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El embajador del miedo

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OSCAR SPINOSA MELO Y SU EXTORSIÓN AL MENEMISMO
OSCAR SPINOSA MELO Y SU EXTORSIÓN AL MENEMISMO

Hace un par de semanas

 

    Hace un par de semanas este periódico comenzó a publicar los capítulos de un libro acerca del menemismo que supuestamente se publicaría en el corto/mediano plazo. A esos efectos, este periodista tuvo una serie de encuentros con el ex embajador menemista en Chile, Oscar Spinosa Melo -autor de esas líneas-, en un bar ubicado, paradójicamente, en la calle Chile al 1400.

    En esas reuniones se fue acordando cuáles serían los capítulos a publicar en Tribuna -decisión que cayó en manos de Spinosa Melo- y cómo se encararía el tema de la "difusión". La idea era tratar de tentar a alguna editorial para que se hiciera cargo de la edición del libro. El nombre de la obra sería La erupción y contaría detalles muy jugosos sobre el menemismo, sus negociados y los personajes periféricos. Según definió el propio ex embajador, se trataba de la continuación del libro Sobre el volcán, publicado en 1993 por Ediciones la Urraca.

    Los capítulos fueron publicados semana tras semana, presentados como "anticipos" de un libro que proximamente se publicaría bajo un sello editorial concreto. Mientras tanto, las amenazas y Cartas Documento comenzaron a llegar al escritorio de este periodista. Provenían de algunos de los personajes nombrados por Spinosa Melo.

    Al mismo tiempo, dos pequeñas editoriales tomaron contacto con este periódico para ver qué posibilidades había de editar el libro del ex embajador. Por lo visto, todo iba marchando sobre ruedas. Lentamente, pero sobre ruedas al fin.

    Hubo entonces un nuevo encuentro con Spinosa Melo y, consecuentemente, más capítulos publicados. Hasta que sucedió algo inesperado. En medio de una de las tantas conversaciones, el ex embajador dijo a este periodista que, si existía algún ofrecimiento de dinero, él estaba dispuesto a "pactar con quien fuera" para no publicar nada más.

    Los entretelones del insólito requerimiento, quedaron plasmados en un interesante intercambio de mails entre Spinosa Melo y quien escribe estas líneas (1).


En primera persona

    Mientras intentaba digerir las palabras del ex funcionario menemista, me llegó el primero de una serie de sugerentes mails: "si hay algún mango voy a pedir 'tajada' pues a mí no me molesta cobrar por mi trabajo", confesó Spinosa.

    Esas palabras me provocaron un gran malestar y así se lo hice saber al ex embajador en un oportuno mail en el que pedí que me clarificara el tema ya que me indignaba sentir que había "sido el vehículo para que esto pase". Spinosa ratificó entonces sus palabras: "Te aclaro que no tengo ningún inconveniente en cobrar y tampoco, si lo hiciera, en decirlo".

    Acto seguido, aclaré en un nuevo mail que no podía permitir que se negociara la información que se publicaba en Tribuna, dando como ejemplo que solíamos rechazar "ofertas de dinero de sectores como el Gobierno" y condenando el hecho de que "vos vas a negociar los textos que yo estoy publicando"

    "Desde ya que voy a hacer lo que tenga que hacer (...) Debes entender que de esto tenemos que salir todos beneficiados ¿Se entiende?", dijo Spinosa, intentando hacerme partícipe de sus "negociaciones".

    Mi respuesta final fue más que clara: "Por lo que puedo leer, no me conocés nada. No me interesa salir beneficiado en nada de esto. Yo no busco un rédito económico a lo que hago, sino un real cambio de las cosas (...) Si quisiera dinero, aceptaría publicidad oficial o ya hubiera vendido mi sitio al Gobierno".

    Al mismo tiempo, le dije a Spinosa que nuestro "Manual de Estilo" no nos permite callar o difundir "información por intereses ajenos a los de la sociedad. Evitamos los conflictos de interés, rechazamos dinero, donaciones o privilegios que se nos ofrezca a cambio de influir, modificar o deformar la información" (2).

    Acto seguido, me contacté con gente del entorno de Carlos Menem a efectos de chequear si había alguna negociación en ciernes a este respecto. La respuesta no tardó en llegar: "Spinosa Melo efectivamente se puso en contacto con Menem para, primero tratar de 'venderle información' y luego, al no poder hacer negocio, trató de sacarle dinero por no publicar un libro sobre él. Conozco bien el tema, porque yo personalmente traté con Spinosa Melo, por encargo de Menem (...) Ahora Menem está en Chile, vuelve el 28, pero voy a llamarlo esta tarde para confirmar si Spinosa trató de ponerse nuevamente en contacto con él, cosa que no creo ya que me lo hubiese dicho, es mas, Spinosa sólo trato con Roberto Colocilli, secretario privado de Menem, y conmigo", me aseguró una de las personas del entorno menemista.

    Esas palabras me provocaron indignación, pero al mismo tiempo recordé que el propio Spinosa Melo me confesó -en una de las últimas charlas mantenidas con él- cómo a mediados de los años '90 había logrado que el menemismo le pagara una especie de "compensación mensual" luego de que revista Noticias publicara otra especie de "anticipo" de un capítulo literario llamado "Probá que es de la buena". Allí Spinosa relataba un episodio en el cual el valet presidencial, Ramón Hernández, se había olvidado un frasco con "polvo blanco" en un hotel de Chile. Gracias a lo publicado, el ex embajador logró que le fuera pagada una buena suma "en negro" hasta el año 1999.


El embajador del miedo

    Oscar Spinosa Melo es un curioso personaje que perteneció al riñón más íntimo del menemismo. Sus andanzas fueron publicadas en un libro llamado "Impunidad diplomática" de un autor chileno llamado Francisco Martorell, que insólitamente jamás fue querellado por el ex embajador. La contratapa del libro de Martorell es harto elocuente: "La conducta de Spinosa Melo en tanto representante diplomático de la República Argentina, da motivos de escándalo desde 1970, cuando fue expulsado de la Unión Soviética por perseguir en la Plaza Roja, pistola en mano, al embajador argentino en Moscú. Años después, durante su gestión en Venecia en la década del ochenta, fue acusado por una anciana italiana de haberle robado valiosos tapices y grabados, a pesar de lo cual no fue sancionado por la cancillería argentina. En 1986 Spinosa Melo fue trasladado a Arabia Saudita, donde conoció al millonario Gaith Pharaon, a quien conectó con Mario Caserta, aquel presunto encargado de las finanzas de la campaña presidencial de Carlos Menem que en 1992 sería declarado culpable de organizar una asociación ilícita dedicada al lavado de dinero proveniente del narcotráfico.

    Con referencias tales, Spinosa Melo llegó a Chile como embajador del gobierno peronista de Carlos Saúl Menem en octubre de 1989. Dejaría dos años después el país envuelto en un escándalo de chantaje, orgías sexuales y consumo de drogas. Se lo acusaba de haberles pedido fuertes sumas de dinero al presidente de la UDI Julio Dittborn, a los empresarios chilenos Andrónico y Guillermo Luksic y a la empresaria argentina Ludovica Vallarino".

    De similar manera opinó el periodista Federico Quilodrán en un artículo de diario La Nación publicado el 12 de enero de 1998: "Hay que recordar la bochornosa salida, a fines de 1991, de otro embajador argentino, Oscar Spinosa Melo, luego de que el gobierno chileno de entonces solicitó discretamente su remoción. Sexo, farras, mujeres, extorsión, conspicuos personajes políticos y empresariales fueron los ingredientes del escándalo que envolvió a Spinosa".

    El paso de Spinosa Melo por Chile dejó un gran descontento general que fue reflejado en consonancia tanto por los medios de prensa argentinos como chilenos. Durante varios días la gestión de este hombre fue la comidilla de los periodistas de ambas naciones, en un marco en el que día tras día aparecieron nuevas revelaciones sobre una de las gestiones más escandalosas que se haya escuchado en las últimas décadas.

    No sólo Spinosa estuvo en el foco de la tormenta sino también algunos de sus colaboradores. Por caso, podemos nombrar a Fernando Frassoni (alias "Fruloni"), jefe de prensa de la embajada argentina en Santiago de Chile. El periodista Juan Salinas aportó a este periodista datos contra él: "Christian, no te olvides de consignar las aventuras de Frassoni, quien se metió en mi casa con un pretexto (una mentira, obvio) y me robó la billetera... lo que después admitió con toda frescura. Sé que se lo hizo a otras varias personas, entre ellos un colega".


Concluyendo

    El caso "Spinosa Melo" es la punta del iceberg de un tema que ocurre a diario: la compra y venta de información. En este caso se hizo público por desinterés de una de las partes, pero en general permanece oculto por cuestiones de conveniencia mutua.

    Lo más grave no es que esto suceda sino que involucre a importantes medios de comunicación y periodistas de renombre. Es dable destacar que algunas de las denuncias que se efectúan en Tribuna de Periodistas provienen de personas que han sido "traicionadas" (así lo manifiestan) por periodistas de grandes medios -sobre todo de la TV- que utilizaron la información ofrecida para "apretar y cobrar" a los denunciados de turno, generalmente funcionarios públicos.

    Uno de los principales precetos del periodismo dice que la información no nos pertenece, sino a la ciudadanía. Al negociar la información, estamos vendiendo algo que no es nuestro y estamos estafando a la población en su buena fe.

    Hace unos días el presidente Kirchner aseguró que difundiría un listado de 200 periodistas pagados por la SIDE, al tiempo que sus voceros anticiparon que algunos de ellos pertenecían a los diarios Clarín, La Nación y Página/12.

    La crítica unificada de los hombres de prensa no se hizo esperar: insólitamente las palabras del Presidente fueron tomadas como un nuevo avasallamiento contra el periodismo.

    Lejos de esa apreciación, ¿No sería clarificador acaso que se supiera quiénes cobran del oscuro organismo estatal?

    Será la clave esencial para empezar a entender episodios como el vivido con el ex embajador Spinosa Melo.

 

Christian Sanz

(1) Todos los mails en cuestión -junto a otra evidencia- están en poder de este periodista y se ofrecen como prueba de lo que se afirma en este artículo.

(2) "Punto 1.2" de dicho Manual. Ver https://periodicotribuna.com.ar/manual.asp

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