¿Por qué es tan difícil terminar con la delincuencia?

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UNA CATARSIS QUE TODOS SE HACEN
UNA CATARSIS QUE TODOS SE HACEN

Los delincuentes no creen en las instituciones, solo las ven como entidades de Estado que juegan a perseguirlos, y que por unos cuantos pesos podrían cambiar esa situación.

 

El aumento del personal policial, la disposición de los días de franco de los policías, la realización de los operativos de rastreo y detención de delincuentes, las requisas en los centros penitenciarios, son acciones que se toman por la preocupación de desplegar medidas de rápido control de la delincuencia callejera, que es la que más angustia al ciudadano, como el mismo lo ha expresado públicamente.

Pero como combatir la inseguridad cuando el Estado manotea los recursos que son para el pueblo, como combatirla si las fuerzas de seguridad municipal, estatal y federal no están en coordinación, como vamos a terminar con tanta violencia e inseguridad si el Gobierno se preocupa más en mirar su propio bolsillo antes que tratar el malestar social.

También nos preguntamos qué acciones se están tomando contra las demás formas de delincuencia que corroen la sociedad, tal vez, más que la callejera.

Cuando vemos que se investiga el lavado de activos o el narcotráfico con una lentitud propia de alguien a quien no le interesa y actuar de modo irregular investigando a empresarios que nada tiene que ver con estos delitos, podemos dar cuenta de que no solo no existe una política de Estado en contra del narcotráfico, sino que sus instituciones llamadas a luchar contra este flagelo están comprometidas con su protección.

Cuando vemos que la policía que investiga la violencia familiar, termina elaborando atestados en contra de los inocentes y convirtiendo en víctimas a los culpables; cuando vemos que una persona se acerca a una comisaría para denunciar un delito y termina siendo involucrado por la policía como autor del mismo; cuando vemos los innumerables casos de abuso policial quienes arrastran y golpean sin escrúpulo ni respeto alguno, podemos concluir que el gran problema de la delincuencia no está en las calles sino en sus instituciones llamadas a combatirla.

Los que están encarcelados, se quejan de estar ahí por no haber podido pagar lo que pretendió la policía, otros, afirman haber sido estafados, porque pagaron y luego los encarcelaron porque ya no pudieron pagar en la Fiscalía.

Hay jaladores alrededor de los juzgados penales, que prometen sacar libres a las personas a cambio de un monto de dinero, en especial en los juzgados especializados en narcotráfico y lavado de activos, nos preguntamos: ¿Es tan difícil para los órganos de control realizar un mínimo trabajo de inteligencia para descubrir estas redes de corrupción?

Otros de los mayores problemas que existe para terminar con el terror que se vive en las calles es la atribución de causas a personas inocentes, existe un alto porcentaje de personas que están condenados y que fueron puestos en esa situación gracias a la corrupción del Estado al querer cerrar un caso de manera apresurada.

Entonces de esta manera, el verdadero delincuente sigue libre y delinquiendo mientras quien no tiene nada que ver cumple su condena.

La delincuencia va a ser imposible de atacar si quienes están para representar al pueblo son quienes más la generan.

No existe la posibilidad de resolver estos problemas mediante operativos policiales, poniendo más policías en las calles, debemos reconocer que el país tiene  una crisis moral que compromete a todas sus instituciones, empezando por la Policía, la cual es considerada por la población como una de  las instituciones más corruptas del Estado.

Quienes delinquen creen no tener por qué ser honestos cuando las autoridades llamadas a serlo son corruptas y roban peor que ellos. Consideran que ser honesto es una idea falsa o imposible ya que todo lo que ven en su entorno social es corrupción.

Si queremos desterrar la delincuencia, tenemos que erradicar la corrupción de las instituciones del Estado, de las organizaciones sociales, de los negocios, de la forma de hacer empresa, de las universidades y de las escuelas, de los medios de prensa; tenemos que hacer una profilaxis social que pasa por la tolerancia cero frente a la corrupción y todo aquello que transgreda los valores de nuestra sociedad.

Hemos permitido que la vanidad, la ambición, el consumismo, el afán de poder, la búsqueda de la riqueza material, el egoísmo y la corrupción dominen nuestra sociedad y la conviertan en una gran olla de alacranes, dispuestos a morderse  unos a otros. Y nos quejamos que exista delincuencia, cuando esta ha encontrado su lugar natural en medio de nuestra barbarie moral.

Destierre la Argentina a la corrupción de sus entrañas y descanse tranquilo libre de toda delincuencia, cuando los Argentinos seamos capaces de no permitir el abuso del poder y toda forma de corrupción que se produzca en cualquier área de la vida social  y construya una cultura de bien por la educación en los  valores que éste contiene y su poder para transformar la vida de los pueblos.

 
 

11 comentarios Dejá tu comentario

  1. ¡MUY SENCILLO! Porque es alimentada ex profeso por intereses ECONOMICOS Y POLITICOS. ¿CUANDO HAN VISTO A LA IZQUIERDA PROGRESISTA MARCHAR EXIGIENDO COBERTURA DE SEGURIDAD PARA "EL CAMPO POPULAR"? Pueden marchar por la despenalizacion de la marihuana, por "ARRIBA LOS DE ABAJO", y ocupar ellos el lugar de arriba disfrazados de "ORGANIZADORES DE LA LUCHA POPULAR Y DEFENSORES DE LOS INTERESES DE LOS QUE MENOS TIENEN" y terminar como D´Elía viviendo en una casa quinta en Cañuelas, impensado cuando militaba al lado del cura Farinello. Con el argumento de lo "ANTISISTEMA" se ha minado TODAS LAS ESTRUCTURAS DE LA SOCIEDAD Y EN ESPECIAL TODO AQUELLO VINCULADO A VALORES HUMANOS. El HEDONISMO y EL RELATO DE LA "SALVACION POR LA IDEOLOGICA" hace que las recetas fáciles prendan en aquellos que tienen la MISION DE SER LOS QUE LLEVAN ADELANTE LA MISION DE TRANSMITIR VALORES ACTITUDINALES POSITIVOS Y NO DE AUTODESTRUCCION EN NOMBRE DE UNA SUPUESTA TEORIA DE QUE LA "CONFRONTACION FORTALECE Y GENERA CAMBIOS". El siglo XXI se va a llevar puestos a todos estos retrogrados, lástima que el tendal de MISERIA HUMANA (que es peor que la economica) que van a dejar, va a impactar en miles y miles de jovenes que seran pasto de los aprovechadores. ¡HOY!, lo vemos como mano de obra barata o esclavos de los narcos o entrepneurs del delitos, Mientras el supuesto enemigo"el neoliberalismo", agradece que tanto resentido social siga generando JOVENES SIN ESTUDIO NI CAPACITACION, para terminar siendo mano de obra barata para servicios tercerizados, o mano de obra esclava de emprendedores clandestinos. ¡GRACIAS PROGRESISTAS!

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