitud de ángeles que apareció alabando a Dios, en clara actitud de celebración.

Si alguien le critica por celebrar la Navidad, señálele con amor que la Biblia dice que nadie debe juzgarnos por días de fiesta (Col. 2:16; Rom. 14:5). Como vimos, no hay un solo argumento sólido que impida al cristiano rendir homenaje en espíritu y en verdad, ni de celebrar el hecho de que en el plan eterno de salvación, Dios mismo hizo su entrada personal y física en la arena de la historia (Jn. 1:14;

1 Tim. 3:16) para “justificarnos gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús” (Rom. 3:24)”.


Néstor Genta

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Armin Vans
 

1 comentario Dejá tu comentario

  1. Felicto a, H. W. Armstrong El dice la verdad sobre la Navidad. A ustedes mi admiración por propiciar este debate, a Néstor debo reconocerle meritos periodisticos y desearle feliz año nuevo

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