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El día que Illia mandó de vuelta a Perón

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Historia de hace 55 años
Historia de hace 55 años

El 2 de diciembre de 1964, 55 años atrás, el pueblo argentino se anotició de que el ex presidente Juan Domingo Perón se encontraba detenido en dependencias militares del aeropuerto internacional de Río de Janeiro, luego de haber sido obligado a abandonar la aeronave que lo traía de regreso a la Argentina tras nueve años de exilio.

 

Ricardo Balbín, murió el 9 de septiembre de 1981. Amigo y adversario de Perón.

El “Operativo Retorno” del general Perón, anunciado por su dirigencia partidaria local, había sido frustrado por las autoridades brasileras a pedido del ministro de Relaciones Exteriores argentino, Miguel Angel Zavala Ortiz, según hicieron saber los responsables de Itamaraty.

Los “gorilas”, que tenían una fuerte influencia en la cúpula de las Fuerzas Armadas y en el conjunto de la dirigencia política incluyendo la de la gobernante Unión Cívica Radical (UCR), se habían conmocionado cuando en septiembre se formuló el anuncio del “Operativo Retorno”.

El gobierno del presidente Arturo Humberto Illia había sido el producto de la proscripción tanto del peronismo como organización como de sus dirigentes en forma individual, ya que la administración de facto de José María Guido, a través de su ministro del Interior, el radical Carlos Adrogué había, incluso, proscripto la candidatura del neurocirujano Raúl Matera por el Partido Demócrata Cristiano (PDC).

La llegada de Illia a la presidencia, con poco más del 20% de los votos, fue un acuerdo de compromiso en el Colegio Electoral con el mismo PDC, el ultragorila Partido Socialista Democrático (PSD), los conservadores de la Federación Nacional de Partidos de Centro (FNPC) y una serie de fuerzas provinciales nucleadas en la Confederación de Partidos del Interior.

Pero esa suma de electores en el Colegio no se tradujo en una coalición gubernamental, por lo que el Poder Ejecutivo Nacional fue el simple representante de ese poco más del 20%, mientras se endurecía la postura de sus oponentes, en particular del peronismo que había obtenido algunas bancas a través del disfraz de partidos provinciales, como el chaqueño que ganó esa gobernación de la mano de Bittel.

Los radicales habían mostrado su vocación de evitar todo acuerdo con el peronismo cuando en la Cámara de Diputados el 12 de agosto de 1963 prefirieron acordar con el aramburismo representado por la Unión del Pueblo Argentino (Udelpa) la vicepresidencia segunda del cuerpo, a pesar de tener menos legisladores, que con los peronistas provinciales sumados.

En el gabinete de Illia predominaban los amigos del presidente, tanto los de su Córdoba de adopción, como el ministro del Interior, Juan Palmero, como los de su Pergamino de nacimiento, tal el caso del ministro de Trabajo, Fernando Solá, quien mantuvo ab initio fuertes controversias con los sindicalistas.

Los sindicalistas, entre los que se destacaba el textil Andrés Framini luego de su victoria en Buenos Aires dos años antes, habían lanzado en mayo de 1964 su “Plan de lucha”, que fue apoyado por el Partido Comunista (PC), el PDC, el Movimiento de Integración y Desarrollo, el hoy Partido Intransigente (PI) y algunas otras fuerzas menores, todo lo cual permitió la ocupación de once mil fábricas en todo el país.

Con ello el sindicalismo desbarató la ofensiva que planeaba el gobierno radical para reformar la legislación existente en materia de asociaciones profesionales, de manera de minimizar el, por entonces, enorme poder que tenía el gremialismo obrero, y para lo cual IIlia y Solá habían confiado, como años después Raúl Ricardo Alfonsín y su ministro Antonio Paulino Mucci, capitalizar en favor de sus proyectos, las grandes diferencias que existían entre los líderes peronistas.

La venida de Perón en medio de la aplicación del “Plan de lucha” cegetista fue una de las cuestiones clave que horrorizaron al gobierno argentino y al conjunto de los grupos gorilas, por lo que no fue extraño que el canciller Zavala Ortiz, principal dirigente nacional del “unionismo” (la corriente más antiperonista dentro de lo que es hoy la UCR), se encargara de “resolver” las cosas cerrando la posibilidad de que Perón retornase al país.

Esa no fue una solución sino un empeoramiento de las cosas, porque mientras Perón era remitido a Madrid por la dictadura militar brasilera del mariscal Humberto de Alencar Castello Branco el quiebre con la oposición fue mayor y en 1965, el peronismo legalizado, con apoyo del comunismo, ganó las elecciones en todo el país. Perón recién pudo regresar al país ocho años después.

 
 

7 comentarios Dejá tu comentario

  1. El de illia fue un gobierno que como el de frondizi no tuvieron nada de democráticos ya que emanaron de un sistema restrictivo basado en la proscripcion de la principal fuerza política del país, es hora de desmitificar un poco a estos ex presidentes puestos a dedo por la corporación militar. Incluso debemos recordar que llegaron a anular los resultados allí donde sus candidatos perdieron y ganó el peronismo disfrazado. Eso sin mencionar que illia y frondizi fueron golpistas subversivos que apoyaron el derrocamiento del gobierno constitucional y popular de peron. Ahh pero después los golpistas que no dejan terminar a los demás son los peronistas..

  2. Estoy orgulloso de la resistencia de aquella gloriosa CGT al viejo usurpador de illia.. Derrocar a esa clase de gobiernos fraudulentos era en ese entonces un deber patriótico y moral.

  3. Si los revolucionarios del 55, hubieran tenido un poco mas de paciencia, Peron se caia solo, y hoy seria un presidente mas en la historia, pero la dirigencia siempre apurada, al derrocarlo y no fusilarlo en el acto, creo un mito, un mito perdurable y vengativo que una y otra vez cambia de traje y vuelve, vuelve y vuelve, cada vez mas desdibujado y mutando del filo fascismo mussoliniano al stalinismo mas puro....solo que esta vuelta se encontraron con una nueva realidad y si bien siguen batiendo el bombo con Peron y Evita, es una realidad que el primero murió en 1974 y la segunda en 1952, solo gente con grandes deficiencia de aprendizaje y comprensión pueden seguir idolatrando a esos muertos, salvo que y es casi una constante que los crápulas que exhiben esos retratos lo realizan con el solo fin de engañar incrédulos y así usufructuar bienes y hacienda por todos lados

  4. Elea ¿cual revolución? Lo del 55 fue más bien una involución y un claro intento de restauración oligárquica resistido por los sindicatos y el pueblo peronista que incluso proscrito siguió siendo la principal fuerza política del país. A tus "revolucionarios" ya nadie los recuerda, pasaron a la historia como una banda de criminales que masacro a su propio pueblo en la plaza... Ni una callejuela llevara el nombre de alguno de ellos jamás..

  5. Fernando del curro(algún kioskito peroncho debe tener)Illia tenía razón;la vuelta de Perón trajo más desgracias de las q produjo su aparición a partir del golpe del 43.La historia es contrafáctica,pero si Rojas lo hubiera fusilado en el 55,tal vez hoy seríamos un país mucho mejo(aunque no faltaría relatos como este,donde los peronchos de víctimizan)

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