No subestiméis al gigante malherido
Los Estados Unidos ya no son la potencia económicamente regente de la tierra. La debacle financiera que sufrieran un año atrás ha reposicionado los trebejos en el tablero internacional frente a los gigantes asiáticos y los problemas que persisten les impiden estar cómodamente sentados haciendo y deshaciendo a su gusto en los mercados internacionales.
Pero a no confundirse: políticamente siguen siendo la referencia determinante y su pulgar en alto o hacia abajo continúa determinando suertes y desgracias alrededor del planeta.
La Argentina kirchnerista ha tenido una relación ambigua con la potencia del norte, ya que si bien declamativamente instaló un discurso antiimperialista, con momentos verdaderamente antológicos como cuando la presidente se permitió aconsejar a los yanquis sobre economía o como cuando dijo que Obama leía a Perón, la realidad develada por Wikileaks demostró que tanto el Gobierno como los principales referentes políticos siguieron acudiendo a USA y hasta estableciendo pactos políticos para la región como aquél control que Cristina Fernández se comprometió a ejercer sobre Evo Morales, o como la actitud de evitar la contracumbre de Chávez en Mar del Plata meses atrás, lo que provocó que en medio del escándalo de Wikileaks varios de los referentes bolivarianos ni siquiera acudieran. Tan solo lo hizo el inefable Correa pero no pudo descerrajar su verba antiimperialista como seguramente le hubiese gustado.
Por qué me dejaste mi lindo Barack...
Cristina Fernández cree haber hecho bien los deberes para con USA y siente que el país del Norte no ha sido consecuente con ella. A buena hora se desayuna la presidente que “USA te usa” y no se compromete más que con declaraciones de forma; especialmente con uno de los países más impredecibles y poco serios del mundo como es la Argentina.
Hillary pidió informes sobre su salud mental, Aníbal fue sindicado como elemento a observar en cuanto a la laxitud de controles sobre el lavado de dinero, y Obama más allá de ignorarla en aquél saludo de la cumbre, se niega a visitar Argentina en su próxima gira por la región. Se siente despechada y Obama será probablemente el blanco (permítaseme la licencia) de sus estocadas.
Si Cristina Fernández “izquierdizó” su entorno a partir de la muerte de Kirchner, si nombres como Abal Medina, Garré o los muchachines camporistas pasan a un primer plano de su gobierno y si en la Argentina se continúa favoreciendo notablemente al narcotráfico no es de esperarse que los Estados Unidos aplaudan fervorosamente tales asuntos y decisiones, ni que admitan acercamientos más allá de las relaciones formales.
Ante la alfombra levantada y tanta mugre a la vista, el gobierno argentino no tiene mejor idea que mandar a su eyaculador verbal preferido, Héctor Timerman, el hijo de Jacobo, al decir que los cursos de El Salvador son la continuidad de la Escuela de las Américas, y a confiscar material de un avión americano cuyo cometido aparentemente era conocido y hasta habría sido aprobado por el propio Timerman.
A la salida de esto, la Presidente arremete con un encendido discurso sobre soberanía, y la requisa de un avión americano parece intentar tapar que en la Argentina entra y sale absolutamente todo lo que el gobierno quiere que entre y salga. Y esto lo sabe el mundo, USA incluido. Recordemos que Guido Antonini Wilson declaró lo suyo en Florida, no en Maracaibo.
Recordemos también que el avión americano no hace olvidar al de de los Juliá, estigma de alto riesgo para el kirchnerismo, porque España forma parte del club de los defraudados y no le jugará un partido laxo en este tema.
El GAFI acecha
Ahora viene una época de encendido discurso nacionalista y antiimperialista, y otra vez el kirchnerismo equivoca su estrategia. Una vez más, como tantas otras veces, se refugia en decir lo que quieren escuchar sus seguidores en lugar de ampliar su espectro comunicacional para atraer voluntades que hoy les son esquivas. No es de extrañar que estas medidas y discursos obedezcan a una victimización ante las inminentes sanciones que el GAFI (Grupo de Acción Financiera Internacional) pudo aplicar a la Argentina.
Recordemos que durante su última reunión de octubre próximo pasado el GAFI emitió un dictamen dejando constancia que Argentina no cumple con 47 de las 49 normas que guían la lucha contra el lavado de dinero, y señaló 250 deficiencias, colocando al país bajo un proceso de seguimiento riguroso e intensivo.
Es precisamente durante este febrero cuando el GAFI se expedirá acerca de lo actuado por la Argentina en este lapso, y si sus conclusiones continúan siendo negativas el país sufrirá durísimas consecuencias, especialmente en las transacciones internacionales.
No es de extrañar que si esas sanciones efectivamente caen sobre Argentina, el gobierno argumente una campaña internacional de desprestigio y por eso apele ahora a un nacionalismo que ellos mismos se encargaron de vejar durante 8 años con aquello de la patria grande latinoamericana. El mundo sabe que los principales socios argentinos de esa patria grande latinoamericana son eslabones claves en el proceso de producción, fabricación y exportación de drogas al mundo.
Su lugar en el mundo
La presidente parecía haber iniciado un camino de acercamiento al mundo luego de la muerte del siniestro Kirchner, cándidamente pensó que con algunos gestos alcanzaría, y ahora la realidad la golpea con fiereza. Para sentarse a la mesa de los poderosos no alcanza con lo gestual, hacen falta políticas claras y decididas, y compromisos cumplidos, por lo cual no tiene más remedio que quedarse con los únicos que la reciben con mediano agrado: Hugo Chávez, Evo Morales y RafaelCorrea. Pero tiene que volver vencida a la casita de los viejos con Wikileaks a cuestas y develadas sus traiciones al eje bolivariano; ya nada será igual tampoco en ese club de marxistas añejos. Dilma Rousseff cumplió viniendoa la Argentina, pero no tiene con el kirchnerismo los compromisos de Lula y siempre dejará un pie en cada vereda. Recientemente hasta el ministro de defensa de Brasil rompió la agenda y sugirió se luche contra el narco usando a las Fuerzas Armadas. Al cabo, deben conducir al país más importante de la región y no puede omitir lo que pasa en su periferia.
Cristina no encuentra su lugar en el mundo y su think tank la lleva de un lado al otro mostrándola como lo que es: una viajera con el boleto irremediablemente picado y sin una dirección de gobierno clara y seria. En resumen, una persona que heredó imprevistamente el poder y no tiene mayor idea sobre lo que se debe hacer con él.
Parecen no advertir que el escenario electoral los conduce inevitablemente a una segunda vuelta, y que de todo el espectro político que competirá tan solo Pino Solanas puede llegar a conciliar posiciones en beneficio del socialismo del siglo XXI, mientras que todo el resto optará por alejarse de tales vínculos para establecer un sistema más confiable y parecido al de Chile y Brasil. Tampoco parece entender que hay varios candidatos a presidente que gozan de las preferencias de los Estados Unidos mucho antes que ella misma.
Las realidades internas y externas no le sonríen a Cristina Fernández. Los números tampoco.
Dicho de otra manera, ante una eventual segunda vuelta contarán tan solo con sus propios votos, y eso se llama derrota inexorable y ostracismo, o acaso algo peor.
Fabián Ferrante