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Jueces federales y sobresueldos

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LAS COSAS POR SU NOMBRE
LAS COSAS POR SU NOMBRE

El viernes 14 de agosto de 1999 el juez federal Adolfo Bagnasco entró a almorzar en el noveno piso de los tribunales de Comodoro Py convencido de que al mal tiempo hay que ponerle buena cara. Llegó solo, saludó a varios conocidos con una gran sonrisa y gestos ampulosos y se sentó a comer en la mesa del fiscal Carlos Cearras y su adjunto Pablo Recchini. Un espectador desprevenido hubiera jurado que el juez acababa de ganar la lotería: se lo veía alegre y hablaba en voz demasiado alta.

 

-“-¿La nota esa? -“dijo al pasar-“ No tiene nada. Es lo mismo que está en el expediente.

Poco antes y en el mismo edificio, pero unos pisos más abajo, otro federal, el juez Juan José Galeano, había perdido la compostura al encontrarse con Marcelo Zlotogwiazda. Primero insultó y luego argumentó que la nota publicada por XXI era parte de una campaña contra su persona.

-“Yo sigo juntando -“advirtió el juez-“. Sigo juntando papelitos...

En el corte vertical de la escena, al atardecer, ganaba los pasillos la estrategia del juez federal Jorge Ballestero ante la misma nota:

-“Cuando llame Lanata yo lo voy a grabar a él. -¿Y saben qué le voy a preguntar? -“se relamió-“ Si él es bisexual y si toma cocaína...

Me enteré del último hecho el sábado a la tarde cuando volvía recordar lo inútil de las desmentidas y pensé una respuesta para esa comunicación que todavía no se había producido:

-“Sí, doctor, las dos cosas son ciertas. -¿Eso lo hace a usted menos corrupto?

REVISTA VS. EXPEDIENTE. El hecho de contar con más elementos que un expediente con meses de letargo no es ninguna hazaña periodística, así como el juicio de Bagnasco frente a la nota no puede ser tomado como el de cualquier lector. A favor del expediente, sin embargo, vale agregar algunos datos.

1) -¿Habrá notado el juez Bagnasco que en un departamento de su propiedad se levanta una empresa off-shore habilitada para operaciones bancarias con el extranjero?

2) El departamento en cuestión bien podría ser la sede del ACNUR (comité de la ONU para refugiados) si se tiene en cuenta la cantidad de gente que el juez no conoce pero ha dado domicilio allí.

3) El departamento de Corrientes 1628, heredado por Bagnasco de su padre, alojó en principio a la sociedad El Naranjo S.A., breve pero feliz propietaria de otro departamento de Bagnasco, su casa de la calle Seguí. Según dijo la semana pasada el juez a XXI, la sociedad de referencia “no se dedica a nada”.

Este curioso caso de ósmosis inmobiliaria llevó a que, en el mismo sitio, se instalara Naturaler Finance Corporation S.A., una off-shore constituida el 25 de julio de 1997 en el estudio de Israel Lublinerman, en Montevideo. Lublinerman reconoció a XXI ser una especie de -mayorista de sociedades anónimas-. En la fecha de referencia Naturaler hace, en Uruguay, una asamblea de la que participa su presidente y único socio, el ciudadano uruguayo Julio Reynaldo Sánchez Catalano. Las actas confirman que -como es el único accionista no hace falta publicar la convocatoria-. En una asamblea en la que Sánchez Catalano rindió homenaje al monólogo interior de Faulkner debatiendo consigo mismo, decidió nombrar como apoderado en la Argentina a Ricardo Leonardo Raggio, ingeniero agrónomo especialista en administración agropecuaria y en gestión de proyectos, como afirma el logotipo de su correspondencia comercial, ilustrada con una vaca en el margen superior derecho. Un poder del 12 de febrero de este año ratifica lo que parece un cambio en los estudios verdes del agrónomo Raggio: del pasto al dólar, ya que se lo autoriza para operaciones y transferencias bancarias de todo tipo.

Un detalle: Raggio es cuñado del doctor Bagnasco. Su esposa se llama Sandra Margarita Bagnasco, hermana del juez. Las acciones de Naturaler son al portador, no nominativas, lo que significa, también, difíciles de rastrear y típicas de las empresas puente hacia paraísos fiscales.

 PATY TE QUIERO. Cuando le preguntan por su dúplex de Palermo Chico, Jorge -Paty- Ballestero responde:

-“Yo no tengo un departamento, tengo una deuda.

Una deuda, sin embargo, es más que nada:

-“De Paty todos se acuerdan que vivía en Caballito, que andaba con un auto hecho mierda... -“cita, con melancolía, una fuente de Comodoro Py.

Pero en ese entonces Ballestero no había sobreseído a Miguel Angel Vicco en la causa de la mala leche, o a Sofovich por contratar con Sofovich en ATC. Ballestero vivía en Hidalgo al 300, primero 8, en un departamento de setenta metros que era bastante más chico que su actual cochera de 92,6 metros cuadrados.

Paty comenzó la carrera judicial en 1975, como auxiliar de séptima, y siempre se mantuvo con su escaso salario judicial.

El diploma que se presenta en su pliego tiene demasiadas erratas: la UBA lo extiende el 5 de diciembre de 1984 (pero el pliego asegura que se recibió el 29 de abril de 1988), está a nombre de otra persona -“dice Ballestrero-“ que nació en otro sitio -“dice -oriundo de Río Negro--“, aunque Paty nació en Capital el 13 de enero de 1956.

Antes de saltar a juez de la mano de Jorge Anzorreguy, Ballestero se desempeñó como fiscal: su causa de mayor importancia fue la del desvío de un crédito que la banca suiza había entregado a YPF, pero terminó en la provincia de La Rioja financiando un acueducto. Raúl Granillo Ocampo estaba, en esa causa, procesado como funcionario pero también como estrella invitada: es accionista de Río Manso, la empresa constructora del ducto. Paty archivó la denuncia.

En julio de 1995, el juez Ballestero comenzó un largo sueño de prosperidad: mientras se interrumpía la instrucción en la causa del oro, Paty compró un dúplex de 310 metros en Figueroa Alcorta al 3000, pisos segundo y tercero, entre Tagle y Mariscal Castilla. Allípaga 890 pesos fijos de expensas (que llegan a nombre de su segunda mujer) y en los próximos meses unas tareas de remodelación del palier y de pintura de la cochera subirán el gasto otros 320 pesos más.

Ballestero le compró su dúplex a Ricardo Yofre (hermano del Tata, ex subsecretario general de Videla y jefe de la campaña de Angeloz) en 295 mil pesos, cerrando el acuerdo en la inmobiliaria Exa de la calle Arroyo. Paty asegura que, para financiar la operación, obtuvo un préstamo de ciento cincuenta mil dólares del Banco Macro, una entidad mayorista que habitualmente no entrega préstamos a particulares, aunque sílo hizo en este caso y en el de otros magistrados que mencionaremos más adelante. Por el contrario, un testigo de la operación le aseguró a Zlotogwiazda (tal como lo relata en su exhaustiva investigación sobre La Mafia del Oro) que el juez pagó 195 mil dólares al contado y los restantes cien mil fueron financiados por el Macro. Otro dato que revela una importante cantidad de efectivo en el bolsillo de Ballestero durante esos años refiere a que, antes de mudarse, el juez remodeló los cuatro baños, cambió los pisos y pintó todo el dúplex. Dos vecinos coincidieron en afirmar que esa tarea puede haberle costado entre 40 y 50 mil pesos. La cifra del arreglo, sin embargo, no amilanó al juez, que semanas más tarde viajó a Estados Unidos en compañía de su familia y compró al volver, en otros cincuenta mil, una camioneta Toyota Runner azul cero kilómetro que podía verse en la playa de Tribunales hasta que se desatara el escándalo de enriquecimiento ilícito de los jueces. En ese momento Paty abandonó la placa judicial por la chapa AIF 725, que aún mantiene.

Mareado por las burbujas del efectivo, el juez olvidó un detalle importante a la hora de comprar su 4 x 4: medir si pasaba por el garaje. La puerta común del garaje del edificio tuvo que levantarse doce centímetros, provocando en el resto del consorcio cierta indignación que puede advertirse en una carta que el administrador de la propiedad hizo llegar al correo de lectores de La Nación. Ahora el incidente ya fue olvidado, y el portero cuenta con 70 pesos más de ingreso fijo: son los que Ballestero le paga todos los meses para que mantenga limpia la camioneta.

El juez Ballestero no sólo alude a créditos cuando le preguntan por su tren de vida: también lo atribuye a la febril actividad de Adriana Ethel Satragno, su mujer, a la que presenta como -decoradora top- de Punta del Este. Consultado por XXI, el arquitecto Alejandro Borenztein dijo que nunca había escuchado hablar de tal decoradora top. Lo mismo afirmaron tres decoradores del balneario consultados para esta nota. Adriana no sólo es -top-, sino que también parece -secret-.

La mujer de Paty, sin embargo, declaró a la DGI cincuenta mil dólares de consumo en 1996, veinte mil ahorrados y una base de facturación -“incluyendo deducciones-“ de setenta mil.

El 13 de enero de 1996, Ambito Financiero no sólo se ocupó de la crónica sobre el cumpleaños de Ballestero, sino que facilitó sus instalaciones de Solanas como anfitrión del juez. En las crónicas de Quinchos del lunes 15, Ambito muestra a juez y decoradora junto a Scioli y Karina Rabollini, Alberto Piotti y Rodolfo Cuiña, este último dueño de la Casa Rodó, denunciado por evasión impositiva en 1992. Cuiña es, a la vez, quien le presta a Paty su palco en River y quien, según el juez, le habría vendido un BMW que el juez había reconocido como -un regalo del dueño de Rodó- frente a los mellizos Tolosa, tutelados por Ballestero durante la sustanciación del caso Miara.

Para el Banco Central, Paty tiene dos deudas: 88.700 dólares al Banco Macro y 2.500 al Citibank. Para el Congreso, tiene una: un pedido de juicio político firmado por el diputado Polino el 22 de abril de este año.

URSO: NO SIEMPRE LA CORBATA ES UN SIMBOLO FALICO. -“-¿Y? -¿Qué te parece? -“le preguntaron a un reconocido jurista después de su primera entrevista con Jorge Alejandro Urso.

-“Como juez no sé... -“respondió-“. Parece bueno como vendedor de James Smart.

En lenguaje de tía, el juez Urso bien podría ser calificado como un hombre -coqueto-. De hecho su ropa -“las corbatas, en realidad-“ forman parte del rumor infaltable en Tribunales cuando se consulta sobre el juez.

-“El tipo arreglaba así-“relatan, con pequeñas diferencias, un juez, un periodista y dos abogados-“: si tenía la corbata a pintitas había arreglo y si tenía la corbata a rayas no se podía hacer nada.

Urso -“que tiene a su cargo, entre otras, la causa por venta de armas a Ecuador y Croacia-“ salta todas las mañanas en el Club Hípico Alemán, vive en Castex al 3300 y tiene un límite de seis mil pesos en cada una de sus tarjetas Visa y Mastercard.

En la actividad privada, Urso se asoció con el ex juez Salvi, de quien se separó por una diferencia económica nunca aclarada y llevándose como cliente a Miguel Angel Toma, quien allanó su paso hacia la justicia federal.

El problema de Urso, sin embargo, son las pilas de su calculadora. En sus declaraciones de Ganancias, Urso (CUIT 20-12639846-9) le juró a la DGI recibir como únicos ingresos su sueldo de magistrado (exento de ese impuesto) por 59 mil pesos al año durante 1995, es decir 4538 por mes. Al año siguiente declaró ingresos por 61 mil, o sea 4690 por mes. Con esos ingresos pudo justificar que gastó para mantener a su mujer y a sus dos hijos 2200 por mes en el -™95 y 4800 en el -™96. -¿Hará las compras con Lita de Lazzari?

Lo que Urso no puede justificar con los ingresos que declaró es el enriquecimiento que surge de las presentaciones impositivas: en los primeros tres años desde que asumió como juez federal en 1993, su patrimonio saltó de mil a 124 mil pesos. Eso abarca, por ejemplo, la compra en 1995 de una camioneta Toyota Camry DX Wagon C cero kilómetro.

La inconsistencia de sus declaraciones sería mayor si Urso no hubiera omitido el departamento de 300 mil dólares que adquirió en diciembre de 1994.

Si el sueldo blanco de juez federal no le alcanza para que cierren los números de sus declaraciones impositivas, menos aún le alcanza para explicar su verdadero incremento patrimonial.

GALEANO: LA TÍA DORA Y EL ESCRIBIDOR. Cuentan que cuenta Juan José Galeano que, el mismo día de su asunción como juez federal, su colega Dibur le ofreció hacerse de unas extras:

-“No. Gracias pero yo no cobro -“le contestó.

-“Mirá que cobran todos... -“dicen que Dibur le dijo.

En aquel tiempo Galeano vivía en un departamento de la calle Ocampo. Ya estaba a cargo de la causa AMIA y tenía custodia en su casa cuando el juez llegaba a Comodoro Py en el colectivo 92. Sus vecinos lo recuerdan meticuloso con los gastos y literalmente desesperado cuando el consorcio debió enfrentar el juicio de un propietario que reclamaba una indemnización de 7 mil pesos por una rotura que lo había afectado. Galeano siguió el tema en cada reunión de consorcio, preocupado por el monto de su cuota si se perdía la demanda: 230 pesos.

Ahora vecino de la calle Cerviño, Galeano no parece ensimismado en sus expensas: pasó la última Semana Santa en los bungalows cinco estrellas del Cariló Village, donde pagó un paquete cerrado de 2400 pesos por cuatro días.

Galeano ocupa ahora un departamento de ciento diez metros en la calle Cerviño al 3400, que fue comprado en 1995 y figura en el Registro de la Propiedad Inmueble a nombre de dos de sus tías, Dora Elvira y María Luisa Galeano, de 78 y 82 años, respectivamente, aunque las expensas de la propiedad a cargo de la Administración Corallo se reciben a nombre del juez, que paga unos 320 pesos de promedio mensual. La historia de Dora y María Luisa es, como la de cualquier tía, fascinante: una de ellas fue secretaria del ex presidente Frondizi y la otra compró a los ochenta años un Ford Escort: ojalá haya revalidado el registro. La tía Dora tiene, a su nombre, 18 propiedades inmuebles en esta Capital, y la tía María Luisa, diecinueve departamentos registrados. Pero no le caen en gracia al Banco Central: Dora recibió del BCRA la categoría 5 (irrecuperable) por una deuda de 2100 pesos al Banco Provincia, y María Luisa, por otra deuda de 2600 con la misma entidad, está calificada con el número 4 como persona -con riesgo de insolvencia-.

El breve desempeño de Galeano en la actividad privada arroja otra sorpresa: trabajó dos años en el estudio de José María Orgeira, el defensor de Viola en el juicio a las Juntas.

El juez que amenazó a la prensa con -caerse de espaldas- frente a sus revelaciones del caso AMIA ganó la fama en Tribunales gracias a una causa que se inscribió en la historia del ser nacional como el caso del -Pebete Federal-. El caso refiere al preso Gustavo Fabián Castelli que, luego de prestar declaración indagatoria, vio un sandwich de jamón y queso sobre un escritorio de la secretaría federal 17, y se lo comió. Quien aún sigue siendo secretaria de Galeano, Susana Spina, presentó un escrito al juez donde informaba que -el sandwich en cuestión lo había adquirido para comerlo el oficial Ricardo Ignacio Durand-. Galeano, enterado del delito, dio curso a la denuncia diciendo textualmente que -tiénese por presente el informe que antecede y pudiendo constituir un ilícito de acción pública, elévese a la oficina de sorteos de la Excelentísima Cámara del fuero-. El expediente del pebete cayó en el juzgado de Literas, donde el fiscal Julio Castro se preguntó, conteniendo la risa, si -cabe la pena de quince días a dos años para el caso de hurto simple-. Castro le envió el expediente a Galeano con un pequeño souvenir: un sobrecito de mayonesa Hellmann-™s abrochado en la carátula. Galeano lo mandó llamar:

-“Con esto me acabás de clavar un puñal por la espalda. Desde ahora sos mi enemigo -“le dijo.

-“Vamos, Brigada, investiguen -“arenga el juez Galeano a sus colaboradores. Defendido hasta la ceguera por la AMIA y la DAIA, y ahora seriamente cuestionado por Memoria Activa, Galeano se ha caracterizado por manejarse en el límite de los procedimientos: el video que lo muestra intentando -arreglar- con el detenido Telleldín es un buen ejemplo. Fuentes de la comunidad judía señalaron a XXI que los 300 mil dólares en cuestión en esa audiencia irregular, que fue filmada pero no figura en el expediente, eran aportados por la AMIA que, aunque represente claramente a las víctimas, es parte en el proceso y no puede facilitar legalmente dinero al juez. El mismo camino se siguió con la compra de al menos dos computadoras Pentium para el juzgado y varios viajes de juez y fiscales que no trascendieron a la prensa. -Guita por mes no se le da -“confió una fuente de la comunidad a esta revista-“. Pero síse le dan estímulos.-

A la hora de salida de esta edición, el ex defensor oficial Agustín Vallota presentaba en Tribunales una denuncia por -falsedad ideológica- contra la secretaria Spina a partir de lo que se inscribió como -un informe telefónico de la empresa Veraz-, que lo afectaba. La agencia de informes comerciales Veraz no hace informes sino por escrito y, cuando fue consultada en la misma causa por el juez Bonadío, dijo todo lo contrario. En otro expediente, el Tribunal Oral Federal número 6 dijo que una detención motorizada por el juez Galeano y su asistente fiscal Mullen fue -una urdimbre elaborada para perjudicar a la detenida-, y les recomendó que -no se eche mano de medios espurios e ilícitos que tornarían confuso el límite entre perseguidores y perseguidos-. La detenida en cuestión sufrió 18 meses de cárcel. En otra causa, el juez Vaccare cuestionó una decisión de Galeano justificando una intervención telefónica en el hecho de que el sospechoso -era colombiano-. -Con ese sentido -“le advirtió el juez Vaccare a su par Galeano-“ intervengamos los teléfonos de todos los argentinos, porque somos sospechosos de corrupción en todo el mundo.-

 LA CHUCHI SE DUERME EN LOS LAURELES. La tarea judicial de Carlos Daniel Liporaci afianzó su amistad con Hugo Anzorreguy: -Lipo- cerró a tiempo la causa por enriquecimiento ilícito contra Manzano, esquiva la investigación sobre Samid y acumula fojas en IBM-DGI.

Sus antecedentes académicos no resultan muy alentadores ya que presentó sólo dos hechos meritorios para tomarse en cuenta a la hora de su designación: un curso en 1978 en la Escuela de Defensa y una conferencia sobre el aborto provocado en la Sociedad de Ginecología y Obstetricia de Entre Ríos.

También amigo de Aldo Elías, dueño del Hotel Presidente, Liporaci fue denunciado por su secretario por “abuso de autoridad, intimidación y cohecho agravado”. Guillermo Gowland fue testigo del encuentro entre el investigador Lipo y el amigo Jorge Antonio, pidiéndole este último que fuera cariñoso con el investigado Samid.

-“A éste, con la plata que tiene, gratis no se la voy a hacer... -“le dijo Liporaci a su secretario al salir de la entrevista.

Lipo medita sobre su futuro en una casaquinta alquilada por año en el exclusivo country El Cazador, en Escobar, donde ya comenzó a sentir algún arraigo, comprando allídos terrenos.

La introducción sentimental no obedece a la casualidad: contra lo que pudiera pensarse, todas las fuentes consultadas coincidieron en señalar que María Servini de Cubría lo hace sólo por amor. La jueza que -“según la Cámara-“ cometió al menos 19 irregularidades en la causa del Yomagate, que archivó los guardapolvos de Bauzá, censuró a Tato Bores y cerró la investigación del BCCI por lavado de dinero, no recibe el correo del Zar de la ZIDE. Sin embargo se viste en Elsa Serrano, a quien conoció a través de Amira.

Las últimas anécdotas de la Chuchi la muestran elegante pero abatida: el 30 de julio se durmió con la cabeza apoyada en el hombro del fiscal Miguel Osorio, durante un Seminario de Lucha Contra el Fraude dictado en la Policía por el Servicio Secreto de la Madre Patria. Otro hombro que sirvió de almohadilla judicial para la doctora Servini fue el de Alicia López, subgerenta del Banco Central. El día que no se durmió, Servini se retiró ofendida: advirtió al entrar que otra de las asistentes tenía el mismo tapado, y no pudo soportar la falta de exclusividad.

PÓNGALE LA FIRMA. Es probable que, mientras usted lee esta nota, el juez Bonadío esté rodeado de canastos, quizá maldiciendo la oportunidad que buscó para mudarse. El magistrado inaugura en estos días su nuevo departamento de 250 mil dólares.

Antiguo habitante de la calle Maestro Daso al 100 en San Martín, donde ahora alquila una vecina, el juez Bonadío se mudó al 3 mil de la calle Olazábal, en Belgrano, para ahora mudarse nuevamente.

Bonadío fue asesor del bloque justicialista en el Concejo Deliberante desde 1983, y llegó a ejercer la Subsecretaría General de la Presidencia con Corach, que ordenó luego su pase. Aunque formalmente había renunciado a su cargo político quince días antes de su jura como juez, atendía llamados en su despacho de Balcarce 50 la misma tarde de su debut como magistrado, y usó un tiempo considerable un Peugeot 504 de la empresa Localiza afectado a Presidencia.

Su carrera como cuentacorrentista fue estrepitosa: el Banco Ciudad cerró su cuenta en 1991 y fue inhabilitado por el Banco Central hasta 1993. Designado juez, Bonadío recuperó su cuenta en el Ciudad (banco al que le debe 10.100 pesos).

El último de nuestros invitados, Rodolfo Arístides -Rody- Canicoba Corral, amigo y acompañante de viajes del ahora detenido juez Branca, vive en la calle General Roca de Florida y según sus vecinos compró, a la vuelta, un garaje con capacidad para treinta coches, al 1200 de la calle Juan B. Justo. El lo niega, argumentando que alquila allídos cocheras.

Ex juez de San Martín, tuvo, antes de acceder al fuero federal, tres años de ejercicio privado prósperos y vertiginosos: montó un estudio en su jurisdicción y gracias a sus ingresos llegó a tener un Renault 18, un Fiat Uno, un BMW, una Rural Mitsubishi, un Ford Granada y un Fiat 147.

Pero no siempre se gana: en el 93 sufrió la ejecución de un crédito prendario por parte de Satora S.A., y ahora exhibe una Isuzu Trooper. Dedica desde hace veinte años los jueves para su -vida de soltero-, y pasó gran parte de esas noches en el clausurado Sky Ranch. A la hora de viajar sufre los inconvenientes de tener una familia numerosa: hizo su última visita a Disneylandia acompañado por otras nueve personas. Rody sabe que, aún en el Paraíso, uno puede sentirse solo.

 

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Cynthia Gentilezza. Analista en seguros