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Baltasar Garzón

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EL AZOTE DE LOS VERDUGOS
EL AZOTE DE LOS VERDUGOS

    El juez español Baltasar Garzón pasó por Buenos Aires el 10 del corriente, y visitó la 34º Feria Internacional del Libro y, junto al periodista Vicente Romero, presentó en coautoría la obra El alma de los verdugos, una recopilación histórica de las violaciones a los Derechos Humanos cometidos en la Argentina durante la última dictadura militar. En conferencia pública, ambos ilustraron sobre el mismo.


Reseña y comentarios

    Baltasar Garzón y el periodista Vicente Romero dieron los pormenores de cómo se gestó el libro —pionero en su tipo, por cierto—  El Alma de los Verdugos (ED. RBA de  227 Pág.- $ 90- incluye DVD ). De estilo coloquial y ameno, ambos autores españoles, practicaron una "anatomía" a la reciente historia de la Justicia penal universal. En una conferencia abierta al público —muy rica en información, dicho sea de paso— hablaron de todo.

 

    El juez Garzón mencionó como aliado imperativo en la lucha por los Derechos Humanos al abogado argentino Carlos Slepoy, exiliado durante el  gobierno militar por defender a dirigentes políticos entre otros. "Sin él no se hubiera iniciado tamaña empresa transoceánica", aseguró.
   
A fines de los años 80 y principios de los 90, el Ministerio Fiscal de España estaba en contra del concepto de Justicia universal o global. Habló el juez sobre las llamadas sensaciones fundentes de esa época. Varias veces me preguntaba —reflexionó Garzón— si valía la pena lo que hacía. "Yo no soy un temerario. Calibro los pro y contra de todo. Asumir el compromiso pero a la vez soy un funcionario público. Todo lo que hacíamos en nuestro juzgado tenía efecto 'bola de nieve'."
    Prosiguió: "Empezábamos a trabajar un tema y se sumaban esfuerzos. Pero no sabíamos el final. Pensamos, ante todo, en no defraudar a las víctimas y como consecuencia sabía que podía ser defenestrado por mi compromiso asumido".
    El hito más significativo en la carrera de este “magistrado universal”, fue sin dudas la detención en 1999 del ex dictador chileno Augusto Pinochet, responsable del exterminio de miles de personas en el país trasandino.
   
No obstante, para Garzón, el principio universal de justicia penal no es la solución final ni una entelequia. "Cada país debe arreglar sus cuentas dentro de la legalidad vigente. En ese contexto hay que seguir los juicios de hoy. La no territorialidad de la justicia, sólo hay que utilizarla como un paliativo, mientras las condiciones objetivas del país en caso, no son las adecuadas. Por tanto es una metodología preventiva, para presionar a los gobiernos que violan los DD.HH. Acompañan a España en esta modalidad jurídica, entre otros países, Bélgica, Francia, Alemania, Italia, etc", dijo.


El alma de los verdugos ¿ tienen alma..?

   
Llegó el turno de referirse sobre la existencia de conciencia o no de los "verdugos", tanto los ideólogos como la mano de obra calificada para tal fin siniestro. Estos son los responsables de crímenes, torturas y violaciones, culpables de delitos  de lesa humanidad.
    Tratando de desentrañar el pensamiento y el accionar de estos personeros de la muerte, Garzón expresó: "No creo que estén atormentados, lo que sí veo detrás de esos rostros —post juicios— es cobardía. Una falta de contenidos morales, veo a un criminal que no se arrepiente, se jacta de ello. Una anécdota lo graficará mejor: cierta vez, este juez inquirió a un terrorista lacónicamente ¿por qué mata Ud.?
    Respuesta del criminal: ¡yo lucho por la libertad!
    Garzón: ¿qué es la libertad para Ud.?
    Criminal: ¡no se haga Ud. el demagogo....!
    Como se ve —continuó el juez— los verdugos carecen de respuestas, no tienen palabras para significar. Sólo saben los cuándo y dónde, nunca los por qué de sus actos... Por tanto, la razón final de los verdugos es imposible."


Cómo se construyó el libro

   
Compartiendo la mesa con Baltasar Garzón, el otro autor del libro, el periodista Vicente Romero, ilustró sobre la metodología y proceso de su escritura. Dijo que la idea surgió de charlas extensas que habían tenido durante años. Que le llamaba la atención que nunca se cuestionaban sobre las causas profundas del sufrimiento de las víctimas. Desde allí se planteó la magna obra. "Reunir el pensamiento de las víctimas y, al mismo tiempo, hurgar sobre la psicología de los criminales (verdugos), sobre su accionar y legitimación". Romero sentenció: "aproximarse a las almas de los verdugos nos indignó desde la ética. La  anomia de las dictaduras espanta. Ellos creían (los verdugos) que les estaba todo permitido. No había límites para sus latrocinios y crímenes. Esto era recurrente al escudriñar en los  procesos penales. Estudiamos  esos mensajes del horror (como alguien los denominó) a esas prácticas abiertas de extermino. Es difícil construir una democracia sustentable, sobre cadáveres, si no se da respuesta clara a esta cuestión."
   
Hubo muchos aplausos al finalizar la charla con el público. No faltaron organismos de Derechos Humanos, y víctimas del terrorismo de Estado, algunos de ellos figuran en El Alma de los Verdugos. ¿Tienen alma los verdugos? lo que sí es seguro, que su sistema de creencias carece por completo de palabras, ideas y legitimidad  humana.

Gustavo Contarelli

 

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