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Rosenberg: la estafadora que no cesa

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SOBRE FALSOS ESTIGMAS Y "MANCHAS" DE JESÚS
SOBRE FALSOS ESTIGMAS Y “MANCHAS” DE JESÚS

“Otra vez sopa”. Esas tres palabras fueron las únicas que atiné a decir cuando escuché del otro lado de la línea a la gente del programa de Canal 2, Va por vos, asegurándome que la estigmatizada trucha, Martha Rosenberg, había vuelto a las andadas.

 

El detalle es que esta vez la historia no tenía que ver con lesión alguna, sino con la aparición de unas supuestas imágenes de Jesús en la pared de la casa de la fraudulenta mujer.

Indignado al extremo, ese mismo día –martes 22 de octubre- estaba nuevamente en el estudio de Canal 2 para tratar de indagar en el tema en cuestión.

Tenía en mi haber algunos datos ya develados sobre Martha y varias preguntas en mi cabeza. Los demostrados –malos- antecedentes de la “estigmatizada” eran varios:

-Había sido señalada por sus propios familiares de provocarse ella misma sus estigmas.

-Era actriz y estaba inscripta en la Asociación Argentina de Actores.

-En el año 2001 había asegurado poseer un cuadro de Jesús que supuestamente sangraba.

-Yo mismo había desafiado a Martha a principios de 2003 a someterse a un exhaustivo análisis que ella no aceptó.

Por otro lado, tenía en mi cabeza la idea de indagar sobre una docena de cuestiones que surgían imprescindibles para probar si las afirmaciones de esta mujer podían tener algún sustento.

Durante años y años quien escribe estas líneas se ha nutrido de incontables anécdotas similares de estigmas y “apariciones divinas” en diversos lugares que terminaron siendo completos fraudes.

Cuando finalmente estuve en la mesa de Va por vos, junto a Guillermo Andino, expliqué algo esencial: “toda vez que hay un efecto que la mano del hombre puede reproducir, es menester desconfiar”. No negar, sólo desconfiar.

Ya lo había dicho un gran filósofo: “afirmaciones extraordinarias requieren pruebas extraordinarias”. No es poco.

Antes de que pudiera terminar mi cortísima exposición sobre el tema, apareció en pantalla un tal Fabio, quien era, según sus propias palabras, colaborador de Martha Rosenberg. Obviamente, esta última no se animaba a hacer frente a las cámaras.

Como era de esperar, la producción del programa había enviado una cronista a la casa de la “estigmatizada” a efectos de registrar el “milagro” en vivo y poder hablar con ella, lo cual –lamentablemente- no se pudo lograr.

No obstante ello, Fabio, el colaborador de Martha, intentó explicar cómo habían aparecido las manchas con “cara de Jesús” mientras mostraba cómo una de ellas lloraba lágrimas de sangre.

Luego de algunas preguntas inconducentes por parte del conductor del programa, me permití mostrar un poco de mi escepticismo ante Fabio. Le pregunté entonces si creía que la imagen que nos estaba mostrando no podía ser reproducida por la mano artesanal de cualquier persona.

Ante su rotunda negativa, lo desafié a hacer yo mismo –y cuando él quisiera- la imitación de la "figura divina”, lo cual hizo que se pusiera a la defensiva. Fabio comenzó a hacer lo que hacen todos los chantas en estos casos: a hablar de la “fe, de que no hay que probar los milagros”, etc.

En seguida lo indagué acerca de la posibilidad de que hubiera algún registro fílmico del tema. "Si las figuras en la pared se van formando de a poco, me imagino que debe haber alguien que se haya tomado la molestia de filmarlo", aseguré en seguida.

Fui más lejos aún, le pregunté si no había grabaciones de los momentos en que Martha Rosenberg comenzaba a sangrar a través de sus estigmas.

Si bien en un principio Fabio aseguró que “algo de eso” se había filmado, pronto se echó atrás. Fue después de que lo desafié a que mostrara dicho material.

El tiempo -al igual que la paciencia de Fabio- se acabó de golpe y no pudimos seguir desenmascarando el fraude, pero me apuré entonces a aclarar algo que no se había dicho aún: Martha Rosenberg seguía "aceptando" colaboraciones monetarias de aquellas personas que la iban a visitar.

No era poco. El verdadero negocio de esta gente es justamente ese: lucrar con la fe.

Martha Rosenberg ha aparecido por tercera vez con sus improbables historias. Y estoy seguro de que no será la última.

Hay gente que nunca aprende.

 

3 comentarios Dejá tu comentario

  1. que buen negocio es lucrar con la fe de las personas... Por favor no sean tan ingenuos si seria real no se opondria a cualquier preba que pudieran hacerle!!!

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