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Todo roto

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"Para corromper a un individuo basta con enseñarle a llamar ‘derechos’ a sus anhelos personales y ‘abusos’ a los derechos de los demás". Gilbert K. Chesterton
“Para corromper a un individuo basta con enseñarle a llamar ‘derechos’ a sus anhelos personales y ‘abusos’ a los derechos de los demás”. Gilbert K. Chesterton

Todos los días me pregunto, contemplando desde adentro a esta Argentina tan penosa, cuánto falta para que todo termine aquí en un “big bang” similar al que dio origen al universo. ¿Ocurrirá cuando los fiscales Diego Luciani y Sergio Mola pidan la condena de Cristina Fernández o cuando se emita la sentencia? Sobre todo, mi inquietud se dirige a imaginar cuál será el resultado final y quiénes sobrevivirán a la explosión y lograrán imponer su propia ideología en nuestro país. De ser, durante 150 años, un ejemplo que buscaban imitar todos nuestros vecinos y un imán que atrajo a millones de inmigrantes que huían de las tragedias que enfrentaban en sus naciones de origen, y aquí forjaron una sociedad con enorme movilidad social ascendente, fruto del esfuerzo y del mérito –“m’hijo, el doctor”-, llegamos a este presente que nos duele tanto.

 

El miércoles, día del Padre de la Patria, la ciudad de Buenos Aires fue, una vez más, un escenario que mostró el descalabro mental que la demagogia produjo por la falta de educación y la falsificación de la realidad y por la vocación clientelista, corrupta y prebendaria de quienes nos gobiernan, sean éstos funcionarios, educadores, empresarios o dirigentes gremiales y sociales. Las simultáneas marchas de la CGT y de la izquierda dura tuvieron un denominador común, expuesto por una foto que se viralizó: un camión-jaula de ganado transportando pobres, que ignoran para qué asisten o contra qué protestan. La central obrera, impedida de enfrentar a un gobierno peronista del cual, al menos teóricamente, forma parte, se vio obligada a realizar contorsiones dialécticas para no inculparlo por la inflación y la pobreza que nos afectan, y sólo agregó confusión al panorama.

El Estado ha gastado, durante 70 años, más dinero que el que tenía y ahora, cuando ya no dispone de crédito externo ni puede aplicar más impuestos a la actividad privada, se enfrenta a una implacable verdad: no se puede hacer populismo sin plata. Ese fenómeno se extenderá, como mínimo, al próximo período presidencial. Quien gane las elecciones tendrá la misma dura pared por delante, con una sociedad que no cesa de quebrarse, con pérdida acelerada del poder adquisitivo del peso, el 50% de la población bajo la línea de pobreza, una legislación laboral retrógrada, un sistema tributario insano y expropiador, el empleo público como sustituto del privado, un altísimo porcentaje de la actividad económica en la informalidad, una Justicia morosa que facilita la impunidad, el narcotráfico rampante y violento, la renacida subversión terrorista y los reclamos territoriales de los pseudo mapuches, etc., etc.

A partir de ahora, no nos será dado recibir buenas noticias, en especial en lo que a tarifas, subsidios y planes sociales se refiere; debemos ser conscientes de la necesidad de asumir que sólo tendremos “sangre, sudor y lágrimas”. Nadie, propio o ajeno, está dispuesto a invertir aquí ni a prestarnos una moneda más por el desastre en que nos hemos convertido. Sin inversiones ni crédito, no podremos generar más alimentos ni energía, no contaremos con las obras indispensables para la explotación racional de nuestros recursos y así economizar las tan escasas divisas, y no podrá crearse empleo genuino; por otra parte, tampoco quienes podrían buscarlo en un mercado tan moderno y competitivo están preparados, porque han perdido la cultura del trabajo y llevan generaciones sin hacerlo.

Debemos -lo hizo Brasil este mismo mes- aplicar una significativa reducción en los impuestos, en especial aquéllos que gravan los combustibles, la energía y los alimentos básicos y, por supuesto, unificar las decenas de tipos de cambio que aquí se aplican; que tantas autorizaciones y permisos dependan de la arbitrariedad de los funcionarios no resulta un factor menor al analizar la corrupción rampante que nos agobia.

Será la calle la que marcará la diferencia. Si, como parece altamente probable, un miembro de la oposición lograra hacerse con el triunfo electoral en 2023, y tal como sucedió con Mauricio Macri, verá encenderse la más cerril violencia. Recuérdese, para confirmarlo, las 17 toneladas de cascotes arrojados cuando se discutió una reforma previsional muchísimo menos lesiva para los jubilados y pensionados que el régimen actual, que tanto los expolia; sin embargo hoy, con un gobierno kirchnerista, esa misma calle guarda un atronador silencio. ¿Qué duda cabe acerca de la autoría intelectual de ese monumental atentado contra la democracia? Esos mismos autores, aún en el fondo de la tabla de posiciones electorales, conservarán intenso poder de fuego, ya que tienen a muchos fieles en altos cargos de la administración pública y disponen de palos necesarios para trabar ruedas.

Por la perpetuación de los eternos mandatarios en las gobernaciones, que incidirá en la elección de los legisladores que representarán a sus feudos, seguramente el próximo Presidente tampoco contará con un Congreso dispuesto a aceptar los indispensables cambios que la República requiere aunque sólo sea para sobrevivir, ya que estará plagado de populistas y estatistas; observemos cómo votó parte de la bancada de Juntos por el Cambio la ley que faculta a las provincias aumentar impuestos y crear nuevos tributos.

En resumen, hagamos el mayor esfuerzo posible para que Alberto Fernández, aunque sea ya sólo una figura decorativa y carente de toda importancia, termine en tiempo y forma su mandato, pero ahorremos para comprar cascos, porque seguramente volverán a llover piedras.

 
 

18 comentarios Dejá tu comentario

  1. Todo Roto: http://www.identidadcorrentina.com.ar/noticia/04387_la-deuda-pblica-sigue-creciendo-y-marca-nuevos-rcords.htm

  2. Veremos que pasa mañana. Ya compre los pochoclos. . Mi balcón será la radio, que de seguro dirá cada media hora que cosas están pasando. Temo mas por la seguridad personal de Luciani que por lo que dicten al final de todos estos alegatos. Que sea lo que sea se anuncie, no sera lo definitivo hasta fin de año, donde jueces probos dictaminaran sobre todo lo expuesto la sentencia final. Cosa de no creer, dado que hasta un tuerto y ciego sabe que con todo lo expuesto no hay mas que una salida, mejor dicho una entrada: la cárcel.-Y con encerrrarla no basta. Hay que hacerle devolver todos los dineros acumulados en bancos y off shores. Que es la nuestra, la que le falta a esta despauperizada nacion.... La sra me causa suprema repugnancia cuando la veo llevarse una manita al corazón al cantar el himno nacional, o en algun momento patrio. Mas no se lleva la mano al corazón ante la hambruna y los pies descalzos de millones de chicos que andan sumidos en la pobreza, en el analfabetismo y con armas en las manos. Es hora de terminar con tanta hipocresía. Es hora de cuidar a los fiscales que hacen su trabajo, porque lo que se viene, con poblada o no, es de espanto, traiciones y mucha conmoción. .

  3. Zulema. ¡Claro que la responsabilidad es toda nuestra!, siempre dije que todo lo que nos pasa es por cómo somos “como sociedad”, lo cual no significa que la culpa sea de todos, porque hay algunos buenos ciudadanos, pero lamentablemente son pocos. Venimos de muchos años de mala praxis política, sea por falta de capacidad, por corrupción, por conveniencia, sea por lo que sea, los errores en la política han sido muchos, el fracaso social también tiene que ver con “malas políticas aplicadas”. Pero “cada pueblo tiene lo que se merece”, y con más razón “en democracia”, donde gobierna el pueblo. Por eso toda la responsabilidad es nuestra, somos culpables de no saber elegir y no controlar a nuestros representantes, de dejar hacer, de no quejarnos, de no exigir, de no tener buena conducta cívica. Debemos tomar conciencia de esto, hacernos cargo de nuestras “atribuciones democráticas”. Pero para llevar a cavo tal ejercicio sin que genere caos institucional, tenemos que tener buena formación cívica, y nuestra sociedad “no la tiene”. Lo que llamamos “la grieta” tiene que ver con esa falta o mala formación cívica. El problema es que para dar buena formación cívica a la sociedad, hace falta decisión política, y para estas decisiones, hacen falta políticos “honestos y capases”, a los corruptos e incapaces, no les conviene. Como simples ciudadanos, de tener algo de cultura cívica, podremos transmitírsela a nuestros hijos, quizás a nuestros nietos, y compartiendo opiniones en foros como este, aprender y mejorarla, pero no más que eso. La decisión debe ser política, pero con los políticos que tenemos en funciones, ni hacerse ilusiones, se les arruina el negocio. Con respecto a Perón, el único dato que doy es que durante su gobierno se cánselo la deuda externa, y que Argentina paso de ser deudor a acreedor, son datos que están en los libros de “historia de la deuda externa argentina”. Si quiere puede verlo en los siguientes links, donde también podrá ver detalles de cómo nuestros representantes se bajaron los lienzos en múltiples ocaciones. https://www.estudiocarro.com.ar/Notas/Historia%20y%20evolucion%20de%20la%20deuda%20externa%20argentina.pdf https://es.wikipedia.org/wiki/Historia_de_la_deuda_externa_argentina#:~:text=La%20historia%20de%20deuda%20p%C3%BAblica,la%20nueva%20frontera%2C%20y% Le mando un gran saludo.

  4. Demoledor, y pesado,causando profunda verguenza, al tener a una persona multiprocesada sentada frente a la dirigencia de todo un senado de la nación. Impartiendo ordenes y creando leyes que ni ella misma tiene la menor idea de cumplir, reglamentar, aclarar, discernir. Su mente en estos momentos esta tan atribulada, que deberia de pedir licencia, retirarse, y dejar su cargo, el del senado y el de vicepresidenta. Es inmoral que siga en su función, la cual desde que asumió ni la bien atiende, y solo continúa preocupada por sus juicios, ahora menos enfocada aún ni como para distinguir la botella de agua que tiene delante suyo. Debe salir de su silla y dejar la botonera... YA! Ese puesto le queda muy grande y seguir ahí sentada solo consigue ridiculizarla aún más.Y más.

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