Los jóvenes "ni-ni" y el retroceso argentino

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UNA POSTURA ERRÁTICA SOBRE EL PROGRESO
UNA POSTURA ERRÁTICA SOBRE EL PROGRESO

Cuando en promedio solo 1 de cada 10 jóvenes que comienzan una carrera logran terminarla. Cuando hay cerca de 1.500.000 jóvenes en el país que no estudian ni trabajan —los llamados ni-ni—. Cuando el empleo no registrado supera el 40%. Cuando un barrendero gana más del doble que un médico o un abogado. Algo anda mal.

 

Por empezar, ¿Por qué tan pocos jóvenes terminan una carrera universitaria? ¿Tienen los incentivos para hacerlo? ¿Tienen una recompensa por su sacrificio? Esta es una buena pregunta para comenzar el análisis.

Por qué un joven no trabajaría, si al fin y al cabo el dinero es necesario para la subsistencia misma. Tal vez porque otro le provee el sustento económico para sobrevivir, y él no tiene que hacerlo. En caso de que sean sus padres, puede ser un mal ejemplo, pero aún así es comprensible. Cada uno puede educar a sus hijos a su manera y es libre de hacerlo. Pero si sus padres no pueden, ¿Quién lo hace? El Estado.

Por ello, es que en los últimos días CFK lanzó un plan denominado ¿“PROG.R.ES.AR”? Con muchas similitudes al ya conocido “Jóvenes con Más y Mejor Trabajo”, que evidentemente no resultó. Al nuevo plan nuestra presidente lo “vende” como ¿“Un nuevo derecho”? Un disparate total, tanto jurídica como conceptualmente.

Dicho plan propone que los jóvenes que tienen entre los 18 y 24 años que no trabajan, trabajan informalmente o tienen un salario menor al mínimo vital y móvil y su grupo familiar posee iguales condiciones, cobrarán del Estado una prestación de $ 600 por mes, con el objetivo de iniciar o completar sus estudios en cualquier nivel educativo. Con el detalle de que promueve el trabajo no registrado, ya que de dicha forma lo habilita a uno a cobrar el plan.

Haciendo cuentas, el Estado va a destinar cerca de $ 10.000.000.000 anuales —sin control alguno— para que estos jóvenes ni-ni puedan terminar sus estudios. La pregunta es, si la misma plata va a destinarse para ello o solamente será un plan más para conseguir adeptos y fomentar el clientelismo político. ¿Sería la forma más eficiente de lograr el objetivo propuesto entregando esta gran suma de dinero en mano? Ya hemos visto como el Estado administra nuestros recursos, ejemplos sobran: Aerolíneas Argentinas, Fútbol Para Todos, etc. ¿Por qué deberíamos creerle en esta oportunidad? ¿Qué ha cambiado? Debemos sacar a los pobres de la miseria con un mecanismo que funcione, una propuesta integral, de inclusión, y no seguir fomentándolos mediante una política depravada y obsoleta. ¿Y que pasará con esta generación cuando se acabe el plan?

Los jóvenes necesitan un incentivo mayor que $ 600 por mes para embarcarse a estudiar una carrera de 6 u 8 años y calificarse, con los sacrificios y dificultades que ello implica. Y una vez que la terminen, ¿Que incentivos o mejorías reales en su calidad de vida van a tener?  

Veamos un ejemplo: un joven destina 8 años de su vida estudiando la carrera de medicina en la UBA, trabajando a la par, sacrificando tiempo propio, tiempo que podría pasar con su familia, recursos, pasando frió en invierno en las —muchas veces— precarias instalaciones de la UBA. Finalmente se recibe. Comienza a trabajar en la guardia de un hospital público donde ni siquiera tiene los insumos para poder realizar su trabajo —¡Salvar vidas!— y por lo cual percibe un salario que no llega a $5.000. Por otro lado, tenemos a otro joven que trabaja de barrendero y percibe entre $ 10.000 y $ 12.000 por su trabajo. Por último, tenemos a otro joven que trabaja en la industria de la construcción y otro manejando un camión, ambos con sueldos de entre $ 15.000 y $ 20.000 mensuales. Estas distorsiones salariales solamente nos roban los sueños y las ganas de progresar.

Ahora, ¿Que incentivo tiene un joven para hacer una carrera de tantos años de sacrificio si los beneficios no están a la vista? ¿Qué incentivo tiene un joven para trabajar, si cobrando planes sociales obtiene una renta muchas veces similar a un sueldo? Es allí donde radica el problema. Estamos educando a una generación con las premisas erradas, y todo lo que se construya sobre ello algún día se derrumbará. Debemos revisar nuestro rumbo. Necesitamos un contexto para fijar objetivos realizables en nuestras vidas e ir cumpliéndolos. Sentir y saber que esta en nosotros lograrlo y superarnos cada día.

Debemos alentar al joven para que éste pueda tener un proyecto de vida a mediano y largo plazo que sea realizable. Necesita ver que hay un mejor futuro para él y los suyos, que existe un escenario de previsibilidad, de estabilidad, de seguridad, en el cual uno pueda desenvolverse. Porque de lo contrario siempre viviremos pensando en el hoy y la sociedad va dejando de tener proyectos, planes de vida y de progreso, propios y los de la familia. Las ganas de superarse se esfuman. Una persona que invierte tiempo y dinero en capacitarse e intentar progresar debe tener un mejor estímulo para lograrlo. Hoy nuestro país lamentablemente no puede brindarlo.

La próxima generación de dirigentes políticos deberá revisar estas políticas que no nos llevan a ningún puerto y alentar a los jóvenes a trabajar y estudiar ofreciendo beneficios reales, y no proponiéndoles un camino más sencillo que solo los lleva a la nada misma y al estancamiento. Ese es el camino del facilismo. Necesitamos un futuro en el cual podamos creer y por el cual luchar. Los jóvenes pedimos incentivos.

El verdadero progreso de un país y una sociedad radica en su aumento cultural, en el aumento de la mano de obra calificada y profesionalizada, en una mayor cantidad de emprendedores. Necesitamos crear fuentes de trabajo genuinas y modernas. Fuimos potencia hace un siglo y podemos volver a serlo. Nuestra principal preocupación no debe centrarse en que si los ricos se han vuelto más ricos, sino en como estaban los pobres ayer y como están hoy, que la gente de clase baja pase a formar parte de la clase media, que pueda tener un plan de vida posible y realizable. Si un país puede lograr que los pobres dejen de serlo, ¿Qué importa si los ricos se han vuelto más ricos? Hay que tener la filosofía del progreso y no la de la envidia. Hay que crear un ambiente institucional. Necesitamos poder creer en un futuro mejor. Un país necesita crear riqueza, riqueza genuina —no mediante la impresión de papel moneda—. El Estado no puede crearla por decreto. De esto se han dado cuenta hace tiempo países sudamericanos que venían de ser gobernados por gente que viene de la izquierda, como es el caso de Bachelet en Chile, Lula en Brasil, Vázquez y Mujica en Uruguay y hasta Alan García en Perú. Debemos entender como país el mensaje arrollador de la realidad. El contexto global esta hoy de nuestro lado.

Los únicos que crean riqueza somos nosotros, los ciudadanos, y lo que el Estado debe hacer es dejar desarrollarnos libremente y que podamos cosechar nuestros logros. Nos debe ofrecer oportunidades, algo que hoy escasea.

 

Ilya Kotov
Abogado
Docente Universitario (UBA y UMSA)ogreso de la Nación

 
 

18 comentarios Dejá tu comentario

  1. Estos jóvenes de 18 a 24 años tenían entre 8 y 14 años cuando comenzó la década ganada según el gobierno . En diez años no hicieron nada por estos niños y ahora que están por terminar con el mandato quieren recuperar el tiempo que más que una década ganada es una década desperdiciada.Ni se acordaron de la educación,pero sì del fútbol para todos ,y de otros planes en los cuales dilapidaron mucho dinero que la mayor parte fueron para su bolsillo. Es tanto la corrupción que han instalado en el país que no tiene precedente, la misma ha permitido que desde el presidente hasta toda la cópula del poder hayan robado a diestra y siniestra, con tal desparpajo que no tienen conciencia del daño que han ocasionado al paìs y a estos chicos les dan escasos $ 600 para que estudien y siguen alimentando la vagancia y el manejo inescrupuloso de los fondos pùblicos y a nuestros viejos que han aportado toda su vida les dan un sueldo de hambre y saquean sus arcas para utilizarlas en planes que no corresponde en vez de darle el 82 % móvil y la presidenta anuncia un aumento de 200 pesos como una gran noticia que ya estaba determinado por ley dárselos. Realmente en què planeta vive, en que paìs, pobre mujer y pobres argentinos que tienen que soportarla, realmente es un país de gente muy buena , en cualquier momento van a reaccionar espero que no sea demasiado tarde.POBRE PATRIA MIA. en què manos hemos caìdo

  2. Marcelo: Vos estudiaste y el gobierno no le dio nada a tus padres, yo estudie y trabajé a la vez. ¿Cuantos hacen el secundario en escuelas privadas y después pasan a la Universidad pública?. Entonces, pagar algo pueden. Estudiantes crónicos hay miles y eso no es justo, como tampoco me parece justo que vengan a estudiar, gratuitamente, de países limítrofes cuando tienen una economía más sólida que la nuestra. López Murphy, cuando era Ministro de Economía, tiro una idea similar, duró 15 días en el cargo, tuvo una gran movilización estudiantil y no estaba tan errado. Hay un gran negocio en los Centros de Estudiantes, manejan las fotocopias y mueven millones, sin control, sin rendir cuentas. El dinero para Progresar sale del Tesoro, al ANSES lo vaciaron. Sí apoyo el sistema de becas para quien no tiene forma de solventar sus estudios, acá en Económicas, en MdP, te daban todas las fotocopias por un año a cambio de trabajar 2 hs. en el centro de impresiones. supongo que mantendrán esa forma hoy. Me gustaría saber que piensa el autor de esta nota al respecto de la gratuidad o no universitaria. Saludos

  3. La distorción salarial es un error fundamental. El principiante universitario debería ganar lo que un barrendero o albañil de primer escalafón gana!. Que sea gratis el estudio terciario para aquel que no tiene recursos, el que pueda, que page las matrículas y algo mas tambien, pero que se vean los resultados de lo que los estudiantes pagan. No que terminen en no se cual administración.

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