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Como fenómeno, una maravilla; como presidente, un desastre

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Escribe Oberdán Rocamora.
Escribe Oberdán Rocamora.

1.- Indagaciones espirituales

 

Para algarabía del Consorcio de Periodistas, Javier Milei, El Psiquiátrico, vacila entre indagaciones espirituales.

Ronda el proyecto de picar el boleto de Luis Toto Caputo, Virgen de Noctua.

Para evitar que se lo piquen, Toto se esfuerza en invertir insuficientes boletos en elogios metodológicos hacia la trascendencia intelectual del presidente Milei.

Mientras tanto se entretiene con la utopía de conseguir alguna decena de miles de dólares para desterrar la obturación del cepo.

Aparte Toto se esfuerza para lucir entre los transgresores vocacionalmente rentados de las redes sociales que modifican el universo inmobiliario de la comunicación.

Sabe Toto que no es el ministro de Economía que Milei hubiera preferido tener de entrada.

Y tiene razón porque primero Milei le ofreció el ministerio a Demian Reidel, El Codiciado. Pero solo después de haberlo tentado inútilmente para presidir el Banco Central.

Pese a su reticencia, el codiciado Reidel igualmente hoy lo marca de cerca a Toto como si fuera el auditor cotidiano.

Es que Reidel le aceptó a Milei volver de Miami apenas para conducir transitoriamente la incierta Comisión de Asesores.

Ocurre que Milei privilegia la sagacidad de Reidel casi tanto como la astucia de Federico Sturzenegger, el Bailarín Compadrito que inspiró los delirios seriales del Decreto sustancial, aunque ahora solo luce como interlocutor prioritario de Milei en la turbia complejidad de la macroeconomía.


2.- El redituable efecto comparativo

Al Fenómeno Milei le va de maravillas, pero la presidencia de Milei es -sin ir más lejos- un desastre.

La centralidad mantiene su dimensión internacional.

Se reproducen por Instagram los multiplicados textos alusivos al Fenómeno en los idiomas más extravagantes. Desde el sueco hasta el latín.

Pero el gobierno libertario afortunadamente no arranca. Ni supera el margen mínimo de mediocridad elemental.

Es monótono, emotivamente amateur, casi gris y melancólicamente inexpresivo.

No acierta una, ni siquiera aunque se la regalen.

Se limita al discurso extraordinariamente eficaz que se sostiene por el insumo de la esperanza que se impone como conducta defensiva.

O por el fracaso de los desdichados opositores que supieron aprovechar la oportunidad para fracasar.

Para incorporarse en la cadena histórica de frustraciones innumerables.

Aunque ninguna administración debe sostenerse sólo por el redituable efecto comparativo.

Los opositores son conscientes de la portación de vulnerabilidad estructural. Y de que se encuentran agobiados por la carga culposa de los descalabros personales. También vacilan en el arte relativamente magnánimo de resistir.

Desconocen por dónde entrarle a la psiquiatría demoledora de Milei.

Naufragan entre la fragilidad de las ideas, o introducirse entre la inquietante proyección de Karina, La Pastelera del Tarot, o entre los datos sueltos de la irrisoria historia familiar. O por lo menos avanzar con la relación extravagante del estadista con los cinco perros clonados.

Pero prefieren resignarse, por ahora, a la impotencia que brinda la placidez del espanto.

Y en todo caso, a esperar que El Psiquiátrico haga imperiosamente el trabajo sucio que el país necesita y que nunca va a hacer.


3.- Los paros funcionales

Por suerte la CGT arma graves protestas para entretenerse. Instrumenta la resistencia. Compite en desventaja con la más movilizadora educación pública. Emiliano Jacobitti, El Caudillo Universitario, supo introducir la primera bala en el artificio libertario.

Pero el sindicalismo injustamente devaluado propone igualmente los paros que mantienen cautivo al éxito. O de rehén.

En cinco meses le plantaron dos paros colosales a Milei.

“Se despertaron después de dormir cuatro años”, reprochan los comunicadores oficialmente estimulados.

Los paros de “los gordos” resultan seguramente funcionales para blindar la permanencia de Milei.

Para nutrir el insumo de la esperanza en la obra pendiente que Milei todavía no puede encarar precisamente por el simple pretexto de la intolerancia sindical.

Las algaradas de protestas le sirven al Fenómeno Milei porque los dirigentes que las convocan son presentados como carne fácil para la degradación. Basta con la contundencia de las encuestas.

Ante el planteo del severo escenario de hambre y padecimiento popular, los libertarios replican con los expresivos sondeos de opinión.


4. La Argentina “fiola”

La esquizofrenia de los fragmentos, así como los infinitos intereses antagónicos en pugna, tornan imposible cualquier intento de transformación estructural de la economía.

En Argentina predomina la cultura del fiolo: es necesario gastar a canilla libre y que otros, los ajenos, se encarguen milagrosamente de la mantención.

Para financiar la orgía permanente del «gasto público» el dinero debe proceder de alguna parte.

Acaso de los inversores posiblemente extranjeros que la pongan para exprimir con celeridad eficaz las empresas públicas quebrantadas por la deplorable administración.

O que los billetes los ponga, otra vez, el Fondo Monetario, con el cuento de la solidaridad humanitaria. De final infeliz.

La comunidad internacional no puede dejar que se diluya en el olvido de la historia un país que fue tan grande y heroico. Como aquel que aún la Argentina “fiola” se obstina en volver a ser.

Al cierre del despacho, Milei tendría que dejar de tomarse el neo menemismo en serio y abandonar la ambición de transformar algo. Carece del menor sentido. Aparte ¿para qué carajo le sirve la pedantería de transformar los pilares de la economía?

El Psiquiátrico supo ser lector del portal y sabe de memoria que todo en la Argentina termina invariablemente mal.

Que aquí la racionalidad administrativa es una fantasía rigurosamente inviable.

Sin embargo la Argentina fiola puede perfectamente ser el insumo ideal que funcione como plataforma de lanzamiento para la consagración internacional de Milei que se encuentra a punto, en efecto, de alcanzar.

La farándula del carnaval del mundo inalterablemente lo espera.

Sin impaciencia, sin gloria. «Sin siquiera un sándwich de mortadela».

Como diría el poeta Nicanor Parra, con altanero desdén aunque sin fervor.


 
 

16 comentarios Dejá tu comentario

  1. libertario, acabáis de dar en el clavo, MILEI, ES MÁS DE LO MISMO y no despiertan y......no lo harán, es dogma de fe del MILENISMO ¿Vieron al final otro ISMO del Peronismo que esta presente en cada gobierno.

  2. Y ya que opinamos de todo un poco, en este surtido de ideas, me pregunto quien es quien controla los gastos del presidente " no hay plata"? quien lo audita? su angel guardian, o sea, digamos su hermana? Caputo? de donde sale la mosca para los viajes? con uno mas en ciernes, hacia España. Y si es de costear los gastos del presidente, en darle hospedaje, , casa y comida, se ve tambien x su familia? en este caso por la manuntención de sus hijos? ( de cuatro patas) Quien debe pagar por los caniles, la construcción, la alimentación balanceada, los cuidados veterinarios, vacunas, despulgues, baños y demas parafernalia? , es decir, vamos....meterse con su familia, su vida personal, segun Adorni. ? Noooo.... Pero vuelta la pregunta; quien corre con la cuenta?

  3. ¡Por favor, Lijo, no puede ser ni JURADO EN EL CIRCO DE TINELLI! Hay que cortarla con promover a ese CORRUPTO encubierto por ALGUNAS COPORACIONES. Ni Zaffaroni, tuvo tantas malas referencias y eso que SUPO SER JUEZ DE LA DICTADURA. MIlei no puede decir que el PROBLEMA DE LA ARGENTINA ES.....¡MORAL! Y DESIGNAR A UN CORRUPTO PRODUCTO DE LA CASTA JUDICIAL MAS RANCIA Y AMORAL.

  4. Ya salió el trastornado a insultar y descalificar a los que piensan distinto a él. Este tipo está mal de la cabeza, no es apto para el cargo.

  5. Carlos Menem hizo estallar la fábrica de Río Tercero para encubrir el número de armas y municiones vendidas a Croacia y Ecuador, hubo muertos. Menem siempre será recordado como el que marcó el camino hacia la corrupción. Los alumnos luego lo superaron ampliamente. En la presidencia de Menem te pedían coima para todo. Un 30% de cualquier negocio. La diferencia con el kirchnerismo es que la coima pasó a ser participación en las ganancias y una silla en el directorio. Un horror. Contrario a la reglamentación y a la costumbre en la materia. Poner el busto de un condenado por corrupto que estuvo preso, es como poner el busto de la condenada. Sin dudas son populistas, además de incultos. Igualmente lo único que inauguró por ahora Milei, un busto de Menem. .

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