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Empezó a instalarse el debate por el post-cristinismo

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(A ESTA ALTURA, ¿SE PUEDE SALVAR EL PESO ARGENTINO?)
(A ESTA ALTURA, ¿SE PUEDE SALVAR EL PESO ARGENTINO?)

En debates ocurridos en estos últimos días entre profesionales y participantes de la vida política porteña, comenzó a ocurrir algo que hasta hace poco no pasaba: se empezó a hablar del post-cristinismo. Se trata de un fenómeno que aún podría darse en las postrimerías del gobierno nacional actual, un fenómeno parecido o comparable con los últimos años del gobierno de Carlos Menem, el anterior “Carlos” que marcó aquella década.

 

Creemos que el ciclo económico como se pensaba en 2004 o 2005 ya está terminado desde la “guerra del campo”, pero fue puesto a flotar por nuestros “mandamases” diletantes, tanto Él como Élla. Este ciclo económico moribundo cuenta con la inédita situación de no sufrir con un ahogo financiero en lo inmediato —como nos tenía acostumbrado nuestro país en el pasado— dado que la sociedad ha permitido, sin reacción alguna, tanto un manejo de la cosa pública como una matriz impositiva no solo dudosa desde lo jurídico, sino, de una presión antiproductiva inédita e inaudita.

También, pero en especial, con la entrada de un flujo de dólares por retenciones altísimas de soja y otros productos agropecuarios, que el gobierno ha decidido capturar, y potenciar al cancelar dichas liquidaciones de granos y subproductos al dólar insólito e inhallable de $4,65, con lo cual procede a capturar casi el 60% del valor —real— los referidos exportables.

Todo ello, sumado a la compulsividad expropiatoria y confiscatoria que se fue dando de a poco, y que solo se hizo notar hace un tiempo con la captura selectiva de las acciones de YPF-Repsol —aún no pagadas— pero que fue trastocando la matriz económica. En donde el Estado ha pasado a tallar fuerte, al punto que su participación representa la friolera de un PIB estatal, desagregado, de algo más del 45%, lo que ha arrastrado al “modelo” a la situación de inviabilidad y de un preanunciado desfinanciamiento, ya que al participar de cada vez más entes económicos, las necesidades de mantenimiento, proyección e inversión aumentan, y todos sabemos que el Estado expropia rápido, pero mantiene mal e invierte poco.

Y no solo eso: reduce la posibilidad de potenciar la inversión privada —local y extranjera— al capturar muchas veces áreas o sectores que no se justifican que sean capturadas.

Dicho más simplemente, no existe posibilidad, no hay ingreso de divisas que alcance —aún capturando todo como con aspiradora— para sostener semejante andamiaje, subsidios cruzados y gastos incontrolados, y luego de todo ello, invertir. La “maquinita”, como consecuencia, sale a taponar todos los “agujeros” que dicha insensata política genera, depreciando más y más el valor de la moneda, y a la vez, el “rojo” del Tesoro  —o sea, el “Estado”— para con el Banco Central, que está lleno de papelitos que dicen que el “Tesoro” —el hambriento e insacible Tesoro de Cristina— algún día pagará. Así, el peso trastabilla por la barandilla ajando y bajando su valor frente al concierto global de monedas, y no solo contra el dólar como se dice para simplificar.

En concreto, los “papelitos” que querían imprimir Boudou, Vandenbroele y Núñez Carmona —si ellos fueran “Old Found”— valen como eso, como “papelitos” y no como moneda.


Panorama económico=panorama político

 

Como todo programa que no cuenta con viabilidad economíca, pero, tampoco política, se abre el debate de si la continuidad es posible dentro de la reforma, dentro del ciclo, o los cambios han de producirse por shock. Decimos que no hay continuidad política no solo porque el ahogo lo produce la misma idea verticalista y fanática de los seguidores —poco dúctiles ante los cambios externos— que solo parecen brillar cuando la corriente es benéfica, pero, carecen de cintura para asimilar los cambios; El nihilismo Cristinista adolece no solo de capacidad de cambio, sino, de reflexión sobre los pormenores a cambiar, además de sensatez, a todas luces, y en consecuencia no solo se aleja a ritmo geométrico de la solución, lo hace también de la realidad;

Desde la faz política, las figuras con posibilidad de asumir los cambios que inevitablemente se deberán afrontar se alejan cada vez más de la figura central oficialista, Cristina Elizabet Wilhelm, viuda de Kirchner, pero no para “aislarse” como ocurría en los “años de vacas gordas” con, por ejemplo, Felipe Solá —hoy el la periferia kirchnerista esperando que manque Scioli, o buscando alguna fisura— sino para sumarse a pensamientos superadores a los actuales planteos rígidos y verticalistas; Se colocan “dentro” pero “fuera”: en definitiva, podemos asumir que la posibilidad de continuidad estará en el cambio, y no en la reafirmación contumaz de los errores actuales, errores no solo económicos, sino también políticos —como definanciamiento y costo que se hace pagar a los gobernadores, empujados a subir impuestos— sociales —nadie cree ya en la “inculsión social que nunca llegó en 9 años— y de representación —el sueño de una adolecencia adoctrinada en escuelas y revolucionando, desde las aulas, con el juego de tablero “Héroe Colectivo Camporita” debajo del brazo, caminando hacia su 17 de octubre en la plaza de mayo—

Así, como decía Nietszche, los acontecimientos nos pasan delante de la vista, y no los vemos, no llegamos a captar la magnitud del deterioro político —autogenerado— por el oficialismo, así como tampoco nos damos cuenta que la continuidad se produce necesariamente dentro del mismo oficialismo dado que es el poder el que construye la representación falsa actual, y no “la política”, cosa que, hasta que no concluya la crisis del 2001/2001 que seguimos padeciendo, no se retomará la senda de una nueva república de participación, seguramente más moderna y con esquemas de representación semi-directa, horizontal, y sin una construcción “desde la construcción del poder” en donde 4 popes digiten desde un despacho o un comité hasta el que va número 16 en la lista de concejales del pueblo de Perico.

En definitiva, en sus ansias de “construir el aparato de poder”, esto es, un modelo de poder absoluto en cabeza presidencial, inconscientemente el cristi-kirchnerismo construye una realidad imperial y funcional al acuchille —su propio acuchille— dado que desmonta el aparato institucional al punto de concentrar todo el poder en una figura que arma y desarma el andamiaje aún sobre cualquier norma… y construye, al mismo tiempo su propia antítesis —Hegel—. Está ahí, solo que lo vemos luego de que se va desencadenando, como diría Nietszche: “La alondra, levanta vuelo en el crepúsculo”.

Como hechos inductores de todo este proceso podemos recordar, así, a aquel Sergio Massa administrador de Anses, que declaraba en 2005 “a los jubilados y pensionados no se les apela las sentencias” pasamos, sin darnos cuenta, al millón de juicios por reajuste—pronto— y el asalto de los fondos del Anses; Así como pasamos de la “fórmula de equilibrio” Kirchner-Scioli, pasamos hoy a las operaciones de Gabriel Mariotto, y las acusaciones de “planta” hacia Scioli, por parte del Intendente de Lanús Darío Díaz Pérez.

Y así como teníamos “el rebote” económico del “dólar alto y competitivo” y “los superávits gemelos positivos” pasamos a uno de los déficits más altos del mundo, la inflación más alta del mundo, 15 “dólares” diferentes, y un cepo cambiario que ha dado de muerte —¿Para siempre?— a la posibilidad de un peso que sea reserva de valor, aunque sea, mínimamente, a mediano plazo.

Las cosas “nos pasaron delante de la vista”, y no las vimos llegar. ¿Quién tiene más chance de caer bajo las estocadas del puñal? ¿Cristina, nuestra César de cabotaje, o los “senadores/gobernadores modelo siglo XXI que le hacen la corte”? ¿Los pibes de La Cámpora, repartidores de dados y tableros de salón, o los Barones del Conurbano? ¿Los figurones “pianta-votos” puestos a la fuerza como Bielsa, Rossi, Capitanich, Mariotto, etc. etc. o los gobernadores que nada tienen que perder y mucho para confabular?


El post-cristinismo no puede reciclarse a sí mismo

 

Resulta muy difícil que el peso argentino salga del coma cuatro en el cual la “mala praxis k” lo ha hecho caer, un poco por circunstancias de su despropósito sostenido en el tiempo, otro poco por el placer con que parecen disfrutar estos inconscientes, esto es el echarle nafta al fuego.

Lo que sí parece seguro es que no veremos una cadena nacional en donde se recicle o se reconduzca la línea político-económica oficial. Ello lleva a la conclusión que este coche choca, no lo harán frenar ni a centímetros del paredón. No morirán con las botas puestas, porque el fanatismo no implica dignidad, no es condición necesaria, y los indignos también se pueden anotar en la fila, como en este caso, de los inconscientes y fanáticos.

También, por experiencia de estos 9 años, llegamos a la conclusión que nunca el cristinismo reconocerá un error, confirmando el futuro antedicho. Es tan seguro el estallido como su victimización posterior, de la que harán uso, y el usufructo de las penurias del continuador, atento la bomba de tiempo impresionante e inédita que dichos sucesores –y todos nosotros, vamos- deberemos levantar como la más pesada hipoteca de la cual tengamos memoria. Bomba de tiempo que ya no será como se especulaba hace 1 o 2 años como un “Rodrigazo” sino de una dimensión reconfigurativa de lo social sin que haya precedentes imaginables, hasta ahora.

La pregunta sobre que harán los continuadores, como se resolverán estas pesadas cargas, no excluyen el moribundo peso. No alcanza con un “Rodrigazo”, porque no alcanza para salvar la confianza en el peso, ni para desenmarañar el desastre de precios relativos actuales, ni resuelve los niveles ínfimos de productividad —en constante caída desde hace 12 años— y tampoco resuelve el problema del cepo cambiario y el balance de pagos negativo —sin los desastres de Guillermo Moreno, o “cepo de importación” la balanza comercial sería ampliamente deficitaria al punto de “comerse” las reservas que ya no hay—.

La verdadera dimensión del aquelarre que se ha creado se verá cuando se desaten todas las pujas, todos los demonios, la puja de precios, los controles sean saltados como vallas, el futuro “parate” de recaudación producto de seguir “apretando el torniquete impositivo”… y los factores productivos no respondan ante el desequilibrio político evidente que la insostenibilidad de estas medidas —y este régimen— cuando este zafarrancho no se pueda sostener mas… cuando a la reina K le avisen que no es ni reina, ni joven, ni bella… ni poderosa.


¿Un cambio de moneda?

 

Cuando la situación económica no se puede enderezar o no se quieren producir cambios de política económica porque se ha colocado a la misma por debajo de las necesidades personales o electorales, el futuro de un signo moneratario es simple: primero la agonía —estadía actual— y luego, la muerte.

Pero, no estamos ante una “crisis estacional”, o coyuntural, sino ante el convencimiento de un régimen que se puede vivir bajo una doctrina anti – empresa, y con la anti - inversión —administración de la renta privada— y que se puede sostener por mucho tiempo esto. Tamaño el disparate… por ello tampoco un simple cambio de moneda —algunos hablan de ello cuando el “blue” roce los $10, antes de las elecciones de 2013— y con todo lo que ello implica, podría cambiar de cuajo o enderezar este desastre, desandarlo, sin un cambio político profundo, aún dentro del oficialismo. Muy por lo bajo se habla de un posible “salvavidas” para los últimos dos años de mandato cristinista, sobre todo si la inflación se acelera en 2013, dado que sería insostenible en 2014 y pondría en duda la finalización normal del período constitucional ante tamaño desgaste. Y todo ello, por la imposibilidad —declarada como decisión número 1— de no cambiar un ápice, una coma, del “modelo”, un modelo que se deteriora cada día más en todas —todas— las variables económicamente analizables, tornando cualquier defensa —si hubiera debate— en injustificable. Deterioro geométrico, como el antedicho deterioro político, mientras los “potenciales sucesores” se prueban la “pilcha”.

Allí veremos la cara más monstruosa de la crisis, en toda su dimensión, sin ataduras ni alocados corrales, precios máximos, importaciones atadas a exportaciones, precios digitados desde la Secretaría de Comercio, o dividendos pagados “a voluntad” de una especie de Politburó que ya tiene los días contados.

La realidad se los está contando, cada día, más aceleradamente, aunque no lo veamos.

Así estamos.

 

José Terenzio

 
 

31 comentarios Dejá tu comentario

  1. Gana de nuevo Crispara mi muchachos, la gente no aprende mas, cuando corten los planes y subcidios quiero verlos, pobres ay Papa

  2. dale muchachos tengo ollas nuevas a la venta quiero hacerme millonario como el capo de teching inverti el ollas de teflon, aluminio y acero quirurgico suenan bastante fuerte con estas ollas amigos podremos derrocar a Kretina de una vez por todas¡¡¡¡¡!!!!!

  3. Cacerolazo en todo el Pais 13 de setiembre a las 19 hs. En Plaza de Mayo, en tu balcon y en todas las plazas del pais. Por las Instituciones, la Republica y NO a la reforma constitucional. No se puede NO participar. Van por tu casa!!!!!!!!!

  4. Entre en esta pagina de casualidad Salgo aterrado de tanta odio que destilan los comentarios Cordura y sensatez les hace falta Por que los analisis son absolutos y parciales La realidad siempre tiene mas de una mirada Los que escriben los articulos y la mayoria de los opinadores tiene una sola Tanto yemor les da este gobierno y la figura de la Presidenta?

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