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Los medios, la educación y la desinformación

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EL CASO CLARÍN
EL CASO CLARÍN

Somos parte de un país cuyo sistema educativo está sumamente deteriorado y si existiera, parafraseando al lenguaje económico, un Riesgo educacional, el número ascendería a cifras alarmantes.

 

Este último dato, que hizo que más de uno se desgarrara las vestiduras, al menos de la boca para afuera, no sorprendió a ninguno de los que nos movemos dentro del ámbito educativo. Frente a esto, el gobierno dijo que había que tomar medidas drásticas y determinantes para elevar la calidad educativa. Estamos esperando.

El ex ministro Daniel Filmus, quien una vez dijo que a la escuela no se va a comer, es el mismo que luego impulsó medidas de emergencia primordiales. El hambre entró en las aulas y tomó el lugar de contenidos y actividades. Seguramente si solucionamos algo de las carencias alimenticias que tienen los chicos, podamos hacer algo más en las aulas.

Pero que no quieran engañar a nadie, el deterioro no se da sólo porque los chicos concurren en forma indigente al colegio, ya que si bien esta situación se agravó considerablemente en los últimos tiempos, no es para docentes de determinadas zonas del gran Buenos Aires y del interior del país ninguna novedad. El sistema educativo está deteriorado porque quienes debieron y debieran ocuparse del tema, lo hacen deficientemente y los que formamos parte del aparato formal de dicho sistema, no alzamos lo suficiente nuestra voz de disconformidad.

Que las susceptibilidades queden por un momento de lado. Nadie dice que nada se hace desde las bases, es más, lo único que se hace nace desde allí. Pero no alcanza porque no nos acompaña la cúpula.

Sumado a todo esto los medios de comunicación no sólo no bogan por un cambio radical en la educación, sino que además publican artículos como los que se analizan a continuación.

 

La voz de los especialistas

El día domingo 20 de julio de 2003, día anterior al comienzo del receso escolar, el diario Clarín publicó dos notas relacionadas con la educación sistemática. Los discursos de los entrevistados están fragmentados, lo cual nos priva del contexto como para analizarlos en forma completa, pero destacaremos vocabulario y conceptos utilizados. Lo que sí analizaremos es el discurso de la prensa, en este caso de uno de los diarios más vendidos del país.

El primer artículo se titula "Receso escolar: una oportunidad para otras formas de aprendizaje". La denominación dada en este título es correcta: receso escolar, pero ni bien se inicia la nota se lee "vacaciones". Si bien se popularizó este último vocablo, no debemos olvidar que pertenece al discurso turístico y no al educativo. No explicaré en este análisis las causas pedagógicas que llevan a tomar la decisión de tener un receso en el año, pero lo que sí afirmaré contundentemente es que no son vacaciones.

La periodista Carolina Brunstein realizó una selección de conceptos esbozados por especialistas en el área de educación: docentes, psicopedagogas y psicólogas.

La primera en tomar la palabra en el artículo es la psicóloga Susana Feinsilber, especialista en educación, quien sostiene: "No concurrir a la escuela no implica desengancharse de la cultura". Aquí tenemos un problema: o la psicóloga no conoce los alcances del término cultura o el diario transcribió mal sus palabras. Fuera cual fuera el error, lo cierto es que este artículo publicado en este medio iguala educación sistemática y cultura. ¿Por qué confundir? Pero aquí no termina la reflexión. Seguidamente dice "los chicos se enriquecen compartiendo con sus familias una buena conversación después de una buena película, analizando un artículo periodístico o recorriendo una muestra de arte". Perdón, ¿están hablando de chicos que están pupilos?

Los alumnos asisten cuatro u ocho horas a los establecimientos, el resto del día más los fines de semana lo pasan en sus casas. ¿Cuál es el mensaje? ¿El resto del año están sólo en las manos de los que somos sus docentes? Y suma en el final del artículo: "Las vacaciones implican una impasse que en muchos casos las familias pueden utilizar para repensar lo que la escuela puede haber señalado y para implementar ajustes que serán beneficiosos para encarar la segunda parte del año" Lo seleccionado del discurso no es claro. No se sabe cuál es el implícito de "lo que la escuela puede haber señalado". En todo caso esperamos que si la escuela está impartiendo disvalores o alguna aberración, las familias reaccionen más de una vez al año. El fragmento implica un seguimiento paupérrimo por parte del hogar en donde el niño crece.

Le da también el artículo la palabra a Trixie Levy, psicopedagoga del Tarbut: "Un corte es necesario y conviene aprovecharlo como un modo de encuentro diferente con el otro. Esto implica pasar más tiempo con tíos o abuelos o jugar en la casa de algún amigo, entre otras posibilidades" El planteo siguiente es: ¿el ciclo lectivo priva de todo esto al niño o al adolescente? El adjetivo diferente rescatado del discurso de la psicopedagoga llama la atención. Tanto en la escuela como fuera de ella el niño encuentra diferentes formas de relacionarse con el otro de acuerdo con sus simpatías, antipatías, gustos, jerarquías, etc. Si la escuela marca sólo una o dos formas de relación, entonces, decididamente, está haciendo mal su tarea social. Por otro lado si un alumno debe esperar el receso de un ciclo lectivo para encontrarse con familiares o amigos, no diremos que está estudiando, desarrollándose como persona y como profesional, sino que diremos: está preso.

Lo que sigue de su discurso confirma las sospechas: "durante las vacaciones la atención de los chicos no está dirigida por un adulto, como ocurre en el tiempo de clases" Padres, presten atención. La función de adulto que guía parece cumplirla sólo el docente. Docentes, alarmémonos, somos el único adulto que dirige al niño.

La que profundizó en el tema, sin duda alguna, fue la directora de la carrera de Psicopedagogía en la Universidad del Salvador, Andrea Bertrán (bueno, por algo llegó a tan alto cargo). Dice "las vacaciones son vacaciones" Desde aquí le decimos: exacto. Pasa a la final. Pero claro, no en cuanto temas educativos se refiere. La profesional, que ha definido a la perfección la significación del término, debería saber que el vocablo vacaciones no pertenece al ámbito educacional, que el receso se debe a causas más profundas (tal vez dignas de reanalizar) y que no pasa por dar o no dar tareas. Sin embargo su reflexión no termina aquí, sino que aporta que el corte es bueno "para seguir en un proceso de aprendizaje diferente, por ejemplo en un museo, en la Feria del Libro Infantil o en una plaza" . Evidentemente se insiste en el adjetivo diferente, lo cual implica replantearse el aprendizaje que hace un alumno en la escuela e implícitamente carga las tintas sobre los padres quienes no comparten salidas con sus hijos, excepto en el receso escolar.

Ana María López Taddei es regente de primaria en el Normal Nº5 de Barracas y asegura sin dudar: "Es importante que los chicos puedan descansar, porque durante todo el cuatrimestre trabajaron duro y terminaron con pruebas" Tal vez los comentarios huelguen, pero los vamos a hacer igual. ¿A qué le llamará la regente trabajar duro? Suponemos que los alumnos no picaron piedras, no hicieron zanjas interminables, no cumplieron horarios irracionales. Suponemos que fueron al colegio, cumplieron con las actividades planificadas con anterioridad según la población que asiste, los recursos sociales y económicos, y las posibilidades reales de la escuela (para eso existen los proyectos institucionales). No obstante el duro trabajo, los chicos hasta tuvieron pruebas. ¿Habrán sobrevivido a tan alta responsabilidad?

En la escuela Nª 14 de Boedo, la directora Regina Scotta cuenta que no se le da tarea a los chicos y, no sólo eso, "Antes de las vacaciones informamos a los padres a qué lugares pueden llevar a sus hijos" Es realmente una buena idea promover las actividades culturales que se llevan a cabo. Pero además de reconocer que no se da tarea excepto en casos puntuales, le falta aclarar qué hace después la escuela con los paseos recomendados. Queremos creer que no sólo se limitan a informar sino también a formar.

El artículo tiene poca consistencia. La selección realizada de los discursos es verdaderamente paupérrima. Si lo que quiere la prensa es recordarle a docente y a padres que es necesario que los chicos tengan todo el tiempo libre en el receso para así concurrir a cuanto espectáculo se montó, no lo hagan por favor desde la tan deteriorada educación sistemática.

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Artículo Previo Clarín y la desinformación
Armin Vans
 
 

10 comentarios Dejá tu comentario

  1. ¿No hubiera sido mejor que en lugar de dar un subsidio por hijo, hubiesen dado un subsidio para utiles escolares y material de estudio? O mejor aun, utilizar el dinero para subvencionar útiles y libros para todos los chicos de escuelas publicas.

  2. Si´, la educación es obligatoria, pues deberian hacer una ley no al derecho a los paros por los maestros, ellos menclan los sueldos haciendo politica con daño moral a la educacion del niño/a

  3. ASI ESTAMOS,SI QUIENES DEBEN FORMAR A LOS ALUMNOS (ALUMNO) -, QUE SIGNIFICA SIN LUZ - QUE PUEDEN ENSEÑAR ,SI NO TIENEN CLARO EL SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS SE SUPONE QUE LOS DOCENTES SON LOS ILUMINADOS

  4. El contenido del articulo es sumamente ilustrativo sobre el estado actual de la educación. En mi opinión aún pecando de alarmista pienso que esto juntamente con la destrucción de los jovenes por medio dela droga, pretende la desaparición de la Argentina como país ó bien una generosa quita de nuestro territorio.

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