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Los perversos Jabad Lubavitch

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DE SECTAS Y DESAPARICIÓN DE PERSONAS
DE SECTAS Y DESAPARICIÓN DE PERSONAS

LA SECTA PERVERSA

 

Si no fuera porque hay un hombre desesperado y una secta perversa en el medio, esta sería una historia digna de filmar la más insólita de las películas o escribir el más curioso de los libros. Se trata de una trama cargada de amenazas, persecuciones, chantaje, desencuentros y hasta posible secuestro de persona.

Todo parece haber comenzado en octubre de 2004, cuando un hombre llamado Alberto Martínez fue supuestamente abandonado por su esposa, Silvina Daichowski, en un gesto cargado de raros simbolismos y extrañezas varias. En realidad la historia empezó mucho antes, cuando comenzaron a suceder elocuentes hechos en torno al propio matrimonio: desde llamadas amenazantes hasta insólitos seguimientos personales.

Fue en el marco de esos sucesos que Silvina un día se fue de su casa para jamás regresar.


La mar estaba serena

Según refieren aquellos que han compartido la amistad de Alberto y Silvina, la pareja formada por ambos era totalmente normal y no vivía mayores sobresaltos. Por caso, una semana antes de que esta desapareciera por completo, habían compartido un asado en familia y en un clima que no aparentaba precipitar lo que luego ha sucedido.

No sólo eso, hay una docena de "mensajes personales" —cartas, tarjetas y otros— que Silvina dedicó a Alberto poco antes de "desaparecer". En todos ellos, sus sentimientos para con Alberto son sinónimo de la más sincera gratitud y amor.

Por caso, en un calendario que le regaló a fines de agosto de 2004, Silvina le dice a Alberto que es su "ángel de la guarda" y le recuerda que lo ama, sin dejar de agradecerle "por estar siempre ahí".

A pesar de esto —de una relación de pareja sin mayores problemas conyugales— un día Silvina desapareció sin dejar rastro y sin excusarse siquiera. Al mismo tiempo, comenzó la pesadilla de Alberto para intentar encontrar a su mujer, motivo por el cual hizo una denuncia en la Justicia por "desaparición de persona". Fue el principio de otra serie de eventos extraños.

Lo primero que llama la atención es que, a poco de sustanciarse el pertinente expediente, apareció una "supuesta" Silvina Daichowski en el juzgado y, sin presentar el documento pertinente que acreditara su identidad —argumentando que se le había roto—, declaró que había abandonado su hogar por propia voluntad. No sólo es sospechoso que "esta" Silvina no utilizara un documento alternativo, sino el hecho de que la Justicia no le exigiera prueba alguna de su identidad.

Por si esto fuera poco, la declaración efectuada fue firmada con un garabato totalmente diferente al que solía utilizar Silvina para refrendar su identidad. A punto tal, que un peritaje caligráfico determinó que no era su signatura.

Insólitamente, tampoco dejó domicilio alguno donde poder ubicarla y su declaración fue efectuada cincuenta días después de haber "desaparecido".

 

Línea de tiempo

Para poder saber qué sucedió con Silvina hay que hacer un ejercicio típico de la investigación básica: recrear las horas y días previos a su desaparición: "Poco antes de evaporarse, Silvina sufrió el acoso permanente por parte de dos grupos bien diferenciados, o quizás no tanto: por un lado gente de la secta judía Jabad Lubavitch y por otro su propia familia", aseguró a este periodista Alberto, su ex concubino. Esos aprietes, según pudo saberse luego, se sumaban a diversos tipos de amenazas que sufrió durante meses y en las cuales le anticipaban que le iba a "pasar algo" y que no la iban a dejar "vivir en paz". 

No faltaron otros ingredientes a este culebrón: raros llamados al teléfono familiar y la visita de misteriosos personajes que, con su mera presencia, imponían temor a la familia. Esto fue una constante hasta último momento. Eso sí, cuando desapareció Silvina, desaparecieron las presiones. Todo un dato.

Prosigue Alberto: "Algunos días después de que dejamos de tener noticias de mi esposa, cuando yo no conocía ni sabía qué era aquel lugar (la sede de Jabad), al localizar al padre de ella (de Silvina) me dice que el no sabía donde estaba, pero que la tenía la madre con 'los Lubavitch'. La verdad que en aquel momento no le creí, pero recuerdo que me dio ese nombre ya que le pregunté quiénes eran. De manera un tanto confusa me explicó que a él le daban medicamentos y que le habían dicho para presionarlo que si seguía sin ver a su hija se los iban a sacar. Bastante tiempo después de que lo llamaran a declarar, cuando volví a verlo, negó haberme dicho nada de eso, lo que me sorprendió".

A efectos de poder profundizar esa línea de investigación, este periodista intentó hablar con gente de Jabad Lubavitch, pero no lo logró. A la negativa de hablar sobre el tema, se agregó la amenaza de una querella penal —y de otro tipo— en caso de publicar algún artículo periodístico contra ellos.

Lo que en principio fue tomado como una humorada por quien escribe estas líneas, dejó de serlo cuando descubrió qué clase de gente son los Lubavitch. Considerada una verdadera secta dentro del judaísmo, esta organización posee 3.000 centros distribuidos en más de 70 países a nivel mundial. En la Argentina posee 28 sedes en seis provincias y se estima que cuenta con unos 10.000 seguidores. Según cuenta diario Perfil, es un movimiento que nació "hace más de 230 años en el pueblo bielorruso de Lubavitch, el movimiento tuvo su despegue local a mediados de los 90, bajo la mirada crítica y por momentos desconfiada del resto del judaísmo vernáculo. Sucede que sus miembros se definen por la fidelidad extrema a la palabra de la Torá (los cinco primeros libros de la Biblia).

Pero a diferencia de la ortodoxia a secas y a pesar de que muchos de los hábitos seguidos por sus miembros puedan parecer medievales, Jabad trabaja con la tecnología más moderna, desde revistas y programas de televisión hasta un importante sitio de Internet y la lectura de rezos en la pantalla de una palm."

Esa es el costado más conocido de la secta, pero posee uno más oscuro vinculado a la recaudación furiosa de dinero, a cualquier precio y bajo la fachada de la supuesta "ayuda social". "Fijáte que están metidos en todos los 'quilombos' en los que aparecen involucradas personas de la colectividad judía, como fue en su momento el tráfico de diamantes", aseguró un poco conocido rabino a este medio con gran preocupación y temor.

Y es que la mera mención de los Jabad a la hora de buscar entrevistados cierra todas las puertas. "Vos no sabés el poder que tienen estos tipos, te diría que dejes tu investigación de lado", advirtió un colega —y amigo— de la colectividad que se animó a hablar con TDP.

 

Perfume de mujer

Decíamos que, pocas semanas antes de desaparecer, Silvina era acosada por diversas personas que repentinamente aparecieron en su vida. Una de ellas era una mujer que había trabajado con ella una década antes y de pronto comenzó a aparecer "casualmente" una y otra vez en el camino de la pareja. No casualmente, es de la casa de esta misteriosa mujer que desapareció Silvina.

"La mujer de la casa de donde desaparece no era amiga de ella, sólo la conocía de un trabajo y hacía más de diez años que no la veía. Sin embargo durante mucho tiempo quedó en el expediente como el único nexo para 'ubicarla'. En los últimos días previos a la desaparición, ella encontró a esta mujer varias veces en distintos lugares muy distantes unos de otros de manera aparentemente casual, situación tan repetida que hasta llamó la atención de mi esposa, quien me lo comentó. De hecho, es por eso que tras buscar en varios lugares yo llego a ese departamento en el cual primero durante varios días me negaron conocerla", aseguró Alberto en una de las entrevistas sostenidas con este periodista.

Más adelante, aportó un dato que sería el disparador esencial para empezar a entender lo sucedido: "mucho tiempo después notamos que Jabad quedaba en la misma manzana de la casa de la cual Silvina desaparece, con lo cual empezamos a entender las versiones que nos llegaban sobre este grupo."

Efectivamente, el dato aportado por Alberto era real, ya que la central de Jabad Lubavitch está ubicada en la calle Agüero 1164 de esta Capital Federal, justo a la vuelta de su casa. Lo que no sabía el cónyuge de Silvina es la relación entre su suegra, Catalina Rebeca Wirkierman, y este mismo grupo, el cual a su vez estaría relacionado con otra secta —en este caso evangelista— llamada Fuente de Vida.

No casualmente, la única vez que Silvina apareció en el juzgado donde se investiga su desaparición lo hace acompañada por personeros de este último grupo.

 

Fuente de ¿vida?

Fuente de Vida es una "asociación civil" —CUIT 30-70705090-6— que esconde detrás de su fachada de iglesia evangelista una peligrosa secta que esclaviza a algunos de sus miembros y se aprovecha económicamente de otros. Uno de los que comanda sus actividades es el pastor Christian Grillo, a cargo de la parte administrativa del lugar.

En el año 2006, este periodista intentó llegar a él a efectos de verificar la posible presencia de Silvina en ese lugar. Con una batería de preguntas y armado de paciencia se dirigió a la calle Eva Perón 3932 de esta Capital Federal, sede de Fuente de Vida. Allí pudo hablar con diversos concurrentes a las ceremonias del grupo evangelista, los cuales identificaron positivamente una colorida foto de Silvina como asidua asistente a ese mismo lugar.

"Sí, esta chica venía seguido por acá, ahora hace bastante que no la veo, pero siempre venía. Tenía otro color de pelo, pero es la misma persona sin dudas", aseguró un humilde seguidor del pastor Grillo. Lo mismo fue confirmado por otras personas presentes, lo cual despertó las esperadas sospechas de uno de los encargados de la seguridad del lugar. "¿Por qué no te vas, flaco? Antes de seguir preguntándole a la gente averiguá por qué Silvina lo dejó al marido, ella nunca estuvo acá contra su voluntad. Igual ya no está más", aseguró el improvisado "patovica".

A esa altura era evidente que la mujer ya había sido derivada hacia otro lugar. La clave la aportó otro de los guardias del lugar, probablemente sensibilizado por la insistencia de este cronista. "El pastor a cargo de acá es un tal Emir Fures, no Christian Grillo. Grillo actualmente es pastor junto con Ricardo Cascabelos, en una Iglesia de Morón, que viene a ser una especie de sucursal. Buscála ahí a la piba", aseguró el corpulento personaje, agregando un dato final: "tienen otra Iglesia en La Plata, en la calle 54, entre 10 y 11, con otro número de CUIT (1), aunque son las mismas personas. Eso sí, yo no te dije nada".

El rastreo por los lugares mencionados no arrojó resultado positivo alguno, por lo cual —como última alternativa— se intentó hablar con la familia de Silvina. Las pocas palabras obtenidas por parte de la madre de esta, Catalina Wirkierman, fueron de total descalificación hacia Alberto, y sin posibilidad de hacer preguntas precisas.

Segundos más tarde, la comunicación se cortó abruptamente y no fue posible volver a hablar con la mujer.

 

Concluyendo

Algunas de las personas que han frecuentado a Silvina poco antes de que se evaporara, aseguran que tenía mucho temor de que algo pudiera sucederle y hasta existen denuncias formales al respecto. No es el único caso y, seguramente, no será el último. Hay docenas de denuncias contra Jabad Lubavitch por situaciones similares y hasta peores (2).

En el caso concreto de Silvina, basta leer el expediente judicial pertinente para ver la cantidad de irregularidades en torno a su desaparición e incluso en el marco de la instrucción de la causa.

Se hace evidente que hay un poder concreto y brutal detrás de toda esta movida, que no permite avanzar hacia el esclarecimiento de su evaporación. Es el mismo poder que genera el mencionado temor en aquellos a los que se indaga sobre Jabad Lubavitch.

En este contexto, Alberto sigue en su infructuosa búsqueda, sin saber en quién puede confiar y en quién no.


Christian Sanz

(1) La averiguación posterior arrojó el siguiente número de CUIT: 30-68458823-7

(2) Ver:https://periodicotribuna.com.ar/Articulo.asp?Articulo=2659 y

http://www.lavozylaopinion.com.ar/cgi-bin/medios/vernota.cgi?medio=lavoz&numero=enero2006&nota=enero2006-7

 
 

38 comentarios Dejá tu comentario

  1. Poque no se dejan de inventar cosas. Jabad jamas haría una cosa asi. Celos nos tienen por todo. Por vivir en comunidad. Por estar siempre alegres por ayudarnos entre nosotros. Etc. El que escribió está nota no hizo mas inventar la historia. déjenos vivir en paz. Basta de mirarnos. Metanse en su culto. Somos felices y no hay secta judía no hablen pavadas. No puedo creer que se tomó el tiempo inventar semejante narración.

  2. Los Israelitas son una cosa... Y el Judaismo otra.... esto lo tengo bien en claro... no sabemos si son Sionistas o de la tribu de Judá... expliquenmen quienes son los que ensucian su "santa rligion"..?

  3. JABAD LBAVITCH , ES EL MANTO PROTECTOR ESPIRITUAL DEL SAQUEO , CASO BANCO HIPOTECARIO . EDUARDO ELZSTAIN . LA MAFIA JUDIA EN LA ARGENTINA DIEGO GOMEZ 18169393 P.A.N F.A.A. S,I 1967 G1CONST. PALOMAR DENUNCIA PENAL DE SPOLLANSKY FABIAN

  4. El pobre escritor de este artículo intelectualmente magro, es un claro exponente del antisemitismo sin explicación. Tal como sucedió con los egipcios, babilonios, griegos, romanos, nazis y tantos otros fanáticos de la historia este señor pasará de largo como llegó, pero Am Israel Jai (El puebo de Israel vive).

  5. Arabes descendientes de la esclava y Abraham y judíos también descendientes de Abraham son semitas asi que dejen de rasgarse las vestiduras iosef semitas antisemitas ustedes que se pelean entre descendientes del mismo padre. BASTA DE CUENTOS.

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