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Alberto en modo vergonzoso, Cristina golpista y un problema llamado Javier Milei

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La columna política de la semana de TDP
La columna política de la semana de TDP

No hay vuelta atrás: la situación del Frente de Todos ya es irremontable. Está claro que hay una decisión tomada y el diálogo entre Cristina Kirchner y Alberto Fernández seguirá trunco. 

 

Por momentos, el jefe de Estado deja ver su costado más penoso, rogando públicamente que todo vuelva a ser lo que era. Invoca en sus discursos los fantasmas del pasado y, sobre todo, las pesadillas del eventual futuro que vendría allende 2023 si no se amigan los espacios dentro del oficialismo

"Tenemos que construir la mayor unidad. Tenemos un común denominador que nos obliga a producir más, a generar más trabajo formal y a distribuir más correctamente la riqueza", sostuvo el mandatario este sábado, en una cumbre del Frente de Todos que careció de figuras del kirchnerismo. A ellos les dirigió esas palabras.

Pero no hay caso, la vicepresidenta ya decidió cortar todos los lazos con su otrora elegido. Más aún: ya tiene candidato para disputarle el poder en 2023 desde el Frente de Todos. Ni más ni menos que Sergio Uñac, hoy gobernador de San Juan, tal cual reveló Tribuna de Periodistas hace una semana. 

Entretanto, ha instruido a sus acólitos a esmerilar la gestión de Alberto poco a poco. Para generar en el inconsciente colectivo la idea de que el jefe de Estado no es parte del Frente de Todos. 

No le será tan sencillo: a diario, el propio mandatario recuerda aquellos vínculos en sus propias súplicas para que le permitan volver al redil K. Y no es el único: Sergio Berni —otro que sueña con ser presidente de la Nación— dijo una frase brutal, que impactó no solo en los pasillos de la Casa de Gobierno, sino también en las paredes del Instituto Patria.

“El que trajo al borracho, que se lo lleve”, sostuvo el ministro de Seguridad bonaerense con una elocuencia pocas veces vista. 

En pocas palabras, no solamente trató de “ebrio” a Alberto, sino que le pidió a Cristina que se haga cargo de haberlo puesto en el cargo que ostenta.

En tal contexto, la imagen del presidente y su vice se encuentra por el suelo. Ambos ostentan una imagen positiva que ya perforó el piso histórico del 25% y que aparenta irremontable. 

Los principales consultores incluso advierten que podría empeorar aún más, en tanto y en cuanto no se logre resolver el incómodo tópico de la inflación, que se potencia por la pérdida de poder adquisitivo de los salarios y los tarifazos de la luz y el gas.

Hay que decirlo: el gobierno sabe cómo resolver la escalada de precios, pero prefiere no hacerlo. Básicamente porque le exigiría dejar de emitir dinero, y ello complicaría las cuentas públicas. ¿Cómo pagar los innumerables planes que hoy en día abona el Estado a conocidas organizaciones sociales a efectos de contener cualquier tipo de revuelta social? No hay manera.

Por eso, los funcionarios simulan en sus discursos: aseguran que los responsables de la inflación son los “formadores de precios” —una entelequia— y las grandes empresas alimenticias. Pero ellos mismos no lo creen. 

El propio Alberto Fernández dijo las cosas como son el 23 de mayo del año 2013 en canal TN. Allí, invitado para analizar la década que cumplía el kirchnerismo en el poder, aconsejó a Cristina: 

“El problema inflacionario ni siquiera es un problema. La Presidenta percibe que tirando la cantidad de dinero que ha puesto en el mercado en favor de los planes sociales va a haber lo que siempre ocurre: un aumento de la demanda, una retracción de la oferta y un incremento de los precios”.

Al mismo respecto, añadió: “Hable con Mercedes Marcó del Pont, porque el problema es que usted no tiene en cuenta la cantidad de dinero que ha emitido y que no ha tenido respaldo. Y eso ha sido una causa generadora de inflación enorme”.

Luego de lo antedicho, ¿a qué Alberto hay que creerle, al de aquellos años, que regañaba a Cristina, o al de estos días, que jura que los precios se disparan a causa de una improbable conspiración refrendada por los “formadores de precios”?

Más allá de la discusión política y los floreos discursivos de rigor, la inflación sigue siendo un problema irresoluble. Que ni siquiera la oposición logró contener, a pesar de las promesas del entonces presidente Mauricio Macri, otro que, dicho sea de paso, sueña con volver a ocupar el sillón de Rivadavia.

De hecho, su gravitante figura ocupó parte de la discusión que la Convención Nacional de la Unión Cívica Radical realizó en las últimas horas. Allí se debatió la posibilidad de que la UCR siguiera siendo parte integrante de Juntos por el Cambio, junto al PRO y la Coalición Cívica. El resultado estaba cantado.

En realidad, fue solo una excusa para marcar posición sobre otro candidato, que incomoda aún más a los radicales que Macri: Javier Milei

Como se suponía, el radicalismo decidió excluir al economista liberal de toda posibilidad de alianza a futuro. Como si Milei hubiera manifestado algún interés en aquella posibilidad

En realidad, el hoy diputado Nacional por la Ciudad de Buenos Aires se autopercibe superior a todos los demás candidatos, del oficialismo y la oposición. Los números de las encuestas lo acompañan.

No obstante, le resta definir algunas cuestiones, no menores: con qué espacio se lanzaría eventualmente como candidato a presidente de la Nación en 2023, ya que carece de “aparato”.

A su vez, debería definir un programa de gobierno que vaya más allá de su demagógica prédica contra la casta, sus impulsos de eliminar el Banco Central y su imposible propuesta de eliminar impuestos

De paso, podría explicar sus furtivos encuentros con referentes del kirchnerismo, siempre a escondidas. ¿Será por eso que se abstiene de criticar a Cristina, como se puede ver en un video que se viralizó hace algunas semanas? ¿Saldrán de allí los fondos que lo nutren para hacer campaña por todo el país? Imposible saberlo.

Milei no es de aquellos a los que les gusta dar explicaciones. Sin embargo, si llegara a ocupar la primera magistratura de la Nación, deberá hacerlo. Así funciona el republicanismo.

Pero el economista no lo entiende. Se irrita toda vez que alguien polemiza con sus ideas. Ha llegado al punto de hacer juicio a cinco periodistas que lo cuestionaron por usar los pasajes que le da el Congreso de la Nación para hacer viajes personales. A todos y cada uno les exige una indemnización millonaria. 

Si así se comporta en un tema tan trivial, siendo apenas un diputado, ¿qué haría si fuera presidente ante un posible señalamiento por corrupción? 

Mejor no imaginarlo. Baste saber que este cronista ha sido bloqueado por Milei solo por marcarle una contradicción discursiva muy menor. Un “botón de muestra”, como suele decirse.


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38 comentarios Dejá tu comentario

  1. Si este desGobierno cortara con los "ñoquis" ya se ahorraría múchisimo dinero, que bien podría paliar el deficit generado con los millones de planes!!!. Si en las próximas PASO MIlei gana mas adeptos que los otros, ya van a ver como se le "pegan los políticos" ofreciendolé todo tipo de plataformas y estructuras para ganar terreno en las bases!!! Sean del color que sean.... Veletas y camaleónicos los son todos, ya los hemos visto en las últimas décadas.

  2. Algunas cuestiones, 1º al gobernador UÑAC no lo soportan en SJ, así que CFK lo apoya suena a propaganda. 2º lo de MILEI es feudalismo puro, imposible que subsista. 3º AAF tiene los días contados al decir de su ministro, que algunos ya saben que irán presos y otros seguirán dando clases, además otros piden que se adelanten las elecciones. Espero que salgan a decir, algunos, que hay que llegar aunque sea en sillas de ruedas o muletas.

  3. „Cuando advierta que para producir necesita obtener autorización de quienes no producen nada; cuando compruebe que el dinero fluye hacia quienes trafican no bienes, sino favores; cuando perciba que muchos se hacen ricos por el soborno y por influencias mas que por el trabajo, y que las leyes no lo protegen contra ellos, sino, por el contrario son ellos los que están protegidos contra usted; cuando repare que la corrupción es recompensada y la honradez se convierte en un autosacrificio, entonces podrá, afirmar sin temor a equivocarse, que su sociedad está condenada.“ — Ayn Rand, libro La rebelión de Atlas

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