Quedó en evidencia que el Gobierno hoy piensa electoralmente. Se mueve de esa forma. No importan muchas otras cosas más allá del armado de listas, la campaña y, a lo sumo, el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional.
El Gobierno aprieta al FMI para que suelte fondos lo antes posible, necesita patear la devaluación que se hace cada día más palpable y para ello necesita dólares, frescos, intactos. Verdes que pueda utilizar en el corto plazo.
El Gabinete nacional se encuentra desdibujado. Hasta el asesor estrella, Santiago Caputo, carece de poder para decidir electoralmente. Karina Milei le cortó el chorro a raíz de decisiones que no aprobaba.
La intromisión de Caputo durante la entrevista que le realizaba Jonathan Viale a Javier Milei fue el primero de una serie de errores que fueron juzgados por la secretaria General de Presidencia. Aplicó silenciosamente la guillotina.
La misma suerte corrió la ministra de Seguridad Patricia Bullrich quien, luego de la represión en las “marchas de los jubilados” realizadas en las inmediaciones del Congreso Nacional fue guardada. El titubeo en las entrevistas periodísticas terminó de sellar su silenciamiento.
Tal parece que el Gobierno está más desunido que nunca. El panorama político dio un giro de 180 grados desde la asunción de Milei a la presidencia. Corrió mucha agua bajo el puente.
La determinación de dejar las decisiones políticas en manos de su hermana fue un grave error de parte del jefe de Estado, ello quedó demostrado en terreno porteño, donde aisló a Ramiro Marra, designó a una camporista y se rehusó a hacer un acuerdo con el PRO. Todas medidas con desventaja electoral.
Pero parece que el presidente no tiene ningún interés en corregir ese error. “El jefe” tendrá sus conocimientos, pero claramente es una mala lectora de la política local.
La oposición, por otro lado, busca sacar rédito del escándalo $LIBRA. Busca incansablemente debatir proyectos a tal respecto en el Congreso Nacional intentando machacar la figura presidencial y con ello arrastrar a La Libertad Avanza a una caída de la aprobación social.
Como si fuese poco, diario Clarín publicó este martes que Milei se reunió con Mauricio Novelli, quien visitó la residencia de olivos y la Casa Rosada en al menos diez oportunidades. Se trata del nexo entre el presidente y los creadores de la criptomoneda, lo que implica un nuevo golpe en el marco de la causa conocida como criptogate.
Y si de la oposición se habla, también está peleando una fuerte batalla, sobre todo en terreno bonaerense, donde el gobernador Axel Kicillof y la ex presidenta Cristina Kirchner se trenzan en una feroz interna que promete dar mucho que hablar.
En defensa de Kicillof, intentó construir un puente con La Cámpora, pero esta rompió intempestivamente el diálogo enviando al Senado provincial un proyecto para realizar elecciones concurrentes, en contraposición a lo pedido por el gobernador, quien trabaja a contrarreloj para conseguir el desdoblamiento.
Como respuesta, el ex ministro de Economía pidió que este jueves se trate la suspensión de las PASO, lo que le daría vía libre para adelantar las elecciones y lograr su cometido ganándole una de las batallas a su ex mentora.
Lo que busca la ex vicepresidenta es tener el control del armado de listas en la provincia de Buenos Aires. No solo en lo relativo a lo provincial, sino también en los distritos municipales que conforman el terreno bonaerense.
Asimismo, desde el entorno de CFK dejaron esparcir la noticia (no confirmada) de que sería candidata a diputada provincial si es que Kicillof decide finalmente adelantar las elecciones legislativas.
De finalmente resolverse de esta manera, se pueden hacer dos lecturas al respecto. La primera es que Cristina buscará conseguir fueros parlamentarios ante la inminente condena de parte de la Corte Suprema en el marco de la Causa Vialidad. La segunda es subirle un tono a la guerra que inició con el gobernador. Será una piedra en el zapato de Kicillof. Cabe resaltar que hoy despunta como presidenta del PJ nacional.
Como sea, como en cada año electoral, las internas se exponen aún más fuerte de lo que se preveía con aterioridad y la política saca a relucir sus miserias y sus egos… y este 2025, aparentemente, no es la excepción.