Sobre víctimas y victimarios

13
3376
EL INSÓLITO DEBATE SOBRE LA LEGÍTIMA DEFENSA
EL INSÓLITO DEBATE SOBRE LA LEGÍTIMA DEFENSA

Un médico encuentra a un delincuente invadiendo su propiedad, queriendo llevarse su automóvil. El médico es amenazado. Le golpean la cabeza con un culatazo de una pistola calibre 16. No es la primera vez que lo asaltan: es la enésima vez. Jamás el Estado le proveyó Justicia. El delincuente no sabe bien cómo manejar el vehículo. El médico busca una pistola y acaba con la vida de su atacante. La sociedad queda moralmente desconcertada frente al hecho: el ladrón pasa a ser la víctima, el médico pasa a ser el victimario. Al menos eso es lo que los medios de comunicación, en su mayoría, enseñan.

 

El caso evidencia la metástasis ideológica que ha hecho en nuestra sociedad el marxismo cultural. Sí; marxismo cultural. Es decir, un marxismo que abandona la definición economicista de sus sujetos revolucionarios y las traslada sobre superficies culturales. Un marxismo que ya no define los sujetos por su relación con los medios de producción; se definen, para el neomarxismo, por su relación cultural desviante respecto del orden vigente.

Veamos muy sencillamente cómo opera esta lógica respecto de los delincuentes. La clave está en un análisis colectivista de la situación. Se dirá, pues, que un delincuente, en rigor de verdad, no es victimario toda vez que antes fue “víctima”. ¿Víctima de quién? Pues de la “sociedad”, esa entidad metafísica, esa abstracción que, arrebatándole toda posibilidad de llevar una vida decente, lo empujó a la delincuencia. Evidente ficción colectivista que anula cualquier margen de volición individual.

Explicitemos esta lógica argumentativa, tan típica de los tiempos “progresistas” (?) que corren, con un ejemplo concreto. Imaginemos que el señor López ataca y roba al señor García. Inmediatamente se nos dirá que la responsabilidad no es de López, sino de “la sociedad”, lo cual suena al mismo tiempo sofisticado y humanitario. Pero lo que esconde esta estratagema ideológica es que, al endilgar la responsabilidad no a quien comete el acto delictual sino a “la sociedad”, lo que se quiere decir en definitiva es que todos tienen la culpa (incluyendo a la víctima, el señor García), excepto, por supuesto, quien cometió el delito, el señor López. Llevada la lógica en cuestión a última instancia, en una sociedad guiada por estos principios ideológicos todos los hombres honestos terminan siendo victimarios, y todos los delincuentes víctimas.

Cuando esta forma tergiversada de analizar los problemas de seguridad penetra en el “sentido común” de una sociedad, el neomarxismo se hace de un nuevo sujeto desviante para su causa: el delincuente. ¿Cómo? Pues a través de dos efectos prácticos: 1) Los delincuentes encuentran una base de legitimación social para delinquir; 2) Las víctimas de la delincuencia son desmoralizadas por presiones ideológicas que, en caso de que aquéllas pretendan resistir con éxito el ataque, saben de antemano que serán perseguidas no sólo por la familia del malviviente, sino por una moralidad pro-delincuente que se está haciendo carne en la sociedad.

Los conflictos de clase toman así nuevas texturas. La tradicional lucha entre la “clase explotada y la explotadora” se traslada a una lucha, ya no de clases sino cultural, entre delincuentes revestidos de víctimas y víctimas revestidos de delincuentes. El “sistema económico y social” aparece como el motor del conflicto; guiño de ojo para el neomarxismo. En efecto, para detener el motor del conflicto no habría que reforzar el respeto de lo ajeno para garantizar seguridad; hay que “socializar” lo ajeno para sentirnos seguros. Es decir, hay que darle al Estado el trabajo del delincuente para que, una vez todos seamos esquilmados, no haya necesidad de robar. Inmejorable propuesta que, con nuevos actores, suena a un viejo cuento aggiornado a nuevos contextos.

Pero que este breve análisis no parezca tremebundo. Es apenas una ilustración de algo que está aquí y que se llama ideología. Es esa misma que nos hace pasar inadvertidos los cotidianos casos en los que un delincuente asesina a su víctima, pero la misma que nos pone los pelos de punta cuando la víctima mata al delincuente; la que hace que un transeúnte asesinado por un ladrón deseoso de hacerse de su billetera sea apenas un frío dígito más de alguna base de datos burocrática que ya a nadie conmueve, mientras que convierte en escándalo nacional el caso del médico que decidió gatillar contra quien, luego de atacarlo, pretendió hacerse de su automóvil.

 
 

13 comentarios Dejá tu comentario

  1. Los medios pueden decir lo que quieran. Todo el mundo aborrece a los delincuentes. Sólo un imbécil progrezurdo puede defender al chorro. Miremos lo bueno, hoy el médico está libre y la lacra hermano del muerto tiene una denuncia por amenazas. En el gobierno anterior, el médico estaría preso, su casa en llamas y la familia del muerto tendría un plancito.

  2. La verdad aburre ver este tipo de artículos mediocres. Me da pena la mediocridad de los periodistas abordando temas que ignoran. Este artículo es una declaración ideológica y no una crítica al problema de la inseguridad y la violencia. Primero, el derecho que tenemos en Argentina es puramente de origen liberal y conservador de base. Los socialistas y el peronismo le incorporó algunos derechos sociales y laborales pero la base es conservadora. Es decir, ponerle coto a la "legítima defensa" es el salto que dio la humanidad en el SXIX, de otro modo sería la ley del Talión, la caza de brujas del medio evo y modernidad y demás. Se supone que evolucionamos de una sociedad pos barbarie a una de "estado de derecho". Por otro lado Marx habla poco de la delincuencia, más bien habla sí del estado del derecho que es creado como aparato de represión de la burguesía y que el delincuente es un desclasado, un lumpenproletario. Pero eso es el tema ideológico. El problema del garantismo que es una corriente que nada tienen que ver con el marxismo, existe hace rato y en muchos países, casualmente acá lo tenemos al progenocida de Zafaroni instruyéndonos sobre los DDHH, tamaña paradoja. Pero todos estos son problemas superficiales. Nadie se preguntá porque mutó tanto la delincuencia? porque de hace un par de décadas tener rateros o a lo sumo arrebatadores, tenemos por esquina tipos dispuesto a volarte los sesos por nada? LA DROGA, señores, LA DROGA. La delincuencia actual tiene dos principales causas: un país desequilibrado, concentrador (solo en las capitales hay trabajo) y a su vez décadas de deterioro del trabajo y generaciones de marginales. (La pobreza y desempleo hoy día es escandalosa comparada a décadas atrás). Y por otro lado la DROGA, la gran mayoría de delincuentes violentos y asesinos tienen problemas con la droga, sumando estos dos flagelos el cóctel es letal, un tipo sin cultura de trabajo, sin contención familiar, sin servicios sociales y drogado. Tan difícil es entender eso? Ahora, eso justifica los crímenes? en absoluto, pero el estado también es culpable y debe transformarse inmediatamente. Porque las leyes hoy día están desfasadas de la realidad. Supongamos que el DOC efectivamente lo mató y planificadamente y el delincuente no le apuntaba... Contempla la ley la psiquis del doc, vulnerada por reiterados sucesos de atraco? de violencia? del estado social de paranoia permanente, por los horarios, las entradas, las salidas, por la familia? alguien midió el daño que le produce? quién se hace cargo de eso? Quién asegura efectivamente que el Doc sabía que no corría peligro, él, su familia, teniendo un tipo armado, amenazándolo, con la casa abierta? Quién determina o como se puede determinar que el médico actuó en absoluta defesa o atacó sin sentido y con alevosía? o algo intermedio? Quién repara el deterioro psíquico de la situación de vivir en un clima atroz? El problema es gigante. Mirar solo una parte es peligroso.

  3. Luis Albarrazin , seria bueno que contemples que el fracaso del estado para prevenir y controlar el delito, no es por incompetencia sino también es por una cuestión ideológica Marxista o totalitaria que le gusta reescribir la historia a su propia conveniencia y no de acuerdo a la cornologia en que fueron ocurriendo los hechos. La ideología hace que lo que se llama sociedad, Estado ,Justicia, se encuentre en un estado de parálisis con respecto a cualquier cosa, ya que lo que desaparece es la logística que tiene rodear a todo organismo para poder actuar ante un hecho desgraciado,o una catástrofe que produce la madre naturaleza. Hace mucho tiempo paso por estas tierras un filosofo español que se ve que mucho no le agrado la sociedad argentina y entonces dijo cosas como estas: "Los argentinos viven una enorme discrepancia entre lo que ellos piensan como deben ser las cosas y lo que las cosas son en realidad". "Y por ultimo remato diciendo Argentinos a las cosas"

  4. No hay que tener ARMA¡¡¡¡ es un peligro para uno mismo, para sus familiares y para toda la SOCIEDAD¡¡¡ El ESTADO debe brindarnos Seguridad, Educación y Salud, velar por estas tres (3)premisas; además sin tratar de mesclar las cosas digo y pregunto: QUIEN ES EL QUE 1RO.DEBE DAR EJEMPLO EN LA FAMILIA (1ra.celula de la Sociedad) ??? Sin ninguna duda somos los Padres¡¡¡QUIEN ES EL QUE 1RO.DEBE DAR EJEMPLO EN LOS GOBIERNOS que manejan las herramienta del ESTADO?? Sin duda el 1ro. es EL PRESIDENTE¡¡¡ y que paso estos últimos 12 años K.??? Quien permitio se consolide el NARCOTRAFICO y se nutrió de EL?? Quien dio PLata Dulce a la Gente y no trabajo que lo dignifique?? Quien fomento la corrupcion y formo una Asociación Ilicita?? Bueno uds. saquen sus propias conclusiones¡¡¡¡¡

Dejá tu comentario

El comentario no se pudo enviar:
Haga click aquí para intentar nuevamente
El comentario se ha enviado con éxito
En unos minutos lo verá publicado en este artículo
Haga click aquí para enviar otro comentario
Tu Comentario
(*) Nombre:
Escriba el texto de la imagen

Seguinos también en

Facebook
Twitter
Youtube
Instagram
Google Plus