El episodio homo: un proceso más entre otros a nivel universal

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¿QUÉ ES EL HOMBRE?
¿QUÉ ES EL HOMBRE?

    ¿Qué es el hombre? ¡Cuántos pensadores se han formulado esta pregunta! Algunos incluso han titulado su libro con este interrogante.

 

    Protágoras, Platón, Aristóteles, Tomás de Aquino, Nicolás de Cusa, Maquiavelo, Descartes, Leibniz, Hobbes, Kant, Fichte, Feuerbach, Marx, Nietzsche, Bergson, Scheler, Hartmann, Heidegger, Teilhard de Chardin… - por no mencionar, por razones de espacio, más que unos pocos pensadores- se han ocupado del ejemplar: hombre.

     Por otra parte, antropólogos, etólogos, psicólogos, psicoanalistas, teólogos, sociólogos, etc. etc. se han planteado el mismo interrogante. La lista de nombres sería interminable. El hombre es un tema vasto y eterno para el hombre, y la respuesta no puede ser directa y definitoria. Iremos pues contestando el interrogante a medida que transcurren las palabras.

     Ante nuestra visión íntegra del fenómeno, lo esencial es no deshacerse de la idea de proceso.

     Sabemos que la vida, es un proceso físico más, instalado en lo que denomino  Anticosmos, recortado de él que marcha cíclica y perecederamente por un camino de supervivencia, siendo esta última la propia y mismísima “causa final” si de algún modo queremos expresarlo al estilo escolástico, aunque en sentido irónico ya que, en mi hipótesis, no es como lo explicaba Aristóteles. Según él “no hay ni un solo resquicio para plantear el origen de las especies vivientes sobre un devenir puramente fáctico sometido al acaso, y todo está ya preformado por las esencias y el devenir es el resultado del ser”. Por el contrario, según mi visión del mundo, es el “ser” el resultado del devenir pero el ser como proceso en marcha, en nuestro caso el hombre. El hombre jamás ha sido preformado en esencia alguna como posibilidad.

     Nunca ha sido planificado ni calculado de antemano. Para aclarar aún más esto debemos decir que jamás ha existido como posibilidad concreta en los dispersos átomos del universo conocido, ni en protones, neutrones y electrones en número de 10 elevado a 80, ni en los quarks. En ninguno de esos elementos se hallaba en latencia la figura humana y su psiquismo. De ningún modo podemos pensar entonces, que sólo fue menester la aproximación casual de ciertos átomos de los 40 elementos químicos que entran en la composición de la vida –hecho ocurrido en ese punto del espacio: la pequeña Tierra- para que se constituyera el hombre como algo previsto, como un rompecabezas cuyas piezas tremendamente dispersas, alguna vez se iban a juntar de modo inevitable para construirnos.

     ¡O tal vez como una idea platónica que se tenía que plasmar en el mundo sensible alguna vez! No, el episodio Homo fue un epifenómeno aleatorio, accidental, y se halla transitoriamente instalado en el Anticosmos, como posibilidad sobrevenida que antes jamás existió ni existirá en el futuro anticósmico.

 

     Ladislao Vadas

 

5 comentarios Dejá tu comentario

  1. a través de la vida podemos definir "procesos físicos" no es que la vida es un proceso físico que el hombre clasifique no significa que lo conozca el hombre, a través de la ciencia no sabe lo que es la vida, si ha sabido clasificarlo, pero no lo sabe tampoco se de hombres actuales que a través de caminos espirituales puedan explicarlo claramente es que los que pueden experimentar es por que han podido dejar de lado su intelecto creo que se puede pero no se si existe alguien que pueda

  2. Creo que es acertado afirmar que la vida emerge como consecuencia de procesos accidentales y aleatorios que se dieron en la naturaleza, como me parece que Vadas quiere señalar. Lo importante es advertir que los seres vivos, y en particular el ser humano, no son el resultado de algo "planificado" o "calculado". Además, creo que el vitalismo es insostenible, o sea la concepción de la vida como una entidad que tiene existencia autónoma e independiente del biosistema. Respecto del comentario de Fran, quiero señalarle que hay pensadores que han abordado el tema y han hecho una caracterización clara y plenamente científica de los conceptos de biosistema, vida, etc. (Por ej.M. Mahner y M. Bunge en "Fundamentos de biofilosofía).

  3. el humano que se reconoce como un espíritu, que lo vive, lo siente, aunque sea un poquito ese, solo así podría ser, si quiere, darse cuenta de los errores intelectuales de los que no

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