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Ojo con los falsos tratamientos para adelgazar

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HOMEOPATÍA ASESINA
HOMEOPATÍA ASESINA

Silvina fue más que elocuente en sus términos. “El médico me dijo que trabajaba con recetas homeopáticas y que junto a la dieta me iba a dar unas pastillas con yuyitos para controlar la ansiedad. Todo natural, me repitió. En una semana bajé tres kilos y medio, pero me empecé a sentir mal: me despertaba con la presión por el piso y no podía subirla. Mandé a analizar las píldoras y descubrí que tenían anfetaminas”.

 

Silvina Más tiene 29 años, es profesora de educación física y ex jugadora del seleccionado argentino de hockey sobre césped. El tratamiento para adelgazar le costó muy caro. No sólo le afectó la salud, sino que, además, la alejó del deporte durante medio año: por la presencia de tal psicotrópico –que ella desconocía–, un control antidoping le dio positivo y fue sancionada. Silvina es una de las miles de personas estafadas en consultorios pseudo naturistas que, sin que los pacientes lo sepan, tratan la obesidad y otras dolencias con peligrosos cócteles que incluyen anfetaminas. Se trata de redes de consultorios, extendidas por todo el país, que actúan en connivencia con farmacias y facturan cifras millonarias. Sólo en Capital Federal, el monto se calcula en 300 millones al año.

Fue la desarticulación de una de las organizaciones hace pocos meses, con una veintena de consultorios en la ciudad de Buenos Aires y el conurbano, lo que permitió ver el espejo de esta estafa.

“Estos tratamientos son un grave problema de salud. En general, las pastillas que recetan tienen anfetaminas o alguno de sus derivados, sedantes para contrarrestar su efecto excitante, y diuréticos, con lo cual la paciente elimina grandes cantidades de líquido en poco tiempo y pierde peso rápidamente, pero no masa corporal”, detalló oportunamente, Susana Gutt, jefa de Nutrición del Hospital Italiano.

Las anfetaminas o sus derivados actúan sobre el sistema nervioso central inhibiendo el apetito y aumentando el gasto calórico. El efecto parece mágico. Los pacientes no tienen hambre y además, queman más calorías sin hacer ejercicios físicos. Pero estas sustancias no son inocuas. “Producen irritabilidad, insomnio, excitación y también actúan sobre el aparato cardiovascular, generando palpitaciones y taquicardia. Por eso, sólo se deben utilizar bajo un estricto control médico, por profesionales muy estudiosos, en pacientes con un sobrepeso muy grande”, advierte Jorge Braguinsky, director del Curso de Posgrado de Nutrición Clínica de la Universidad Favaloro.

"Está probado científicamente que el abandono de esta clase de píldoras produce un incremento de peso mayor al perdido”, agregó la doctora Gutt. Exactamente eso le pasó a Silvina Mas. Empezó el tratamiento con 59 kilos. “Quería bajar dos, porque me sentía muy pesada para jugar al hockey”. A la semana de tomar las pastillas la balanza le marcó 3 kilos y medio menos. Pero no se sentía bien: cada mañana se levantaba con baja presión arterial, y luego de dos meses y medio decidió abandonarlas. “No sólo recuperé el peso perdido sino que aumenté aún más y llegué a 62 kilos. Me costó siete meses volver a mi peso, aunque hago un entrenamiento deportivo intensivo”, contó Silvina, una destacada jugadora de hockey del plantel de primera división del Club Atlético Lomas. Al médico se lo había recomendado una amiga que se atendía en su consultorio, ubicado en la calle Bosch al 2000, en la localidad de Banfield. La consulta fue en junio de 1999.

Silvina no sabía que estaba tomando anfetaminas. “Nunca me lo advirtió. Cuando fui a verlo me dio una dieta, que era la misma para todas las pacientes porque ya la tenía fotocopiada, y me dijo que me iba a dar unos yuyitos para controlar la ansiedad. Todo natural, me repitió. Nunca vi la receta. Me dijo que a los dos días fuera a buscar los frascos a la Farmacia del Aguila, en Laprida y San Martín, en Lomas. Eran tres: unotenía pastillas verdes, como si fueran de pasto, con un olor muy fuerte a yuyos”, recordó Silvina.

Descubrió el contenido de las píldoras a la fuerza. El 17 de agosto, se estrenó en el campeonato de primera división de hockey femenino el control antidoping, como se acostumbra en el fútbol profesional. Al finalizar el partido entre Lomas y el CASI, Silvina salió sorteada para ser testeada y su análisis dio positivo. Como no había tomado nada que pudiera perjudicarla en el control, decidió analizar las extrañas píldoras verdes: entre otras sustancias, tenían fenilpropanolamina, un estimulante derivado de las anfetaminas, y un diurético llamado clorotiazida. Silvina se quedó sin jugar el resto de 1999, por una suspensión de la Asociación Argentina Amateur de Hockey sobre Césped.


Recetar y facturar

El negocio principal de estas redes de consultorios de falsa homeopatía está precisamente en las pastillas. Mientras el costo de la consulta es mínimo (entre 5 y 15 pesos), el precio de cada frasco –para un mes de tratamiento– oscila entre 45 y 100 pesos. Ese monto se reparte entre los líderes de la organización y las farmacias asociadas, a las que las pacientes son enviadas a comprar el preparado mágico. Muchas veces son las mismas farmacias –que elaboran las pastillas– las que arman la red y contratan a médicos recién graduados para hacer el trabajo sucio. Es frecuente leer entre los pedidos de empleo de los avisos clasificados, por ejemplo, pedidos de “médico joven p/consultorio obesidad giras al interior”. En estos casos, el profesional recorre durante toda la semana distintos pueblos del interior y atiende en casas de familia, que alquilan una habitación a la organización una vez por mes y divulgan entre sus vecinos la llegada del especialista. Ese día, el consultorio -.que no suele tener habilitación como tal– explota de mujeres. Lo único que hace el médico ambulante es prescribir las pastillas, que las pacientes reciben en sus domicilios a los pocos días, otra variante del sistema.

“La ley 17.132, que rige el ejercicio de la Medicina, prohíbe enviar al paciente a una farmacia determinada y cobrar un retorno por ese procedimiento”, alertó Antonio Somaini, presidente del Colegio de Farmacéuticos y Bioquímicos de la Capital Federal. Somaini señaló que es muy conocido el accionar de estas redes de consultorios de pseudo homeopatía. “En las recetas magistrales escriben nombres de fantasía, que esconden las anfetaminas y sólo puede interpretar la farmacia que es cómplice, algo que también está prohibido. La receta debe poder leerla cualquier profesional”, agregó.

La obesidad es una enfermedad crónica, sin tratamiento efectivo: se puede controlar, pero no curar. “El 70 por ciento de las pacientes que atiendo de más de 23 años ya probaron con pastillas pseudo naturistas”, señaló Gutt, del Hospital Italiano. “Alrededor del 50 por ciento de las personas que nos consultan han pasado por algún tratamiento con recetas magistrales”, apunta la psiquiatra Ester Strada, del Equipo de Trastornos de la Alimentación del Hospital Durand. El costo sobre la salud es alto. “He visto mujeres que cuando dejan de tomar estas pastillas con anfetaminas terminan con depresiones, por déficit del euforizante”, precisó Strada. “Tengo pacientes que han tomado pastillas durante 10 o 12 años y quieren dejarlas, pero no pueden: la supresión de los diuréticos le producen edemas distintas partes del cuerpo. Los cócteles son nefastos”, agregó Gutt.


(con la colaboración de Christian Sanz)

 

3 comentarios Dejá tu comentario

  1. DESEARIA SABER DONDE DEBO DENUNCIAR EL AVERGONZANTE ACTUAR DE ESTOS SEUDO MÉDICOS HOMEOPÁTICOS, QUE RECETAN ANFETAMINAS, AFIRMANDO QUE SON COMPUESTOS NATURALES SIN EFECTO CONTRAPRODUCENTE ALGUNO.. SIN MÁS, SALUDO A UDS MUY ATTE, QUEDANDO A LA ESPERA DE SU MÁS PRONTA RESPUESTA.

  2. Quería comenzar un tratamiento homeopático pero como ya tengo experiencia en falsos homeopáticos antes de encargar el remedio quise investigarlo, mi sorpresa es que un homeopático que se dice unicista me recetó un medicamento con nombre de fantasía no queriendome informar el o los nombres universales del mismo, tampoco la farmacia quiso hacerlo aluciendo que no están autorizadas, que el remedio llega a mi casa con ese nombre en un frasquito. ni siquiera puedo saber de que origen es, animal, vegetal o mineral, siendo yo vegetariana debo confiar ciegamente e la decisión del dr. que aparentemete se ofende que yo ejersa el derecho a saber que consumo. DESEARÍA SABER SI EL CASO ES PARA DENUNCIAR O ESTAN EN LEY,

  3. sintiendome mal, me dirigi a un centro de parasitologia donde me dieron a tomar unas pastillas y jarabe preparado por una farmacia que trabaja con el dr. me suena a ilegalidad, espero su respuesta

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