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¿Comisión antidrogas?

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UNA INSÓLITA PROPUESTA GUBERNAMENTAL
UNA INSÓLITA PROPUESTA GUBERNAMENTAL

Desde que comencé a ser periodista, uno de los temas que más me ha preocupado es el del narcotráfico y el consumo de drogas. Escuchaba y veía en TV en esos días a una persona a la que conocería años más tarde, Luis Weckesser, un subcomisario que advertía lo peligroso del creciente aumento del uso y abuso de los estupefacientes en Argentina.

 

Lejos de escucharlo, los funcionarios de turno lo han "ninguneado" una y otra vez. Por caso, Antonio Tróccoli, ministro del Interior de Raúl Alfonsín lo tildó de "desestabilizador" y negó que en nuestro país se consumiera cocaína.

En esos años yo concurría al colegio secundario y veía a algunos de mis compañeros de estudio contradecir semejante afirmación oficial al consumir no sólo cocaína, sino otros tipos de droga. Ese y otros motivos hicieron que me interesara profundamente en el tema de los estupefacientes y, a partir de ese momento, comencé a informarme a través de todas las fuentes posibles sobre su idiosincracia. Años más tarde, en 1996, publiqué mi primer libro sobre las drogas, el narcotráfico y la consecuente cobertura gubernamental, se llamó "La mafia, la ley y el poder" (1).

Fue un libro que no ahorraba en datos de denuncia y apuntaba a lo más alto del menemismo, vinculándolo con el tráfico de drogas. Los datos eran contundentes y las fuentes inobjetables.

En esos días, algunos colegas me trataban de "delirante" por decir que el entonces presidente Carlos Menem estaba vinculado a contrabando de estupefacientes, pero años más tarde ciertos documentos de la DEA (agencia de lucha contra el narcotráfico norteamericana) me dieron la razón.

Sin embargo, lo que debería haber sido motivo de alegría personal -por haberse confirmado mi afirmación-, me hizo sentir decepcionado, ya que se habían perdido valiosos años de lucha contra las drogas por no querer ver el árbol que se escondía detrás del bosque.

Por tal motivo seguí denunciando el flagelo de la droga en mis siguientes libros, cada vez con más documentación y contundencia, pero jamás ningún funcionario se interesó por hacer algo al respecto.

 

Yo te avisé

Si yo me sentía decepcionado, peor aún debía haberse sentido Luis Weckesser, quien ya en el año 1986 anunciaba en una revista llamada Tecnipol que sucederían algunas de las cosas que luego pasaron en torno a las drogas.

Allí afirmó: "estamos en un momento crucial en la sociedad argentina, provocada por un explosivo incremento en el consumo de estupefacientes; sus causas están dadas por la combinación de factores de orden interno e internacional, que hacen que los narcotraficantes, verdaderos asesinos de la mente, hayan cambiado el enfoque conceptual de utilizar a nuestro país como lugar de tránsito del contrabando de sustancias toxicomanígenas, para ahora querer convertirlo en consumidor.

(...) Como consecuencia del endurecimiento norteamericano que reseñamos se produce el fenómeno de que a los narcotraficantes que responden a la mafia italiana, francesa, oriental y colombiana, al cerrárseles una importante boca de consumo, se encuentran con stock vacante de colocación y apuntan hacia Sudamérica y dentro de este conjunto hacia la República Argentina, por nuestras características socio-económico-políticas.

Estamos asistiendo a un momento de plena introducción promocional de la droga; los ejemplos suelen ser claros: un gramo de cocaína cuyo precio internacional supera los cien dólares, en nuestro país cuesta la cuarta parte. También la consiguen gratuitamente los consumidores que presentan amigos interesados en su iniciación al consumo a los 'dilers' (sic), distribuidores minoristas, para ingresar en el nivel experimental, al que suele acceder la juventud por curiosidad, compromiso o snobismo.

(...) El problema de las drogas lo tenemos hoy en nuestro país, en pleno desarrollo. Las armas para combatirlo son las de esclarecimiento de la juventud por medio de la prevención que podrán canalizarla a través de los organismos especializados de sus respectivas reparticiones, en colegios, clubes y otros lugares donde se detecten focos de iniciación, por medio de conferencias, como así también simultáneamente con la prevención, tareas investigativas intensas tendientes a la represión de toda forma de narcotráfico".

El artículo de Weckesser es esclarecedor, no sólo porque advertía hace casi 20 años cómo se podía prevenir la situación actual, sino porque se dio en un momento en el que funcionarios varios del gobierno alfonsinista aseguraban que nuestro país era sólo de "tránsito" de droga, pero no de consumo ni de producción.

 

Políticas inexistentes

No es novedad afirmar que en nuestro país no existe una real política oficial de combate a las drogas. Lo mismo sucede con el consecuente lavado de dinero, cuya legislación es sumamente permisiva e ineficiente. Por este motivo, en los últimos meses, la DEA ha empezado a plantearse la idea de irse de nuestro país, lo cual es probable que suceda en el corto/mediano plazo.

Tal vez ante este temor es que se haya anunciado en las últimas horas que se formará una comisión de expertos para sugerir reformas respecto a cómo manejar el tema estupefacientes en el país. Según reza diario La Nación, "este paso se suma a los acuerdos que firmó la Argentina con España, país receptor de la cocaína que recorre nuestro país, y Perú, uno de los países desde donde llega la droga. Esto fue anunciado ayer por el ministro del Interior, Aníbal Fernández, durante una conferencia de prensa en la Casa de Gobierno, donde puso en funcionamiento al Comité Asesor en Materia de Represión del Narcotráfico y Criminalidad Compleja."

Lo interesante del comité es que está formado por personajes realmente cuestionables. Por un lado tenemos a Roberto Bergalli, jefe de estudios en criminología de la Universidad de Barcelona; Alberto Calabrese, pseudoespecialista en el abordaje del uso indebido de drogas; y el camarista Horacio Catanni, presidente de la Sala II de la Cámara Federal. ¿Qué tienen en común los tres? Todos son abiertos defensores de la despenalización de las drogas (2).

Por si esto fuera poco, se ha sumado a este grupo la presencia del juez Roberto Falcone (3), titular del Tribunal Oral Federal Nº 1 de Mar del Plata, el mismo que fuera oportunamente denunciado en una causa judicial por haber hecho desaparecer varios kilos de droga y proteger a peligrosos narcotraficantes en esa zona balnearia (4).

Lo mismo sucede con Marcelo Madina, magistrado de la Cámara de Apelaciones de Mar del Plata, quien ha sido procesado por la desaparición de U$S 40.000 del Tribuna Federal Oral referido.

Finalmente, tenemos la presencia de la fiscal Mónica Cuñarro, quien aún no ha explicado debidamente por qué renunció a la fiscalía especial para el narcotráfico para la que había sido asignada, a los pocos meses de asumir (5).

Con semejantes antecedentes ¿Puede acaso esta gente dar una solución a un problema tan crucial como es el de los estupefacientes? ¿Qué criterio ha utilizado Aníbal Fernández para designarlos?

Un caso o dos pueden ser casuales, pero tanta cantidad de gente cuestionada es realmente sospechoso. ¿No es obvio el criterio que tendrán estas personas en su evaluación sobre las drogas, al mostrar una postura abiertamente a favor de despenalizarlas?

 

Sin pena ni gloria

Lo más interesante en el marco de las contradicciones oficiales es que desde el kirchnerismo se aseguró que con esta movida "no se pretende despenalizar el consumo de drogas". No es esta la única suspicacia, según diario La Nación, "La modificación fue anunciada en momentos en que la relación entre el Ministerio del Interior y la Sedronar, al mando de José Granero (6), es de máxima tensión.

Fernández y Granero mantienen una pelea por Gabriel Abboud, que controla el Registro Nacional de Precursores. El conflicto está dado por la intención de la Sedronar de coordinar acciones con las fuerzas de seguridad cuando, desde el Ministerio del Interior, entienden que esa es una facultad propia y que el organismo sólo tiene tareas de prevención y auxilio para los consumidores de drogas". Esta puja se da en el marco del insólito intento del Ministerio del Interior por "unificar" la lucha contra las drogas.

Cuesta creer que exista voluntad real para combatir el narcotráfico cuando existen casos como el de las valijas de Southern Winds que no ha sido esclarecido como se debe desde el Estado. No está de más recordar que, según imputados en dicha causa judicial, detrás del escándalo existe la cobertura de importantes funcionarios kirchneristas como el secretario de Transportes, Ricardo Jaime.

Más claro, echarle agua...

 

Concluyendo

Existe una falsa dicotomía acerca de la pelea contra las drogas. Mientras algunos creen que se debe ser inflexible en la prohibición, otros creen que hay que "liberar el mercado" en vista de que ha fracasado la pelea contra el narcotráfico. Esto último, a fuerza de ser sinceros, es falso, ya que no existe -ni ha existido- una real lucha contra el contrabando de narcóticos, sino todo lo contrario: muchos gobiernos dan cobertura al narcotráfico ya que es el negocio más rentable del mundo al generar cerca de US$ 600.000 millones al año.

Es obvio que el día que se decida combatir la droga de manera frontal y sincera se podrá lograr sin mayor inconvenientes, sólo hará falta la real voluntad de los actores principales de esta trama.

Mientras tanto, seguiremos asistiendo a la parodia de un combate que sólo es montado para hacer creer a la sociedad que se quiere acabar con este mortal flagelo.

 

Christian Sanz

(1) Es el único de mis libros que no puede descargarse de internet.

(2) Ver postura de Cattani en http://www.30noticias.com.ar/despachos.asp?cod_des=20855

(3) Falcone también ha sido abogado defensor del terrorista Juan Martín Ciga Correa.

(4) Ver https://periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=2145

(5) Ver http://www.lavoz.com.ar/06/10/31/secciones/politica/nota.asp?nota_id=14040

(6) Este periódico intentó entrevistar a Granero pero, luego de un primer acercamiento para coordinar el encuentro por parte del Sedronar, jamás han vuelto a contactarnos.

 

1 comentario Dejá tu comentario

  1. Te olvidaste de los paladines antidrogas Fleco y Male, muestra de la estupidez e hipocresía con que se encara este problema en el país.

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