El largo rastro de violencia de la UOCRA

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PELEAS, MUERTES Y MAS
PELEAS, MUERTES Y MAS

Humberto Monteros, el sindicalista de la Unión Obrera de la Construcción (UOCRA) detenido en las últimas horas, ganó su título como Secretario General tras ganar los comicios internos de la seccional de Bahía Blanca en noviembre de año 2005.

 

Durante sus 3 mandatos, la violencia, las extorciones y las coimas se convirtieron en moneda corriente.

Estando Monteros a la cabeza de la seccional de la UOCRA de Bahía Blanca se sucedieron distintos hechos de inusitada violencia, de los cuales se pueden mencionar un explosivo en el techo de su casa, un joven muerto, y distintas riñas con sectores opositores.

Para diciembre del año 2010, un grupo de aproximadamente 40 manifestante ingresó por la fuerza a las oficinas ubicadas en Saavedra 470, además de hacer sonar los bombos y los gritos, entraron con palos y piedras.

Según aseguró a Clarín una empleada de limpieza que se encontraba dentro del local en el momento del incidente “ingresaron con sus rostros cubiertos y enseguida comenzaron a empujar, agredir y realizar destrozos”.

A los pocos minutos, miembros de la conducción encabezada por Humberto Monteros, llegaron para desalojar el lugar obviamente no de manera pacífica, volaban los puños y las patadas entre ambos bandos en la puerta del local, mientras que la policía lanzaba balas al aire para intentar disuadir la situación.

Monteros en ese momento declaró que quienes habían irrumpido “no son trabajadores” y responsabilizó por lo ocurrido al mismo grupo que a fines del año 2009 acampó frente a la sede sindical y que, además, habían denunciado al mismo Monteros  por varias irregularidades.

Cuatro meses después la justicia desestimó todas las acusaciones que incluían los pedidos de coima.

El año 2012 fue un año sumamente explosivo para la UOCRA y en especial para Monteros, que para el mes de marzo, recibió un atentado en su vivienda ubicada en Honduras 85.

Todo había ocurrido minutos pasado la media noche cuando desde la calle le arrojaron una suerte de artefacto explosivo sobre el techo de la vivienda, una situación que terminó por movilizar a los bomberos del cuartel Alberdi y un grupo de policías.

En ese momento, dentro del inmueble se encontraba su mujer que para ese entonces tenía 28 años y sus dos hijos, quienes afortunadamente no sufrieron ningún tipo de lesión.

El 28 de enero de ese mismo año se registró un enfrentamiento propio de salvajes en la sede del gremio ubicado en Saavedra 470, que arrojó un saldo de 4 heridos de bala y 44 detenidos, allí se enfrentaron aproximadamente 50 personas entre oficialistas y opositores.

Un mes después el sindicalista Roberto Ríos sufrió un violento atentado en la puerta de su casa ubicada en Bolivia 185, del barrio Noroeste, donde primero le dispararon al menos 5 veces y luego le arrojaron una bomba molotov en la puerta de la vivienda.

El 10 de octubre, también del 2012, una patota destruyó y quemó la seccional Florencio Varela de la UOCRA. Antes, este mismo grupo de violentos, golpeo e hirió con armas blancas a varias personas que se encontraban en el interior.

“Aguante Leguizamón” gritaban eufóricos según la declaración de los mismos heridos, los cuales acusaron al “Lobisón” de cobrar coimas en edificios de zona sur con el fin de permitir el trabajo en negro.

El ataque fue otro capítulo de la guerra entre Leguizamón y el Secretario de la seccional Quilmes, Juan Olmedo.

El 22 de abril de ese fatídico año, 9 delegados fueron heridos e incluso uno quedó parapléjico luego de ser disparado en una casa de Florencio Varela.

“Aguante Leguizamón” gritaron cebados desde el Volkswagen Fox negro del que partieron los disparos, según contó uno de los delegados, quien definió a la filial Lomas como una “cuna de ladrones”.

Para el viernes 11 de abril del 2014, un hombre de 23 años resulto asesinado tras recibir un tiro en la cabeza en una pelea entre las facciones de la UOCRA.

La víctima que luego fue identificada como Carlos Romero, fue atacada en la puerta de su inmueble en la localidad bonaerense de Ensenada y culminó por fallecer unos minutos después en el hospital. Tras este altercado la policía detuvo a un hombre, también de 23 años, llamado Darío Alzogaray.

Este ataque ocurrió solo un mes después de que asesinaran a Adolfo Avalos, otro obrero de la construcción atacado en el marco de una interna del sindicato que conduce Gerardo Martínez.

De todas formas, este atolladero ocurre desde mucho antes de la asunción de Humberto Monteros como Secretario General.

Como ejemplo, el 31 de julio del 2001, la anterior sede de la UOCRA —ubicada en Villarino 61— fue ocupada por disidentes, entre los que se encontraban el propio Monteros.

Un grupo allegado a la conducción de ese momento, donde también se encontraban barrabravas, los desalojó con violencia. Una camioneta rompió de culata la entrada al edificio y los intrusos fueron arrastrados de los pelos hacia la vereda donde fueron salvajemente golpeados frente a la presencia de la policía.

 

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